ZN Cine – Especial El viento se levanta. La última fábula animada de Hayao Miyazaki

Por y
8
1956

 

Dirección: Hayao Miyazaki
Guión: Hayao Miyazaki (Cómic: Hayao Miyazaki. Novela: Tatsuo Hori)
Música: Joe Hisaishi
Fotografía: Atsushi Okui
Reparto: Hideaki Anno, Miori Takimoto, Hidetoshi Nishijima, Masahiko Nishimura, Steve Alpert, Morio Kazama
Duración: 126 min.

La última producción de Studio Ghibli, El viento se levanta, también ha supuesto la despedida de Hayao Miyazaki de la dirección después de una carrera llena de éxitos en la que destacan aplaudidas fábulas artesanales como Mi vecino Totoro, Porco Rosso, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro o El castillo ambulante. La historia de El viento se levanta se basa en un manga del mismo nombre del propio cineasta, adaptación al mismo tiempo de la novela de similar título de Tatsuo Hori protagonizada por el histórico ingeniero aeronáutico Jirō Horikoshi responsable de los diseños de los cazas de combate japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. En este filme conoceremos el interés de Jirō Horikoshi por poder volar, una pasión que mantendría aún cuando desde niño sus problemas de visión le impidirían ser piloto pero no evitarían que pudiese convertirse en uno de los más prestigiosos y talentosos diseñadores aeronáuticos de su época. El pacifismo declarado de Hayao Miyazaki, burbujeante en todas sus producciones, no se echa atrás en esta producción, posiblemente su trabajo más polémico y político de todos los firmados para el Studio Ghibli. De hecho, sirvió para exaltar el descontento de algunos dirigentes de su país por el tono de la historia del filme y, sobre todo, por las declaraciones del director en las que se manifestaría sin tapujos contrario a la aprobación de un nuevo ejército nacional al que había renunciado Japón después de la Segunda Guerra Mundial.

Pero nada iba a impedidr que Hayao Miyazaki nos sorprendiese nuevamente con la sensibilidad y calidez habitual de su cine. Esa imaginación suya tan particular y esa capacidad para despertar sentimientos y emociones en los espectadores tampoco pasó desapercibida para la crítica internacional logrando que El viento se levanta fuese reconocida con varios galardones y nominaciones en la industria estadounidense llegando a competir en la categoría de Mejor Película de Animación en los últimos premios Oscar. Este popular cineasta, ilustrador, mangaka, guionista y productor cierra así una etapa en el cine de animación, dejando atrás una laureada carrera en el medio iniciada en los años sesenta en Toei Animation, aunque su debut como director se produciría algo más tarde, en 1971, en la serie de Lupin III. Luego se sucederían producciones como Conan, el niño del futuro y El castillo de Cagliostro y el paso por cabeceras animadas tan populares como Heidi, Marco, Ana de las Tejas Verdes o Sherlock Holmes. Todo antes de Studio Ghibli, fundado por el propio autor y su compañero de fatigas, Isao Takahata, el que sería y sigue siendo uno de los más populares estudios de animación del mundo, un espacio de libertad en el que nuestro protagonista construiría sus historias más personales dotándolas siempre de profundos y sentidos mensajes antibélicos, medioambientales y sociales capaces de calar con gran fuerza en los espectadores.

De esta manera nacerían filmes como los ya mencionados anteriormente, Mi vecino Totoro, Porco Rosso, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro o El castillo ambulante, la mayoria basados en obras previas bien escogidas por Hayao Miyazaki, siendo muchas veces adaptaciones de sus propios mangas, como sería el caso de Nausicaä del Valle del Viento, la que se considera de alguna manera la germinación de Studio Ghibli, o la presente El viento se levanta. Y es al manga precisamente a dónde vuelve ahora Hayao Miyazaki, después de anunciar su trabajo en una obra de samuráis de invención propia, mientras nos deja una valiosa herencia visual de la cual El viento se levanta supone simplemente la guinda del pastel. La película cuenta con el apoyo de los colaboradores tradicionales del director nacido en Tokio, como es el del talento compositor Joe Hisaishi a cargo una vez más de la banda sonora del filme, y confiando los retoques visuales al técnico Atsushi Okui. El el reparto original encontramos las voces de Hideaki Anno, Miori Takimoto, Hidetoshi Nishijima, Masahiko Nishimura, Steve Alpert o Morio Kazama. El resto corre a cuenta del maestro. ¿Ha vuelto a conseguirlo la primera espada de Studio Ghibli? ¿Es El viento se levanta una buena despedida? ¿Puede ser el mejor filme de este indispensable cineasta? El compañero Jordi Querol nos ofrece hoy sus impresiones al respecto para contestar estas y otras preguntas sobre El viento se levanta.

Tráiler de El viento se levanta de Hayao Miyazaki

El Viento se levanta: Amor, trabajo, pasión, por Jordi Querol

Sinopsis: Jirō es un niño que sueña en ser piloto. Debido a su creciente miopía, debe reconducir su pasión por la aviación al estudio y creación de aeronaves, convirtiéndose en ingeniero aeronáutico (¿?). En un viaje en tren hacia su puesto de trabajo, se produce un terremoto y salva a Naoko, una chica que acaba de conocer y a su criada. Sus caminos se separan, no sin comprobar que una chispa ha aparecido entre ellos entre la desgracia del gran cataclismo. Ya en su trabajo, Jirō se da cuenta de lo atrasado que está Japón en cuanto a diseño de aeronaves comparado con otros países como Alemania. Aprendiendo de estos, introducirá mejoras en los aviones de combate, aunque su único sueño es construir un avión bonito. Su reencuentro con Naoko permite hacer reflorecer el amor mientras que el trabajo cada vez es más exigente.

Día? 19 de Octubre de 2013. Hora prevista: 22:45. Sitio: Gran sala Auditori del Festival Internacional de Cinema de Sitges. Colas: inmensas. Retraso en la proyección: la habitual en ciertos momentos del Festival y algo más. Más de hora y media de espera. ¿Objetivo?: Ver la última (esta vez parece que sí) obra maestra dirigida por el gran Hayao Miyazaki, alma mater del estudio Ghibli (con permiso de Takahata). Mucha expectación en el ambiente. No era para menos, solo se programó un pase (luego apareció otro en una de las Maratones de Domingo), y era muy apetitoso reencontrarse con Miyazaki y Ghibli después de disfrutar de la mayoría de las producciones del estudio a lo largo de las ediciones del Festival: emocionarse con Totoro y Ponyo, reír a carcajada limpia con Mis Vecinos los Yamada, descubrir La Princesa Mononoke (donde la sensación de mirar el reloj a los 45 minutos de proyección parecían ya dos horas de absoluto y denso placer)… Hace años que Sitges tiene muy presente el mercado asiático, y más concretamente la animación. El actual director, Angel Sala, y la actual directora del certamen Animac de Lleida, Carolina López, impulsaron la sección de animación, sacándola del ostracismo en las catacumbas del Festival (el tronado pero con encanto Prado) para situarla donde se merecía: entre las grandes secciones de esta locura de cine que dura 10 días. Estrenos en la gran sala Auditori. Reconocimiento, proyección, inclusión en las secciones oficiales,… El creciente interés por la animación y lo asiático (y la suma de los dos) ha hecho que cada vez se espere con más ansia un nuevo producto de este estilo.

¿Queréis saber como salimos de la sala esa noche de Octubre? Deberéis esperar al final de la reseña (o saltároslo todo, que tampoco os culparé). En este texto intentaremos desgranar algunos de los conceptos contenidos en la película, pero tengo la sensación de que hay tantos que nunca podría dar por finalizado el texto (aparte de que algunos de estos aspectos solo son comprensibles por espectadores bastante avanzados del mundo Miyazaki, entre los que no me incluyo). Así pues….no,no voy a utilizar el recurso fácil del “despegamos!”…


Jiro Horikoshi en 1976

Tres aspectos básicos: El Viento se Levanta divide su columna vertebral en tres grandes historias: la carrera profesional de Jirō como ingeniero, su relación con Naoko y la denuncia del retraso en el campo de la aviación sufrido por Japón. El primer puntal ocupa la primera parte de la cinta, justo la primera hora, incluyendo la presentación de personajes. El director nos transmite la pasión por el trabajo bien hecho de Jirō , su sueño de crear un Zero Fighter, junto con escenas oníricas, fuera de toda lógica real, en la que interactua con el italiano Caproni (Giovanni Battista Caproni, ingeniero aeronáutico, creador de varios bombarderos y aviones de pasajeros) visualizando el producto de sus sueños, defectos, el interior de los aviones, posibles accidentes, etc El director usa estos sueños para explorar los aviones con libertad creativa, fuera de la gravedad y de toda lógica, con movimiento total y libre por todas las partes del avión. Las aptitudes de Jirō son rápidamente reconocidas, y asciende en la compañía. Miyazaki refleja aquí la idea del trabajo bien hecho, de la dedicación, del esfuerzo del pueblo nipón para reconstruirse después del gran terremoto de Kobe. Pero también de la rectitud, profesionalidad, bravura, capacidad de inventiva, superación,… Los aficionados a la técnica de los aviones disfrutaran con esta parte, ya que incluye descripciones de articulaciones varias de los aviones, con la introducción del metal como elemento primordial en el montaje.

La primera escena es definitoria de la película. La pasión por la aviación clásica de principios de siglo. El primer paseo inicial en su pequeña avioneta recuerda inmediatamente los grandes momentos de Porco Rosso. Otra vez hacen acto de presencia la campiña japonesa, la sensación de libertad, de poesía romántica hacia esos primeros artilugios voladores, esa luz que invade el vuelo matutino. En pocos minutos intuimos la clase de chico que es Jirō : educado, justo, respetuoso con los mayores, pacífico pero sin dudar en pelearse por proteger al débil; imbuido de las tradiciones y formas de hacer japonesas de un pequeño pueblo rural.

La historia marca muy bien el sueño de Jirō : diseñar y construir aeronaves, debido a que, por su miopía, ya le es imposible convertirse en piloto. Su sueño conjunto con el señor Caproni le define su futuro, encaminando todos sus pasos hacia esa dirección desde joven. Es un sueño al que le dedicará la vida, incluso casi por delante de su propia vida privada. Se podría decir que Jirō es la encarnación o alter ego de Miyazaki, apasionado siempre por crear artilugios voladores. Esta afición le viene de infancia, por haber pasado sus primeros años de vida en una fábrica de piezas para aviones, por lo que quedó influenciado por el ambiente de diseño, construcción y prueba de los aparatos. Más allá de Porco Rosso o esta última cinta, en sus producciones siempre ha habido algún producto aéreo, como el Mehve de Nausicaä. Miyazaki también se mira en Horikoshi en el sentido que escoge trabajar al máximo en cada proyecto de su estudio en detrimento de su familia. Las lágrimas finales de la cinta tienen varios destinatarios: Naoko, la família de Miyazaki en la realidad, y un agradecimiento a los trabajadores de su estudio que han debido soportar durante años un método de trabajo férreo que contrasta con la aparente amabilidad del maestro.

Mientras que la trama de la construcción y exploración de nuevos materiales para la aviación nipona ocupa gran parte de la primera parte de la historia, es a la hora justa de proyección que el director vuelve a introducir el vertiente amoroso del relato, el segundo puntal donde se aguanta la historia.

Una relación basada en gestos y miradas, respeto y silencios. Donde un par de escenas bastan para demostrar que están hechos el uno para el otro. Un acercamiento precioso, sutil, bello, elegante. Y delante de la adversidad, demuestran un amor absoluto el uno hacia el otro, una determinación para estar juntos el máximo de tiempo posible que las obligaciones profesionales de Jirō les permita. Un amor sellado por una boda a medianoche, sabiendo que el tiempo se acaba, para formalizar así (en esa época) su relación delante de sus familias. Entroncando con la idea de que los japoneses se sacrifican por su país, o ayudan todos a una a reconstruirlo (como se comprobó en el tsunami de 2011), la dramática historia de amor entre Jirō y Naoko se ve sobrepasada por la situación del país. Ambos se ven engullidos por el devenir de los acontecimientos y no pueden disfrutar de su amor, convirtiendo su relación en un drama de muchos quilates en pantalla. Para beneficiar al país, el ingeniero sacrifica su vida conyugal en pro de crear el avión definitivo, la excelencia de su diseño. La belleza casi fantasmagórica de Naoko en su fría noche de bodas recuerda a algún cuento tradicional japonés como el de La Dama de las Nieves.


“El viento te ha traido hacia mi…”

El primer encuentro fortuito entre la futura pareja rezuma ese amor a primera vista, ese “clic” que se produce en tantas otras obras de la productora, como Laputa o Chihiro. Ese momento que el avezado espectador de Ghibli espera en casi todas sus películas, llenando el corazón de romanticismo y emoción. Un encuentro casual que marcará sus vidas para siempre. La verdad es que en la mayoría de películas Ghibli podemos encontrar esta relación,y cuando no se produce esta “chispa” en pantalla, la historia se resiente (recuerdo, sin haberla revisionado, El Castillo Ambulante). Esas miradas, ese respeto mutuo, como se lo come ella a él con la mirada en el restaurante, esa sonrisa de “no te voy a dejar escapar”… Muy destacable es la escena, muda pero elocuente, de los aviones de papel enviados del uno al otro, como quien envía y recibe amor mutuo. Apabullantemente bella, recuerda mucho a la espera de Gina en el Mar Adriático la vuelta de su amado Porco. Abordar el tema de las relaciones sentimentales en Ghibli debe ser un estudio apasionante.

La tercera pierna donde se aguanta El Viento se levanta es la constatación de la pérdida de competitividad de los aviones japoneses y la ingeniería aeronáutica frente a los de otros países, especialmente Alemania, con una diferencia de 10 o 20 años según los mismos protagonistas. El país germano les avasalla con maneras originales de diseñar los aviones, grandilocuentes como el propio país, incluyendo materiales novedosos. Íntimamente ligado con la progresión de Jirō , éste y su amigo Honjo descubren un mundo nuevo de posibilidades al usar metal en la construcción de los aviones. Junto con ideas revolucionarias de su cosecha, consigue la aprobación de los jefazos de la compañía. La impresión que dejan estas escenas en el primer visionado no es muy positiva. En algún momento parecen escenas concatenadas sin mucho hilo conductor, o que no sepas realmente donde se dirigen. También es la parte más árida, más técnica, donde las pruebas de pilotaje y tests de prueba se repiten más, pudiendo llegar a cansar. En posteriores visionados se corrige esta opinión, entendiendo mejor el flujo de la historia y el balance entre un tipo de escenas y otras. Estas escenas sirven también para mostrar el retraso global que acarrea Japón comparado con otros países, en pleno sXX contando con rutinas y costumbres arraigadas en la época medieval.

El naturismo de Miyazaki no se demuestra solo en el respeto en el medio ambiente. En esta ocasión, ligar un descubrimiento que puede revolucionar la aviación japonesa con una simple espina de pescado nos traslada a esos inventos basados en el reino animal, como el nylon (basado en la tela de araña), la aguja hipodérmica (usando el mismo método que los colmillos de una serpiente venenosa) o el radar (basado en las emisiones de sonido ultrasónico del murciélago). La forma de esa espina inspira a Jirō una nueva teoría, basándose en lo experimentado en otros países más avanzados en este campo.


Aquí podemos ver como eran en la realidad Honjo, el amigo de Jiro (enmedio), y el Sr. Kurokawa, jefe de ambos

Espectáculo visual: Otra constante de las cintas de Miyazaki es el detallismo en escenarios, vestuario, utensilios, pueblos, ciudades, automóviles, y un largo etcétera. Es un placer para la vista disfrutar de las vistas del pequeño pueblo de Ueno, la máquina a vapor, los utensilios de dibujo de Jirō o la elegancia de los vestidos y trajes de los personajes. La edad no merma el interés del director nipón en ser fidedigno a la realidad (muchas veces dentro de mundos fantasiosos, cierto), con profusión de detalles en cada una de las escenas de la película, situando perfectamente al espectador japonés en la época que desea sin mencionar en ningún momento año o momento histórico. En lo que respecta a los aviones, se ha hecho un gran trabajo llevándolos a la pantalla, como podemos ver en las fotografías (las podéis ver en gran tamaño en esta página ). La similitud es muy grande.


San se pondría furiosa si lo supiese: Existe la impresión que Miyazaki suele otorgar el protagonismo de sus películas a mujeres, chicas jóvenes en su mayoría. Nausicaä, Mei de Totoro, Kiki, Sofi (El Castillo Ambulante) son ejemplos de ello. También hay un cierto número de producciones que dividen su protagonismo en una pareja de forma más proporcional (Sheeta y Pazu en Laputa, San y Ashitaka de Mononoke Hime, Chihiro y Haku de Chihiro, o Conan y Lana si nos fijamos en las series dirigidas por Miyazaki). En muchas de sus películas acaban apareciendo parejas, pero no siempre el protagonismo recae en ambos por igual. La última película como director de Miyazaki recupera el protagonista masculino casi absoluto, sin significar que Naoko no tenga su importancia. Tampoco hay que olvidar el marco eminentemente masculino de su ámbito de trabajo. No es la primera cinta protagonizada de forma destacada por un chico/hombre, pero deberíamos remontarnos a Porco Rosso y El Castillo de Cagliostro para encontrar un personaje masculino con protagonismo similar. Precisamente la película de Lupin también posee un elenco básicamente masculino, por temática. Este factor también es sorprendente en esta última historia dirigida por el maestro nacido en Tokio.

Lo que no sorprende tanto es el diseño de los personajes, bastante estándar dentro de la factoría Ghibli, aunque por el tono realista de la obra, aquí no hay fantasmas sin rostro, fauna y folklore de los bosques nipones o cerdos que hablan. Como es habitual, son personajes con facciones agradables, bellos. En esta ocasión, ataviados con ropas del Japón de los años 20, ellos con trajes elegantes, sombreros y gabardinas que recuerdan thrillers de Humphrey Bogart, y ellas con una mezcla de vestidos tradicionales y prendas más modernas para significar el cambio de mentalidad de las jóvenes niponas. Encontramos señales de identidad de Miyazaki en esos personajes de grandes ojos, separados, casi de loco, en exagerados primeros planos de advertencia o consejos al protagonista.

El viento sopla en muchas películas: Siempre se tiene la sensación que el viento sopla en cada una de las escenas de la película, de forma suave, casi imperceptible, como una corriente de esperanza que no se debe perder, un levantamiento de espíritu, una llegada de la primavera que llena de ilusión. De hecho, el viento ha estado muy presente en la historia de Ghibli, ya desde esa Nausicaa del Valle del Viento. Hay algo en la forma de animar de forma manual en la productora que cuida muy bien los movimientos sutiles del pelo cuando el personaje quiere fijarse en algo (como si el pelo se levantase), de los árboles, de una puerta que se entrecierra, del viento que se cuela en una cala escondida en el Adriático… El toque manual no invadido por las computadoras hace que la animación sea más orgánica, más humana, más fluida y agradable a la vista. Como en otras producciones de Ghibli, el estudio inserta pequeñas secuencias de animación generada por ordenador, quedando bastante elegante, como el paseo entre las flores en El Viaje de Chihiro.

Los orígenes del viento: El título de la película proviene del poema Le Cimetière marin (“El cementerio marino”, creado por Paul Valéry el 1920). El verso “Le vent se lève! . . . il faut tenter de vivre!” (“El viento se levanta!… Debemos mirar de sobrevivir!”) abre la última estrofa. Para el que suscribe, no muy dado a leer poesía, este verso significa que llegan tiempos de cambios, “winds of change” como cantaban los Scorpions (aunque quizá precisamente todo lo contrario). Que se levante el viento podría ser una metáfora del despertar del país, de querer progresar, mirar hacia arriba con ilusión, con al esperanza de un futuro mejor. En la relación entre ellos dos, vemos como el viento siempre está presente, desde su mismo encuentro. Como si el viento dijese que están predestinados a estar el uno con el otro. Mezclando las dos ideas, podríamos decir que el amor entre estas dos personas hará progresar el país hacia un futuro mejor, más moderno.

La película también se basa en un manga homónimo del mismo Miyazaki, publicado en 2009. Es una manga corto, únicamente de 23 páginas, a todo color. Parece centrarse bastante en Caproni, aunque también aparecen otros personajes de la cinta, Jirō incluído, todos con cara de cerdo. El manga aparece muy cargado de información y parece más un divertimento o preparación de Miyazaki para su propuesta animada que una historia con entidad propia.

¿Uso civil o militar?¿El huevo o la gallina?: Miyazaki plantea la pregunta de si la investigación sobre nuevas técnicas en la aviación sirve primero al sector militar para luego beneficiar a toda la población o es justo al revés. Caproni deja claro que los aviones militares son efímeros, pero que su sueño (y el de Jirō ) es construir algo duradero, que sea recordado por años, por su excelencia en belleza, diseño, funcionalidad, carga de pasajeros y prestaciones. La convivencia de los dos mundos se traslada a la pantalla, y la dualidad del objetivo de las investigaciones va turnando entre el mercado domestico y el militar. Pese a esto, la respuesta parece fácil, debido a que el propio director nos lo especifica gráficamente en el primer sueño compartido con el diseñador italiano (el lujoso comercial aparece después de los ágiles y esbeltos cazas).


La transmisión de un sueño entre generaciones…

Localización de la trama: Entrando en la sala sin conocer prácticamente nada del argumento, una forma de situar la historia en el tiempo es presenciar el terremoto que asola la zona por donde viaja Jirō , el de Kanto de 1923, afectando varias áreas, Tokio incluida. Esto queda implícito en las imágenes y puede ser muy obvio para los japoneses, pero no para el público general internacional, que no recibe ningún input de cuando transcurre la acción, más allá de las ropas, métodos de transporte, etc. Si dentro de 50 años se produce una película española que transcurre sin especificarlo claramente durante los atentados del 11 de Marzo de 2004, posiblemente nosotros lo entenderíamos, pero quizá no el resto del mundo. Esto da a entender que la cinta está pensada primero para el público nipón (como siempre ha pasado), de la misma forma que ni tan solo se introduce a Horikoshi de forma estándard, sino que se le da por conocido. Volviendo al terremoto, la representación gráfica que nos presenta Miyazaki parece la de una gran bomba, y en un primer visionado queda esa impresión, debido a las referencias militares y de guerra incluidas en los primeros minutos de la cinta. En unos segundos memorables, la escena de la tierra gimiendo transmite el caos y la muerte que produjo tal seísmo, jugando con las edificaciones y el terreno a su antojo. Un detalle que indica que esta cinta no está pensada para los niños es la inclusión de sangre en la escena del terremoto, dando a entender que dentro de las edificaciones colapsadas muere gente, expulsando sangre hacia el exterior. El resultado es devastador, con grandes hileras de oscuras nubes de humo de muchos metros de altura y una línea del horizonte dantesca. No en vano murieron más de 100.000 personas en ese desastre natural.

Otros aspectos a merced del viento: Miyazaki aborda otros temas de forma menor: la crisis económica derivada del terremoto, la pobreza de la gente en un momento delicado, el gobierno dedicando miles de yens a fabricar aviones de combate mientras su población debe subsistir con boles de arroz escasas. Posiblemente esa sea una de las razones por las que se ha tildado a Miyazaki de antipatriota. Criticar abiertamente que el gobierno desatendía a la población prefiriendo reforzar el parque aeronáutico militar supongo que no cayó demasiado en gracia a un público que no suele rechistar ante las decisiones de su gobierno. En esta historia también hay cabida para un aire a película de espionaje con gabardina, de secretos industriales, persecuciones en medio de la noche y pasos que se alejan en callejones vacíos. No se profundiza en ella, pero alerta de que el ambiente se estaba enrareciendo en el escenario político.


La fallida bancaria y la crisis económica también se menciona tangencialmente en El viento se levanta

Otro aspecto básico de las cintas Ghibli es la banda sonora. Al igual que algunos directores llevan asociado algunos nombres de actores (Tim Burton – Johnnie Depp, por ejemplo), Miyazaki ha confiado repetidas veces la creación de atmósferas musicales y de ambientación a Joe Hisaishi. Grandes títulos de Miyazaki lo han sido en parte por grandes partituras de Hisaishi, desde Nausicaä hasta Ponyo, pasando por Totoro o Mononoke Hime. Hisaishi también ha ilustrado musicalmente las Despedidas de la preciosa Okuribito o viejas OVAs como las de Arion. En este caso, Hisaishi entrega una banda sonora de claras reminiscencias italianas. Aunque básicamente se recuerde la canción principal (bastante repetida durante la proyección, por lo que se recuerda en dias posteriores), también hay momentos de tensión, romance y miedo. Incluso hasta tiene cabida una canción tradicional alemana.

Un aspecto que personalmente no hubiese descubierto si no hubiese sido por la información dada por otras reseñas es el hecho de que muchos de los ruidos que escuchamos en la cinta provienen de expertos en reproducirlos con la boca. Una vez sabido, especialmente destacable los ruidos de los motores de los varios aviones que aparecen en pantalla, cada uno con su idiosincracia. Sorprendente saber que se puede reproducir el estruendo provocado por un terremoto con las cuerdas vocales. Este proceso humaniza las frías planchas de los aviones, conviertiéndolos en algo mucho más orgánico y de extensión del cuerpo del propio piloto, como si todo fuera uno solo, compartiendo destino. Si tenéis la suerte de ver a Jirō y el resto en sus voces originales, os sorprenderá saber que el controvertido director Hideaki Anno prestó su voz a Jirō . La versión castellana corre a cargo de nombres reconocidos como Raul Llorens, Juan Carlos Gustems o Victòria Pagès. El hecho de que haya sido doblada en un estudio barcelonés da esperanzas a que se pueda disfrutar en catalán en un futuro de cara al mercado doméstico, o crear otros doblajes para otras zonas.


El conocido director de Neon Genesis Evangelion, Hideaki Anno, doblando a Jiro Horikoshi.

Un proyecto personal arriesgado: No hace falta decir que El Viento se levanta es uno de los proyectos más personales de Miyazaki. Vuelve a tocar uno de sus temas favoritos, la aviación, pero esta vez desde dentro, desde el lado del diseño. Contiene otras constantes como el nacimiento del amor entre una pareja, referencias a la guerra, su querencia por países europeos como Italia o Alemania,… Recuerda rápidamente a Porco Rosso por sus escenas aéreas, sus encuadres dentro de los cockpits de los aviones, su pasión por volar, por surcar los cielos, por la poesía de sentirse como un pájaro por un rato. Reduce su discurso naturista, su defensa de la naturaleza al mínimo para hacer surgir una historia más adulta, menos fantasiosa. Si no me equivoco, es la primera vez que Miyazaki adapta la vida de alguien real a la gran pantalla. Y esta vez lo hace por partida doble, fusionando dos vidas en una. Repasar la vida de Jirō Horikoshi sirve para asomarnos a un Japón entre guerras, luchando por modernizarse a la vez que conserva sus tradiciones. Parece como si el director hubiese escogido expresamente el camino difícil. De alguna forma, pensamos que Miyazaki podría haber optado por entregar el protagonismo a una fémina en una “evocación naturalista” por ser “terreno conocido” y la querencia del público por este tipo de personajes fuertes e historias ecológicas que tan bien le salen. Dejar complacido a público y crítica, pero prefirió cambiar el rumbo y entregar un punto y final distinto, abocando sus pensamientos y críticas, sorprendiendo, como en otros aspectos de la cinta. Posiblemente sea la primera y última cinta de Miyazaki que ha recibido críticas negativas en su país de origen por atreverse a criticar ciertos aspectos de la historia de Japón y una de sus figuras más eminentes. Es como si tuviera ciertas cosas que contar calladas durante muchos años, y ahora que deja la dirección, descarga lo que se ha callado durante tiempo. En su testamento cinematográfico, ha preferido bajar a la Tierra para echar luz sobre figuras reales, una época concreta, una problemática concreta y una historia de amor adulta. Abordar la figura del famoso ingeniero desde una vertiente más humana, rebajando esa áurea de héroe que posee en su país de origen.

El viento llega a España: El estreno en España de Kaze Tachinu se produjo en Abril de 2014. La distribuidora Vértigo adquirió los derechos de distribución y consiguió colocar la historia de Jirō y Naoko en más de 90 salas, convenciendo grandes distribuidores como Cinesa o Balañá. Conoció distribución en la mayoría de comunidades autónomas, quedando inéditas Cantabria (aunque está pendiente de estreno inminente mientras se escriben estas líneas) y Extremadura. No solo se pudo ver doblada sino también en VOSE, entrando en salas de distribuidoras o exhibidores independientes y de VO como Renoir o Verdi. Los primeros días de exhibición consiguió colocarse en el TOP10, y dos semanas más tarde había recaudado más de 250.000€. Cifras no muy exitosas pero tampoco desalentadoras por el número de copias distribuidas, y mareante conocer el dato de los 4 millones de euros que ha recaudado en Francia (donde existe mucho aprecio a Ghibli). En su segunda semana en pantalla, en Barcelona, ya había desaparecido del círculo de cines comandado por Balañá, mientras aguantaba estoicamente con una sesión en los Cinesa. Curiosamente, por la misma semana, existían más pases de VOSE que doblados, señal quizá que le público entendió que su sitio era la sala con un espectador inquieto y que conoce las novedades enfrente del público que asiste a multisalas, padres con niños incluídos. Como curiosidad, comentar que inicialmente Vértigo tituló Kaze tachinu como Se levanta el Viento. A pocas semanas del estreno, y cuando ya se habían distribuido carteles con el título en castellano, se decidió cambiar el orden, quizá para respetar el nombre original japonés y el verso de Valéry.

Valoración: Esa noche de Octubre del año pasado, había muchas ganas de calificar con un diez la cinta, incluso desde los primeros compases, las primeras escenas. Solo con la aparición del logo Totoresco uno ya querría ponerle la máxima puntuación. Pero las sensaciones dos horas más tarde difirieron mucho. El siguiente párrafo son las sensaciones que tuve personalmente al salir de la sala:

Sensaciones encontradas con El viento se levanta… Como fan de Gibli y de Miyazaki, deseo fervorosamente que me guste, que me guste mucho, al nivel de Mononoke, Chihiro, Laputa o Porco Rosso. Y lo consigue en varias partes del visionado: la construcción del sueño de ser ingeniero de Jirō , el terremoto, el afianzamiento de Jirō en el trabajo, el reencuentro con Naoko,… son tramos con mucha fuerza, emoción y sentimiento. Cinematográficamente ralla muy alto, con bellas escenas aéreas, espectaculares vistas del incendio y el azaroso inicio del romance.

Explorando ya el noviazgo de la pareja, imprescindible es la escena de los avioncitos de papel. Cine romántico puro, sin diálogos, una pequeña obra de arte que recuerda un Romeo y Julieta. Pero el último tramo, no sé muy bien porque, rompe esta magia. Quizá hay una sobrecarga de escenas aéreas, y esa emoción que te embarga al principio, ahora quizá es algo excesiva. Una desgraciada noticia hace viajar mucho a los protagonistas, creando algo de reiteración en el relato, cuando se podría haber abreviado. Esa última media hora se resiente de esta reiteración. Que mucha gente no saliese extasiada de la sala ya indicaba que algo fallaba. ¿No era lo que nos esperábamos? ¿Demasiado cansados al ser la última noche del Festival? ¿Demasiada expectación por ser la última cinta del maestro? Nos quedó un cuerpo extraño, como de “sí pero no” a la vez. Como un cierre de carrera que no explotaba por todo lo alto. Esta extraña sensación de que no me había gustado tanto como querría me ha acompañado durante muchos meses, incluso hasta cuando la he revisionado, troceándola para intentar sacar lo mejor de ella.

Quizá una de las razones por las que no acababa de entrar en la película es el propio personaje de Jirō : es demasiado perfecto, demasiado culto, demasiado amable, demasiado japonés. Es tan sumamente perfecto que parece falso. Siendo alguien tan conocido en Japón, parece una de esas maniobras de los creadores de biopics para endulzar la imagen y vida de un personaje público (es como decir que Tezuka no se enfadaba nunca). Aunque posteriormente comprobamos su lado débil al escoger servir a su país antes que cuidar de su mujer de forma más intensa, esa imagen perfecta acaba pesando demasiado.


Pero con los visionados sucesivos (alguno tan parciales que pierdes la noción entera de la historia), y especialmente con un pase completo simplemente por el placer de sentarse tranquilamente a disfrutarla sin pensar en nada más, la opinión cambia. Escenas mas equilibradas, división de las partes, ultima media hora mejor de lo que parecía en un principio. Visto ahora, este último tramo es un in crescendo dramático, con un par de bellísimas escenas, aparte de humanizar al ingeniero. Pese a eso, esa primera impresión algo negativa quedará en el recuerdo, y solo se disipará quizá revisionando la cinta en unos años, lejos de la presión mediática actual y del boom de su nombre por el anuncio de su retirada.

Al igual que el viento había estado presente en otros de sus títulos, con The Wind Rises Miyazaki cierra un estudio sobre la implicación de un país en la guerra, sus consecuencias, y la importancia de recordar errores pasados. Los dos títulos más representativos que incluyen esta temática serían la mencionada Nausicaä y Mononoke Hime, pero Porco Rosso, más allá de su amor por la aviación y el mar Adriático, también posee un trasfondo bélico apuntado en alguna escena.

El viento se levanta no es una película fácil, y definitivamente no es una película infantil. No porque aparezcan muertes o sangre, sino porque su desarrollo puede aburrir a los niños. El tempo de la historia no es precisamente rápido, ni divertido, ni colorista. Si Porco Rosso tenía un cariz que podía atraer a los jóvenes (ver hablar a un cerdo y cierta accesibilidad de las imágenes), aquí no existe tal variable. La velocidad de la historia, su alto nivel de tecnicismo, y una sensación de “emoción a flor de piel” pueden llegar a cansar. No posee un desarrollo fácil y masticado, aunque con ciertos avisos y preparaciones previas, puede interesar a jóvenes (no niños).

The Wind Rises la disfrutaran, primero, los aficionados a la aviación. Desde los que admiran los aparatos ya completados levantando el vuelo hasta los que van más allá y estudian los diseños de los aviones para descubrir como se fabricaron y permitieron al hombre realizar uno de sus más anhelados sueños, surcar los cielos. La pasión que transmite Jirō por su trabajo, lleno de cálculos matemáticos, pruebas de resistencia, de acoplamiento y construcción de prototipos, colmará cualquier aficionado a la aviación. También disfrutaran los aficionados a historias de amor con dificultades para triunfar, la unión de dos corazones frente la adversidad, de los amores más allá de la vida. Los que conozcan o estén interesados en la historia del país también tendrán motivos de interés en el visionado de la película.

El Viento se levanta se disfruta más contra más se conozca el director y el estudio. Contiene tal cantidad de referencias a sus anteriores films y a la propia idiosincrasia de la compañía que pasarán inadvertidos para el público general. Este público se quedará con el sueño de Jirō , su historia de amor con Naoko y su lucha por triunfar. Todas las cargas de profundidad pasarán sin ser reconocidas, es más, se sorprenderán del tempo lento de la historia, de su seriedad, ausencia de humor, lirismo y carga dramática. Especialmente con la tendencia a pensar que cualquier producto animado está dirigido a niños y que debe incluir numerosos musicales bien coloristas.

A pesar de esto, la cinta tiene un carácter propio que la hace atractiva, única, con ganas de ser recordada alejándose del cine animado clónico o de secuela. En animación adulta, sin concesiones, una carta de despedida del laureado director que cierra así varios temas recurrentes en su filmografía. También es su vertiente más realista, con esas esporádicas explosiones de fantasía, tratando temas de importancia a través de la vida de un personaje real. Miyazaki no ha querido ser complaciente y a su edad ha preferido ofrecer un producto que sabía podía acarrearle críticas antes que un broche de oro final gratificante con todos pero ya conocido. Ese último campo verde, esos instantes que sabes son los últimos destellos de una estrella que se apaga, se nos antoja una metáfora del floreciente verde campo que tiene la animación por delante suya, donde puedan corretear nuevos nombres consagrados del medio (Hosoda, Shinkai, Hara) o nuevos valores (el propio hijo de Miyazaki o Hiromasa Yonebayashi) ofreciéndonos así grandes experiencias dentro del campo del dibujo animado.

Aún falta responder a mi compañero Jordi T. Pardo, que tan buena introducción me ha dejado para que me explaye a gusto. ¿Ha vuelto a conseguirlo la primera espada de Studio Ghibli? Sí. Sin duda, esta última cinta de Miyazaki es una gran despedida, aunque no deje satisfecho a todo el mundo e incluso a los que nos gusta levantemos un poco la ceja. El viento se levanta es una gran despedida, pero para los seguidores expertos del director, para el fan Ghibli ocasional o público general puede levantar más reticencia, no en vano es de digestión dificil. ¿Su mejor película? No es su mejor película, pero sí está entre las grandes (como otros directores, Hayao no ofrece malos productos, sino algunos productos algún punto por debajo pero siempre lejos de la media de otros directores). También es su historia más personal, dura y crítica, hecho que le honra a su edad. Si Chihiro creció en mí en un segundo visionado, ésta también puede hacerlo (y lo ha hecho) dejándola reposar un tiempo y leyendo a auténticos expertos como Laura Montero Plata y su denso e imprescindible (con reseña pendiente, imperdonable) El mundo invisible de Hayao Miyazaki.

Aparcando el Gatobús: El Viento nos trajo a Hayao Miyazaki. Él ha elevado nuestro espíritu, nuestra visión y nuestro sueños más allá de las nubes, más allá de la línea donde los desaparecidos en combate se unen a la vía láctea, transportándonos a otras realidades y mundos a bordo de un Mehve, un Folgore , un pasadizo secreto o una simple escoba voladora. Gracias por todo, Maestro.

  Dirección: Hayao Miyazaki Guión: Hayao Miyazaki (Cómic: Hayao Miyazaki. Novela: Tatsuo Hori) Música: Joe Hisaishi Fotografía: Atsushi Okui Reparto: Hideaki Anno, Miori Takimoto, Hidetoshi Nishijima, Masahiko Nishimura, Steve Alpert, Morio Kazama Duración: 126 min. La última producción de Studio Ghibli, El viento se levanta, también ha supuesto la despedida…

Review Overview

Dirección - 75%
Guión - 70%
Personajes - 69%
Apartado visual - 90%
Banda sonora - 70%

75%

Vosotros puntuáis: 9.46 ( 8 votos)
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Nací en Barcelona durante el régimen anterior, por pocos meses. Los primeros cómics que cayeron en mis manos fueron Mortadelos, Tintins (lloré mucho por tener Las Joyas de la Castafiore en castellano y no catalán), Asterix desde la biblioteca del pueblo, revistas de Bruguera...hasta que llegó el manga, con su "sexo y violencia" primero y su diversidad de historias después. Bye bye superhéroes. Cómic europeo, español e independiente USA, cuando se ha podido. En 2006 Toni Boix me llamó a filas en ZN,y por aquí sigo. Siempre digo que no sé escribir pero es #postureo. En realidad soy un crack ^^
Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Empecé mi relación con el mundo de la viñeta leyendo las adaptaciones de clásicos ilustrados. Más tarde, conocí a personajes icónicos de la historieta nacional como Mortadelo y Filemón, Superlópez y Pafman, entre otros muchos. Las publicaciones de Forum me introdujeron al mundo de los superhéroes, Dragon Ball me brindó una puerta de entrada al manga y con V de Vendetta descubrí las posibilidades reales del cómic. En la actualidad, el cómic independiente y el manga son mis principales intereses como lector. Colaboro en Zona Negativa hablando de cómic y otras galaxias cercanas. También participo en otras publicaciones del medio como Comicmanía y Otaku Bunka
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Tomás Martínez
22 mayo, 2014 11:45

Guau, absolutamente INCREIBLE la reseña de esta película. Menos mal que ZN sólo es una web sobre cómics que si no…

Mi más sinceramente enhorabuena.

Sobre la película he de decir que estoy muuuy de acuerdo con TODO lo que dice Querol. Es un análisis muy fidedigno de lo que ofrece la obra y además todas las curiosidades que comentas me han abierto mucho los ojos en cosas que no me había fijado (enormemente curioso lo de Hideaki Anno)

La escena de los aviones de papel es sencillamente mágica como bien dices aunque luego todo se empañe con tanta aviación.

Al final la sensación que deja es que sin ser lo mejor de Miyazaki sí es una grandísima película que hace honor a su nombre.

Respecto de la distribución en salas yo la vi en un pequeño cine en VOSE aquí en Valencia y la sala agotó las entradas durante 3 miércoles seguidos. Si sabes distribuir una película como esta para el sector de público al que va destinada, ese público responde.

Mr. X
Mr. X
Lector
22 mayo, 2014 11:49

Seguro que la reseña y el análisis son geniales, pero como aún no la he visto… 😉

Tronak el Karbaro
Tronak el Karbaro
Lector
22 mayo, 2014 11:51

En primer lugar, gracias por el artículo. Os habéis pegado un curro de la leche.

Soy un friki total de los aviones (sobre todo los antiguos), así que ya conocía la figura de Jiro y la película me gustó mucho. Visualmente es una gozada y la historia también me gustó y no se me hizo larga ni aburrida, quizá porque también me interesaba la “parte técnica”. No es la mejor e Miyazaki, pero es una gozada igualmente.

En su contra tiene lo mismo que todos los biopics: que te interese o no un carajo la vida del protagonista. Quizá por eso a mucha gente le ha decepcionado un poco.

Decir que yo la ví en un multicine, niños incluídos y los niños estuvieron calladitos toda la película, lo cual es buena señal (o no, a lo mejor se durmieron).

Igverni
Lector
22 mayo, 2014 13:31

Increible reseña Jordi, muchas gracias!!

LynLacie
LynLacie
Lector
22 mayo, 2014 17:26

Impresionante reseña. Muy mediitada y se nota. Al final has conseguido plasmar perfectamente bien toddos los matices de la cinta sin problemas.
Gran reseña, de verdad.

Alejandro Ugartondo
Autor
22 mayo, 2014 17:48

Excelente artículo/reseña. Felicidades por el trabajo Jordi y Jordi.

Aquí otro apasionado de los aviones antiguos que disfrutó la película tanto por su calidad cinematográfica como por el tema que trata. Aunque no sea la mejor película de Miyazaki sigue siendo un peliculón lleno de pasajes excepcionales. y abierta a múltiples interpretaciones. Me parece una obra excelente como broche de oro para la filmografía de Miyazaki, cuya carrera como director es impecable a la par que impresionante.

emilio
emilio
Lector
22 mayo, 2014 22:12

Que lastima que la ultima obra de este gran artesano del cine haya tenido un estreno tan limitado en nuestro pais, y que lastima que se puedan ver en todos los cines de España cualquier cinta intrascente para adolescentes fabricada en serie por Hollywood. Y si, estoy pensando en Crepusculo, los juegos del hambre y Divergente. Lo siento.

ross andru
ross andru
Lector
23 mayo, 2014 21:53

Me he tenido que quedar con las ganas de verla porque no la han estrenado en ninguna sala cercana a mi casa. Muy buena reseña, muy completa. Enhorabuena porque os lo habéis currado.