Edición original: Les Terres d’Ogon #7-8 FR (Soleil, 2025-2026)
Edición España: Las Tierras de Ogon 4 (Yermo ediciones, 2026)
Guion: Gihef, Nicolas Jarry
Dibujo: Miguel Ángel Ruiz, Gianluca Gugliotta
Color: Floren Daniel, J. Nanjan,Éloide Jacquemoire
Traducción: Laura Casanovas
Rotulación: a.v.m.
Formato: Cartoné· 104 páginas · 28,00 €
El lado más peligroso de las Tierras de Ogon
«Los Oru-Rongo cargan sobre sus hombros el equilibrio de nuestro mundo»
Yermo Ediciones continúa con la publicación de las series del Mundo de Aquilón y, a la espera de la séptima entrega de Las Guerras de Arran, podemos saciar nuestro apetito por este universo fantástico con el cuarto volumen de Las Tierras de Ogon. El álbum incluye dos nuevas historias a cargo de Gihef y Nicolas Jarry, con la participación del dibujante español Miguel Ángel Ruiz.
La primera de ellas, La Ciudadela de las Brumas, está escrita por el belga Gihef y nos presenta a Am’ina, una madre que se niega a seguir la tradición ancestral de entregar a su hijo primogénito a las Sombras. Para evitarlo, emprende una huida desesperada a través de un peligroso pantano en busca de una incierta salvación para ambos.

Gihef nos ofrece un relato de supervivencia en estado puro, en el que la protagonista deberá combinar sus habilidades como guerrera con su instinto maternal para enfrentarse a una amenaza aparentemente invencible. Aunque la historia no destaca por su originalidad, está bien escrita y plantea una interesante reflexión sobre hasta qué punto las emociones pueden condicionar nuestras decisiones sin que tengamos en cuenta sus consecuencias.
En el apartado gráfico encontramos a Miguel Ángel Ruiz, un artista español cuyo trabajo ya hemos podido disfrutar en otras obras de la factoría Istin, como Imperios. En esta ocasión, su labor resulta solvente y se mantiene en la línea visual habitual de las series del Mundo de Aquilón, con una notable ambientación y un buen diseño de personajes. Un trabajo que cumple con solvencia y contribuye a sumergir al lector en este universo de fantasía.
El segundo relato, Oru-Rongo, nos cuenta la historia de Tumka, un orco albino que ha jurado vivir en el exilio para luchar en solitario contra los Hombres León, terribles guerreros que cazan orcos como trofeos. Su existencia sacrificada y solitaria se verá alterada por la llegada de un bebé humano que cambiará su vida.
Escrito por Nicolas Jarry, este relato constituye un ejemplo perfecto del tipo de historias al que nos tiene acostumbrados el guionista. Jarry maneja con soltura la épica y sabe construir personajes capaces de captar el interés del lector, pero lo hace recurriendo a una fórmula que, a estas alturas, resulta demasiado familiar. La historia está bien narrada y funciona, aunque acumula tantos tópicos reconocibles que da la impresión de que el autor podría escribirla con los ojos cerrados.
Gianluca Gugliotta se encarga del apartado gráfico de esta segunda historia. El artista italiano apuesta por un dibujo algo más tosco y un uso más agresivo de la tinta, un estilo que encaja muy bien con el tono crepuscular del guion de Jarry y que destaca especialmente en las violentas escenas de acción. En definitiva, otro buen ejemplo del cuidado y la calidad artística que caracterizan a las producciones de la factoría Istin.
La lectura de esta nueva entrega confirma las sensaciones que ya dejó el volumen anterior: empieza a echarse en falta un hilo conductor que justifique la existencia de Las Tierras de Ogon más allá de aportar cierta diversidad al panorama de la fantasía heroica. La serie sigue ofreciendo relatos correctos, bien construidos y visualmente atractivos, pero cuesta encontrar una identidad propia que vaya más allá de variación étnica de la ambientción.
Incluso en el terreno en el que pretende diferenciarse, la propuesta comienza a resultar repetitiva. Si la inspiración de esta serie es el continente africano, conviene recordar que éste va mucho más allá de las sabanas, las selvas y las tribus de apariencia primitiva que han protagonizado casi todos álbumes publicados hasta el momento. La historia y las mitologías africanas ofrecen un abanico de posibilidades mucho más amplio, con imperios, palacios y culturas complejas que podrían servir de base para relatos originales y diferenciados de los que encontramos en las demás series del Mundo de Aquilón.
La edición de Yermo Ediciones mantiene el formato habitual de las demás series de este universo compartido, con dos álbumes franceses por volumen y sin material extra.
Esta cuarta entrega de Las Tierras de Ogon vuelve a poner de manifiesto el progresivo agotamiento de la fórmula del universo fantástico ideado por Jean-Luc Istin. Los dos relatos cumplen en el plano formal y artístico, están bien narrados y cuentan con un apartado gráfico solvente, pero ya no sorprenden ni consiguen destacar entre las numerosas propuestas similares que ofrece el género.
Habrá que esperar a la conclusión de Las Guerras de Arran para comprobar si ese evento supone un revulsivo para las distintas series vinculadas al universo de Aquilón o si, por el contrario, todo sigue igual. Por ahora, Las Tierras de Ogon continúa ofreciendo entretenimiento competente, aunque cada vez resulta más evidente la necesidad de renovar una fórmula que empieza a dar síntomas de agotamiento.
Lo mejor
- Guiones sólidos
- Aportan diversidad a la fantasía heroica.
Lo peor
- La serie empieza a ser repetitiva.
- Falta un hilo conductor más allá de la ambientación









