#ZNGames La influencia de P.T. en REVII

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Un juego que no existe

La comunidad de jugadores ha llorado durante largo tiempo la canción del prometedor Silent Hills, con Hideo Kojima y Guillermo del Toro a la cabeza y protagonizado por Norman Reedus. De su destrucción, han surgido proyectos importantes: Allyson Road, The Death Stranding y ahora, Resident Evil VII. La influencia de P.T., la única demostración jugable que se conserva del fenecido juego y que supuso el teaser inesperado del mismo, durante el pasado E3 de 2014.

Y el horror estuvo servido.

Un solo pasillo y un coro de voces, de ruidos, de apariciones que nos torturan a medida que avanzamos hacia la puerta de acceso al hogar. Pero está cerrada. Sin más, tendremos que entrar al sótano…para aparecer de nuevo al otro lado del pasillo, el mismo por el que entramos. Creo que pocos títulos de Silent Hill han captado la esencia de la saga como P.T., el horror opresivo que ya sintiéramos en la primera entrega, aparecida a finales de la década de los noventa. Al traspasar de nuevo la puerta y volver al pasillo, en una suerte de macabra escalera de Penrose, podíamos apreciar que se habían producido sutiles cambios en la casa. Una de las marcas de la casa dentro de la franquicia de Silent Hill son los cambios, las cosas que se mueven, lo que antes estaba aquí y ahora no está. P.T. está lleno de secretos, de aristas, de sombras tras las que observar, pero la peor de todas es la que tiene que ver con el mundo real: el juego se canceló. Supongo que no hay palabras para expresar la decepción que supuso aquello, pero lo hemos oído de bocas de sus propios creadores en multitud de ocasiones.

El impacto de Silent Hills, aunque no llegó a existir, fue real.
Muy real.

Tanto, que le surgió un hermano pequeño. Un sucesor espiritual que parecía haber captado lo mismo que encontráramos en P.T., un nuevo tipo de horror. Un horror que va más allá de la amenaza de la muerte, pues la muerte no es una posibilidad. La tortura sumada a la repetición, lo desconocido como fuente de temor. Allison Road, de la mano de Lilith Ltd. Un juego que aprovechaba un escenario muy parecido al del juego de Kojima: el hogar. El terror en lo cotidiano, en las propias vidas, en los muebles que todos los días vemos, tocamos, olemos. En los recobecos que tan bien conocemos, y sin embargo, aparece lo desconocido. Algo que ya exploraba en la novela La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski y que tiene una gran influencia sobre P.T. y por ende, me atrevo a decir, que la hubiera tenido sobre este Allison Road. El hogar, una vista en primera persona, y una amenaza más allá de la muerte. Explorar lo que cada día repasamos con la mirada, lo que miramos, pero no observamos. La mala noticia llegaría tras una serie de prometedores anuncios, Allison Road también quedaba cancelado.

Parece que hay una maldición sobre esta historia que pugna por ser contada y, sin embargo, se resiste a ello.

El tercer intento, y con permiso del exitoso Layers of Fear que también toma algunos de estos elementos con grandes aciertos, es Resident Evil VII, recién presentado en sociedad en el pasado E3 y con una demostración jugable ya disponible para usuarios de PS Plus. Volvemos sobre fórmulas que nos son conocidas: primera persona, fotorrealismo, una casa, una amenaza en las sombras, el terror a algo peor que la muerte. Claro que Capcom sabe que Resident Evil no es Silent Hill, y el terror que infunde esta saga no viene del más allá: el enemigo último de Resident Evil es el hombre. El creador del mortal virus que transforma muchas de nuestras pesadillas en realidad no es más la punta del progreso humano. Por eso, aunque las similitudes con P.T. saltan a la vista en este demo, titulado Resident Evil The Beginning Hour, son sus diferencias lo que más interesan.

Porque en Resident Evil la amenaza se palpa, es real. La muerte ya no es reducida a un game over , la muerte es el terror último del ser humano. Y nosotros somos humanos, humanos pequeños y frágiles en un hogar lleno de horror. En esto, Resident Evil VII se asemeja mucho más a La Matanza de Texas que a La casa de hojas o Silent Hills, el horror no viene de una dimensión desconocida que no comprendemos. No hay magia, hay podredumbre. No hay pasillos infinitos, hay gusanos y suciedad. No hay puertas sin salida, hay cadenas y luces que se apagan. Resident Evil VII The Beginning Hour nos muestra la cara más real del horror, la que sucede si echamos un vistazo a los noticiarios de cualquier parte del mundo. E incluye lo fantástico, el horror sobrenatural, como una consecuencia del ser humano.

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Esperamos que a la tercera vaya la vencida y el espíritu de P.T., ese juego que ni siquiera existe como tal y que tanta huella ha dejado en nuestras almas, se materialice ahora en este Resident Evil VII. Qué poético y qué apropiado, pues muchos comenzamos en el terror en los videojuegos con ambas sagas, comparándolas, disfrutando más con unas que con otras, disfrutando de una competición sana. Y ahora, de alguna manera que hacemos años jamás hubiéramos imaginado, estas dos sagas se unen en espíritu para dar lo mejor de sí y mostrarnos el horror más vivo.

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