V de Vendetta (II): Anarquía, justicia y venganza

 

Edición original: 1982/89; Warrior, DC Comics (Vertigo).
Edición España: I Zinco; II Norma Editorial; III Planeta; IV Planeta.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: David Lloyd.
Entintado: David Lloyd.
Portadas: David Lloyd.
Color: Siobhan Dodd, David Lloyd, Steve Whitaker.
Rotulista: Steve Craddock, Elitta Fell, Jenny O’Connor.
Precio: Absolute (35,00 €, 400 págs.); Comic book (1,95 €, 10 números).
Autores del artículo: David Fernández y José Torralba

 
Aspectos culturales

Ya en el ensayo Tras la sonrisa pintada, aparecido originalmente en la revista Warrior y ahora reproducido al final de las ediciones de Norma y Planeta, Moore nos lo pone fácil a la hora de identificar gran parte de los referentes en V de Vendetta. Y es que, después de perfilar al protagonista como una mezcla de los personajes del cómic británico de los sesenta y el Night Raven que el propio Lloyd creara para Marvel UK, Moore elaboró a modo de tormenta de ideas una lista con todas las referencias en las que debía basarse el espíritu de la obra:

“Orwell. Huxley. Thomas Disch. Juez Dredd. ‘¡Arrepiéntete, Arlequín!, dijo el señor Tic-Tac’, de Harlan Ellison. ‘Catman’ y ‘El merodeador en la ciudad al borde del mundo’, del mismo autor. ‘Dr. Phibes’ y ‘Teatro de Sangre’, de Vincent Price. David Bowie. La Sombra. Night Raven. Batman. Fahrenheit 451. Los escritos de la escuela de ciencia ficción del Nuevo Mundo. La pintura ‘Europa después de la lluvia’ de Max Ernst. Thomas Pynchon. La atmósfera de las películas inglesas de la Segunda Guerra Mundial. El Prisionero. Robin Hood. Dick Turpin…”

A tal cantidad de fuentes de inspiración se le deben añadir otros dos tipos de referencias: las que aparecen expresamente citadas como tales a lo largo del cómic, y otras que también son bastante evidentes y que podrían englobarse en esos puntos suspensivos que Moore puso al final de su enumeración. En cualquier caso, esta riqueza no es tan dispersa como parece ni mucho menos, y en esta sección lo que vamos a hacer es agrupar todos estos motivos referenciales en campos conceptuales comunes. O lo que es lo mismo: si ayer exponíamos en el artículo que decir que V de Vendetta versa sobre un único tema era igual a aplicar un reduccionismo absurdo, hoy analizaremos todos esos conceptos que aparecen en el cómic de forma secundaria y que nos dejamos en el tintero en la primera parte. Por tanto, para que quede claro, lo enunciaré… ¿De qué más trata V de Vendetta?

A de Anarquía. V es un anarquista. Ahora bien, ¿qué clase de anarquismo? Si hay algo que queda bastante claro en el cómic es que el protagonista no se decanta por ningún tipo de ideología económica, por lo que este pensamiento se desarrolla íntegramente en un terreno filosófico. Así, de Bakunin V apenas toma casi nada excepto, quizás, el concepto de libertad, que el ruso definió como “el más completo desarrollo de todas las facultades y poderes de cada ser humano, a través de la educación, el entrenamiento científico y la prosperidad material”. Mucho más coge, sin embargo, del anarcoindividualismo existencialista heredero de Max Stirner, que rezaba –en posiciones muy cercanas al objetivismo–, que el Estado es en el sentido filosófico un represor en tanto en cuanto restringe una libertad individual que sólo debería ser coartada y regulada cuando se afecta la libertad del otro. Así, las Constituciones de los estados democráticos no son, o no deberían ser, un garante del poder del Estado y de los valores de la democracia, sino todo lo contrario: deberían ser las cuerdas que atan la represión gubernamental y los elementos que determinan dónde la democracia como tal –tan efectiva como las dictaduras frente a las minorías– no tiene valor. Porque, al fin y al cabo, la minoría más pequeña es la compuesta por un solo individuo. Un individuo contra el mundo… como V.


Discurso a la masa para que
deje de serlo

C de Cultura. Prácticamente como extensión del punto que acabamos de ver (en concreto la definición de libertad), podemos decir sin dudar que V entiende la cultura como un alimento del espíritu y de la mente. De hecho, a poco que pensemos, si el proceso que sufre Evey a lo largo del cómic puede ser llamado “liberación” y no “adoctrinamiento” o “lavado de cerebro” es porque, efectivamente, su mente se abre al mundo y no al revés. La forma de expresar toda esta avalancha de conocimiento que el protagonista maneja y representa es hacerlo aparecer como un ser profundamente cultivado, amante de las artes en todas sus ramas… algo no al alcance de cualquiera. La opción elegida por Moore es sembrar su creación de toda una miríada de detalles, generalmente a través de objetos en su guarida o de citas literarias, como sólo él puede hacerlo. Y si bien algunos de estos detalles vienen en la edición de Planeta DeAgostini explicados mediante notas a pie de página, la mejor guía para identificarlos son estas anotaciones a cargo de Madelyn Bordreaux que sorprenden por su exhaustividad: desde libros en una estantería (Utopía, El Capital, Mein Kampf, etc.) hasta posters de películas (Ruta de Marruecos, con Bing Crosby, o Al rojo vivo con James Cagney), pasando por toda clase de citas, canciones y demás.

¿Curiosidades? El hecho de que la elección de la cita de Macbeth fuera aleatoria (simplemente abrieron un libro con las obras de Shakespeare y buscaron un pasaje que encajara), la frase de V cuando aparece al final sacada directamente de una nota de Mark Twain (la de las noticias exageradas acerca de su muerte), la frase “Oh belleza, hasta ahora no te conocía” que en Enrique VIII –también de Shakespeare– el rey dedica a Ana Bolena la primera vez que la ve… y, especialmente, mi favorita: “La Tierra de Haz lo que Quieras” es en realidad un mundo mágico de los muchos que aparecían en el libro de Enid Blyton El árbol mágico (de título original The Magic Faraway Tree); el mismo libro que V le lee a Evey para dormir.

D de Distopía. Resulta evidente que todo el contexto en el que se desarrolla la obra, resultado –según Moore– de una eventual victoria laborista en las elecciones de 1983 que habría conducido a la retirada de las bases nucleares de suelo británico, no es sino una distopía; esto es, “una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal, es decir, en una sociedad opresiva, totalitaria o indeseable”, según la Wikipedia española. En este sentido, el guionista recoge sabiamente, refundándolo, todo el bagaje cultural sobre el tema: desde hitos como 1984 de Orwell, Un mundo feliz de Huxley, o Fahrenheit 451 de Bradbury, hasta obras ficcionales mucho menos conocidas.

Entre estas últimas destacaremos, como homenajes confesos, las siguientes: los escritos de ciencia ficción publicados en la revista New Worlds, mítico caldo de cultivo de escritores como Michael Moorcock, J.G. Ballard, Harlan Ellison, Thomas Disch y demás componentes de la llamada New Wave; los relatos del propio Harlan Ellison, como por ejemplo Catman, El merodeador en la ciudad al borde del mundo o ¡Arrepiéntete, Arlequín!, dijo el señor Tic-tac (en el que un revolucionario vestido de Arlequín sabotea mediante actos terroristas una distopía obsesionada con el horario); el famosísimo campo de concentración con fines experimentales “Archimedes”, que Thomas M. Disch gestara para su novela Campo de concentración; el otro gran campo de concentración pseudodistópico y lisérgico en el que encerraban a Patrick McGoohan en la serie El Prisionero; etc.


Europe after the rain, de Max Ernst

Rebuscando un poco, encontraremos además conexiones con William S. Borroughs y su Almuerzo Desnudo o con Cuando el destino nos alcance, la notable película de Richard Fleischer. Por supuesto, es obligatorio también citar Las Aventuras de Luther Arkwrigth de un Bryan Talbot cuya Inglaterra fascista ha sido claramente inspiradora en este punto. Incluso a nivel estético y metafórico se señalan referencias al cuadro de Max Ernst Europa después de la lluvia en el título de la primera parte (Europe after the Reign), emblema para Moore de una sociedad putrefacta, o tal vez vaticinio de un invierno nuclear pintado por un artista preclaro antes de Hiroshima.

¿Todo ello con qué fin? Por supuesto, con el de ambientar y contextualizar el cómic, pero también para enseñarle al lector un mundo al que con determinadas políticas sería posible llegar y que, a toda costa, deberíamos evitar. En este sentido, toda obra distópica no es sino un canto de advertencia a la sociedad; canto que, desde la ficción, sueña con no convertirse en una ignorada predicción de Casandra.

F de Filosofía. Referencias a las distintas ramas del anarquismo aparte, V de Vendetta está poblada de alusiones y guiños a distintas corrientes filosóficas y obras contraculturales diversas. Por ejemplo, en la organización del estado dictatorial de Adam J. Susan pueden rastrearse trazas del corporativismo o del famoso Leviathan de Thomas Hobbes, en el que se renunciaba a la separación de poderes en aras de fortalecer el orden público, la capacidad de maniobra y el control por parte de un Estado centralizado y personificado por un único soberano.

Por otra parte, también se alude a la trilogía de libros The Illuminatus!, en la que Robert Shea y Robert Anton Wilson trataban de forma satírica la paranoia estadounidense sobre las conspiraciones, estableciendo dos grupos en perenne lucha a lo largo de la humanidad –los illuminati y los discordianos– representativos del orden y el caos respectivamente (algo que Grant Morrison tuvo bastante presente en sus Invisibles). Y precisamente en relación al discordianismo y su sentido del caos universal como dogma religioso moderno, el guionista tiende asimismo puentes: desde la concepción del hombre como un robot con inteligencia artificial poseedor de un conjunto de sensores (vista, oído, olfato, gusto) que proporciona una serie de información que no es más que un flujo de datos totalmente desestructurado (punto en común con el platonismo y el racionalismo), hasta la Ley de los Cincos del Principia Discordia, que reza que “Todas las cosas pasan en día 5, o son divisibles o múltiplos de 5, o se encuentran de alguna manera directa o indirectamente, relacionados con el 5. La ley de los cincos nunca falla”.

H de Heroísmo. Ya incidimos en la primera parte de este estudio en el complejo carácter de V como personaje: villano social, héroe ficcional. Un carácter que nos remite no a mitos absolutamente intachables como Superman y Spiderman, sino oscuros, maquiavélicos, algo terroríficos y, en algunos casos, cercanos a la locura. Así, nuestro Guy Fawkes redivivo tiene los ecos expeditivos y misteriosos de Batman, La Sombra, el Juez Dredd o el mismísimo Night Raven dibujado también por David Lloyd. Es carismático, pero también peligroso… nos encanta porque apela a esa parte de nosotros que hace tiempo que ha renunciado al idealismo para caer en la cuenta de que en el mundo real, no basta con salvar al inocente, sino que también se debe castigar al culpable. Ese lado cínico en el que caemos cuando nos dejamos llevar, emocionalmente, por las injusticias; cuando gritamos a la almohada sabiendo que antes o después deberemos volver a la cordura social. Y también, por supuesto, a ese lado que nos lleva a admirar el romanticismo inherente al crimen; un romanticismo que, como el que transmite el canalla de Dick Turpin, conecta con el espíritu rebelde que palpita bajo todo quebrantamiento de las normas civilizadas.


Night Raven, por David Lloyd

No obstante, en otro orden cosas, V no sólo tiene connotaciones de villano, sino también de antihéroe. Surgido de las cenizas de quien quiera que una vez fuese, se reinventa a partir de la fatalidad con la forma de un moderno Robin Hood bajo el que late, secretamente, el alma de un Fantasma de la Ópera –como demuestran las referencias de Moore al Vincent Price de El abominable Dr. Phibes o Matar o no matar, este es el problema–. La tragedia, una vez más, se torna así en fértil campo para almas torturadas.

I de Identidad. V, V, V, V, V. ¿Quién es V? Esta pregunta, que evoca a la celebérrima novela de Thomas Pynchon citada también en el tebeo, planea a lo largo de V de Vendetta como un ave que nunca decidiera posarse. Las cinco sílabas del título, la letra por la que empieza cada capítulo, la cita de Fausto, la quinta sinfonía de Beethoven (cuyas primeras notas son el código morse para la letra V), la rosa Violet Carson, la estación Victoria, la celda número cinco, la preparación cinco, las cinco páginas de una carta, el 5 de noviembre, los pentámetros yámbicos con los que se suele expresar el protagonista… decenas de referencias a la letra V (o al número romano equivalente) para eludir la gran cuestión: la identidad de V, un hombre que prefiere desdibujarse a sí mismo para convertirse en una idea inmortal. Aunque ¿y si V simplemente fuera el diminutivo de Valerie, la ocupante de la celda número IV (en inglés se pronuncia igual que Evey, por cierto) que nunca llegó a darle a nadie esa carta? ¿Y si V en sí mismo fuera una invención? Desde luego, Moore nos la habría jugado a todos con algo simple y evidente a la vez. Como los mejores enigmas, supongo.

M de Moral. Al final de V de Vendetta, el panorama que se nos presenta es, si cabe, más apocalíptico que el del principio y, sin embargo, el lector probablemente lo acogerá con optimismo. Esta doblez sirve perfectamente para ejemplificar la gran cantidad de elecciones morales presentes en un tebeo que permanentemente incita al que lo lee a preguntarse qué haría él en tales situaciones. ¿Debemos callarnos lo que pensamos únicamente porque nos conviene? ¿Está la supervivencia por encima de nuestra dignidad? ¿Preferimos la injusticia de un orden sin libertad o el riesgo constante de un caos sin control? ¿Es posible ser libre sin estar seguro? ¿Hasta dónde estaríamos dispuestos a desequilibrar esa balanza? Como podemos apreciar, el tema es universal –uno de los motivos por los que el tiempo trata tan bien al cómic– y hoy en día adquiere mayor relevancia que nunca. El debate pues, está servido.

T de Totalitarismo. La Inglaterra que se nos plantea en V de Vendetta, más que bajo un régimen dictatorial propio, aparece a nuestros ojos como si de un país ocupado o atacado se tratase. Y es que a lo largo y ancho de sus páginas todo hace referencia a una suerte de ucronía de la II Guerra Mundial: el partido Fuego Nórdico, sus insignias y sus desfiles; el clima enrarecido y sofocante; las explosiones; y, por supuesto, esa V de la Victoria que Churchill revitalizó para contrarrestar la simbología de la esvástica nazi. Y como la historia tiende a repetirse, especialmente cuando ignoramos el pasado, cerraré este epígrafe con la mejor frase que jamás se ha dicho sobre los totalitarismos, enunciada por David Hume en sus Ensayos sobre Política y Moral (1741-2), y que entronca con nuestro análisis conceptual de ayer: “Nada me parece más sorprendente [...] que la facilidad con la cual la mayoría es gobernanda por unos pocos, así como la implícita sumisión con la que los hombres se resignan a subyugar sus sentimientos y pasiones a los gobernantes. Cuando preguntamos por qué medios esta idea está en vigor, nos encontraremos con que, dado que la Fuerza siempre está del lado de los gobernandos, los gobernantes no se apoyan en nada más que la opinión. El gobierno, pues, se forma sobre la opinión; y esta máxima se extiende también a los gobiernos más despóticos y militarizados”.


V de la Victoria en
Ser o no ser (1942), de Ernst Lubitsch

V de Venganza. El gran problema de plantearse la propia existencia como carrera hacia unos objetivos que deben ser cumplidos, es que corremos un doble riesgo: por una parte, consumirnos tanto por lograrlos que no dejemos espacio para nada más; por la otra, verlos cumplidos y saber que nuestra vida ha perdido todo su sentido. Bajo esta luz, V de Vendetta es una obra sobre la venganza (vendetta en italiano) definitiva, pausada, largamente calculada, similar a la que podemos ver en la novela por antonomasia sobre este tema: una El Conde de Montecristo de Dumas, de la cual Moore ejecuta una brillante revisitación recordándonos, en suma, el célebre proverbio que dice aquello de “antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava siempre dos tumbas”.

Aspectos técnicos

La estructura formal de V de Vendetta se podría calificar con dos adjetivos claros: rígida y planificada. La obra se divide en tres libros (Europa tras el reinado, El cabaret del vicio y La tierra de haz lo que quieras) de 11, 14 y 11 capítulos respectivamente que actúan narrativamente en base al esquema clásico de presentación, nudo y desenlace. Además, cuenta con dos interludios (Vértigo y Vincent).

En otro orden de cosas, cada página dispone casi invariablemente una cuadrícula de viñetas de 3×3, estricta en las columnas y con variaciones en el caso de las filas. Así, el formato cuadrangular regular admite variaciones a partir de la fusión en horizontal de estas viñetas (extendidas o panorámicas por tanto), o de su división, apareciendo un tipo de unidad formal rectangular, vertical y estrecha que acentúa primeros planos de los rostros o bien planos detalle. A todo esto hay que añadir la erradicación –por voluntad expresa de David Lloyd– de bocadillos de pensamiento, de onomatopeyas y del borde de los bocadillos de diálogo, una decisión sin duda acertada que condiciona una lectura más seria y una definición psicológica de personajes complicada, pero mucho más satisfactoria y conseguida.


Juegos con la maquetación
de las viñetas

Respecto al estilo de Lloyd… ¿qué os voy a decir? Este hombre no sólo ilustra impresionantemente bien, sino que en cada figura que nos ofrece a lo largo del cómic se nota que piensa muy bien lo que dibuja. Indicativo –aunque no demostrativo– de lo que digo, resulta el hecho de que el artista afirme que el período que más disfrutó fue en el que V de Vendetta se publicaba en la revista Warrior, ya que según él “la historia creíca orgánicamente, en blanco y negro, y a un ritmo de 8 a 11 páginas por mes. Alan escribía el guión de los capítulos siguientes sólo después de haber visto lo anterior finalizado”. Algo que el escritor no pudo mantener en la etapa de DC, un tramo final que Moore desarrolló en bloque.


¿Blanco y negro o color?

¿Por qué Lloyd prefería un sistema tan lento y progresivo? Sólo puedo especular, pero viendo los bocetos que desarrollaba, puedo afirmar que el concepto que expresa esa palabra –boceto– se queda enormemente corto. El dibujante creaba auténticos estudios anatómicos a base de trazos y más trazos que integraban no sólo la forma y el volumen general, sino también el movimiento de las figuras y los contrastes lumínicos. La consecuencia es que el resultado que vemos en el tebeo, majestuoso pero aparentemente simple en cuanto a ejecución, no deja entrever todo esa labor que seguramente hubo detrás. Y es que, tal y como aparece en V de Vendetta, la apariencia gráfica de los personajes se diría casi ausente de líneas o trazos definidos: casi todo es un trabajo a base de manchas de tinta, en un constante claroscuro cinemático que basa su potencia en sintetizar la infinidad de líneas de los estudios preliminares (mención especial para el tipp-ex empleado para texturizar los blancos y difuminar los contornos). Tal es su sutileza, además, que es capaz de convencernos de que la expresión de la máscara del protagonista se mantiene invariable cuando, por descontado, en absoluto lo es.

Este trabajo alcanza, por otra parte, una plasmación definitiva en las portadas de la edición americana; una suerte de paroxismo compositivo, plástico y expresivo sublimado para la ocasión con un color en fríos tonos pastel absolutamente integrados .


Soberbias portadas para
V de Vendetta #3 y #7 USA

Precisamente hablando del color, éste es un punto en el que los admiradores del cómic se encuentran divididos: esos tonos pastel, grisáceos y fríos, contagian como nada la sofocación, la contaminación y la angustia de un futuro deprimido y sin esperanza, al tiempo que resultan fundamentales a la hora de definir el aspecto gráfico de V. Pero, al mismo tiempo, no se puede dejar de pensar que la paleta cromática algo limitada con la que Steve Whitaker y Siobhan Dodds recolorearon la etapa de Warrior –la misma que emplearon desde el primer momento en el tramo final de DC– empaña en cierta medida el efectismo duro y despiadado del blanco y negro inicial. Si me preguntáis os diría ¿por qué elegir? La edición definitiva de V de Vendetta será aquella que ofrezca las dos versiones. Me niego a renunciar a cualquiera de ellas, y nadie debería hacerlo.

PERO… David Lloyd no fue el único dibujante de V de Vendetta. Por invitación y estricto deseo del artista principal, el realizador de tiras cómicas Tony Weare se ocupó de ejecutar al completo el interludio de nombre Vincent, así como de realizar colaboraciones en los capítulos Vacaciones (2.5) y Valerie (2.11). La diferencia es abismal: las imágenes resultan más realistas y estáticas, al tiempo que predomina un uso de la línea con intencionalidad lumínica a base de un profuso empleo del hatching.


Detalle del trabajo de Weare
(nótese el evidente hatching)

He aquí los comentarios que Lloyd le dedicó a su colega invitado: “Tony era uno de los poquísimos artistas de tiras cómicas aquí y en los EE.UU. cuya identidad creativa no le debía nada a la herencia de la estilización que influenció a otros muchos creadores de tiras para periódicos. Él era principalmente un ilustrador que amaba dibujar tiras… Además tenía un manejo soberbio de las luces y las sombras que proporcionaba la impresión de que estaba dibujando cosas que podía ver enfrente suya, en vez de cosas que construía a partir de su imaginación”. Y atención, amantes de las curiosidades altamente especializadas, porque concluimos este apartado con una: Weare fue el responsable de la tira Rookwood para la revista Look and Learn; y justamente William Rookwood es el nombre de uno de los personajes secundarios de la adaptación cinematográfica de V de Vendetta que no aparecían en el original (ése por el que se hace pasar V). Y, de postre, vídeo con Lloyd haciendo un sketch:


Los autores acerca de la obra

Alan Moore

Sobre la génesis de V de Vendetta: “Cuando comenzamos a hacer V, la totalidad de la idea original fue que podríamos tener a un aventurero oscuro, romántico, noir, y ubicarlo en el futuro, entonces los detalles comenzaron a sucederse lentamente, y en algún punto de este proceso nos percatamos de que estábamos haciendo algo acerca del contraste entre anarquía y fascismo, que un montón de preguntas morales estaban siendo formuladas, y que estaba muy centrado en que el mundo de las ideas es, en algunos aspectos, más importante que el mundo material…”. (17/10/2000, blather.net).

Acerca de las posibilidades narrativas del cómic: “Creo que fue con V de Vendetta cuando comencé a percatarme de que se pueden conseguir algunos efectos increíbles juntando imágenes y palabras, o dejando a un lado las palabras durante un instante. Comencé a darme cuenta de lo que se puede hacer con la narrativa del cómic, y la estratificación, los niveles de significado que puedes ligar a una historia. Ciertamente, creo que V de Vendetta fue uno de los primeros avances reales que hice en relación a mi estilo personal”. (17/10/2000, blather.net).

En relación a la caracterización de los personajes: “…V –de Vendetta– fue un avance en muchos sentidos. Estuve muy complacido con las caracterizaciones en V. Hay bastante variedad de personajes y todos tienen características muy distintivas. Todos tienen formas diferentes de hablar, diferentes ‘agendas’, y creo que todas son creíbles porque, bueno, me parecen emocionalmente creíbles porque no he odiado a ninguno de ellos de un modo absoluto. Incluso cuando estaba escribiendo acerca de fascistas”. (17/10/2000, blather.net).


A man of wealth and taste

Su opinión acerca de la adaptación cinematográfica: “He leído el guión, de forma que sé exactamente que están haciendo con él, y no voy a ir a verla. Cuando escribí V, los políticos estaban tomando un giro hacia lo peor de aquí. Habíamos tenido a Margaret Thatcher durante dos o tres años, habíamos tenido revueltas anti-Thatcher… y la derecha estaba avanzando seriamente. V de Vendetta trataba específicamente temas como el fascismo y el anarquismo. Y esas palabras, ‘fascismo’ y ‘anarquía’ no se pronuncian en ningún pasaje del film. Ha sido convertida en una parábola de la era Bush por gente demasiado tímida para ambientar una sátira política en su propio país”. (2007, MTV.com).

Anarquía y fascismo: “…a comienzos de los años 80, cuando estaba comenzando a escribir V de Vendetta para la revista inglesa Warrior, la historia fue en su mayor parte el resultado de, realmente, sentarme y pensar acerca de cuáles eran los auténticos polos opuestos de la política. Porque me daba la impresión de que el capitalismo simple y el comunismo no eran los dos polos alrededor de los cuales giraba todo el pensamiento político. Me daba la impresión de que en el fascismo y la anarquía se podían encontrar dos extremos mucho más representativos…”. “El fascismo es la abdicación completa de la responsabilidad personal. Estás entregando toda la responsabilidad de tus propias acciones al estado, en la creencia de que en la unidad está la fuerza…”. “Por otra parte, la anarquía es casi partir del principio de que ‘en la diversidad, está la fuerza’, lo cual tiene mucho más sentido desde el punto de vista de la observación del mundo natural”. (2007, Infoshop News).

David Lloyd

Describiendo a Alan Moore: “Alan es un gran tipo, un tipo genial. No hemos trabajado juntos desde entonces, y el siempre está trabajando con artistas diferentes. Creo que ve diferentes dimensiones que puede apreciar en tipos diferentes. Es lo que llaman un mago practicante. No sé lo que esto significa. Todo el mundo dice que el trabajo que ha realizado para Wildstorm, ‘Promethea’, te cuenta todo lo que necesitas saber acerca de la magia. No magia como sacar conejos de una chistera, o cosas sobrenaturales. Cuando soy preguntado acerca de Alan, esto de que él sea un mago siempre sale a colación. No sé nada de ello. No creo que esté loco, creo que está muy comprometido con aquello en lo que cree… Es un genio único, muy inusual”. (2005, CBR.com).

Metodología de trabajo con Alan Moore: “Hay esa leyenda de que él escribe esos guiones increíblemente detallados. Alan no tuvo ese estilo detallado, y a medida que nos acercamos al final, solía bromear con que estaba quedando algo verborreico. Alan no estaba escribiendo ese tipo de cosas, y si lo hubiera hecho, no habría querido trabajar con él. Si puede decirte exactamente lo que tienes que hacer ¿qué demonios estás haciendo ahí? Si estás trabajando como un equipo, no sólo como un artista individual, ambos necesitamos tener nuestra libertad creativa, es muy importante. Tanto Alan como yo pensamos del mismo modo. Necesitas tener tu territorio creativo. Con otros guionistas… he trabajado con Garth Ennis, es un gran escritor. El único problema que tuve con Garth es que escribe historias bélicas muy realistas, así que debes emplear un estilo de dibujo realista. Tuve que dibujar cada tuerca y tornillo de esos barcos. Saqué fotos del Museo de la Guerra Imperial. Garth me dio un libro de referencia, con fotos del bombardero Lancaster”. (2005, CBR.com).


Original de Lloyd en los I Encuentros del
Cómic de Ávila (más en entrecomics, y
agradecimientos a Gabriel Pastor)

Acerca del origen de V de Vendetta, y la adaptación cinematográfica: “El verdadero terrorismo es algo que deberíamos comprender mejor. No sé si el mundo actual se ha movido para convertirse en el mundo de V. Margaret Thatcher era ultraconservadora, introduciendo políticas completamente orientadas a la derecha. Pensamos que estaba llevando a cabo una especial de sub-tiranía. No creo que los tiempos hayan hecho al mundo diferente. V es un terrorista, escogiendo el único curso de acción que puede seguir. Es importante comprender a alguien que está sufriendo. Nunca pensé que pudieran hacer la película, tras el 11-S, la idea de hacer una película acerca de un tipo que vuela edificios. Pero el guión es muy complejo, y presenta muchas capas, es un film sorprendentemente político en el contexto actual”. (2005, CBR.com).

Valorando el éxito de la adaptación cinematográfica: “Sabía que era muy buena, a pesar del hecho de que tuvieron que descartar ciertas cosas presentes en el libro original. Esto fue porque Andy y Larry (Wachowski) querían decir algo por sí mismos a través de la adaptación. Creo que hicieron un gran trabajo con todo ello, y lo que es más importante, las ideas y el concepto central permanecen ahí. Todo el mundo con quien he hablado está muy contento con la película. Conozco a un montón de gente que ha sido durante mucho tiempo fan de V que piensan que la película es buena pero que el cómic es mejor. Pero la película es buena, y es todo lo que necesitas. Entiendo que es muy difícil aceptar cambios de algo por lo que has desarrollado un gran grado de afectividad. Pero la mayoría de la gente reconoce que es una adaptación, y creo que es una película muy buena, así que estoy muy contento con ella”. (2006, UGO.com).

¿V de Vendetta 2?: “El trabajo de V puede continuar, ya que Evey convierte V en una idea. Pero la cuestión es que no puedes continuarlo, está terminado. Ahora y entonces, la idea de una secuela ha surgido, en formas vagas, pero creo que sería una muy mala idea. Creo que la historia ha finalizado. Es eso. ¿Qué más se puede decir? Se ha dicho todo en el original”. (Comicbookmovie.com).

La obra en otros medios

Cine

En el año 2006, Joel Silver y los hermanos Wachowski –Matrix y secuelas– produjeron una adaptación a la pantalla grande de V de Vendetta que tenía la difícil tarea de trasladar la obra a nuestros tiempos, contentar a los lectores, entretener a los espectadores y ofrecer además cierto contenido conceptual que no dejara a la película a la altura de mero blockbuster. Rodada en Berlín por James McTeigue (habitual director de la segunda unidad en las películas de los Wachowski) y con un presupuesto de 54 millones de dólares, la cinta se saldó con una más que aceptable recepción por parte de la crítica, un tibio resultado en taquilla (132 millones) y una revitalización de las ventas de los cómics. El DVD apareció en España en tres tipos de ediciones (sencilla, especial y de coleccionista), aún disponibles, y además de una excelente copia de la cinta contuvo varios extras de gran interés. Además hoy en día pueden encontrarse la versión en Blu-Ray y otra edición especial en DVD distinta a la anterior –con carátula de cartón apaisada–, así como una novelización del guión a cargo de Steve Moore.

En el terreno del análisis, debemos decir que a nivel argumental y escenográfico hubo muchas desviaciones con respecto al tebeo: Evey (interpretada por Natalie Portman) pasó de ser una prostituta en el papel a una ayudante en la cadena de televisión que asalta V (interpretado por Hugo Weaving en sustitución del despedido James Purefoy); muchas tramas y personajes secundarios fueron cortados de raíz, restando dimensiones y perspectivas con respecto al cómic; toda la parte del derrocamiento del Líder (John Hurt) se resolvía de forma un tanto precipitada; V demuestra su amor por Evey de una forma demasiado romántica (del original no se podía decir que estuviese enamorado); y además el inspector Finch (Stephen Rea) resultó ser mucho más maniqueo –hacia el lado positivo– que su homólogo tebeístico. Aunque probablemente lo que más enervó a muchos seguidores y al propio Moore fue que la palabra “anarquía” no se pronunciase ni una sola vez a lo largo del metraje, así como que el subtexto del filme hiciera referencia al “miedo al terrorismo” como desencadenante de un estado fascista light (palabra ésta, “fascismo”, que tampoco se pronunciaba a lo largo del largometraje).


Uno de los espléndidos
carteles de la película

El propio Moore, que como siempre pidió que no le incluyeran en los títulos de crédito, lo expresaba así: “Ha sido convertida en una parábola de la era Bush por gente demasiado tímida para ambientar una sátira política en su propio país… Es una frustrada e impotente fantasía liberal americana sobre alguien con valores liberales americanos que se rebela contra un estado regido por neoconservadores. Y de eso no iba V de Vendetta. Iba sobre fascismo, iba sobre anarquía, iba sobre Inglaterra”. David Lloyd, sin embargo, quedó encantado con la adaptación: “Alan tiene su propio punto de vista de las cosas. Creo que Alan sólo estaría contento con una adaptación completa del cómic. Mi actitud es completamente diferente. Lo único que me preocupaba, lo único que esperaba y deseaba, en realidad, para la película, era un buen guión… y éste es un muy buen guión [...] Si te gustó el original y puedes aceptar que una adaptación sea diferente de su fuente pero igualmente poderosa, entonces te sentirás tan impresionado como yo me sentí con ella”. Es momento de echarle un buen ojo al trailer…


Mi opinión (José Torralba al habla) es que a V de Vendetta lo que le habría venido de perlas es una serie de la BBC; pero, en su defecto, veo la película como una buena obra basada en el cómic pero independiente del mismo. Y respecto a los cambios conceptuales, los apruebo y suscribo: para mantener la fuerza conceptual del original en pleno siglo XXI no se podía olvidar que, a día de hoy, los villanos sociales no son los anarquistas, sino los terroristas; y que si la sociedad deriva hacia un estado con mucho mayor control por parte del estado es por el miedo social al terrorismo, que puede provocar unas posturas neoconservadoras que nos acercan al fascismo de forma solapada sin abrazarlo abiertamente. Para todo lo demás, está Equilibrium. En todo caso, nos quedan para la posteridad escenas memorables como la del dominó, la del “despertar” de Evey en la azotea, el ver a Hurt convertido en ese Gran Hermano que combatía en la traslación de 1984 a la gran pantalla o el magnífico homenaje que el personaje de Stephen Fry rinde a Benny Hill. Y el ver a V perfectamente caracterizado, claro.

Teatro

El 7 de diciembre de 2000 tuvo lugar un acontecimiento del que, posiblemente, pocos lectores estén enterados: la compañía sueca Stockholms Blodbad puso en pie una adaptación teatral de V de Vendetta llamada Landet där man gör som man vill o, lo que es lo mismo, La tierra de haz lo que quieras. En la web oficial de la obra podéis encontrar textos explicativos –si alguien sabe sueco que avise–, así como el tema principal, compuesto por Andreas Alfredsson que se usó durante el montaje. Os dejamos con la única imagen disponible en la página de los autores.


Caracterización de V
en la obra

Música

En 1984 David J –el bajo de los grupos británicos Bauhaus o Love and Rockets y amigo y colaborador de Alan Moore– sacó un EP de nombre V de Vendetta inspirado por la lectura de la obra. El disco contenía cuatro temas: V’s Theme, Incedental, V’s Theme (outro) y, tal vez el más aplaudido, This Vicious Cabaret (del que os ofrecemos la pista íntegra). Este dato es tal vez la punta del iceberg de toda una legión de músicos y bandas que han encontrado en la obra de Moore y Lloyd algún tipo de inspiración: Pop Will Eat Itself en su canción Can You Dig It? (1989), Jocasta en el tema The Land of Do-As-You-Please (1997), Def Con Dos en el disco Tercer Asalto (1991) o la banda Vicious Cabaret, así como otros proyectos más minoritarios como el grupo de metal 7th song y su canción dedicada a V, la agrupación The Trepanators y su tema al respecto, o el dúo V4V en el álbum Behind this Mask, Another Mask.


Portada de la edición en CD
del disco de David J

En cualquier caso, existen otras dos importantes fuentes de referencia musical relacionadas con V de Vendetta: la primera es la notable banda sonora de Dario Marianelli para la adaptación al cine. La segunda, la propia música que se indica a lo largo del tebeo, y que incluye desde el Dancing in the Streets de Martha and the Vandellas que suena cuando Evey llega por primera vez a La Galería de las Sombras hasta la Obertura solemne 1812 de Tchaikovsky, pasando por los Rolling Stones (Sympathy for the Devil), Beethoven y su quinta sinfonía, Ella Fitzgerald (Ev’ry Time We say Goodbye), The Velvet Underground (I’m waiting for the man) o la canción The Streets of London –varias veces versionada–. Y eso por no hablar de Black Uhuru, mencionado por V pero sin tema presente. Como para llenar un disco, vaya…

Valoración personal

David Fernández. Escribir acerca de V de Vendetta me retrotrae de forma casi inconsciente a 1993, cuando con apenas 13 años un anuncio en la contraportada de un tebeo de Ediciones Zinco atrajo mi atención de forma muy especial: en la imagen, de tonos predominantemente grises, podía observarse el contorno de un personaje que, ataviado con una capa y un llamativo sombrero, parecía clamar venganza… Un par de años más tarde llegaron a mis manos los diez tebeos más impactantes que he tenido la oportunidad de disfrutar.

Acostumbrado a los cómics americanos de género superheroico, especialmente a los creados durante la dorada década de los 80, la aproximación a las páginas de esta historieta resultó tremendamente impactante, habida cuenta de las peculiaridades temáticas y estilísticas que presenta. En primera instancia, el tono sombrío, la austeridad y el desasosiego palpable, y la renuncia a recursos como las onomatopeyas, o los cuadros de pensamiento, chocaba frontalmente con las costumbres y gustos adquiridos y desarrollados como seguidor incondicional de La Patrulla-X de Chris Claremont, John Byrne, y Paul Smith, Los 4 Fantásticos del propio Byrne, o el Daredevil de Frank Miller. Pero cada viñeta de V de Vendetta, cada página, cada palabra, parecía encajar a la perfección, como notas musicales que en su conjunto integran una partitura creada por dos autores en estado de gracia.

Evidentemente, con el paso de los años, las relecturas de V de Vendetta resultaron incluso más disfrutables si cabe, puesto que referencias que en primera instancia pasaron inadvertidas cobraron nuevo sentido a medida que “descubrí” las estrofas de Mick Jagger y Keith Richards –impagable la presentación de V a ritmo de Sympathy for the Devil: “Please allow me to introduce myself, I’m a man of wealth and taste…”–, y me familiaricé con la obra de Aldous Huxley, George Orwell, o Ray Bradbury, autores que como acertadamente señala mi compañero José Torralba, resultan claras influencias para Moore y Lloyd.

En definitiva, una obra clave en mi pasión por el medio, que pese al contexto político en que fue creada, lejos de agotar su discurso con el paso del tiempo parece refrendar su carácter imperecedero. A Alan Moore le debo tres de mis tebeos preferidos: Watchmen, Promethea, y V de Vendetta. Pero a mi juicio este último es, no sólo el mejor tebeo escrito por el barbudo de Northampton –soy plenamente consciente de que éstas son palabras mayores–, sino también una obra maestra de la cultura popular contemporánea.


Fotograma de la adaptación
cinematográfica

José Torralba. Hará ya mucho tiempo y coincidiendo con mi adolescencia, dejé de leer cómics. Inequívocamente identificaba al género con los superhéroes y, con la excepción de las colecciones completas de Tintín y Astérix que revisaba de vez en cuando, no creía a los tebeos capaces de aportarme mucho más. Los cómics, con su serialización sin final, jamás podrían igualarse a un buen libro y ya tenía yo cierta edad como para leer texto acompañado de dibujitos. Hacía tiempo que estaba por encima de aquello; ya era más inteligente, más adulto, más maduro, más… ignorante.

Y de la ignorancia me sacó, como es habitual en estos casos, un buen amigo de la época que, sin tantos prejuicios y conociendo muy bien mis gustos, hizo una apuesta conmigo: “cómpratelo, lo lees y, si no te gusta, te pago lo que cuesta”. Evidentemente nunca tuvo necesidad de darme dinero alguno y, desde entonces, cada vez que me encuentro a alguien interesante pero reticente a sumergirse en el Noveno Arte suelo regalarle el cómic o hacer una apuesta similar.

¿A dónde quiero llegar con esto? Pues a que V de Vendetta no es sólo una obra maestra absoluta –a mi gusto, lo mejor en la producción de un autor tan merecidamente encumbrado como Alan Moore–, sino que es conceptual y técnicamente un perfecto ejemplo de que los medios artísticos no están ligados a ninguna figura argumental (ni siquiera las figuras argumentales están ligadas a una expresión conceptual concreta, aunque eso ya es otra historia). O en otras palabras: decir “cómic” no significa decir “superhéroes”, sino simplemente pronunciar el nombre de un medio en el que los autores y su imaginación pueden hacer lo que quieran sin ningún tipo de encorsetamiento más allá de la esencia formal que lo define. Algo, desde luego, que todo lector debería saber a estas alturas y que yo aprendí a través de un tebeo cuya lectura es un auténtico deleite para cualquiera con un mínimo de sensibilidad artística.

¿Mi conclusión? Estamos ante una maravilla (ahí están esas cinco estrellas bien puestas) que todo el mundo debería leer; que debería estudiarse en el Bachillerato por cuanto tiene de obra con vocación política y que resulta además, por su estructura en diez capítulos autoconclusivos, perfecta para atraer a todos aquellos que no se acercan al cómic porque no desean ver historias de tipos que vuelan o porque se niegan a engancharse a una continuidad que, por su historia, resulta inabarcable para las nuevas generaciones. Así que ya sabéis, lectores en general y de cómics en particular: si un tebeo no puede faltar en vuestra biblioteca, es éste.

Enlaces de interés

Como es tradicional en esta sección, empezamos ofreciendo un pequeño extracto del primer capítulo en inglés y desde la página de DC Comics. Para los que tengáis una velocidad de conexión baja, os recomendamos hacer click con el botón derecho y guardar a disco.

También os ofrecemos tanto el artículo de la Wikipedia en inglés como la ficha en de la obra en Comic Book Database. Resulta asimismo interesante echar un vistazo a la página oficial del cómic en la propia DC (donde encontraréis fondos de pantalla y demás). Por último, no podemos dejar de recomendaros la entrada en Guía del cómic, a cargo de José Antonio Serrano, así como los dos artículos que le dedicó Álvaro Pons en La Cárcel de Papel (1 y 2) o el de Rafael Marín en Bibliópolis. Para rematar la jugada, en el blog Om y Asociados han dedicado una ingente cantidad de artículos a la obra agrupados en un especial de auténtico lujo. ¡Ni se os ocurra perdéroslo!

Vamos con los autores: además de los artículos de la Wikipedia referidos a Alan Moore y David Lloyd, conviene visitar la página oficial del dibujante. Por otra parte, si lo que queréis son entrevistas a propósito de la obra, tenéis dos partes (1 y 2) de una macroentrevista a Alan Moore, y conversaciones con Lloyd en Comic Book Resources. De menor importancia, destacamos una entrevista a Moore sobre V de Vendetta y el anarquismo, y la transcripción de una entrevista radiofónica –también al guionista– en Comic Book Resources.

Enlaces sobre la película: web oficial, ficha en imdb y página de la Wikipedia en inglés. Además, tenemos la transcripción de una rueda de prensa al equipo artístico y dos enlaces (en CBR y en MTV) con Moore no demasiado contento con la adaptación. Por último, la crítica del filme en Fotogramas, en Con C de Arte, en Un mundo desde el abismo y en nuestra web.

Finalmente, si lo que queréis son amplias revisiones y bases de datos sobre V de Vendetta, también os podéis considerar servidos. La mejor es sin duda V for Vendetta Shrine! en shadowgalaxy, pero también resultan instructivas la página de anotaciones de Madelyn Bordreaux, este artículo de Newsarama o la entrada en Henciclopedia.org.

¿Ganas de más?

Para los incombustibles como un servidor, os ofrecemos dos extractos del imprescindible documental The Mindscape of Alan Moore (2003), en el que el guionista nos cuenta sus impresiones sobre varias de sus obras, incluyendo V de Vendetta, por supuesto. No podemos sino recomendaros su visionado aunque, por desgracia, sólo podrán disfrutarlo plenamente aquéllos que entiendan bien el inglés.


Y en el segundo, prestad especial atención a la que fue la primera dramatización filmada sobre el personaje. Aprovecho para despedirme, no sin antes decir que tanto David como yo esperamos que os haya gustado todo el trabajo realizado. Un saludo y hasta la semana que viene (David añade… “o eso esperamos”).


Última actualización de este artículo: 20 de mayo de 2010