#ZNStarWars – Yo fui un stormtrooper. Diario de un soldado imperial

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Star Wars es posiblemente el fenómeno que más fans mueve en el mundo. La llama que prendió aquel verano de 1977 ha crecido hasta convertirse en una estrella que este año 2015 brilla más fuerte que nunca. Generaciones de seguidores disfrutan del universo creado por George Lucas, y sólo muy pocos, contados por decenas en el mundo, pueden decir que no sólo lo han disfrutado sino que también lo han construido.

Este es el caso de David M. Santana, un grancanario de 31 años que ha participado en Star Wars: El Despertar de la Fuerza como actor extra. Quien redacta la introducción de este artículo -vuestro servidor Marcos Martín– puede asegurar que el amigo David es el mayor fan de Star Wars que jamás haya conocido, de hecho, en tono de humor a veces nos cuenta que Lucas es su segundo padre. Es de esos fans que podría decirte el nombre de un personaje terciario del capítulo II casi sin pestañear.

Siendo alguien tan apegado al universo Star Wars y que además ha participado como actor en la producción de J.J. Abrams, desde Zona Negativa hemos pensado que una entrevista al uso no reflejaría en su totalidad la pasión que David siente por la saga. Lo que hemos preparado es una especie de pequeño diario en la que el Stormtrooper más patrio nos cuente su visión del rodaje de Star Wars: El Despertar de la Fuerza y las anécdotas que ocurrieron en Londres hace ya poco más de un año. Esperamos que lo disfrutéis.

En país lejano, algo lejano…

A veces me pongo a pensar las vueltas que da la vida y tras lo vivido en el último año y medio puedo casi asegurar que el karma, el destino o tal vez la Fuerza me colocó en el lugar adecuado en el momento justo. Y es que si a alguien le debo las gracias por haber participado en Star Wars: El Despertar de la Fuerza es a Celine Dion.

En febrero del 2013 decidí emigrar desde Gran Canaria a Londres para buscarme la vida como muchos otros. Uno de los trabajos que conseguí fue trabajar en HMV, una tienda de discos, DVDs y demás productos de entretenimiento. En enero del 2014 estaba en el turno de mañana en la sección de discos y curiosamente me encontré a una chica de rodillas en el suelo buscando algún CD que no lograba encontrar en las estanterías inferiores. Me acerqué a ayudarla y tras hablar unos segundos ambos nos dimos cuenta de que éramos españoles y de Canarias. La conversación llevó al tema del cine cuando ella me contó que había conocido en mitad de la calle a una mujer que le había gustado sus facciones faciales y le ofreció trabajar como figurante. Le pedí su contacto porque vi que era una oportunidad como pocas para meterme en el mundo del cine e inmediatamente la llamé y casualidades de la vida, me ficharon.

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Con Daisy Ridley en la Premier de Londres

Una vez dentro de la compañía POP, cierto día del mes de marzo me llegó un correo con la posibilidad de participar como actor extra en una producción que requería gente con formación deportiva o de artes marciales, básicamente buscaban personas por su físico, no por su formación o experiencia previa. Yo a todo lo que me mandaban lo aceptaba, si me rechazaban, que lo hicieran en la prueba de casting, no por correo. Además, aquel e-mail me hizo sospechar algo, llamémoslo pálpito o corazonada, y su título provisional AVCO daba para imaginar mucho. Busqué curioso por internet ese título para ver si Google arrojaba algo y sólo hubo una imagen que dio alas a mi imaginación: el estreno de Star Wars en el teatro chino de Los Ángeles en EEUU. Días después me llamaron y me emplazaron en un lugar y día determinados para hacer una prueba de vestuario, pero yo no podía asistir a la cita sin saber un poco más de aquella producción de título misterioso. Le hice varias preguntas a la chica de la agencia pero me respondió que no podía decir nada, sólo que era una película importante. Le dejé caer si tenía que ver con Los Vengadores, ya que su segunda entrega estaba grabándose y las dos primeras iniciales de la película a la que me presentaba eran AV ¿Avengers? Ella me dijo que no, y yo le respondí “Entonces ya sé qué película es” y ella dijo “¡Claro que lo sabes!”. Ahí ya no tuve dudas, ¡Me estaban llamando para el Capítulo VII de Star Wars! En realidad no las tenía todas conmigo pero yo estaba más que convencido.

Llamada a filas

El día de la prueba de vestuario fue el 30 de abril a las tres de la tarde en los estudios Pinewood, en las afueras de Londres. Yo llegué al medio día. Había programada una huelga de trenes y para nada del mundo quería llegar tarde a la prueba de vestuario más importante de mi vida. Allí empezó a aglomerarse gente y casi todos se hacían la misma pregunta ¿Qué película será? Yo lo tenía más que claro y dejé entrever mis sospechas. Uno a uno los convocados iban entrando por una puerta que llevaba a los vestuarios y jamás olvidaré el momento en el que mencionaron mi nombre. Una vez crucé la puerta y pasé algunas habitaciones vi como a uno de los chicos le tomaban las medidas ¡mientras llevaba puesto un uniforme de soldado imperial! El sueño de todo fan yo lo estaba viviendo y encima lo iba a hacer vestido de stormtrooper. La prueba fue sin problemas y de allí nos emplazaron al Bootcamp, que iba a ser el lugar de entrenamiento en el que nos formarían como soldados imperiales. Si pasábamos la instrucción, podíamos considerarnos parte de la película.

Training Days

El campo de entrenamiento estaba situado en los mismos estudios y tuve que asistir durante tres días. El entrenador se llamaba Paul y era un ex Navy Seal de los EEUU. Eso significaba que la formación iba a ser estrictamente militar y puedo asegurar que algunos no pasaron la prueba. Eso es como quien muere ahogado en la orilla, que te digan que no sirves como Stormtrooper. Además, Paul solía pedir voluntarios para liderar los entrenamientos, y yo ni corto ni perezoso fui de los primeros en hacerlo. Tenía claro que si quería hacerme un hueco en la película no podía desaprovechar las oportunidades que surgían. De hecho, gracias a ello me convertí en líder de escuadrón y formé parte del Buddy Core, o el “Núcleo de Colegas”, lo que vino a ser el grupo de extras que formarían parte de las escenas más relevantes o exigentes y a los que más se nos usó para rodar las escenas. Por cierto, no quiero olvidar que lo de la famosa mala puntería de los stormtroopers tiene su sentido. La armadura es bastante incómoda, sobre todo cuando la llevas durante horas y además el casco tiene la visión bastante limitada.

El Día D

Tras la formación ya sólo quedaba que nos comunicaran la fecha del primer día de grabación. Por aquel entonces J.J. Abrams, el director, llevaba unas semanas en Emiratos Árabes Unidos grabando algunas escenas y la siguiente parada era en los estudios Pinewood de Londres. Aunque lo de Londres es un decir, porque los estudios están a 1 hora en tren de distancia de la ciudad y yo madrugaba a eso de las 4, casi siempre, para trasladarme allí, pero lo hacía con mucho gusto.

Temprano en la mañana nos colocaron en formación para rodar nuestra primera escena, que da la casualidad que fue en la que la Primera Orden trae como prisionero a Poe Daremon a bordo de un súper destructor y que todos habrán visto en el trailer de la película. Lo curioso de la situación y de toda la formación que habíamos recibido hasta entonces es que en ningún momento se nos había dicho que la película que íbamos a rodar era Star Wars. Siempre nos hablaban de AVCO, y para nada éramos Stormtroopers aunque llevásemos la característica armadura, se nos llamaba “buddies” o colegas en la traducción. El secretismo era total, por no mencionar las cláusulas de confidencialidad que nos hicieron firmar a todos desde el primer día. Llevar un móvil encima era pecado capital y si nos pillaban sacando alguna foto del set de rodaje o llevándonos algo del atrezzo o del vestuario significaba la expulsión automática de la película.

Fue entonces cuando apareció J.J. Abrams, que desde lo alto del escenario, con altavoz en mano y dirigiéndose a todos nosotros gritó: “This is Star Wars!” Era oficial, todos gritamos, levantamos los cascos al aire y lo celebramos como si nos hubiese tocado la lotería.

Durante todo ese día estuvimos rodando la escena en el hangar y disfruté como un niño a pesar de la repetición continua de tomas.

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Antes de enfundarse la armadura en la Premier
Nada de filtraciones

Quiero remarcar que si el secretismo fue importante antes del rodaje, durante también lo fue. Cada día de trabajo nos desnudábamos casi por completo y dejábamos nuestras pertenencias en una taquilla. Todo ello para evitar cualquier filtración, como ya comenté anteriormente. Pero desde la dirección también utilizaban toda una serie de códigos para referirse a la película y que no hubiese ningún descuido y se filtrara cualquier dato por error. Si El Despertar de la Fuerza se llamaba AVCO, a menudo se referían al Castillo de Maz Kanata como el Hall of Mirrors (Salón de los Espejos), por ejemplo.

Aún así, hubo algún tipo de filtración, casi siempre las hay por mucha precaución que haya. De hecho puedo contar que durante el rodaje y en días seguidos unas cuatro personas intentaron agregarme como amigo en el Facebook. Yo no los conocía de nada, pero todos tenían en particular como foto de perfil algo relacionado con Star Wars. Uno de ellos me escribió -¡desde Kentucky!- un mensaje dándome las felicitaciones por actuar en la saga. Cuando le pregunté cómo lo había descubierto me comentó que un periodista había investigado para saber quienes eran los extras que participaban en la película de Abrams.

Si ya trabajar en El Despertar de la Fuerza era un sueño, conocer a alguno de los actores de reparto fue el no va más. Tengo buenos recuerdos de la pareja de protagonistas, Daisy Ridley y John Boyega, de los que puedo decir que congeniaron a la perfección. Solía haber muy buen rollo entre ellos y las bromas eran frecuentes. Recuerdo una mañana que ambos actores estaban conduciendo un coche de los que se utilizan en los campos de golf y que eran habituales para trasladarse por todo los estudios Pinewood. Boyega estaba enseñando a Daisy a conducirlo y ella no lo estaba llevando muy bien. Toda esta escena la observábamos mi compañero Jonty y yo sentados en unas sillas mientras tomábamos el sol en la distancia. Cuando pasaron a nuestra altura se me ocurrió gritarles una frase de la Princesa Leia que seguro recordarían “¿Servirá de algo si bajo y empujo?”. A Daisy no le hizo mucha gracia pero John, a quien considero de los más carismáticos de los actores que allí conocí, explotó en risas mientras se mofaba de su compañera.

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Gorra regalo de Lucasfilms

La guinda del pastel fue conocer a Harrison Ford. De él tengo que decir que lo considero un ídolo, no sólo por encarnar a Han Solo sino porque también ha interpretado a Indiana Jones, dos personajes que marcaron mi infancia. Por tanto, conocerle era cumplir otra de las etapas dentro de mi periplo en la saga Star Wars. Y dio la casualidad de que esa oportunidad se presentó el mismo día de mi cumpleaños, el 18 de septiembre. Tengo que decir primero que cuando no estaba rodando, estaba de aquí para allá presenciando el rodaje de cualquier otra escena. Esta era una experiencia como pocas iba a tener en la vida y no quería desaprovechar ninguna ocasión de ver como se hacía una película de Star Wars. Un compañero y yo estábamos a medio vestir de Snowtroopers tomando el sol en el plató mientras veíamos trabajar al personal entre los que estaba Harrison Ford. Cuando se termina la escena, Ford se montó en uno de esos coches de golf. Era la primera vez que lo veía y mi sorpresa fue mayúscula. A medida que se acercaba a nuestra altura se me pasaron por la cabeza diferentes maneras de saludarlo, a saber sí volvería a cruzármelo. Al final decidí por llevarme la mano a la cabeza y hacerle un saludo militar. Ford me vio, pero se quedó con esa mirada extrañada de “¿Quién diablos es este tío?”. Y siguió conduciendo. Cierto es que no fue una situación especial, pero verle fue el mejor regalo de cumpleaños que pude tener.

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Con Lupita Nyong'o

La segunda vez que me encontré con Ford fue ya rodando una escena. Como ya dije, formar parte del Buddy Core me daba la oportunidad de participar en algunas escenas especiales, como aquellas con actores de reparto, por ejemplo. Aparte de Harrison Ford también estaban John Boyega, Daisy Ridley, Adam Driver y Lupita N’yogo pero aún no había interactuado con ninguno. En uno de estas pausas entre toma y toma, no me di cuenta de que alguien se había situado justo a mi lado, cuando me fijé en mi acompañante descubrí que era Harrison Ford. Tuve que mirarlo de reojo varias veces para asegurarme de que era él y tuvo que ser descarado porque el actor se fijó en mi y me dijo “¿Todo bien, hijo?” Yo le asentí con tranquilidad pero por dentro estaba nervioso debido a lo inesperado de la situación. Me dio la mano y me presenté.

Sobre el director J. J. Abrams puedo asegurar que es un gran profesional y un enamorado de la saga Star Wars. En todo momento mostró una actitud cercana y amigable con todos y sólo puedo contar una única escena en la que se mostró abiertamente molesto porque hubo que repetirla hasta la saciedad. Su respeto por el universo en el que ahora ha colaborado es tal que aceptaba de buena gana algunas de las recomendaciones de los actores. Recuerdo especialmente una toma en la que Abrams le pidió a Ford que hiciera una cosa en particular. Este le dijo que sí pero al momento se le acercó y le propuso una cosa diferente, el director reflexionó unos segundos y con una mano en el hombro le dijo que la parecía buena idea. Con ello quiero decir que nadie mejor que el propio Han Solo para que aconseje sobre cómo abordar una escena en la que él se ve envuelta.

Todo comienzo tiene un final

El último día de rodaje fue el 7 de noviembre y terminamos grabando una de las escenas más importantes de la película. Y si el primer día J.J. Abrams nos dio la bienvenida con una revelación, se despidió con otra, el título de la película: The Force Awakens. Fuegos artificiales y celebración por todo lo alto.

Mi periplo en Star Wars comenzó en abril de 2014 y puedo decir que fui de los pocos que pudo disfrutar de casi todo el rodaje en Londres porque estuve 42 días, repartidos en siete meses, en Pinewood haciendo de squad leader tanto para los Stromtrooper, como para los Snowtrooper. De hecho, creo que el esfuerzo ha merecido la pena porque gracias a ello he tenido la fortuna de que han contado con mi participación para la grabación del anuncio de Verizon relacionado con Star Wars, y para hacer de soldado en la Premier londinense de la película, reunido con todos los actores protagonistas. La gratitud con Lucasfilm y Disney ha sido mutua, ya que no sólo ellos han contado conmigo para formar parte de la película y de algunas de sus escenas más importantes, sino que también me siento un privilegiado, junto con mis compañeros, de haber vivido una de las mejores experiencias de mi vida.

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Con Kenny Baker

No sé cuando terminará esto, pero sí sé que todo empezó con la famosa frase “En una galaxia lejana, muy lejana…”. De alguna manera u otra mi vida siempre ha estado ligada a la Guerra de las Galaxias. Desde que mi primo Carlos me regalase sus figuras de Star Wars allá en la década de los 80 siendo yo un chaval, pasando por la colección de carteles de cine de mi abuelo, o las películas de la saga original en VHS de mi padre y con las que aprendí a manejar un reproductor de vídeo, o cuando empecé a coleccionar figuras en los 90 con las precuelas y las remasterizaciones de la trilogía…

Una de mis ilusiones como seguidor y aficionado de Star Wars era las aventuras de mis ídolos, saltar de la butaca del cine a un planeta desértico o una nave espacial. Hoy en día puedo decir que ese sueño lo he cumplido. Espero que disfruten de Star Wars: El Despertar de la Fuerza como yo lo hice participando en ella.

David M. Santana

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Krato
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Krato

Genial artículo! Además me encanta que haya sido en formato de Diario. Todos los verdaderos fans de Star Wars hemos soñado con participar en una película de la saga y has relatado muy bien como te sentiste, como nos sentiríamos.

Enhorabuena David por tu participación en Star Wars VII The Force Awakens!!! Espero que te vaya muy bien.

Gracias ZonaNegativa por el traernos esta entrevista y por el formato en forma de diario. Muy inteligente y ameno. Un saludo!

wizard
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wizard

Enhorabuena por el artículo y transmitirle mis felicitaciones( y envidia) a David por conseguir lo que cualquier fan de esta u otra saga sueña conseguir.

hammanu
Lector
hammanu

¡Bien por el! aunque si Rajoy se llega a enterar de sus vivencias.; aun diría que gracias a su “gran política” de empleo este hombre no hubiera tenido que buscarse los garbanzos a Londres y asi no hubiera tenido la oportunidad de estar en ese casting. Gracias a el David ha cumplido su sueño….

georgepak
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georgepak

Muy buena historia ! me alegro por David

Knopfler
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Knopfler

…Ese momento con Harrison al lado… Yo creo que me hubiera muerto directamente. Así, sin exagerar. Gracias por compartirlo con nosotros.