
«En realidad, soy un hombre»
A día de hoy aún se discute la pertenencia de IKEDA Riyoko al célebre Grupo del 24, el conjunto de autoras que cambió la historia del shōjo manga y el papel de la mujer en la industria del cómic japonés para siempre. Si bien es cierto que no compartía las confidencias de las autoras que se reunían en el Oizumi Salon<, no lo es menos que sus planteamientos y reivindicaciones coinciden plenamente con los de aquel grupo de autoras, siendo uno de los nombres más importantes para la conquista de derechos de las mujeres que se dedicaban al manga.
A través de obras como La rosa de Versalles o La ventana de Orfeo, Ikeda puso sobre la mesa de la industria aspectos como la identidad individual, la validez de todas las orientaciones sexuales, la injusticia de los roles de género perpetuados a lo largo de la historia o la atracción por el continente europeo. La obra que hoy nos ocupa es Claudine< publicada en 1978 en las páginas de la mítica revista Margaret, de la editorial Shueisha.

Los primeros compases del siglo XX constituyeron un período de expansión colonial, alianzas y guerras entre las potencias europeas que provocó que la sociedad se volviera inestable. Es en esa época convulsa, de muchos cambios, cuando tiene lugar una historia también llena de altibajos, revelaciones, drama y anhelos: la de Claudine. Todo el mundo piensa que es la chica perfecta: culta, bien educada, preciosa. Es la niña de los ojos de su padre. Sin embargo, hay una cuestión ante la que su entorno se muestra ajeno, como si quisiera ignorarla o pensar que son solo locuras: Claudine no se siente una mujer, sino un hombre. Y esa es la razón por la que su madre decide acudir a un psiquiatra, con la esperanza de que el reputado doctor le quite esas ideas de la cabeza. Su voz es la que de vez en cuando nos guía en nuestro camino mientras seguimos los pasos de Claudine a través de los amores y las decepciones que jalonan su vida.
Claudine es un interesante manga en el que Ikeda trata un tema que está de plena actualidad: la transexualidad y la identidad de género. Y lo hace con mucha sensibilidad, centrándose sobre todo en los sentimientos de su protagonista y en cómo le afecta todo lo que sucede a su alrededor. Vivimos de primera mano y con detalle sus emociones, dudas, alegrías y penas; empatizamos con su sufrimiento. Entre sus seres queridos encuentra incomprensión, ya que no son capaces de ver —o no quieren hacerlo— lo que le sucede y, en la mayoría de los casos, no lo aceptan. Son raras las ocasiones en las que alguien le tiende una mano con sinceridad.
Ikeda transmite esa soledad y ese anhelo de amor y comprensión con mucho acierto a través de las diversas relaciones que Claudine entabla a lo largo de su juventud. Conjugando todos los elementos mencionados, subraya la necesidad de respetarnos y comprendernos, independientemente de nuestra identidad de género, para que el mundo sea un lugar menos hostil. Aunque el manga tenga como trasfondo una época concreta, esta idea conecta con nuestro presente y el mundo en el que nosotros, los lectores, nos movemos. Es de destacar que Ikeda trabajara sobre este discurso como lo hace en el momento en que se publicó la obra.
La historia, como comentábamos, se desarrolla a partir de los diferentes vínculos de Claudine, fundamentalmente sus amores —aunque también se nos muestran pinceladas sobre su familia, algunas amistades o el psiquiatra que se encarga de su caso—. No obstante, la estructura narrativa no se hace repetitiva en ningún momento y fluye con naturalidad. Todo está condensado a la perfección en sus ciento ocho páginas y el ritmo es muy adecuado para mantener el interés del lector, que sigue queriendo acompañar a Claudine hasta el final.

El dibujo de Ikeda en esta obra es tan maravilloso como nos tiene acostumbrados en cada uno de sus trabajos, plagado de elementos propios del shōjo manga, como las flores, los destellos, el uso de planos intimistas o esos ojos imposibles llenos de ternura. Además, recrea de manera fiel la arquitectura, las calles, el mobiliario y el vestuario de la época, denotando un gran trabajo de documentación que en su momento de publicación no resultaba tan sencillo como hoy en día.
Merece una mención especial el gran trabajo de Marta E. Gallego en la traducción de la obra, puesto que se perciben el cuidado y el mimo que ha puesto en el uso del género con el que los demás personajes se dirigen a Claudine, ya que implica el reconocimiento y el respeto (o la ausencia de ellos) de su identidad, siendo decisivo para comprender plenamente las relaciones de los personajes y el devenir de la historia.
Arechi Manga publicó este título en mayo de 2024 con un error de maquetación, retirando la edición de las librerías y solventándolo al mes siguiente en una edición corregida (con ISBN 978-84-10294-56-1). Se trata de un único volumen de 108 páginas, en formato A5 (15×21 cm), con encuadernación rústica con sobrecubiertas a un precio de 9,95 euros. Se trata de una edición cuidada, a la que solo se puede achacar la falta de algún texto que contextualice la obra, dada su relevancia, por más que sea una costumbre en la edición de manga.
Lo mejor
• Su valiente y vanguardista discurso sobre la identidad de género.
• El dibujo de Ikeda, que entrega preciosas páginas recargadas de elementos y recursos gráficos propios del shōjo de los 70.
• La cuidada edición de Arechi y su precio.
Lo peor
• Un detalle de las últimas páginas puede emborronar ligeramente su discurso, aunque no lo invalida.








