Mike Wieringo

Escribí esta ficha de Mike Wieringo hará pronto dos años, para que fuera publicada en el Panini Comics News 14. En ocasiones como ésta se hace ún más claro lo vertiginosamente que pasa el tiempo. La dejo aquí por si ayuda a mejor hacerse una idea de quién ha sido este autor y como expresión de nuestro respeto por su persona y por su obra. Descanse en paz.

¿Cuánto de lo que somos se sembró en la infancia? El mes pasado descubríamos que parte de los primeros años de Ed Brubaker habían transcurrido en las bases militares a las que su padre iba destinado. Pero aunque ésta sea una característica que se repite en la vida del dibujante Mike Wieringo, hijo también de un militar, no es aquí dónde debemos buscar la razón de su particular propuesta creativa. ¿O sí? Mientras que los guiones de Brubaker se demoran en los detalles, los dibujos de Wieringo son ágiles y de apariencia sencilla. Mientras que Brubaker disfruta retratando la parte oscura de la vida, su mentira y su engaño, los personajes de Wieringo siempre tienen una sonrisa a punto para iluminar ese particular mundo suyo de contornos sin sombras. Brubaker y Wieringo, dos caras de la misma moneda. Dos respuestas diferentes, denuncia y evasión, ante un mismo tipo de infancia hecha de desarraigo y disciplina. ¿Pero dónde encontró Wieringo esa respuesta que poder hacer suya? ¿Qué mensaje decidió construir y compartir a través de su vida y su obra?

Mike Wieringo nace en Vicenza, Italia, en 1963, estando allí destinado su padre, un militar norteamericano de origen humilde. Y aquí, en ese origen familiar humilde, vemos ya su primera diferencia con Brubaker. Pero la segunda diferencia es, si cabe, más importante. Brubaker pasó un tiempo en Guantánamo, uno de los lugares más aislados del planeta. Wieringo, de los ocho a los once años, se quedó en Alemania. Y, allí, se encontró a sí mismo. Puesto que en ese país la mayor parte de la oferta recreativa infantil se sustenta en Parques temáticos, basados en cuentos de hadas al estilo de los Hermanos Grimm. En ellos gustaba Wieringo de perderse y en ellos, perdiéndose, ya dijimos, acabó encontrándose. Es fácil verlo, a poco que repasemos sus 13 años de trayectoria como dibujante profesional.

Después de haberse licenciado en Arte por la Virginia Commonwealth University, arranca con una miniserie sobre Doc Savage para una pequeña editorial, empezando más tarde a llamar la atención del público a partir de su participación en la colección de Flash, el velocista maldito de la DC. Seguirán Robin, Rogue, X-Force, Sensational Spider-Man, Tellos, Adventures of Superman, Fantastic Four… Las series se suceden hasta llegar a su actual trabajo, Friendly Neighborhood Spider-Man. Y en todas ellas brilla con coherencia esa propuesta autoral tan suya. A pesar de ser sólo un dibujante. Pero un dibujante que gusta de hacerse oír en sus obras, apasionándose por ellas, mimándolas, renunciando a trabajar desde la rutina, el aburrimiento y el hastío. Así Wieringo, huyendo de historias grises y realistas, ha sabido ofrecer ese mundo tan suyo, hecho de aventura y emoción, maravilla y optimismo, ingenuidad y alegría. En aquellas series y personajes que se lo han permitido. Con aquellos editores y guionistas que han apostado por su estilo, tan deudor del ámbito de la animación.

Wieringo se ha fijado en el trabajo de Joe Madureira, Chris Bacallo o Jason Pearson. Ha admirado la trayectoria de gente como Jack Kirby, Darwin Cooke o James Robinson. Pero, en el fondo, se ha construido a sí mismo. Tal como se descubrió y se quiso mientras crecía. Al comprar su primer cómic, ese X-Men 104. Al encontrarse con Tolkien y enamorarse del genero fantástico. Al perderse en los bosques de los Hermanos Grimm. Wieringo optó por un camino, el de la vida que se desborda. Donde la magia es posible. Donde los héroes lo son de verdad. Donde una imaginación vibrante es capaz de inundarlo todo de luminosa energía. Esto resulta de lo más evidente en Tellos, su obra más personal y de la que se siente más orgulloso. Pero no le queda tan lejos a nuestro Amistoso Vecino Spiderman, según Wieringo, “El Bugs Bunny del Universo Marvel. Divertido, vital e incluso a veces gustoso de rozar el absurdo.” Parece claro que Wieringo y Spiderman se han encontrado… por segunda vez.