Mangaland #03 por Marc Bernabé

Por
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MW
Título original: MW
Autor: Osamu Tezuka
Editorial: Planeta DeAgostini
Precio: 19,95 euros
Formato: tomo especial (592 páginas)
Clasificación: seinen, thriller
Tomos: 1 (en España), 3 (en la primera edición japonesa)

Osamu Tezuka es, como ya sabéis, el imperecedero “dios del manga”, un titán sin cuya existencia el manga (ni el anime) de hoy en día existirían en su forma actual o remotamente parecida. La importancia de su fama no es en absoluto baladí; cierto es que algunas de sus obras, sobre todo las de su primera época (años 1947-60, aproximadamente) no han aguantado muy bien el paso del tiempo y actualmente se perciben añejas e infantiloides. Pero son precisamente estas obras las que causaron un mayor impacto entre toda la generación de dibujantes que ayudaría a conformar el manga como industria y asentaría las bases de toda la avalancha actual.

Alrededor de Tezuka, sin embargo, el concepto del manga fue evolucionando con los años, y llegó el punto, en los años 60, en el que su obra era considerada anticuada, incluso para la época. Los primeros lectores de manga de la posguerra habían crecido y exigían obras más elaboradas, más de su gusto. Es en este contexto en el que nació el concepto de gekiga (ver reseña de Una vida errante de Yoshihiro Tatsumi en MangaLand y en Zona Negativa) en contraposición al llamado “manga”, entendido como “cómic para niños superficial, blanco y anodino”. En esta época, sin embargo, Tezuka había recortado considerablemente su producción como artista de cómics y se había volcado en la aventura de producir animación con su empresa Mushi Pro. A pesar de todo, su carácter inconformista y de muy mal encajar las críticas le empujó a reaccionar, con lo que durante la segunda mitad de los años 60 presentó Vampire (1966-69), considerada la primera obra de Tezuka dirigida no tanto al público infantil como al juvenil y adulto. Poco después, en 1968, fundó la revista COM, también enfocada a un público connoisseur del manga, en la que retomaría la vieja idea frustrada en los años 50 de Hi no Tori (Fénix), que por fin podría desarrollar en todo su magnífico esplendor (ver más abajo el comentario específico sobre esta obra).


Extorsionando a un alto mando del ejército extranjero

A principios de los años 70, sin embargo, el maestro de maestros tuvo una muy mala racha: la Mushi Pro quebró por mala gestión y se llevó por delante su brazo editorial, que publicaba revistas como la COM (cerrada unos años antes por malas ventas) y también tomos. Así, el dios del manga tuvo, por primera vez en su carrera, problemas económicos, lo que le instó a volcarse en el manga en un arrebato creativo impresionante, en parte por salir a flote económicamente hablando, en parte para recuperarse anímicamente del fracaso. Así, los años 70 fueron posiblemente la época más prolífica de este autor, en la que nacieron, entre varias otras obras, títulos tan emblemáticos y longevos como Black Jack (1973-83), Buda (1972-83) o Mitsume ga tooru (1974-78), todas ellas obras que consiguieron atraer a los lectores y a la crítica a pesar del trazo y el diseño de personajes típicamente tezukianos: es decir, caricaturescos y más bien anticuados para unos lectores que ya estaban de lleno metidos en la época dorada del gekiga, con dibujantes tan magníficos como Gôseki Kojima (El lobo solitario y su cachorro) o Sanpei Shirato (La leyenda de Kamui) imponiendo su estilo preciosista y realista. Así, Tezuka consiguió imponer la fuerza de un buen argumento bien hilvanado por encima del dibujo, que sin ser malo (¡en absoluto!) sí se percibe anticuado a primera vista.

Otra característica que se puede observar en esta época de Osamu Tezuka es una tendencia a crear obras más bien pesimistas y oscuras, sin duda un reflejo de su estado anímico en la época. Como muestra, no hay más que ver las opresivas Oda a Kirihito (1970-71) y Ayako (1972-73) –publicadas en España por la difunta Otakuland– y el propio concepto detrás de Black Jack de “cirujano ilegal lleno de cicatrices, solitario, cínico y, en apariencia, cabrón como él solo”. Pero –y aquí llego por fin adonde quería llegar con esta larga introducción– la obra que cuenta con un grado más intenso de pesimismo y tenebrosidad, la obra posiblemente más “al límite” de Osamu Tezuka, no es otra que MW (1976-78), el culmen de su “época oscura”.


También ha (mucho) lugar para la tragedia en MW

Cuando en 2005 se me encargó la traducción de este título, yo ya conocía bastante bien la obra de Tezuka, ya que anteriormente había traducido Fénix, Buda, Metrópolis y estaba con Astroboy, aparte de haber leído la imprescindible Adolf y algunos tomos de Black Jack, entre otras obras. Cuando recibí el encargo de traducir MW, por un lado me alegré mucho (¡otra obra de Tezuka para traducir, fantástico!), pero por el otro quedé francamente extrañado porque no es que no hubiera leído esta obra, es que ni siquiera conocía su existencia. Sin embargo, una vez empecé con la traducción me vi inmediatamente sumergido en el argumento y no pude salir de ella hasta terminar. Recuerdo la traducción de este título como una de las sorpresas más gratas de mi carrera como traductor.

MW (pronunciado “mu” en su versión original japonesa) cuenta la maquiavélica historia de Michio Yûki, un apuesto joven que en su juventud quedó afectado por un accidente con un mortífero gas venenoso llamado MW que se escapó de las instalaciones, en una pequeña isla del archipiélago de Okinawa, de cierto ejército extranjero (nunca se menciona el nombre del país, pero queda claro que es EE.UU.). El escape de gas mató a prácticamente toda la población de la isla, y solo Yûki e Iwao Garai lograron sobrevivir. El gobierno japonés, apoyado por el gobierno de la nación extranjera de marras, echa tierra sobre el asunto y consigue que el caso no salga a la luz. Pero el perturbado Michio tiene un retorcido y enfermizo plan en mente…


Yûki en su faceta de brillante empleado de banca

La obra resulta sorprendente por varios aspectos. Primero por su carácter oscuro y pesimista, perturbador incluso, un aspecto que sorprende en una obra de Tezuka. Segundo, por la relación homosexual –con escenas bastante explícitas, y eso en una época en la que la homosexualidad era un tema prácticamente tabú en Japón– entre Yûki y el reticente Garai, que para más inri, ¡es un cura católico con su propia iglesia con confesionario y toda la parafernalia! Tercero, por su punzante crítica al podrido mundo político, repleto de engaños, sobornos y grandes dosis de hipocresía. Y cuarto, por el retrato fidedigno de la sociedad japonesa contemporánea a la obra, asustada por varios casos de envenenamientos de chocolatinas; agitada por los últimos estertores de los violentos movimientos estudiantiles contra el Tratado de Cooperación y Seguridad Mutua entre EE.UU. y Japón, así como contra la guerra de Vietnam; y escandalizada por el descubrimiento de la aceptación en 1974 de un soborno por parte del entonces primer ministro japonés, Kakuei Tanaka, proveniente, ni más ni menos, que de la empresa armamentística estadounidense Lockheed.


Yûki tentando al buenazo de Garai

En definitiva, estamos ante una obra injustamente eclipsada por el resto de las obras “mayores” de Tezuka; si MW hubiese sido realizada por cualquier otro autor ahora sería considerada seguramente un verdadero clásico del manga. Este pequeño tesoro en forma de cómic se presenta en España en una edición en un solo y grueso tomo en vez de los tres de los que consta la edición original japonesa. A mi entender, esta edición es un gran acierto editorial, ya que por un ajustado precio (19,95 euros) el lector obtiene un producto completo, redondo y tremendamente entretenido.

Añadir, como colofón a la reseña, que en julio del pasado año 2009 se estrenó en los cines japoneses una película de imagen real basada en esta obra y con el mismo título, MW. Se dice que la versión cinematográfica se salta varios de los temas tocados por Tezuka –como la homosexualidad explícita–, pero habría que verla para poder juzgarla mejor. Es curioso, por cierto, que más de 30 años después de la publicación de este manga a alguien se le ocurriera adaptarlo a película, ¿verdad?

Fénix de Osamu Tezuka; Planeta deAgostini; 80+ págs, b/n, 4,15 € (vol. 1, 11 tomos); 190+ págs, b/n, 7,5 € (vols. 2 y 3, 4 tomos).

Es tan injusto lo que le ha pasado a Hi no tori (Fénix) en nuestro país… Esta impresionante obra repleta de filosofía, filantropía y amor por la vida, llena a rebosar de grandes reflexiones y escenas más que memorables, empezó a ser publicada en España por Planeta deAgostini en el año 2001, cuando el manga no estaba de moda y las obras de corte más adulto pasaban totalmente desapercibidas. En un intento del editor de hacer que Fénix fuera más “popular” y gozara de mejores ventas, se apostó por el formato “Biblioteca Manga”, es decir, pequeños tomos de cubiertas blandas de unas 80 páginas. El experimento fue un desastre (debido sin duda al formato pero también a que Tezuka era muy desconocido en aquella época, y su estilo de dibujo demodé ciertamente no ayudaba), lo que lastró a la serie desde su inicio, lo que llevó a su cancelación a los 11 tomos. En 2003, sin embargo, se decidió dar una segunda oportunidad a Fénix: con el mismo formato de tomo de cubiertas blandas, pero con más páginas (entre 190 y 200), se publicaron cuatro tomos más (vols. 2 y 3). Pero de nuevo pasó desapercibida y fue relegada al olvido cuando aún queda bastante material por publicar. Cruzo los dedos porque pronto se recupere y se edite en un formato más atractivo y acorde con los tiempos actuales, porque esta es una obra que hay que leer y tener, probablemente la más interesante y bien hilvanada de Osamu Tezuka, que la consideraba “la obra de su vida”.

Fénix se divide en varios arcos argumentales que pueden ir de solo unas páginas a tomos enteros, y estos arcos se centran en varios puntos de la historia humana en un movimiento como de péndulo que va relantizándose, siempre con la leyenda del fénix, el ave inmortal que renace de sus cenizas, como motivo de fondo. Así, en el primer arco (Los albores de la historia, tomos 1 a 4, vol. 1), el argumento se centra en la época prehistórica de Japón, y nos narra de forma realista los orígenes de las leyendas mitológicas actuales sobre el origen del archipiélago japonés y sus deidades. El segundo arco, llamado El futuro (tomos 5 a 7 vol. 1), se centra en un desolado planeta Tierra, cuando sus últimos habitantes agonizan; es decir, el fin de la Humanidad. El tercer arco vuelve a la historia antigua japonesa, mientras que el cuarto se ambienta en un futuro ya decadente… Y así, hasta que la historia final de Fénix, lamentablemente inédita por culpa de la prematura muerte de su autor, debía ocurrir en el presente, cerrando así el círculo.

En total hemos visto editados en España material correspondiente a los tomos 1 a 8 de la edición japonesa de las “Obras completas de Tezuka”, que consta de 16 tomos más uno que recopila las historias “prototípicas” de la serie que el autor creó a principios de los años 50. Es decir, que hemos podido leer tan solo la mitad de esta imprescindible historia. Desde aquí lanzo un llamamiento para que se recupere esta obra y se edite en su integridad.

Black Jack de Osamu Tezuka; Glénat; 17 tomos; 300+ págs, b/n, 12 €.

Y terminamos con este especial Osamu Tezuka comentando Black Jack, seguramente la obra tezukiana más leída, apreciada y vendida en Japón. Esta historia, estructurada en episodios autoconclusivos, narra las andanzas de un misterioso cirujano de pulso preciso, capaz de curar cualquier dolencia con su prodigioso manejo del bisturí. Sin embargo, el cicatrizado Black Jack carece de licencia, es malhumorado y borde a más no poder, y tiende a exigir sumas exorbitantes de dinero a cambio de sus servicios. En fin, no me extrañaría que los guionistas de House M.D. se hubiesen inspirado en la obra de Tezuka para crear la magnífica serie de TV protagonizada por Hugh Laurie.

Ediciones Glénat ya hizo una tentativa en los años 90 con este manga, adaptando al español la versión francesa publicada por Glénat Francia, que en el país galo se cortó en el volumen 12 y, por consiguiente, fue cortada también en España en el mismo punto. Hace pocos años, sin embargo, Glénat España decidió recuperar este magnífico clásico, y para la ocasión se decidió partir de la edición japonesa más reciente de la obra, publicada en 17 volúmenes gruesos (unas 300 páginas por tomo). La particularidad de esta nueva edición, recientemente completada*, es que los capítulos están ordenados cronológicamente según su fecha de publicación original, contrariamente a la edición antigua, que contaba con una ordenación aleatoria. A mi entender, es mejor la nueva ordenación ya que podemos ver claramente la evolución del personaje y del trazo de su autor, además de que se pueden comprender mejor las relaciones del protagonista con varios secundarios que aparecen de vez en cuando, como el doctor Kiriko, firme partidario de la eutanasia.

A pesar de su evidente antigüedad (30-40 años ya), que se hace patente en la descripción de ciertas dolencias, tratamientos e instrumental, estamos ante una obra imprescindible, entretenida a más no poder y llena de mensajes y reflexiones que dan mucho que pensar. Lástima del personaje de Pinoko, al que personalmente no trago. ¡Será plasta la niña!

* Cabe decir que ninguna edición de Black Jack japonesa es 100% “completa”, ya que, a lo largo de los años, algunos capítulos han sido juzgados “políticamente incorrectos” y han sido eliminados sucesivamente de los tomos.

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7 Comentarios en "Mangaland #03 por Marc Bernabé"

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Almenglo
Lector

¿En el 2001 el Manga no estaba de moda?
Solo puedo hablar de memoria,pero diria que en esa epoca el manga ya estaba en pleno apogeo,con multitud de series triunfando,quizas si es cierto que Tezuka seria conocido pero no idolatrado,o no tanto como si lo esta siendo estos ultimos años.
Por cierto,me resulta curioso que en los 70 se publique un comic asi,y 30 años despues se haga una pelicula y no toquen el tema homosexual.

Miki
Lector

 Sí, a mí también me ha extrañado esa frase. Respecto a la peli de MW, por lo que sé es bastante plana y no ha gustado a nadie que yo conozca de mi círculo frikicinéfilo oriental, yo todavía no la he visto y visto lo visto tampoco tengo mucha prisa, el manga me gustó aunque menos que otros de Tezuka (Oda a Kirihito me parece lo mejor de todo lo que he leido junto con Adolf).

shinjii
Lector

Añadir que el problema no fue ni del formato ni del desconocimiento del autor: Black Jack a día de hoy vende poco más de 500 ejemplares. El problema, eso sí, es del estilo del autor, que los aficionados de hoy en día no quieren ni ver… Una pena. Y Fénix para mí es lo mejor de Tezuka con diferencia. 🙁

Ivan
Lector

Yo no leo mucho manga, pero a mi me encanta el Tezuka adulto.
MW no es una excepción. Todo lo que he leido me ha encantado, el dibujo puede no ser atractivo a primera vista, pero la narrativa es brutal. Te mete en la historia y no te suelta.
Ayako, Kirihito, El arbol que da sombra, Black Jack, Adolf, Buda, Fenix y MW.
Para mi imprescindibles todas. Mi preferida es Adolf porque fue la primera y uno de mis primeros mangas, pero todas me gustan mucho.
Del resto, la princesa caballero me gustó, no así astroboy que la dejé al tercer tomo.

Una pena que Tezuka no sea un superventas aquí y podamos disfrutar de toda su obra.

RarOwaR
Lector

No estoy de acuerdo con el formato elegido para la obra, pienso que en 3 tomos o quizá 2 habría ganado mucho, leer un tocho no es muy cómodo y prefiero formatos más ligeros y transportables, cierto que 2 tomos tipo Buda habrían encarecido el precio a 24 € pero permiten mayor fluidez de lectura (y relectura).

MONICA ORTEGA
Lector

PUES IO NO ENTENDI NADA
ME LLAMO MONICA Y QUIERO
UN NOVIO LINDO QUE ME QUIERA
MUCHO TENGO 14 AÑOS Y SOLO
PIDO QUE ALGUIEN SEA MI NOVIO
D PREFERENCIA DE MI EDAD JAJA

Reverend Dust
Lector

Vengo buscando información sobre la edición de MW y… ¿me encuentro otro tesoro de comment? ¿Encontró el amor esta muyaya?

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