35º Salón Internacional del Cómic de Barcelona: Valoración final

    Valoración de lo que ha dado de sí el salón del cómic de este año

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    Ahora que las puertas de la Fira de Montjuïc de Barcelona han cerrado y los expositores están desmontando sus tiendas y empaquetando cajas de cómics y merchandising; es el momento de reflexionar sobre el 35º Salón Internacional del Cómic de Barcelona.

    El salón arrancaba con un gran hándicap y es que la edición del año pasado contó con Frank Miller. Podría decirlo de otra manera más edulcorada, pero esta es la verdad. El año pasado la figura de Miller monopolizó el evento y este año lo ha hecho su ausencia. Por los pasillos se podía escuchar a gente comentando la participación del estadounidense en la Heroes Comic Con Madrid 2017. Pero, en realidad, este año había grandes invitados como Hermann Huppen, Dave Gibbons, Brian y Mary Talbot, Gene Ha, Jill Thompson, Matt Kindt y Juan Padrón, entre otros.

    Uno de los elementos que más nos ha sorprendido a todos es el cambio en la distribución del salón. Un acierto por parte de la organización, dado que este año, por fin, no se han vivido aglomeraciones en la zona de tiendas. Ni siquiera el sábado en hora punta. Intentaré explicar cómo ha sido posible esto para los que no habéis podido acercaros este año.

    Hasta ahora, los expositores (en su gran mayoría tiendas) compartían espacio con exposiciones en la planta baja del palacio 2. De esta manera, los visitantes nos íbamos acumulando en este espacio. El año pasado se habilitó el palacio 1 para algunas exposiciones de gran tamaño (como la de coches), pero muchos asistentes ignoraban ese espacio y apenas transitaban por allí. Ahora, las exposiciones se han trasladado al palacio 4, un espacio dividido en nueve plantas o niveles. En cada nivel se han instalado entre una y tres exposiciones, escenarios y algunos expositores. De esta manera cada exposición puede ocupar mucho más espacio y resulta más agradable de ver con calma y tranquilidad.

    El problema de este espacio es estético, muchos de los visitantes se preguntaban si estaban yendo por el camino adecuado para acceder al palacio y algún despistado acababa en el palacio 5 (que estaba cerrado). Esto se soluciona fácilmente con unas cuantas ballas que marquen el camino. Pero lo que no tiene un remedio sencillo es el interior del palacio 4. Este espacio nos permite ver las entrañas de la Fira y emite la sensación de estar en una nave industrial. Cosa que no sucede de manera tan apabullante en el resto del recinto. Supongo que tendremos que acostumbrarnos y aceptar que los beneficios de esta nueva distribución tiene un precio a pagar.

    Otro problema que surgió a raíz de estos cambios fue la confusión de primera hora del sábado. Los asistentes se encontraron que el acceso al palacio 1 estaba bloqueado para respetar los cupos máximos de aforo. A causa de ello se formaron colas en el interior del recinto. Pero, todo sea dicho, no había problemas de acceso a los palacios 2.1 y 4.

    Precisamente, otro espacio nuevo respecto al año pasado es el palacio 2.1, es decir, la primera planta del cerrado palacio 2. Aquí se concentró la zona de videojuegos, dos exposiciones de tamaño medio, una de las salas de actos y la zona de fanzines. La zona de videojuegos era mucho más extensa que años anteriores gracias a Nintendo y su campaña de promoción de la nueva consola Switch. Los días previos al salón, la zona de fanzines estuvo envuelta en polémica precisamente por esta nueva y apartada ubicación. De hecho publicaron un comunicado donde decían:

    “Es importante para nosotros haceros llegar este cambio de ubicación, también contar con vuestro apoyo, demostrar que los fanzines son tan importantes como los cómics. Lanzamos con esta carta abierta el hashtag #FanzinesSalónCómicBCN que podéis comenzar a utilizar para potenciar nuestra visibilidad.”

    En definitiva, aunque en un primer momento la nueva distribución me descolocaba, alcanzado el cénit del evento ya me tenía convencida. Hay detalles que mejorar y pulir, sí, pero hemos dado un salto de calidad respecto años anteriores y eso es de celebrar.

    Cartel Barcelona

    La entrega de premios se vio envuelta en cierta polémica cuando Conxita Herrero (Gran bola de helado) una de las nominadas a Autor/a revelación, realizó un discurso en defensa de una mayor representación de autoras en las nominaciones a los galardones organizados por Ficomic. Estableciendo una comparación con lo sucedido en la última edición del Festival de Angoulême.

    Otra cuestión problemática y recurrente de la que hemos vuelto a tener noticias son los encuentros profesionales entre autores y editores. El esfuerzo que hace la organización para traer a editores nacionales e internacionales es innegable. La gran oportunidad que brinda a los autores noveles es de agradecer, pero siempre hay pequeños matices que mejorar. En este sentido, la información facilitada por Ficomic es cuanto menos confusa. En la web, se indica qué editores estarán en el salón, qué día y cómo debe ser el portafolio a entregar. Pero no se detalla el funcionamiento.

    Explicado rápidamente: había dos turnos (mañana y tarde), si como autor entregabas los portafolios en el turno de la mañana, podías ser seleccionado en un turno de la tarde para realizar una entrevista de quince minutos. Si, en cambio, entregabas la documentación por la tarde, tenías que asistir al día siguiente por la mañana. Para saber si habías sido seleccionado por algún editor para realizar una entrevista, tenías que acercarte a la zona y consultar una lista que se colgaba a las 10h y a las 15h. Las quejas venían a decir que hoy en día con los recursos digitales, debería existir una manera más moderna de anunciar los seleccionados para las entrevistas.

    Finalmente, Ficomic ha anunciado que la cifra de asistencia ha alcanzado los 118.000 visitantes, la misma que en la pasada edición. Este dato de éxito se suma al hecho que el sábado fue la primera vez que el salón agotó entradas. Este es un hecho al cual los habituales al Salón del Manga de Barcelona ya estamos acostumbrados, pero nuevo para los del Cómic. Para aquellos que no lo sepáis, las entradas para ambos salones se establecen en función del espacio disponible en el recinto. Sabiendo esto se entienden mejor las siguientes palabras de Carles Santamaria, director del Salón del Cómic:

    ”Necesitamos disponer de más espacio y buenas fechas para no encontrarnos con problemas de aforo que perjudican a todos, tanto a los visitantes como a los expositores”

    El año que viene, nos volvemos a ver en el 36º Salón Internacional del Cómic de Barcelona en la Fira de Barcelona-Montjuïc entre los días 3 y 6 de mayo del 2018. Hasta entonces, toda la información sobre el mundo del cómic: noticias, reseñas, series y cine en Zona Negativa.

    Vuestra opinión

    “Siempre habíamos venido al del Manga, y el del cómic nos había cogido en mala época. Pero nos está gustando bastante”. Núria y Aleix Galán

    “Este año el salón está bien, aunque da la sensación de que el año pasado era más grande” Enrique Garcia y José Antonio Maya

    “Comparado con el año pasado, me parece que hay bastante merchandising pero menos cómic que cuando estaban en el módulo 2. También parece que está algo más vacío que el domingo del año pasado.” Anónimo del s. XIX

    “Aunque las exposiciones estaban muy bien, la organización era lamentable porque tenías que hacer cola para entrar al pabellón principal. Además los palacios están muy mal comunicados entre ellos, hay que caminar mucho.” Genís Vega

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