Spider-Man de Gerry Conway

Zona Negativa es un proyecto plural enriquecido por vuestros comentarios en nuestros artículos, en ocasiones vosotros como comentaristas habéis traspasado la barrera para colaborar con nosotros de alguna manera, ya sea por petición vuestra o porque hemos visto nosotros potencial suficiente en vuestros escritos como para colaborar de forma más activa en el proyecto.
El caso de Héctor Caño, autor del texto que viene a continuación, es un caso atípico: por un lado comenzábamos a tenerlo controlado por sus interesantes aportaciones, por otro lado surgió un clamor popular por parte de vosotros en el debate del magnífico artículo de Daniel Gavilán sobre La Cacería Macabra de Kraven pidiendo que Héctor escribiese para Zona Negativa. Pues bien, aquí teneis su primera colaboración, nada menos que una reseña del Spider-Man de Gerry Conway, y os puedo adelantar que no será la única, pues en mi poder tengo varias columnas más escritas por él. Sin más, os dejo ya con el trepamuros y sus peripecias.

Bienvenidos al Coffee Bean. Servíos un café latte, está recién hecho. Tomad asiento en aquella mesa libre del fondo. Poneos cómodos. Recordemos juntos viejas aventuras de Spider-Man, nuestro amistoso vecino. A ver, veamos… ¿qué hacías en 1989? Hagamos memoria… había un escritor, llamado Gerry Conway, que volvió al staff del trepamuros para contarnos algunas de sus mejores historias. Peter y Mary Jane eran una pareja de recién casados, se habían instalado en el Soho neoyorquino y su matrimonio pasaba por algunas turbulencias. ¿Conocéis a Kristy Watson? ¿Sabías que Joe Robertson estuvo en la cárcel? ¿Y que Jonah Jameson fue un audaz reportero de investigación en sus años mozos? ¡Acompañadnos!

El regreso de Gerry Conway a Spider-Man

Llevo un par de días revisando viejas historias del trepamuros escritas por Gerry Conway en Spectacular Spider-Man y Web of Spider-Man, que sirvieron de puente entre la década de los 80 y los primeros años 90. Todavía se me ponen los pelos como escarpias cuando pienso la edad que tenía por aquél entonces –unos diez y once años. Recuerdo que iba todos los viernes al kiosko según salía del colegio, a ver si tenían el último número del Spiderman de forum; me los leía en el rellano del piso de mis abuelos, y luego los releía una y otra vez… No es una etapa ésta que haya pasado a la historia del trepamuros por los grandes acontecimientos que sucedieran en ella. Ni siquiera en su momento levantó grandes pasiones, porque justo entonces, un recién llegado Todd McFarlane se llevaba todos los vítores y revolucionaría el aspecto gráfico de nuestro héroe con su estilo dinámico y simpático, cercano a la caricatura. El Spidey de McFarlane se contorsionaba, rompía la viñeta y se convertía en icono, con unos apoteósicos y vibrantes guiones de acción de David Michelinie… pero el verdadero puntal no estaba en Amazing sino en Spectacular. Allí ocurrían los pequeños milagros, los combates cotidianos, era donde el reparto de secundarios iba creciendo, sufriendo, enamorándose, tejiendo un hermoso tapiz de sub-argumentos y tramas maravillosamente bien desarrolladas.

Gerry Conway ya era uno de los escritores que mejor conocían a Peter Parker. A su lado, dos dibujantes estupendos: Alex Saviuk, con claras reminiscencias a John Romita padre, pulcro y esmerado en escenarios y situaciones realistas -la redacción del Bugle, las calles de Manhattan-, y sobretodo el grandioso Sal Buscema, uno de los últimos baluartes de la Marvel setentera, que iba retrasando la edad de jubilación a la vez que aumentaba su dominio absoluto de la narrativa, depuraba su estilo sintético, y mejoraba las expresiones, gestos y todos lo pequeños detalles que identificaban al reparto. Uno de los rasgos predilectos de Sal Buscema, con su fina línea de plumilla y su trazo anguloso, era que dibujaba un Spider-Man más aplomado: mientras McFarlane se decantaba por las poses acrobáticas, Sal dibujaba a Spidey erguido, casi siempre de pie, con proporciones y anatomía de adulto, majestuoso y sereno, casi real.

Pero veamos… ¿por qué revisar esos tebeos ahora? La experiencia ha demostrado que las mejores etapas en cualquier colección de superhéroes son aquellas en las que un mismo guionista se mantiene firme al timón de la serie, haciendo su estancia prolongada y desarrollando con calma argumentos secundarios, tramas de suspense y elementos de soap opera y comedia de situación. Conway dominaba todos esos recursos porque era un guionista de la vieja escuela, y porque además tenía experiencia en televisión -sí, un detalle en el currículum de todo guionista actual de comic-books, que en aquél entonces era una rara avis.

Veamos… quería empezar ésta sección nostálgica tratando de contagiaros el amor por las viejas historias, que deberían ser un modelo para las actuales –y en los mejores casos, así es. Por ejemplo: ¿por qué el SM de Conway es el verdadero puente a los 90?, ¿podría ser que mirando atrás con ojo crítico, aquellos tebeos tuvieran más peso que los superventas de McFarlane?, ¿cuál es el secreto, la fórmula mágica que hace de Spider-Man posiblemente el mejor personaje de Marvel?, ¿puede relacionarse aquella época con Brand New Day? En ésos tebeos no había muertes ni resurrecciones, no había reseteos, ni bodas, ni sucedían grandes eventos… ¿cómo podía ser que aquella, bajo muchos aspectos, fuera una etapa ejemplar en la trayectoria de Spider-Man, tal vez su etapa canónica? ¡Allá vamos!

El Resumen

WSM (Web of Spider-Man) #35 arranca con toda una declaración de intenciones en el título: “¡Puedes volver a casa!” que sólo puede hacernos albergar grandes esperanzas para la colección. Bien, ¿qué es lo primero que nos llama la atención? Uno de los mejores aciertos de J.M.Strackzynski cuando llegó a Amazing… que Peter Parker trabajase de profesor -un acierto, sí, porque daba la impresión de cerrar un ciclo en la vida del héroe, y lo devolvía a sus primeras raíces- ¡ya lo hizo primero Gerry Conway!

Peter regresaba al mítico instituto Midtown de Forest Hills para hacer una suplencia, y el centro había cambiado mucho desde que él mismo fuera un alumno aplicado de ciencias. Ahora los alumnos son más pendencieros y problemáticos, y hay un cierto aire a `Rebelión en las aulas´ en aquella primera historia. Sin embargo, Peter encontrará su reflejo en el adolescente Steve Petty, que sufre los mismos problemas de adaptación que tuvo Peter a su edad…

El capitán Luis Álvarez, del ejército de cierta república suramericana, se convertirá en el segundo Tarántula. Uauh, ése villano tenía un disfraz increíble, con una gran araña negra sobre fondo rojo, y la puntera de sus botas como cuchillos. La segunda historia gira en torno a Elvira Corona, inmigrante ilegal, exiliada y refugiada en EEUU -y toda la problemática subyacente, en torno al asunto de la inmigración, ¡temática social, que desde luego no ha perdido actualidad veinte años después! –Tarántula se alía con John Walker, el Capitán América sustituto, para perseguir a los insurgentes y deportarlos. La pobre Elvira, maquilladora de Mary Jane, hará que ella y Spidey se impliquen en el asunto.

Primeras señales de que con Gerry Conway, los personajes que rodean al héroe son algo más que siluetas de ficción: son personas de carne y hueso, reflejo de la vida real, y desde luego los secundarios van a participar activamente en las aventuras. Éste es un ingrediente que siempre ha estado presente en las mejores épocas del trepamuros, y que nunca debería separarse de su colección, salpimentando un poco sus aventuras superheroicas con un cierto sustrato social.

SSM (Spectacular Spider-Man) #139 marca un punto y aparte: vamos a presenciar el que quizás sea el momento más inspirado de Conway, donde personajes que venían siendo figuras inamovibles, ahora van a convulsionarse, en una historia que tiene componentes de serie noir, género negro de alto voltaje; una trama con gángsteres, asesinos profesionales, juzgados y presidiarios. Entra… ¡Lápida!

El amor que profesaban Conway & Buscema hacia los secundarios no tiene parangón. El bueno de Robbie Robertson, uno de los mejores amigos de Peter en el Daily Bugle, compañero de faenas de J.Jameson, un referente de integridad y templanza, de dignidad profesional, buen ojo periodístico, honestidad y cercanía… tendrá su talón de Aquiles cuando un viejo “amigo” del pasado, Lonnie Lincoln, regrese para atormentarle. Lápida es su sobrenombre, un matón a sueldo de los gángsteres, primero en Harlem y luego en Filadelfia. Ahora trabaja para el Arreglador, siniestra figura subalterna de Kingpin, que desde su despacho, como un alto ejecutivo en una gran empresa, lleva las riendas de la organización mientras el gran capo sigue concentrado en acabar con Daredevil.

Robertson y Lápida eran polos opuestos: uno representa el afro-americano comprometido, honrado y trabajador; el otro es albino, un matón sin escrúpulos, en traje de sastre, va en limusina, es despiadado e implacable, impávido. Eran como… caray, eran Sidney Poitier y Lee Marvin, ¡en un cómic de Spider-Man! *más grande que la vida, Conway*

Robertson graba una confesión en un casete donde reconoce haber pasado toda su vida atenazado por el miedo a Lápida, fue testigo de un asesinato, y ya en el periódico del instituto donde hacía sus pinitos como reportero, retiró una noticia que implicaba a Lonnie, por miedo a las amenazas. Desde entonces, ha jurado mantener íntegra su ética periodística y jamás enterrar una noticia. Pero… Lápida está en Nueva York y Robbie no guardará silencio por más tiempo. La cinta de casete lo incrimina, y Lápida lo ataca: ¡le rompe la espalda!

Caray, no puedo expresar la tensión, el suspense, la gran implicación que sentía el lector en aquellas historias, donde los verdaderos héroes no iban en pijama: era la gente de a pie, con sus vicisitudes, su trágico pasado, sus dudas morales, sus miedos. Robbie habrá de vivir con miedo, sí, porque Lápida amenaza ahora a su esposa Martha. Ben Urich le aconseja que no se calle, porque la verdad es el credo del periodista. Peter comprende la mezcla de responsabilidad y miedo que siente su amigo, convaleciente en el hospital, rehabilitándose. Lápida ataca a Mary Jane para conseguir la cinta que guarda Peter… la tensión es salvaje, casi hard-boiled, justo cuando aparece el mismísimo Frank Castle para ayudar a nuestro amigo y vecino. La trama les llevará a Atlanta, a Dallas, a nuevos escenarios donde suceden tiroteos, a tugurios suburbanos, los rincones mafiosos, despachos de lujo… pero Lápida todavía dará mucha más guerra después.

Entrañable el personaje de Kristy Watson, prima de Mary Jane, que viaja a NY para instalarse con Peter y MJ mientras sus padres están de viaje por Europa. Kristy es encantadora, una adolescente de trece años enamorada -cómo no- de Petey, que aspira a convertirse en modelo como su admirada MJ. Flacucha, pecosa, con dos coletas a lo Pippy Langström, pizpireta, jovial, un soplo de aire fresco para la serie, que marca el contraste entre la primera juventud, descarada e inocente, y la complicada vida de matrimonio de los Parker.

Tía May había convertido la residencia de Forest Hills en pensión, y vivía con su querido Nathan Lubensky, un venerable anciano de fuerte carácter, en silla de ruedas, que tuvo sus roces con Peter en el pasado, pero que sin duda adoraba a la vieja May, con todo su coraje y dulzura. Nathan descubrirá que padece una enfermedad terminal, y la entrañable pareja de ancianos ha de afrontar el fin de sus días juntos. Aunque el futuro les depare un encontronazo con su viejo amigo Adrian Toomes (el Buitre), Nathan tuvo que concienciarse primero de su enfermedad, y esperar la muerte silenciosa con valentía.

Joy Morante y Kate Cushing amplían la plantilla de empleados del Bugle, ponen una pizca de sentido común en la redacción de Jonah, y frenan sus habituales salidas de tono. Glory Grant vivirá un romance tórrido y trágico con Eduardo Lobo, de los Hermanos Lobo, una banda que aterriza en NY para iniciar una guerra contra Kingpin. Eduardo, galán latino, con su código de honor, pone a Glory en una disyuntiva, cuando averigua que su novio es un gangster –ejem, y además un hombre-lobo. Al final ella misma disparará contra él, matándolo… ¡aunque en realidad apuntaba al arma contra Spidey!

“¡Tengo la foto del año! ¡Jameson está tan tenso que ha roto el puro con los dientes!” decía Spider-Man a carcajada limpia, en SSM #147, un crossover con la saga Inferno, en que todos los empleados de Daily Bugle han de sobrevivir atrincherados en la redacción, ante una oleada de demonios que arrasa la ciudad. “Taxistas impertinentes. Pizzas malas. Camareros insolentes. Son neoyorquinos. Después de vivir en ésta ciudad, luchar contra demonios es un paseo por el parque.” –Gran momento, Jameson y Spidey pelando codo con codo para salvar la vida, y la de sus amigos.

Flash Thomson y Bettie Brand también han de sobrevivir a ése día de perros, y se resguardan en el apartamento de Flash. Las hordas demoníacas desatadas en la isla de Manhattan, obra de los demonios S’Ym y N’Astirh junto a Madelyne Pryor en la saga mutante Inferno -un macroevento que pudimos leer en la páginas de Uncanny X-Men de la época- acosaban a los despavoridos neoyorquinos sin descanso, lo que obligará a nuestros amigos a atrincherarse en su piso. Bettie ha de sobreponerse al trauma de haber perdido a Ned Leeds, mientras Flash pasa página y entra en un capítulo nuevo de su vida, cuando descubre que Spider-Man, su héroe de la infancia, no vendrá para salvarles: “Nos ha ayudado el único héroe que necesitamos… El héroe que llevamos dentro.”

WSM #50 nos trae otro secundario excepcional, el paparazzo Nickie Katzenberg que aprovecha toda su experiencia capturando instantáneas de famosos pillados in fraganti, para ir a la caza de Spider-Man. El tipejo es gordo, desaliñado, compulsivo fumador de puros, lenguaraz, y provocará numerosos altercados con Peter, y reacciones de repulsa entre las chicas del Bugle cuando él pretenda flirtear con ellas.

Robbie Robertson finalmente es acusado de obstrucción a la justicia y de ser cómplice de asesinato, y él mismo se declara culpable en un juicio que le envía derecho a la penitenciaría federal de Lewisburg, Pensilvania… ¡donde compartirá pasillo con Lápida, celda con celda! Robbie sentirá un nuevo nivel de terror encerrado con su “viejo amigo” Lonnie Lincoln.

Impresionante la estancia de Robertson en prisión. Un presidiario campechano y grandote apodado Boxeador se hace amigo de Robbie, será su protector y le enseñará las reglas de los presos -momentos a la altura de grandes películas como Cadena Perpetua o La Milla Verde- pero será brutalmente apaleado en una encerrona de Lápida, que lo despedaza a puñetazos ante la mirada impotente del pobre Robertson.

Y atención al delicioso WSM #52, uno de los mejores comics del trepamuros de toda la historia, y también uno de los más atípicos porque ¡Spidey no aparece por ninguna parte! Al contrario, los fans del trepamuros hemos aprendido a respetar y apreciar al viejo Jonah Jameson a lo largo de los años, y en éste número se demostrará por qué el editor del Bugle es mucho más que un personaje humorístico y contrapunto del héroe, atención.

El Camaleón ha suplantado a Jonah, y dirige el periódico mientras el auténtico permanece secuestrado en su apartamento. Todo el número trata acerca de los esfuerzos de Jonah por liberarse del cautiverio y escapar de allí. Pero lo mejor es que la narración se nos presenta intercalada con un flashback en plenos años 30, cuando era un joven periodista del Herald Journal, e investiga una red de policías corruptos de la ciudad. Veremos como el entonces propietario del Bugle, William Walter Goodman, le ofrece su primera gran oportunidad. Veremos a Jonah plantarle cara a los viles policías -aquí empezará su animadversión por los “falsos héroes”-, lo veremos sufrir, caer en el alcoholismo, volver a levantarse y mostrar su arrojo… todo ello dibujado por Frank Springer y John Romita Sr. en un gran tebeo …que es pieza única en la Historia.

Veremos a Thomas Fireheart, el Puma, hacerse con las acciones de bolsa del Bugle, y convertirse en su nuevo dueño para emprender una campaña de apoyo a Spider-Man y pagar así una deuda de honor con él. Jonah lanzará un semanario independiente, The Jameson News Digest, pero todo terminará cuando Fireheart le venda otra vez sus acciones a cambio de un dólar, en un generoso gesto. La vieja deuda del Puma con Spidey les conduce a un duelo a muerte en el desierto de Nuevo México, después de haber celebrado un ritual chamánico con los indios nativos, donde se midieron las fuerzas del tótem Puma y Araña -¡otro antecedente de los rituales totémicos de Anansi! (SSM #171 y 172)

Spidey ayudará a su amigo Bob Farrell, el joven Corredor Cohete, a plantarle cara a una pandilla de skin-heads que le hacen la vida imposible desde su primer día en la universidad Empire State.

Robertson y Lápida consiguen escapar de la penitenciaría federal, y acaban escondiéndose en la granja del buen Aaron Deweiss, llevando las peripecias de ésta pareja a los rincones más insospechados de la América profunda.

Cynthia Bernhammer, la abogada defensora de Robertson, es otro personaje interesante: una mujer corpulenta, de edad madura, íntegra, de gran carácter… Jameson paga sus minutas, ahora que ya no es dueño del Bugle, con dinero de su bolsillo. ¡Cynthia es la única que siente debilidad por el rastrero y simplón de Nickie Katzenberg! y es que Dios les cría y ellos se juntan…

Hemos descubierto que Kristy, la prima de MJ, padece bulimia y anorexia, y pronto será ingresada en una clínica. Ésta historia es un reflejo de la dura realidad que viven muchas adolescentes hoy en día, y está contada sin tapujos pero sin mayores sensiblerías. Mary Jane da un paso más en el camino hacia la madurez cuando, en vez de ignorar los problemas, afronta la verdad y apoya a su primita; de hecho hay un gran momento para MJ cuando se encara a los padres de aquella y les reprocha haberla desatendido. ¡Bien por Mary Jane!

Mister Miedo acechará a Bettie Brant, y deberá superar su fobia por Spider-Man y el rencor que siente hacia él por la muerte de Ned Leeds. Malcolm McBride se convierte en el segundo Carroña cuando el virus del profesor Miles Warren tome posesión de su cuerpo. Hace tándem con el Demoduende -Hobgoblin, que desde la saga Inferno queda transformado en un semidemonio- para abatir a Spidey, pero el recuerdo de quién era le impide llegar hasta el final, salvando en cambio la vida de su madre en un postrero sacrificio.

Robbie Robertson podrá superar su traumático historial con Lápida, plantándole cara finalmente. No sólo se revuelve y lo ataca, dejándolo herido -que volverá y terminará por hacerse más poderoso, superando a otros aspirantes a rey del crimen como Cabeza de Martillo-; Robbie se entrega a la justicia, consigue el indulto y es absuelto de todo cargo gracias al hermano de Boxeador, que intercede por él; regresa al Bugle y vuelve a ser el brazo derecho de Jameson, incluso pasa un periodo de intransigencia como Redactor Jefe, que discute con Peter por la legitimidad de su trabajo… pero harán las paces, y será un hombre nuevo, más sabio, más fuerte, aún más intachable y recto de lo que ya fue, porque ya nunca se callará ni negará la verdad como periodista.

¡Un estupendo y pequeño momento que hace grande el WSM #65! Tras el cruce con la saga Actos de Venganza, Spidey ha derrotado a Goliath, y… jolínes, bravo por esos instantes maravillosos: Spidey le pide a un niño que pasa por allí que tome una foto con su cámara, para capturar el momento: “¡Uauh! Di patata” –si viérais la cara del muchacho, sabríais el porqué ese momento es tan emocionante. *impagable Alex Saviuk*

Peter y Mary Jane se trasladan a un apartamento del Soho; todos sus amigos les ayudan con la mudanza y a pintar la nave -Flash, Harry, Liz- …Mary Jane pasa por una época muy difícil, mientras Spidey se ausenta y la deja preocupándose por él. Cada momento que pasan juntos es un islote de felicidad en medio de un matrimonio que atraviesa turbulencias. Mary Jane no es del todo feliz, entra en crisis, se replantea su nueva vida de casada. No todo serán mimos y palabras de consuelo, y la sensación de que flotan en una burbuja, no. Incluso aparece un pretendiente, un actor llamado Jason Jerome, que la corteja y siembra la duda en nuestra pelirroja favorita. Pero cuidado, que ella le planta cara en el antes mencionado SSM #172, dejando bien claro por qué ella y no otra es la mujer de Spider-Man! “Sólo contigo, Peter, amor mío. Contigo y para siempre”. *lagrimita*

SSM #168-170 cuenta una historia bastante curiosa en la que el Fantasma del Espacio se hace pasar por Hulka, y engaña a nuestro héroe para que crea que los Vengadores están en su contra. Así, recluta un grupo, The Outlaws -el Hombre de Arena, Corredor Cohete, Merodeador y el Puma- para enfrentarse a los héroes más poderosos de la tierra -el Capi, Thor, Quasar, Hulka y Sersi- …lo mejor, al principio, cuando Spidey quedaba atrapado en un pozo, bajo toneladas de piedra: una vez más, se hace homenaje a la célebre saga del Planeador Maestro de Lee & Ditko, cuando Spidey se liberaba de una gran carga de chatarra y escombros, y a punto de quedar aplastado, sólo es capaz de reunir todas sus fuerzas invocando la memoria de sus seres queridos -sobretodo y al final, quién si no MJ.

Se vio a Harry Osborn recuperar los recuerdos latentes como Duende Verde, y conociendo la identidad secreta de Peter, querrá prestarle su ayuda como justiciero. Vimos a Spider-Man transformarse en Spider-Hulk en WSM #69 y 70. Al final, como broche de oro a su etapa, Conway nos trajo de vuelta al Dr Octopus, en SSM #173 y 174, en una historia donde Doc Ock nos muestra también su lado más humano y vulnerable, pues echa de menos a la encantadora tía May y el romance que vivieron en otra época.

Comentando la jugada

Recapitulando: ¿os habéis dado cuenta de que en todo éste resumen, casi siempre hablo de los secundarios, y menos de Spider-Man? ¡Eso es porque la serie -bueno, las series, en plural- giraba en torno al excelente plantel de personajes, todos ellos imprescindibles, piezas de un gran puzzle, o un mosaico precioso, un grandísimo tapiz donde todos y cada uno de ellos cobran protagonismo en un momento u otro, donde todos ellos tienen voz propia, un pasado interesante, motivaciones diferentes, y lo más curioso: que el universo de Spider-Man no gira en torno a éste, sino que él es un personaje más del reparto coral, que asume el papel del héroe, pero que la mayoría de las veces no interviene directamente en las vivencias de sus amigos sino que se limita a ser testigo privilegiado, exactamente como sucede en la vida real.


Ahí están las mejores caracterizaciones de Jonah Jameson, con su mal genio y sus arranques de cólera, pero también recto, el pilar que sostiene el Daily Bugle: Ben Urich, Glorie Grant, Joy Morante, Kate Cushing, Nickie Katzenberg, Lance Bannon, Pater Perker y Joe `Robbie´ Robertson. Sin duda, nunca pudimos ver en el mundo del cómic algo semejante: el Bugle era un microcosmos, como las viejas teleseries sobre periodistas, como Lou Grant o Murphy Brown, donde ocurrían cosas a diario, y los personajes contaban.

Mary Jane no sólo era una esposa modélica, cuya máxima en la vida fuera prestar apoyo incondicional a Peter/Spidey. Aquí sufre, siente la soledad y la difícil situación que tendría también la mujer de un policía -el no saber si su marido volverá a casa, o si morirá un día cualquiera-, duda, se preocupa por los suyos, se queda en el paro y busca trabajo, toma partido por Kristy -quien asume el papel de hermana pequeña, casi una hija adoptiva- y se pone a prueba a sí misma contra el seductor Jason Jerome, aunque los fans sufrimos un largo suspense ante la mera posibilidad de que MJ cometiera una infidelidad… ¡hasta el último momento no se pusieron las cartas boca arriba!

La tía May no estaba siempre presente: sin duda, era clave en la infancia y juventud de Peter, pero May tenía su propia vida regentando la pensión de Forest Hills junto a Nathan Lubensky, un tío de la vieja escuela, que perfectamente hubiera podido ser el compañero ideal para el resto de sus días -que nunca quiso suplantar el rol del difunto Ben Parker ni mancillar su memoria-, pero cuya feliz vida quedó truncada. Peter y MJ se alojaron un breve periodo en la residencia de Forest Hills, pero estaba claro que sus vidas iban ya por senderos distintos, y May era, sencillamente, la madre adoptiva que le crió –pero no era una presencia constante en la serie.


La historia de Lápida debería ser de manual, cómo crear un personaje grandioso partiendo de la nada, cuyas virtudes no consistían en sus grandes poderes o en un llamativo disfraz, sino en sus diálogos magistrales, la tensión que generaba, el conflicto moral que traía aparejada su presencia. El elemento cinematográfico, noir, y cómo la sub-trama nos conducía a lugares inesperados, a escenarios muy lejos de New York -otras ciudades, la cárcel, una remota granja- dándole otra dimensión a la serie.

Elementos que, sin hacer grandes subrayados, sin que nadie se percatase de su gran relevancia en el momento de su publicación, han sentado precedentes en Spider-Man, han sido varios: Peter como profesor en el instituto Midtown -opino que éste sería su rol ideal, una cierta estabilidad en su vida, que uniera su pasión por la ciencia con las raíces del personaje- ya lo vimos en Conway; el ritual mistérico, donde chamanes indígenas propician el encuentro de Peter con el tótem-araña y lo enfrentan a otro animal totémico lo vimos en su duelo con el Puma en la Guarida del Sudor.

Las tramas no se resolvían en arcos de tres números, sino que duraban docenas de episodios, solapándose a la acción principal, y no precisamente a causa de una descompressive storytelling sino por las muchas cosas que ocurrían, los giros inesperados y los peligros que acechaban en estado latente.

Curiosamente, la colección The Amazing Spider-Man gozaba de una salud espléndida con McFarlane y después con Erik Larsen, quizá por ello Gerry Conway gozaba de cierta libertad en las otras colecciones parejas: allí era donde sucedían las cosas más interesantes, fuera del foco principal; donde había lugar para las sub-tramas, y la vida ficticia de todos estos personajes tenía espacio para desarrollarse. Vimos hacer sus pinitos por aquí a un jovencísimo Mark Bagley. Vimos a Sal Buscema encontrar por fin la destilación perfecta de su estilo sencillo y eficaz; vimos en Alex Saviuk un continuador natural para la escuela de dibujantes clásicos del trepamuros.


Lo mejor

Sentimos empatía y lástima de Kristy, y quisimos ser también su hermano mayor. Admiramos a Jonah Jameson y su rico pasado como periodista, un Ben Urich de la época del hampa dorada. Temblamos por la supervivencia de Robbie Robertson, y deseamos que encontrara el valor de plantarle cara a su acosador Lápida.

Nos reímos con el grotesco Nickie Katzenberg y sus flirteos machistas, él también era un personaje demasiado humano. Lloramos por Nathan Lubensky, y la preciosa relación con May Parker, esa pareja de ancianos admirables. Sentimos envidia del amor fatal de Eduardo Lobo y Glory Grant, sensual y vulnerable, y su fatal desenlace.

Nos alegramos de que Flash Thomson hubiera dejado atrás sus defectos de juventud, y se convirtiera en un héroe para Betty. Nos crispaba que Harry Osborn jugara otra vez con los inventos del Duende Verde, intuíamos que aquello no podía terminar bien. Supimos de una vez por todas por qué Mary Jane Watson-Parker es quien es, y por qué detrás de todo gran hombre hay una gran mujer.

Lo más importante: comprobamos una vez más por qué un excelente guionista necesita etapas largas para hacer Historia con mayúsculas, poco a poco, con buen pulso narrativo y sin ejercicios de pirotecnia.

Vimos que Spider-Man era más que una action-figure que adoptara posturas circenses: Buscema podía dibujarlo erguido, firme como un héroe, aplomado… y era más Spider-Man que nunca. Disfrutamos de cientos de páginas en las que Spidey no aparecía, y eran igual de apasionantes, porque Buscema podían transmitir cualquier emoción que estuviera en el guión de Conway.

Because You Demanded It!

¿Y bien…? ¿Qué os ha parecido ésta primera columna? Una etapa que tenía muchas ganas de rescatar, porque estaba a la sombra de otras más recordadas como la de McFarlane, y porque ya se viene vinculando la década de los 90 con la saga del Clon. Sin embargo, los 90 dieron para mucho, y todos estos tebeos apoteósicos debían ser reivindicados.

¿Qué historias os gustaría recordar conmigo a partir de ahora?, ¿querríais repasar la saga del Clon, y comprobar que efectivamente, tuvo también sus momentos memorables?, ¿preferiríais viajar más hacia atrás en el tiempo y revisar las etapas de Roger Stern, de Peter David, de Bill Mantlo?

¿Os gustaría repasar, viñeta por viñeta, la funesta historia en que Gwen Stacy, la novia de todos los fans del hombre araña, murió para siempre? ¿Conocéis al Comepecados? ¿Alguna vez habéis temblado al oír el nombre de Hobgoblin? ¿Os gustaría que recordáramos juntos el romance de Peter y Mary Jane? ¿Sabéis que a la primera proposición de matrimonio, MJ contestó NO?

Por ésta sección también se pasearán algunos vengadores. El Coffee Bean es un lugar de paso para todos los héroes Marvel. Tal vez se tomen un café con nosotros la Visión y la Bruja Escarlata, Simón Williams y Hank McCoy, o Steve Rogers. O un hombre llamado Logan… ¡café para todos!

Anexo – No te quedes sin esos tebeos, hombre

No os alarméis si no tenéis esos tebeos de Conway & Buscema. ¡Sólo faltaría más! Originalmente comprenderían los Spiderman Vol.1 Nº 182 a 275 de forum, eso sí, intercalados con otros tantos números de The Amazing Spider-Man. Muchas de aquellas historias fueron reeditadas en el Coleccionable Spiderman Vol.2

¡Qué sería de los coleccionistas sin los números atrasados! Os aseguro que ir a la caza y captura de viejos tebeos en los salones del cómic y en las librerías especializadas (os recomiendo El Coleccionista y Atlántica si vivís cerca de Madrid) realmente merece la pena… ¡eso es caza de altura! Y si no, caray, estrechad lazos con otros lectores más veteranos que os presten sus tebeos, o que os permitan pasar una tarde en su biblioteca, compartiendo con ellos grandes momentos del cómic.

En todo caso, si os surge alguna duda y tenéis preguntas que hacernos a la gente de ZN… ¡sabed que desde ahora, hay un rincón también para intercambiar viejas historias! ¡Saludos arácnidos!

Anexo 2 – Enlaces externos

A Conversation with Gerry Conway

Gerry Conway Official Blog

Gerry Conway Database

Gerry Conway en Wikilingue (español)