Edición original: Napalm Lullaby #1-10 USA (Giant Generator/Image Comics, 2024)
Edición España: Nana de Napalm (Norma Editorial, 2026)
Guion: Rick Remender
Dibujo: Bengal
Color: Bengal
Traducción: Juan Naranjo
Rotulación original: Rus Wooton
Realización: Joan Moreno
Formato: Cartoné · 288 páginas · 39,50 €
Un cuento para no dormir
«Lo de «arreglar las cosas» es muy subjetivo»
Ya sabéis que por aquí nos gusta mucho Rick Remender y no perdemos ocasión en reseñar sus obras. Cada vez que Norma publica una nueva por aquí hacemos una fiesta porque, como mínimo, sabemos que vamos a pasar un buen rato. Este mismo año hemos podido ver por España auténticas maravillas como Escape o Las Hermanas Seasons mientras siguen con la publicación de Los Sacrificadores y otro estreno más en USA con Hammerfist. Para todo ello solo tenemos buenas palabras y, como un martillo, nos viene encima Nana de Napalm, así que toca hablar de ella.
Personalmente tenía muchas ganas de Nana de Napalm porque me encanta su dibujante, Bengal. El trabajo que hizo con el propio Remender en Death or Glory fue una maravilla, así que estaba dentro desde el momento en que la anunciaron. Eso sí, el argumento no me parecía el más atractivo de todos los que estaba planteando el guionista en sus nuevas colecciones (¿Supers otra vez a estas alturas?) pero también es verdad que siempre le da una vuelta de tuerca que puede ser interesante.
La historia de base es muy sencilla. Tenemos una pareja que no puede tener hijos y se encuentra con un bebé en medio del campo que se acaba de estrellar con su nave espacial. Vamos, un trasunto de Superman, solo que ellos son unos fundamentalistas religiosos que adoran a Glokor, un extraño ser sacado de una secta a la que pertenece. Cincuenta años después este bebé ha crecido y junto a su congregación se han hecho con el mundo, generando dos clases sociales, una religiosa y elevada y otra pobre que vive en los alrededores de su cúpula. Ahí es donde aparecen dos hermanos, Nana y Esponja, dispuestos a derrocar al líder.


Hasta ahí todo normal. Cuando salió el primer número (del que hablamos por aquí) nos encontramos ante un cómic de acción, con peleas y persecuciones que Bengal maneja a las mil maravillas. Unos diseños de personajes muy guapos y un mundo muy en la línea de Remender. Pero he aquí que no todo es lo que parece y los autores nos van moviendo por la historia a su gusto, dejándonos confundidos con sus giros, en el buen sentido y en varias ocasiones.
Desde Norma Editorial han publicado la historia en un solo tomo y la verdad que se agradece porque es un cómic que se lee rápido y gana hacerlo de seguido, ya que, como decía, es un cómic engañoso y ya se ve desde el segundo número, cuando los personajes pasan de pelearse con todo el mundo a tener largas conversaciones entre ellos. Remender plantea temas que ya hemos visto en otras obras pero lo hace como un diálogo más directo entre varias personas que contraponen puntos de vista sobre sobre la dicotomía seguridad/libertad y sobre la autoridad, tanto moral como política. De hecho es curioso porque la religión es algo que no se debate, no entra en cómo esta influye en el estado, sencillamente es una secta que ha tomado el poder. Este mero hecho ya rompe con lo que la serie podía parecer en aquel primer número.
Y al llegar a esa parte cabe pensar “bueno, hay un cambio de tono pues el discurso gana a la acción pero esto sigue siendo un cómic que mezcla supers y distopía”. Efectivamente, acto seguido llega una típica pelea metida a tiempo para no aburrir al público que demanda sangre, muy bien ejecutada por Bengal todo sea dicho. Pero entonces todo cambia, los autores dan un giro inesperado y la serie tira por otros derroteros.


No es este el lugar en el que un servidor vaya a hablar de spoilers, no se debe hacer porque es una reseña recomendando el cómic, porque sí, lo recomiendo, pero os aseguro que me estoy mordiendo la lengua mientras escribo esto porque los giros que se van dando en los siguientes números dan para hablar largo y tendido. Así que digamos que la serie cambia mucho y explota con un final totalmente inesperado. Tiene cosas extrañas, cosas ya vistas, algunas más agradables que otras pero en general sorprendentes. No sé cómo calificar el final, es de los que te dejan pensando, al menos en mi caso, sobre si es bueno o no, sobre si me gusta o no incluso. Pero es un final que marca y eso ya es importante.
Nana de Napalm es una obra compleja y sencilla al mismo tiempo, muy en la línea de Rick Remender y en la que deja mucho espacio al arte de Bengal. Podríamos decir que falta… ¿diálogo? ¿debate? ¿explicaciones? Bueno, da la sensación de que algo falta en la segunda mitad del tomo, sin embargo ese arte de Bengal te deja satisfecho a la vez que uno piensa que más números podrían ser un relleno innecesario viendo cómo termina.
Lo que está claro es que es una obra a la que merece la pena acercarse, como siempre en el autor.
Lo mejor
- El arte de Bengal.
- Los diálogos.
- El cambio.
Lo peor
- Aún no sé si el final me gusta o no, pero supongo que eso no es malo. Desde luego que no se olvida, lo que tampoco significa que sea bueno.









No la conocia. Que toda la historia este en un mismo tomo y sea autoconclusiva es un plus. Le echaremos el ojo.