¡Bienvenidos al otoño, verdaderos creyentes! ¿Sois de los que ya habéis leído Espiral de Muerte o directamente os habéis llevado las manos a la cabeza con el Amazing Spiderman #1000?? Perdón por empezar así pero la resaca de este último cómic nos ha dejado tocados a los redactores de Marvel en Zona Negativa. Pero no me enrollo. Este mes hablamos de Vengadores Armageddon, extraños cross-over y el inicio de la etapa Hama-Silvestri en la clásica cabecera de Lobezno. ¡Adelante con todo ello!
TITULARES MAGAZINE
• Columna de opinión
• Juicio a…
• Novedades
• El cómic destacado del mes
• Clásicos WTF
• Aquellas maravillosas novedades

Columna de opinión
En el apartado de opinión del Magazine Marvel de este mes hablamos de si Marvel necesita un plan a largo plazo
Como decíamos en la introducción a esta edición de nuestro Magazine Marvel España, este mes llega a las librerías españolas el primer número de Vengadores Armageddon lo que significa varias cosas. La primera es que se inicia el camino a la renovación de los Vengadores, que estará dirigida por Chip Zdarsky al que se le unirá su compañero en Daredevil Marco Checchetto. Pero de lo que quiero hablar aquí es del PLAN. Pero, ¿qué narices es el PLAN?

Ya entrados unos años en el siglo XXI, Marvel encontró a su “arquitecto” y su nombre era Brian Michael Bendis. Bendis no solo llevó a los Vengadores a cotas de éxito no vistas en décadas en Marvel sino que los convirtió en la punta de lanza de su PLAN para todo el Universo Marvel. Sabemos que las reuniones de guionistas incluían a otros nombres destacados que no eran únicamente Bendis pero, para lo bueno y para lo malo, mientras el destino de los Héroes más Poderosos de la Tierra estuviera en sus manos, él era quien llevaba la voz cantante. De los Vengadores de Bendis salieron casi todos los cross-over importantes de la época, especialmente Invasión Secreta. Los lectores sentían que había un PLAN que llevaba de una historia a otra, cuyas consecuencias se continuarían en el futuro, siguiendo una especie de “mapa” o “guía” de lectura a futuro.
Sea por agotamiento o porque otros guionistas no dieron con la tecla (Rick Remender con Axis), la consistencia de una mente pensante con un PLAN a medio o largo plazo en Marvel se perdió tras las últimas Secret Wars con el que considero el también último “arquitecto” de la editorial: Jonathan Hickman.

La figura del “arquitecto” no se limita a relanzar una línea o colección de la editorial (el propio Hickman con la era Krakoana, por ejemplo), sino a influir en todo (o casi) lo que va a publicar Marvel en los años siguientes. Condiciona las nuevas series, a qué personaje se le da una nueva oportunidad o se le pone en barbecho, qué lineas narrativas maestras van a confluir en distintas franquicias… Una cosa es que Marvel no tenga un plan a largo plazo para personajes concretos, otra que no tenga un PLAN para su universo de ficción.
Con Hickman centrado en relanzar franquicias, personajes o nuevos universos al margen del 616; ¿quién podía recoger el testigo como mente maestra de la Casa de las Ideas? Ha sido Chip Zdarsky quien se ha encargado de explicar cómo tiene un plan de 3 años para Marvel, comenzando con su Capitán América y llegando, en su siguiente fase a estos Vengadores Armageddon. ¿Mejorará la cohesión narrativa dentro del Universo Marvel? ¿Se generarán así historias más cohesionadas y que ilusionen a los lectores? ¿Permitirán las altas esferas de Marvel que las nuevas series lleguen a 12 números? Y lo más importante, una vez DC ha firmado en exclusiva a Deniz Camp, ¿puede alguien en Marvel secuestrar a Joshua Williamson?

Ah, y si podéis, mejor intentad no comeros spoilers de la futura alineación de los Vengadores porque a más de uno de vosotros le puede dar un síncope.

Juicio a… cross-overs de personajes Marvel con licencias
Este mes, en una de esas conjunciones cósmicas casualidades se editan en España dos cross-over un tanto particulares. En ellos, los héroes de la Casa de las Ideas se verán las caras nada menos que con Godzilla por un lado y con Jay + Bob el Silencioso por otro. Aprovechando estas salidas, hemos decidido preguntarle a nuestros redactores favoritos qué opinan de esta clase de cruces con personajes ajenos a los superhéroes. Claro que son estrategias de marketing, pero ¿pueden ser, en algunos casos, cómics que merezcan la pena? Leamos qué tienen que decir.
¡Que comience el juicio!

A favor… Robbie R.
Durante décadas, Marvel ha construido un universo capaz de absorber casi cualquier concepto: dioses, alienígenas, monstruos, vampiros, viajeros temporales, demonios, mutantes o inteligencias artificiales. Pero existe una categoría especialmente estimulante: aquellas franquicias que no nacieron como superhéroes y que, sin embargo, terminan cruzándose con ellos.
Marvel lleva años explorando ese territorio y los resultados son tan irregulares como fascinantes. Godzilla, Alien, Los Muppets, Predator o incluso Jay y Bob el Silencioso demuestran que el concepto de crossover puede ser algo más que una simple operación comercial. Cuando se hace bien, permite poner a los personajes habituales frente a situaciones que obligan a reinterpretar sus reglas y, sobre todo, proporciona a los lectores el placer infantil —y absolutamente legítimo— de preguntarse: ¿pero qué pasaría si…?
El caso de Godzilla resulta especialmente significativo. El Rey de los Monstruos ya había demostrado que podía convivir con prácticamente cualquier imaginario, pero verlo enfrentarse a los héroes de Marvel tiene una gracia especial. El monstruo japonés no necesita convertirse en un superhéroe para funcionar dentro de este universo. Al contrario: lo interesante es que siga siendo una fuerza de la naturaleza. Cuando Godzilla aparece, los héroes pueden intentar detenerlo, pero también tienen que reconocer que están ante algo que no responde necesariamente a sus códigos habituales.
Algo parecido ocurre con Alien y Predator, dos franquicias que encajan particularmente bien con Marvel porque comparten una tradición de ciencia ficción, horror y aventuras espaciales. Los xenomorfos aportan una amenaza biológica y visceral que resulta diferente incluso dentro del universo Marvel. Ya sabemos que El Nido y los xenomorfos son primos lejanos, así que, tampoco es una locura mezclar conceptos en un crossover.
Con Predator el concepto del cazador extraterrestre encuentra un terreno especialmente fértil entre los personajes Marvel porque permite enfrentar su código de honor con personajes acostumbrados a enfrentarse a enemigos mucho más poderosos. ¿Qué ocurre cuando el enemigo sólo desea encontrar al adversario más digno y convertir la lucha en un ritual?
La respuesta puede parecer sencilla, pero ahí está precisamente el atractivo. Un buen crossover no consiste únicamente en juntar dos nombres reconocibles en una portada. Consiste en encontrar un punto de fricción entre ambos universos.
Y entonces llegamos al crossover más desconcertante de todos: Jay y Bob el Silencioso. Porque si Godzilla parece relativamente fácil de integrar, y Alien y Predator comparten buena parte del ADN de la ciencia ficción que Marvel lleva cultivando décadas, incluir a los personajes de Kevin Smith parece directamente una provocación.
Y precisamente por eso funciona.
Jay y Bob no necesitan convertirse en superhéroes para entrar en Marvel. Su función es otra: introducir una mirada externa, cómica y deliberadamente absurda sobre un universo cuyos personajes se toman constantemente demasiado en serio. Su presencia permite jugar con la propia mitología superheroica desde fuera, convirtiendo el crossover en una celebración de la cultura pop y de la capacidad del cómic para mezclar elementos que, sobre el papel, no deberían funcionar juntos.
Ese es, quizá, el verdadero encanto de estas historias. El cómic estadounidense siempre ha tenido una relación particularmente saludable con la idea de que todo puede cruzarse con todo. El problema no está en la premisa. El problema aparece cuando el crossover no encuentra una razón narrativa para existir.
La verdad, nada más que la verdad.
En contra… J.J.J.
Los cruces entre personajes provenientes de obras de distintas editoriales o de distintos medios no son ninguna novedad. Algunas de las colecciones más populares y recordadas de la casa de las ideas tuvieron como origen un acuerdo para transformar en tebeos una novela de a duro, un juguete sin mucho éxito o una película que tuvo muchísimo. Personajes como Conan -en su versión comiquera-, Shang Chi o ROM dan testimonio de experimentos donde la obra derivada superó con mucho a la original. Series como la de Star Wars mantuvieron viva a una franquicia que, no hay que olvidarlo, tuvo durante mucho tiempo únicamente tres películas. El hecho de que siempre haya editoriales dispuestas a negociar la concesión para convertir en tebeo un producto de éxito indica que, cincuenta años después del primer encuentro entre Superman y Spider-Man el cebo de la curiosidad sigue siendo efectivo.
Más aún, no son únicamente las editoriales de tebeos de pijamas las que juegan a esto. Sin salir de Marvel, la compañía japonesa de videojuegos CAPCOM lleva treinta años llevando a recreativas y consolas a los personajes más icónicos de la casa de las ideas y, además, mixturándolos con los propios. Si nos vamos al ámbito fílmico, hemos tenido encuentros entre Aliens y Depredadores o entre Freddy Kruegger y Jason Voorhes. El resultado cualitativo ha sido variable, pero la curiosidad puede, aunque acabe matando al gato.
Y ése es el problema: que este tipo de productos acaban generando una gran cantidad de gatos muertos. Las expectativas duran lo que se tarda en pasar la portada y empezar a leer. No basta con proponer que Drácula se enfrente a Frankenstein (al monstruo, no al científico obsesionado); hay que construir una historia que merezca la pena y que no deje a la parroquia lectora con la sensación de que le han tomado el pelo y ha tirado el dinero. A fe mía que hay ejemplos de encuentros inverosímiles sobresalientemente ejecutados por sus autores. Así, el enfrentamiento entre Tarzán y los Depredadores, por mencionar unos personajes que ahora cazan en el coto marvelita, es un magistral ejercicio ejecutado por Walter Simonson y Lee Weeks en el que demuestran que conocen los materiales de partida. Sin embargo, este tipo de tebeos son la excepción y no la regla.
Por otra parte, un exceso en este tipo de productos hace que se pierdan la emoción. Cuando algo deja de ser excepcional, deja de ser interesante y algo de eso se vio en la década de los noventa, cuando Marvel y DC volvieron a cooperar, con el fin de plantar cara a Image (entre otras cosas). A la intriga de las primeras colaboraciones siguió una sucesión de historias olvidables y el cierre glorioso del encuentro entre los Vengadores y la Liga de la Justicia era más el cumplimiento de una vieja promesa que un movimiento consistente con la tendencia inmediatamente anterior.
Ahora vemos que estos encuentros se producen porque las empresas propietarias de los personajes conviven bajo el gran techo corporativo de Disney. Esta empresa ha pagado mucho dinero por hacerse con unas obras que son percibidas en términos de mercado y que tienen que ser puestas a producir, con el fin de rendir y recuperar lo invertido. Ninguna finca puede quedar en barbecho y, así como en propiedades como Star Wars la sobreexplotación está derivando en agotamiento, se corre el serio riesgo de que estos productos no solamente no sumen o enriquezcan a sus respectivos participantes, sino que, en el mejor de los casos, tengan nula aportación y en el peor, traigan la de la depreciación.
He dicho.

Novedades

El cómic destacado del mes
Vengadores: Armagedon

Una de las señas de identidad de la era Joe Quesada fue la sensación de universo compartido mediante la concatenación de sucesos. Es decir, Dinastía de M fue consecuencia de Vengadores: Desunidos e Invasión Secreta, y la escisión de Vengadores en dos equipos no se entiende sin Civil War. Cada historia modifica las reglas del juego y deja el tablero preparado para la siguiente partida.
Esta forma de encadenar sucesos en los últimos años se había perdido, y sería a raíz de Caza Sangrienta cuando se recuperó esta fórmula. Allí ya vimos que, a la conclusión de dicho evento, el manto de Hechicero Supremo pasó al Doctor Muerte y, a su vez, este sería el desencadenante de la siguiente gran historia: Un mundo bajo Muerte, que concluiría con su derrota y derrocamiento como monarca de Latveria. Este es el punto de entrada de Armagedón, que además se nutre de lo que ha sucedido con Trueno Ross en Hulk Rojo, capital para entender esta historia; de Lobezno: Armas de Armagedón; y de Capitán América, donde Chip Zdarsky pone en jaque a Steve Rogers.
Hay otros proyectos que, de una forma u otra, también forman parte de esta gran historia, como Ultimate Spider-Man: Incursión, con Miles Morales como protagonista, y Ultimate Impact Reborn, en la que se desvela qué ha sucedido con las cajas misteriosas que Miles trajo del universo Ultimate en Ultimate Spider-Man: Incursión.
¿Conviene leer todos estos títulos para disfrutar Armagedón? Por supuesto que no, pero sirve para ver el mapa al completo. Sí me atrevería a indicar que conviene haber leído los tomitos publicados de Capitán América de Chip Zdarsky, que es muy aconsejable, además de disfrutable, leer los tres tomos de Hulk Rojo y, aunque no me gustó en exceso la miniserie Lobezno: Armas de Armagedón, es importante porque afecta a una figura troncal de esta saga como es David Colton.
¿Pero de qué va Armagedón? Es complejo definirlo, pues la propuesta es ambiciosa. Nos podríamos quedar en la superficie e indicar que es una lucha entre héroes por defender unos ideales contra la tiranía que intenta imponer Trueno Ross en Latveria ante la ausencia de Victor Von Muerte apropiandose del país y cambiándole el nombre por Nueva América, obviamente que un americano y general (o a estas alturas ex general) con poderes intente apropiarse de un país por más que sea para evitar que otro tirano ocupe el trono de Muerte es un mensaje muy peligroso y los Vengadores tendrán que visitar Latveria para evitar que la cosa vaya a mayores. Pero hay mucho más: tenemos un misterio por resolver, como hasta dónde pueden llegar las cajas del universo Ultimate; el rol de David Colton en todo este embrollo; la máquina de What If, que es un concepto que me encanta y tocará esperar al final para ver hasta dónde da de sí. Al pobre Steve Rogers, ya veréis, ya, y varias sorpresas que nos van a dejar la mandíbula a la altura del suelo.
De este evento se espera que siente las bases, ya no solo del relanzamiento de Vengadores, sino de la Marvel que está por venir de la mano de Stephen Wacker. En fin, son muchos los pros para darle una oportunidad a esta historia que pinta a trascendental.

Clásicos WTF

No podemos decir que Panini se haya dormido en los laureles recopilando la serie original de nuestro querido Logan, puesto que ya tenemos aquí el volumen 3 con material (no todo, ojo) ya recopilado por Panini hace muuuuuuchos años. Estamos hablando del inicio de la etapa realizada por Larry Hama, Marc Silvestri y Dan Green (estos dos rebotados de La Patrulla X a raíz de la explosión de Jim Lee en aquella cabecera. Además de los números 31 a 44, se incluyen dos Novelas Gráficas muy apetecibles por su apartado gráfico al contar con el talento de Alan Davis y John Buscema. Pasemos, pues, al material WTF! que nos podemos encontrar en este tomo.
Aviso de Spoiler |

Aquellas maravillosas novedades
Llegamos al final de esta edición del Magazine y toca mirar al pasado porque no solo de Novedades vive el lector de Marvel. Siguiendo con lo que os presentamos el mes pasado, volvemos a irnos varias décadas en el pasado. Compañeros y amigos de Zona Negativa, ¿recordáis que pasó…
…hace 25 años?
D.G. Chichester y Lee Weeks nos dejaban al borde del enfrentamiento final entre Daredevil y Kingping en Daredevil #299. Otro duelo a muerte se dilucidaba en Iron Man #275 vía John Byrne y Paul Ryan. Y si hablamos de cosas que llegan al final, en este mes veríamos el último número de El Guantelete del Infinito (#6, Starlin y Lim); de la saga El niño que llevas dentro en El Espectacular Spiderman #183 (DeMatteis y Buscema); y especialmente el último número de Chris Claremont con X-Men #3. Bueno, el último hasta que dejó de serlo 10 años después.
… hace 35 años?
John Byrne explicaba los poderes de la novia de Johnny Storm, Frankie Raye en Los Cuatro Fantásticos #238; Claremont y Cockrum se lo pasaban pipa en el cuento de hadas protagonizado por Kitty en La Patrulla X #153; Stern y Romita Jr. “celebraban” El Asombroso Spiderman #225 enfrentando al lanzarredes con el Exterminador de Tontos; y, por último, Frank Miller convertía a Elektra en una amenaza para nuestro abogado ciego favorito en Daredevil #179.
…hace 45 años?
Octubre de 1971 fue un mes bastante tranquilo en Marvel, con una fracción de los títulos a la venta que se podrían encontrar 30 años después, no digamos hoy en día. En Los Cuatro Fantásticos #118, Archie Goodwin y John Buscema hacían chocar al cuarteto fantástico contra El Diablo. Buscema repite en El Poderoso Thor #195, en este caso con Gerry Conway. ¿Nada especial? ¿Qué os parece el final de la saga de la tierra salvaje en El Asombroso Spiderman #104 (Roy Thomas, Gil Kane) o los tambores de la guerra Kree-Skrull en Los Vengadores #95 (Thomas, Adams)?























