ZN Cine – Crítica de R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal de Robert Schwentke + Reseña de R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos

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Reseña de R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos, por Jordi T. Pardo

 

Guión: Jeremy Barlow
Dibujo: Tony Parker
Edición España: Norma Editorial
Contiene: R.I.P.D. City of the Damned Nº 1-4 USA
Formato: Tomo rústica de 96 páginas
Colección: Made in Hell Nº 131
Precio: 14,00€
Valoración:

 

“Esto no es una condena…
…este es el Rest In Peace Department”

Este viernes, con casi dos meses de retraso respecto a Estados Unidos, se estrena en las carteleras de nuestro país R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal, la comedia sobrenatural y policíaca de Universal Pictures dirigida por Robert Schwentke (Plan de vuelo: desaparecida, Más allá del tiempo, Red) y con un reparto encabezado por un entregado y sobreactuado Jeff Bridges y un siempre estoico Ryan Reynolds. Las críticas en Estados Unidos han sido demoledoras, comparando la película de Robert Schwentke con sonoros batacazos como Howard el Pato (1986) de Willard Huyck o la más reciente Jonah Hex (2010) de Jimmy Hayward, y el público tampoco ha acompañado en la taquilla a una producción basada libremenente en el cómic de Dark Horse guionizado por Peter M. Lenkov y dibujado por Lucas Marangon. Este seguía la historia de un cuerpo policial sobrenatural, conformada por agentes de la ley muertos durante su servicio en diferentes épocas y momentos de la historia, unidos bajo juramento para luchar contra los demonios y otras criaturas que intentan hacer de las suyas en la Tierra. Por supuesto, leyendo este argumento, resulta inevitable pensar en las películas de Men in Black (1997) de Barry Sonnenfeld, inspiradas a su vez en el cómic homónimo de Lowell Cunningham y Sandy Carruthers, aunque R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal cambia agentes gubernamentales de negro por elocuentes cowboys, agentes neoyorkinos o samuráis del Más Allá e invasiones extraterrestres por amenazas demoníacas.

No se puede obviar el hecho de qué Peter M. Lenkov ha trabajado, sobre todo, como productor y guionista de cine y televisión, siendo el cómic una parcela ocasional en su carrera donde aparte de R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal sólo se le conoce otro título, Fort: Prophet of the Unexplained, una historia de ciencia ficción de corte steampunk protagonizada por el histórico parapsicólogo Charles Fort y un jovencito H. P. Lovecraft. En cambio, en la pequeña y gran pantalla, Peter M. Lenkov ha colaborado en los guiones y la producción de auténticas joyas como Demolition Man (1993) de Marco Brambilla, Soldado Universal II y III (1998) de Jeff Woolnough, Ballistic: Ecks vs. Sever (2002) de Wych Kaosayananda o en series, más agradecidas, como 24, CSI, Nivel 9 o El Cuervo: Escalera al cielo. No obstante, R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal consiguió llamar la atención de Hollywood casi desde el principio, acabando por convertirse en una adaptación más de cómic que acaba “saboteada” en su espíritu en detrimento en un producto pasto de los efectos especiales, carente de matices y cualquier atisbo de profundidad. Esto es algo que ni el marketing ni el generoso despliegue multiplataforma de Universal Pictures, con adelantos animados, videojuegos y precuelas en cómic, han podido esconder o disimular de ninguna manera.

Precuela animada de R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal (voces Jeff Bridges y Ryan Reynolds)

En la presente precuela en cómic previa a la película de Robert Schwentke, titulada con cierta falta de originalidad R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos, los personajes creados por Peter M. Lenkov caen en manos del guionista y editor Jeremy Barlow, conocido especialmente por su trabajo en los cómics de Star Wars, y el dibujante Tony Parker, encargado y responsable de la adaptación en viñetas de la mítica ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick. En este caso, R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos, no es tanto una precuela de la película como una historia que sirve para presentarnos el personaje de Roy Pulsipher -encarnado por Jeff Bridges en la susodicha producción de Universal Pictures– en su primera misión como miembro del R.I.P.D., junto a su compañero, el espadachín Mather, enfrentándose a un peligroso psicópata con un plan para, literalmente, matar a Dios y destruir todo el Universo. En contraste, R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos resulta una propuesta más sobria y contenida, más equilibrada si se quiere decir de esta manera, respecto a lo que podremos ver en la gran pantalla, porque la comedia tiene su cabida y espacio en el guión de Jeremy Barlow pero esta resulta más sutil y no satura ni anula el potencial elemento dramático del relato como sí ocurre en la película dirigida por Robert Schwentke.

En la manera en qué está conformada la historia de R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos, mezclando la sencillez de su trama con la forma cíclica de su narrativa, mediante un larguísimo flashback que ocupa todo el desarrollo del relato, Jeremy Barlow demuestra ser un guionista presencialmente solvente, logrando hacer valer una premisa de este tipo, por un lado curiosamente pintoresca y llena de posibilidades, y por otra, realmente manida e incluso tópica, no dejándola caer en el más absoluto ridículo y firmando una obra superior a la media respecto a estos habituales trabajos por encargo ligados a las adaptaciones cinematográficas hollywoodenses. No obstante, sus personajes y diálogos carecen muchas veces de fuerza, se nos hacen ya habituales y viejos conocidos, los lugares visitados son más comunes de lo necesario, siendo la ausencia de sorpresa, pese a algunos meritorios giros argumentales, uno de los grandes hándicaps de la obra que comparte, no por mera por casualidad, con la película protagonizada por Jeff Bridges y Ryan Reynolds. Es decir, la fórmula resulta demasiado referencial y resabida, la hemos visto ya en el mencionado Men in Black de Lowell Cunningham y Sandy Carruthers pero también en las páginas del AIDP de Mike Mignola o, incluso, en el Top Ten de Alan Moore, Gene Ha y Zander Cannon, donde la el Mago de Northampton ya utilizaba de forma parecida el western y el género policíaco.

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El arte de Tony Parker en R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos

En todo caso, uno de los aspectos a destacar en R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos es su apartado gráfico, Tony Parker tira de oficio, pese a cierto estatismo e irregularidad en su trazo, propone un dibujo con un concepto del detalle muy personal, más efectivo y espectacular en tanto en cuanto más se acerca a los elementos fantásticos más exagerados y sobredimensionados del guión de su compañero Jeremy Barlow. Por otra parte, Tony Parker nos deja también algunas pinceladas, una pequeña muestra de su talento como narrador en el destacable planteamiento de algunas de sus páginas y viñetas, verdaderamente inspiradas en algunos casos, y en las cuales el color aplicado por Michelle Madsen supone un gran refuerzo para sus lápices adaptándose perfectamente a sus intenciones y virtudes. En definitiva, R.I.P.D. La Ciudad de los Malditos de Jeremy Barlow y Tony Parker es un producto con una intencionalidad muy concreta, un cómic creado innegablemente como respuesta publicitaria a las voluntades y necesidades del Hollywood actual, pero, a pesar de ello, sus responsables nos dejan una historia de lectura sobria, ágil y rápida, moderadamente entretenida e incluso divertida, aunque, finalmente, acabe siendo algo superflua y bastante fácil de olvidar.

Crítica de R.I.P.D. Departamento de Policía Mortal, por Raúl Silvestre

 
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Título original: R.I.P.D. (Rest in Peace Department)
Dirección: Robert Schwentke
Guión: Phil Hay, Matt Manfredi, basado en el cómic creado por Peter M. Lenkov
Música: Christophe Beck
Fotografía: Alwin H. Kuchler
Reparto: Jeff Bridges, Ryan Reynolds, Kevin Bacon, Mary-Louise Parker, James Hong, Robert Knepper, Stephanie Szostak, Devin Ratray, Mike O’Malley, Marisa Miller
Duración: 96 minutos
Productora: Universal Pictures / Dark Horse Entertainment / Original Film / RSIG Security
País: Estados Unidos
Calificación:

 

No dudéis. Tenéis razón, si el trailer es malo, la película es peor. Todo lo que huele a podrido en su avance, se confirma en su visionado. Pero, como no podía ser de otra forma, durante unos instantes del primer acto, el gusto se despista bajo los contoneos de cierto entretenimiento conocido y las dotes para el histrión del por fin querido Jeff Bridges. Pero todo ello se diluye rápido. Y es curioso, porque seguro que talento no les falta a sus autores. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué este descalabro en forma de torpe blockbuster? Como imagino que seréis capaces de deducir, la falta de originalidad es uno de los lastres de ese buque que se hunde, no cabe duda. Pero tampoco cabe duda que títulos certeros de este mismos verano –Pacific Rim, te miro a ti- tampoco son dechados de nuevas ideas, pero funcionan.

¿Por qué no funciona R.I.P.D? Un film es una sucesión de decisiones: argumentales, estéticas, conceptuales, de casting. Es decir, un largo proceso donde una mala idea o una poco o mal definida puede dar pie a un no parar de errores que lastran el producto. Esta cinta es fiel ejemplo de ello. El primero y más flagrante: que se ven las costuras. En eso, hasta se puede aplaudir su honestidad; es decir, en ningún momento procuran disimular la naturaleza pastiche del film. Su intención es crear un espectáculo para todos los públicos, de modo que usan el manual de lo que fueron aciertos en las películas que imita. Si en Men in Black descubríamos el mundo fantástico a través de los ojos de su protagonista –esquema habitual del proceso de narrar una historia de género fantástico, por otro lado-, aquí seguimos la misma fórmula y vamos asombrándonos a medida que el héroe lo hace. Lástima que éste sea un chulito con los rasgos inmóviles de Ryan Reynolds. Luego volveremos a él. Si en Bitelchus cruzábamos el río Estigia para encontrarnos con un secundario que se comía la película -no en vano de su nombre recibía el título la película-, aquí caemos en brazos del único atractivo del film, un Jeff Bridges pasadísimo, que sabe donde está como perro viejo que es. ¿Os suena todo, verdad? Mundo fantástico dentro del mundo real, un prota con una misión -nada menos que limpiar su nombre, recuperar al amor que perdió con su propia muerte, además de una importante pizca de venganza-, un nuevo trabajo y unos aliados que no lo parecen a priori. Cliché tras cliché, pero no nos importa, porque estamos acostumbrados a que solo existen unos pocos tipos de historias, con un número de variables, vestidas de una manera u otra para que nos parezcan distintas. Salvo que aquí el vestido viene de saldo, de segunda mano y sin lavar.

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Jeff Bridges y Ryan Reynolds desefundando sus armas... de fuego.

Y es que la sombra de Men in Black es demasiado larga. Algunas secuencias parecen siamesas del film de Barry Sonnefeld. Y si allí la chispa tampoco era para prender mecha, aquí no llega ni a destello. Será por el CGI de risa, por los diseños sosos, pero desde luego es por la falta de concepto particular, como decía más arriba. Si vas a copiar, envuélvelo del papel adecuado. Vístelo con fruición. Lamentablemente, este no es el caso. La intención de lograr una cinta apta para chavales mayores de doce años tira por tierra cualquier intento serio de jugar con el horror, de modo que, perfecto, todo el interés que pudiera tener una peli basada en un concepto como este –es decir, policías fallecidos que se dedican a retirar del mundo de los vivos a aquello fantasmas que pretenden quedarse entre nosotros-, se va por el desagüe de lo políticamente correcto, de lo naif y del infantilismo. Esto da como resultado el tirar por la borda la única seña conceptual particular que hubiera podido tener el producto. Y aquí empiezan las incongruencias de forma y fondo. Los fantasmas no pueden asustar, ya que esto es una película que deben ver los chavales. Entonces, los muertos no pueden ser terribles, ni dar asco, ni asustar. Pero sí pueden aburrir hasta la extenuación y perderse en un marasmo conceptual que no logra tener sentido de por sí. Ahí es donde un título destinado al mismo público com el citado film de Guillermo del Toro se convierte en obra maestra por comparación. El realizador de los monstruos contra los robots sabe qué es lo que está vendiendo, de modo que con toneladas de sense of wonder a sus espaldas, sabe vestir el espectáculo con una historia y unos personajes atractivos alrededor del concepto claro del enorme entretenimiento visual que suponen los androides contra los aliens. Chapeau.

R.I.P.D., en cambio, incapaz de ofrecer nada nuevo bajo el sol, falla estrepitosamente ahí donde podría haberse salvado: en la visualización de un mundo que si bien ya ha sido visitado por films como el citado Bitelchús o Agárrame esos fantasmas –esa entretenida The Frighteners de un Peter Jackson pre-LOTR-, aún podría haber aportado criaturas del Más Allá que lograsen fascinar al público y engañarlo con la enésima adaptación del mito del héroe que cae en un mundo imposible. Esto conlleva que el villano a batir, la amenaza a la que se debe enfrentar, el reto a asumir jamás importe, porque no da miedo, no asusta, ni tan siquiera preocupa. No sólo la visualización del universo en el que transcurre la trama es culpable de que ésta no funcione. El guión y el casting se encargan de asentar los otros dos pilares de semejante desbarajuste. No voy a desentrañar los giros de guión que impiden que la narración emocione, ya que serían spoilers directos e imagino que aún quedará algún incauto que quiera acercarse a esto, aunque puedo apuntar que el batiburrillo genérico provoca que nada destaque, logrando el jackpot de que la comedia no haga gracia, la acción no emocione y las pinceladas de fantastique sean de lo más insulsas. ¡Premio!

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La macizorra versión alternativa de Jeff Bridges interpretada por Marisa Miller

Lo que sí puedo es comentar las cualidades del siguiente tótem de este cajón de sastre: Ryan Reynolds. Este intérprete, de mirada bizca cual Christopher Lambert, podría decirse que juega con el hándicap de un personaje poco y torpemente desarrollado, es cierto, pero más cierto aún es que otro en sus pantalones hubiera sabido aportar ese valor tan importante en una peli tan blanca como esta: carisma. Flynn y Heston lo tenían, Connery y Ford lo tienen. No importa el zurullo en el que trabajasen, que su presencia lograba, la mayor parte de las veces, sortear el ridículo de según qué producciones en las que se vieron envueltos. Pero es que este tipo ya ha demostrado su incapacidad para levantar franquicias en varias ocasiones. La más sangrante era del mismo color verde de los billetes que no entraron en taquilla. Reynolds es un palo desde un punto de vista interpretativo. Es incapaz de provocar empatía con el espectador y mucho menos de simular emociones que puedan mover al espectador. Lo que sucede con este personaje jamás llega a interesar en gran parte por su culpa. Sí, el guión no ayuda. La dirección, tampoco. Pero esta es una típica buddy movie que se fundamenta en el encanto de su pareja protagonista. Es decir, se necesitan cargamentos de carisma para que la narración fluya, y más cuando el guión no aporta diálogos de calidad. Así, si uno de los actores falla, la película cojea, tropieza y cae. R.I.P.D. cae muy hondo.

Por lo que se deduce de este análisis, solo parte del arranque arrastra cierto interés, mientras que el nudo pierde fuelle a falta de un mcguffin potente, de una amenaza que nos atemorice –algo imposible ya que hasta este punto, las diatribas de su soso protagonista nos dan igual-. Pero si esto fuera poco, R.I.P.D. adolece de ese mal extendido en todos los blockbusters de los últimos años: el farragoso tercer acto, donde el marasmo narrativo conquista la pantalla y todo se aboca a la destrucción y al caos. Pasa en Elysium, en El Hombre de Acero, en El Llanero Solitario, pero cada una de estas películas, más que menos, lograba emocionar o cuanto menos sorprender visualmente, con lo que la fanfarria espectacular seguía teniendo algún atractivo. No es el caso. Será el baile de perspectivas a la que juega Robert Schwentke, será el terrible uso del 3D, el caso es que este tercer acto pierde del todo al espectador, dando pie a ese momento temible para una peli de estas características en el que te encuentras contando los minutos para salir de la sala.

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Guionista y realizador de series y programas de TV y escritor de novelas de género fantástico, aprendí a leer con el Flash Gordon de Buru Lan y caí en las garras del cómic durante el auge de la fenecida Zinco. Desde el tebeo más mainstream hasta la obra más selecta del panorama independiente, mi curiosidad por el medio no ha dejado de crecer.
Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Empecé mi relación con el mundo de la viñeta leyendo las adaptaciones de clásicos ilustrados. Más tarde, conocí a personajes icónicos de la historieta nacional como Mortadelo y Filemón, Superlópez y Pafman, entre otros muchos. Las publicaciones de Forum me introdujeron al mundo de los superhéroes, Dragon Ball me brindó una puerta de entrada al manga y con V de Vendetta descubrí las posibilidades reales del cómic. En la actualidad, el cómic independiente y el manga son mis principales intereses como lector. Colaboro en Zona Negativa hablando de cómic y otras galaxias cercanas. También participo en otras publicaciones del medio como Comicmanía y Otaku Bunka
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Mr. X
Mr. X
Lector
18 septiembre, 2013 20:46

Ryan Reinolds + un cómic.

Veamos…
Blade Trinity.
X-Men Lobezno.
Green Lantern…
Y ahora esta…
¿Soy yo o hay un cierta tendencia… ejem, un tanto negativa?

orco05
Lector
18 septiembre, 2013 22:08

Qué mala pinta tiene todo esto… Parece un Men in Black en el oeste. No quiero ni acordarme de Wild Wild West…

soho1974
soho1974
Lector
18 septiembre, 2013 23:45

…vamos, ya tenia claro que por esta no me asomaba. Pero si hasta el cartel tira para atrás!!!

jmponcela
jmponcela
Lector
20 septiembre, 2013 11:25

¿R.I.P. (Rest in Peace)? Estos yanquis son la monda.