Hay una especie de maldición en el mundo audiovisual con las adaptaciones de videojuegos a la pequeña o a la gran pantalla. Ya sea en cine o en televisión, raras veces vemos una historia basada en un videojuego que en su día, tuvimos el honor de jugar mando (o teclado y ratón) en mano que haga justicia a su historia una vez es trasladado a este popular formato.
Sin embargo, el medio audiovisual, como todos, va evolucionando, y esto ocurre especialmente en el apartado televisivo. Hoy en día contamos con mil y una plataformas de streaming que apuestan por distintas ideas, otorgando normalmente, una libertad mucho mayor a sus creadores.
Donde antes la televisión era un medio más encorsetado, en el que la franja horaria de emisión semanal de los capítulos de una serie era crucial para su éxito y, en muchas ocasiones, determinaba el tipo de tramas que debía tocar su guion, o incluso la duración de cada capítulo, el panorama actual es muy distinto.
El hecho de que el espectador ya no se vea obligado a ver las series que captan su interés un día determinado a una hora determinada, ha hecho que cada equipo creativo sea más libre, teniendo un amplio margen a nivel de guion, dirección y estructura por capítulos de cada temporada que antes no tenía.

En el caso de The Last of Us, su primera temporada, analizada aquí por Samuel Secades, fue un rotundo éxito en el año 2023, llegando a rivalizar en cuanto a número de visionados y por tanto, en lo relativo a éxito alcanzado con gigantes de la televisión actual como La Casa del Dragón.
Y es que, su historia estaba a la altura, creando un panorama que, si se trasladaba bien al medio televisivo, podía dar mucho juego, como ya en su momento pudimos comprobar con los dos integrantes de la saga de Naugty Dog en Play Station 3.
The Last of Us, narraba la historia de Joel y de Ellie, un adulto y una niña que en medio de una pandemia creada por unos hongos que “zombificaba” a todo el mundo, debían luchar por encontrar un hogar y salvar la vida frente a totalitaristas grupos gubernamentales como FEDRA, o grupos revolucionarios muy desvirtuados con el paso del tiempo como Las Libélulas.

La primera temporada, con capítulos que llegaron a marcar un antes y un después en televisión incluso en la concepción de las relaciones LGTBIQ+ en la pequeña pantalla, aunando dosis de acción desenfrenada con una buena pizca de drama y un tratamiento de personajes excelso.
Y es que, más allá de que las series de Zombies puedan gustar más o menos al espectadore de que se trate, siempre seré de los que defiende que un buen equipo creativo, como el formado por Neil Druckmann y Craig Mazin, puede conseguir que cualquier idea, si está bien trabajada guste hasta al público objetivo más improbable.
Dejando de lado el hecho de que la serie, en su primera temporada, fuera muy fiel al material original (cuestión que en lo que a este redactor respecta, me parece de escasa o incluso nula relevancia) The Last of Us combinaba un alto presupuesto con una madurez muy bien tratada respecto de los personajes a tratar, lo que nos dejaba un final agridulce al respecto de lo que un padre (o una suerte de progenitor sobrevenido) podía llegar a hacer por la hija a la que tanto amaba sin el conocimiento de ésta.
Pues bien, la segunda temporada de The Last of Us arranca exactamente cinco años después del final de la primera temporada, con Joel y Ellie como parte del pueblo que integra la ciudad de Wyoming, uno de los pocos reductos de resistencia a la pandemia zombie que quedan en los Estados Unidos, pero en una situación un tanto diferente a la que ya conocíamos.

Y es que, algo ha pasado entre los dos. Las relaciones paternofiliales cuando quien antes era una niña es ahora una adolescente, pasan por diversos baches, y poco a poco, y de forma muy original, iremos descubriendo que fue lo que ocurrió entre Joel y Ellie que hizo que estos atravesaran importantes problemas emocionales que fracturaron su relación.
Pero no solo de Joel (Pedro Pascal) y Ellie (Bella Ramsey) vive la segunda temporada de The Last of Us. El hecho de que la acción comience en Wyoming, pueblo que ya conocimos en la temporada anterior, con un cosmos muy particular y propio, hace que tengamos la oportunidad de conocer un pueblo vivo y que lucha por salir adelante en un contexto tan difícil, poblado de importantes personajes como Tommy Miller (Gabriel Luna), el hermano de Joel al que ya conocíamos, su mujer interpretada por Rutina Wesley (sempiterna Tara en True Blood), u otros secundarios de bastante importancia como la psicóloga Gail (Catherine O’Hara) o el dueño del colmado interpretado por Robert John Burke.
Por si esto fuera poco, esta temporada deja poco espacio a la calma, puesto que pronto, muy pronto, conoceremos a los Lobos, los nuevos villanos de este mundo liderados por la temible Abby de Kaitlyn Dever, la cual tiene una vendetta personal muy particular con Joel, y que se convertirá en el foco de atención tanto de Ellie, como de Dina (Isabela Merced), interés romántico de ésta última.
Por si esto fuera poco, tenemos al remanente de las libélulas liderado por el ex FEDRA interpretado por Jeffrey Wright, y a los Serafitas, secta de la que hemos podido ver muy poco esta temporada, pero que seguro que dará que hablar en la tercera, que esperamos para 2026.
Con todo esto se genera un caldo de cultivo muy interesante en el que seguimos a Ellie y a Dina en busca de su justa venganza, al tiempo que vamos conociendo poco a poco qué es eso que ha ocurrido entre Ellie y Joel en este periodo de cinco años y cómo afecta a todo lo que estamos viendo.
Con un reparto de altura, que mantiene los aciertos de la primera temporada, añadiendo nuevos y grandes nombres a una fórmula que ya de por sí era casi perfecta, la trama discurre por nuevos e interesantes caminos gracias a la excelente base que se planteaba en la entrega anterior.
En cuanto a la dirección, estamos ante un trabajo continuista con lo que ya conocíamos, que mantiene el frenesí de las escenas de acción (como ese inolvidable asalto a Wyoming que podemos disfrutar esta temporada) al tiempo que nos regala preciosos planos de un mundo devastado que lucha por reconstruirse como puede con una amenaza que parece que nunca terminará.

En cuanto a la fotografía, el trabajo de Ksenia Sereda logra una inmersión perfecta en el particular cosmos de la serie, mientras que la banda sonora llevada a cabo por Gustavo Santaolalla y Dave Fleming termina de cerrar el círculo de una producción casi perfecta.
Con esta temporada The Last of Us se confirma como una de las grandes apuestas televisivas actuales, llegando a ser un producto interesante y de calidad más allá del videojuego original, adquiriendo una personalidad propia que, merced al interesante cliffhanger del capítulo final de esta temporada, terminará de fraguarse con nuevos e inexplorados caminos a partir del año 2027 en una tercera temporada que, afortunadamente, ya tenemos confirmada.
Dirección - 6.9
Guión - 7.3
Reparto - 7.2
Apartado visual - 7.8
Banda sonora - 8.3
7.5
Imprescindible
Hablamos del regreso de The Last of Us, adaptación del videojuego homónimo que en su segunda temporada ha vuelto a confirmarse como una de las series del momento.








