Kirkman y Finch se rompen la piel para crear un nuevo cómic
Robert Kirkman es un nombre señero en el mundo del cómic independiente contemporáneo. Más allá de gustos y preferencias personales de cada lector, si hay un nuevo cómic firmado por Kirkman le tenemos que prestar atención. Y desde ya que eso haremos.
En los últimos días de septiembre vio la luz el #1 de Skinbreaker, el primer título de autor con su nombre que abre una nueva colección en bastante tiempo. Así lo afirma él mismo en las palabras finales de la grapa, señalando la falta de tiempo para nuevos trabajos entre la serie animada de Invincible, la serie de Battle Beast y el universo Energon. El truco para conseguir publicar una nueva serie con tantas tareas está en que se trata de un guión escrito desde el año 2017, literalmente “years in the making”, cuya velocidad fue marcada también por el dibujante David Finch con el objetivo de que no tenga demoras ni interrupciones su serialización. Esto con el agregado de que se trata de de páginas realizadas por Finch en el doble de tamaño para trabajar mejor el detalle de los escenarios y diseños de los personajes, lo cual puede apreciarse en el tamaño estándar del comicbook pero también en una Treasury Edition (de 33 x 21,5 cm. aproximadamente). Al ver la luz este #1, según afirma Kirkman, se aseguraron de que estén completamente dibujadas las páginas de los ocho números que conformarán la serie.

La necesidad de detalles planteada por los autores, y muy bien lograda en el producto final, está en que el cómic se desarrolla en un ambiente selvático con gran cantidad de vegetación, con una fauna irreal que amerita ser apreciada, y personajes que lucen ornamentaciones que de la misma manera merecen el lujo. La dedicación de Finch para esta tarea es notable y da gusto quedarse un tiempo apreciando todo lo que ha puesto en cada página. Al mismo nivel de destacado está el trabajo de color de Annalisa Leoni, reforzando las ambientaciones y todos los seres vivos que las habitan, realzando detalles para que se luzca aún más.
El trabajo de coloreado, por otra parte, es fundamental a nivel narrativo. El nombre de Skinbreaker de la serie proviene de un elemento de este universo con el cual el jefe de la comunidad filtra la potente luz solar sobre los nuevos, los niños, y con ello “rompen la piel” pasando de un color claro que los haría vulnerables a esta luz natural para una tez morena que les brindaría resistencia.
En cuanto a la narrativa del artista, vemos lo que nos tiene acostumbrados Finch: doble páginas espectaculares, grandes paneles en la mayor parte de sus páginas y una secuencialidad esquemática. El punto más fuerte de sus dibujos está en lo señalado anteriormente, y para ello lo busca Kirkman quien señala que admira su trabajo desde sus inicios en Cyberforce y desde entonces espera para hacer un cómic juntos.
La reunión para Skinbreaker se dió en las fases iniciales del proyecto lo que potenció la creación del universo y su historia en conjunto. En esta presentan a una pequeña comunidad que se rige por valores de fuerza física y resistencia. Por ello, su lider Enor ya envejecido empieza a ser cuestionado por un rival de aspecto de peso pesado, Thul, pero aquel es sostenido y ayudado por Anok. Ellos tres se postulan como los personajes principales de la trama que en la disputa por el liderazgo pondrá en cuestión temas como el tratamiento de la tercera edad y de la niñez, el legado, los valores tradicionales, las maneras de organizarse en comunidad. Aunque nos sitúe en un entorno extraño y seres humanoides, con vínculos al género fantástico, ya sabemos de sobra que esto es un medio por el cual siempre los autores hablan de lo que nos sucede aquí y ahora a nosotros. Está claro que en esta lectura además de un cómic de entretenimiento con un arte espectacular, Kirkman y Finch están hablando también de nuestra política y de nuestra sociedad.
Será interesante leer cómo sigue el desarrollo de la historia de Skinbreaker, tanto como poder apreciar la serie completa en el glorioso tamaño para atesorar (con un costo de 10 dólares más por grapa), luego de este atractivo debut.
Lo mejor
• El color de Annalisa Leoni, que potencia la atmósfera selvática y el significado narrativo de la luz.
Lo peor
• La narrativa de Finch, aunque con un dibujo impactante, mantiene su rigidez clásica y puede limitar la fluidez del relato.










