La Ilusión de Overlain

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Durán/PlanetaLA ILUSIÓN DE OVERLAIN
Autor: Luis Duran
Planeta : COLECCION BD
Novela gráfica formato 20 x 28 cms
tapa dura, 176 páginas b/n
Precio: 15.00 €

“En un momento te pediré que cierres los ojos y te conduciré a través de un fantástico viaje imaginario… Al lugar donde se escriben todos los “érase una vez”… todos los “hace mucho, mucho tiempo”.
Imagina que vas caminando por un bosque… y que un sol, ya cansado, comienza a ocultarse tras los árboles milenarios y oscuros. A medida que te adentras en la espesura, los pájaros irán olvidando sus canciones y todos tus sueños se irán transformando en lluvia. Continúa avanzando. A lo lejos verás una casa, sin ventanas y sin moradores, solamente iluminada por una luna que se recorta entre nubes negras. Acércate hasta ella y entra.
Dentro de la casa hay filas y filas de puertas… y en cada una de ellas un nombre inscrito. En una de esas puertas está el tuyo. Párate frente a ella. Cuando la abras y entres te encontrarás sumergido en ese lugar que recuerdas y con el que a veces has soñado.
Habrás llegado a Diluvia.”

La Ilusión de Overlain es una historia que se agiganta a cada página que dejamos atrás. Porque las alegorías, metáforas y símbolos que el autor emplea estallan dentro nuestro como granadas de fragmentación, en todas direcciones. Esto ocasiona que sean abundantes y diversas las lecturas que uno pueda descubrir en la obra, recogiendo y haciendo crecer lo que Durán ha sembrado en ella… con un alto grado de libertad puesto que, sabido es, este historietista trabaja bajo la premisa de que el lector es co-autor y continuador de cada relato. Y a nosotros pertenece hacer del final, conclusión.

Porque éste es precisamente uno de los hallazgos del presente cómic: Descubrirnos buscadores de sentido. Que necesitan sacar conclusiones de aquello que viven, de aquello que mueren. Puesto que no hay interrogante más grande en nuestra vida que nuestra muerte.

Dicen que los primeros hombres provenían de África. Esos primeros hombres que iniciaron el culto a los muertos, al descubrir presencia en la ausencia, ausencia en la presencia. Ellos encontraron su respuesta en los ciclos de la naturaleza, postulando entonces una era mítica poblada de dioses de la cual nuestro mundo era un reflejo destinado a repetir sus ciclos de muerte y renacimiento.

Durán, pues, se traslada también hasta África para sugerirnos un algo de respuesta a través de un esquema de simetrías conexas.

El relato principal nos narra los preparativos de un pequeño grupo y su viaje hasta el viejo continente. En él se intercalan las experiencias paranormales de la hija de uno de ellos y unos pequeños cuentos africanos, preciosos, sobre los anhelos y las añoranzas que van del vivir al morir.

En el relato principal abunda el humor y la progresión de la acción. En los interludios, la poesía y la reflexión. Pero, a poco que nos fijemos, vemos que hay humor en la poesía y poesía en el humor. Que hay vida en la muerte y muerte en la vida. Que hay proximidad en la distancia y distancia en la proximidad. Que hay diferencia en la fraternidad y fraternidad en la diferencia.

Durán nos muestra como nuestro consciente y nuestro inconsciente son sensibles a ese entrelazamiento de lo simétrico en una sola realidad y, cuando no pueden hallarlo, lo sueñan. Porque, cuando nos cuentan que fuimos fruto de dos bostezos simétricos, nos vemos obligados a elegir entre ser hijos del hastío o de la ensoñación. Porque en el fondo sabemos que nuestra realidad surge de nuestras decisiones. Porque nos criamos en un mundo de palabras que son islas de sentido que debemos aprender a armonizar. Porque llega día en que nos encontramos haciendo malabares con nuestra vida, en un barco que naufraga en medio de tempestades. Y no podemos permitirnos fallar, perder el ritmo, que se nos caigan esas manzanas que hacemos girar en el aire. Porque necesitamos de lo completo, de lo concluido… como si alguien nos estuviera leyendo y tuviese que encontrarle un sentido a lo que nos pasa. A lo que vivimos. A lo que morimos.

En mi opinión, La Ilusión de Overlain es la historieta más redonda de este autor vasco. La que aúna con más acierto la complejidad del mensaje y la claridad de la exposición. Donde encajan con mayor naturalidad los temas recurrentes del historietista bajo esas dos distintas miradas tan suyas hechas de comicidad y trascendencia. Una obra preciosa, con un dibujo que me se va tornando atractivo, de bella factura y denso contenido sin por ello dejar de ser entretenida. Si aún no habéis empezado a probar con Luis Durán, aunque esta reseña no le haga justicia y parezca desmentirlo, este es el cómic que debéis conseguir.

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.

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