El hito de un personaje semi olvidado
«He… When I was eight… he… he… «
En 1975, estando en Marvel, Marv Wolfman escribió una historia en la que enfrentó a Daredevil (#127) con un antihéroe llamado Torpedo. La pelea entre ambos derivó en la destrucción de una bonita vivienda suburbana. La intención era mostrar cómo podía afectar la violencia de los héroes en el mundo real.
Marv Wolfman no dejó de darle vueltas esa idea, el efecto de la violencia en la vida cotidiana. Ya escribiendo los Teen Titans (#23), creó junto con George Perez al personaje del fiscal Adrian Chase, que sería el caballo de Troya de esa idea.
Adrian Chase era un cumplidor y disciplinado fiscal cuyos esfuerzos por encarcelar criminales caía muchas veces en saco roto por tecnicismos o la “permisividad” del sistema.
La Mafia, harta del entrometido Chase, mató a toda su familia, lo que derivó en que este se convirtiera en el justiciero llamado Vigilante (Teen Titans #34, Annual #2). La dinámica entre los Titanes y Chase se debatía en el típico dilema de los límites de los justicieros.
DC tenía su Punisher.
El personaje obtuvo su éxito y el bueno de Wolfman con un compinche habitual, Keith Pollard (con quien ya colaboró en Spiderman y los 4F) comandó la serie regular del personaje en 1983. La serie finalizó en 1988 con un final abrupto. En España se publicó tan solo una parte (por parte de Zinco) dejando inédito un buen trozo de la colección, incluido el final que es uno de los aspectos más recordados de esta colección.

Además de tener el honor de disfrutar de uno de los mejores “trajes” de los ochenta, Vigilante pudo “gozar” de la presencia de Alan Moore en sus créditos. El barbas escribió dos números que suponen un hito en la colección del personaje. Se trata del 17 y del 18 USA, que Zinco los publicó a caballo entre el 13 y el 14 de la colección regular (el 17 y ocho páginas del 18 en el número 13, el resto en el número 14 compartiendo publicación con el 19 USA ya de Kupperberg).
El díptico escrito por Moore lo dibujó James Baikie y se tituló Father’s Day, el día del padre.
Se trata de una trama muy sórdida, imbrincada en la tendencia fascistoide de algunos personajes de la cultura popular (no solo superhéroes) de venganza, de tomarse la justicia por su mano.
el argumento es el siguiente, un tal Linnaker sale de la cárcel después de cumplir condena y violar a su hija Jodie. Lo primero que hace es buscar a la niña de forma implacable y letal, se supone para continuar con sus malos tratos y/o vengarse. Moore pasa de dar explicaciones psicológicas (un poco contradiciendo lo que le ha hecho grande como autor) y se lanza a una historia dramática más o menos convencional.

La persecución se inicia con Linnaker encontrando a su exesposa, a la que asesina, permitiendo que Jodie huya. El Vigilante llega tarde. La pequeña acaba bajo la protección de dos prostitutas que la han encontrado en la calle. Sin embargo, el padre consigue dar con ella y asesina a una de las protectoras. La trama avanza hasta el enfrentamiento final entre Vigilante, Fever (la otra prostituta), Jodie y el padre. Se resuelve de forma más o menos esperable.
Aparentemente, no es un cómic que llame mucho la atención. Sobre todo, en el primer número, sin embargo, Moore nos cuela «sus cosas».
Tenemos a un Vigilante que llega tarde, por tanto, algo inútil o ineficaz. Deben ser las mujeres (despojos de la sociedad, en este caso) las que tomen la iniciativa, quienes autogestionen su propia protección, obviando la de un sistema que las ha abandonado.

Hasta el final del primero, no vemos elementos narrativos novedosos, puramente moorianos, como la secuencia en la que Vigilante y Fever ven un enorme cuchillo atravesar la caja de cereales a modo de muerte de la inocencia. El depredador tiene a Jodie, nos dice la página.
En el 18, ya vemos los talentos del autor emerger de una forma mucho más original, usando técnicas narrativas diferentes para que podamos comprender la profunda complejidad psicológica de la niña maltratada, para que nos podamos emocionar con la historia de desarraigo de Fever y para que empaticemos con la condición de víctimas de muchas mujeres.
Moore, además de su capacidad para dar voces diferentes a los personajes con unas líneas de diálogo magistrales, es capaz de dar con la tecla que combina conciencia social, indignación, emoción, acción, dinamismo y entretenimiento.
Merece especial mención la compresión de víctima de Jodie, que ama a su maltratador, no en vano es su padre. Comportamiento perfectamente natural pero profundamente perturbador.

Vigilante es un personaje que se basa en la moda de los 70 y 80 (Punisher, Charles Bronson) de los “héroes” que se toman la justicia por su mano, que son juez y jurado de los delincuentes. Habitualmente estas historias tienen pocos matices y las víctimas son víctimas absolutamente inocentes del malvado sin alma y de un sistema que no los encarcela, que los subvenciona y protege.
Ante esta circunstancia, la cultura popular se ha hartado de presentarnos a estos justicieros paramilitares como la respuesta a un sistema corrupto y corruptor. Personajes de tendencia fascista y comportamiento implacable. Ya sabemos por qué lo ha dicho mil veces, que opina el guionista de Watchmen sobre estos protagonistas a los que considera psicóticos, deshechos enfermos de un sistema podrido.

Moore, de ideología contraria, busca una alternativa. Su propuesta no pasa por el ejército de un solo hombre, del héroe solitario, del individuo arbitrario y letal. Moore apuesta por el apoyo mutuo, por la ayuda entre semejantes, por la dignidad de las víctimas, por la autogestión de la propia seguridad dentro del grupo en el que nadie es más que los demás.
El barbas no nos dice que confiemos en el sistema, que nos rindamos al estado ni a sus brazos armados, su propuesta es profundamente ideológica. El guionista de Northampton le da la vuelta y propone la única salida “heroica” desde su punto de vista social, concienciado y comprometido, criticando duramente la violencia contra las mujeres física, psicológica, social, institucional y sistémica, además del abuso de autoridad y de dignificar a los desposeídos del sistema. Moore habla de organizarnose desde abajo.

Le acompaña el escocés James Baikie (1940-2017) al dibujo, un autor eficaz, solvente, del estilo de Dennys Cowan, que es capaz de plasmar perfectamente la narrativa exigente de Moore. El trazo del ilustrador es nítido, detallado y suficientemente oscuro para darle el punto necesario a esta trama tan sórdida. Aguanta perfectamente el paso de los años.
Baikie y Moore ya colaboraron en el pasado en Skizz para 2000 AD. Destaca también como cocreador de Electric Warrior junto con Doug Moench. En su momento también ilustró comics da Batman y del Espectro.
Dos números y adiós. Moore dejó su huella en el personaje, si bien, poco más podría contar al respecto tratando como héroe a un justiciero armado y asesino. Aunque hubiera sido interesante ver como integraba su propuesta política y social en una colección regular.

La historia la publicó Zinco y ECC un par de veces, con Salvat en un coleccionable y en el espectacular recopilatorio del Universo DC de Alan Moore.
Un Moore aparentemente sencillo, pero muy disfrutable, con un guion lleno de pequeñas joyas típicas de un autor legendario.
Lo mejor
• Una pequeña joya mooriana que no envejece.
• Dos números que van de menos a más.
• A diferencia de otros autores, Moore no envejece.
Lo peor
• Que no tuviera continuidad en la colección… ni en la propia DC.
• Que no hubiera más autores siguiendo la línea de denuncia social que Moore impregnó a estos dos números.









Finales de los 80. Cayó en mis manos el número 2 de la colección: un juez que, en sus ratos libres, se enfundaba un traje muy molón. Un personaje que era el Castigador con la continua paradoja moral de Daredevil. Justicia del sistema o ley del talión… ¿qué podía salir mal?
Me enamoré al instante y empecé a perseguir cada nuevo número: a veces llegaban retasados, a veces eran ejemplares sueltos, difíciles de encontrar. Pero conseguir completarla fue toda una hazaña. Si no recuerdo mal, fueron 31 números. Mi primera colección “medio larga” que lograba terminar.
Me acuerdo del último número que me dejó loco…. o sea… rollo…ah por cierto…. que ya no publicamos más…te ponemos las últimas páginas del último numero USA…. pa que sepas como acaba.
sí, Zinco hizo cosas muy bien… esta no fue una de ellas.
A mi me fascinaba el traje, creo que es uno de los mejores de DC de todos los tiempos y hoy aún se ve precioso.
Gracias por comentar.
A mi el traje me molaba y me mola porque me conecta con el chaval que lo leía, pero hay que reconocer que da pie a que le llamen Capitán Andorra o Super Baqueira.
el traje es super! ninja motero!!!
Es de esquiador, de hecho creo juraría en en un par momentos de la serie lo menciona.
jajajajajajajaja… ya está, ya nunca volveré a ver el trahe igual… aunque a mi me mola q no usen lineas (Casi nunca) para marcar el contorno, le da una elegancia especial, aunque supone un esfuerzo para el dibujante.
gracias por todos los comentarios…. aunque este me ha «cambiado» la vida.
Jo tío, perdona XDD
gracias a ti…
voy a releer este número… e igual repaso la colección…..
comentario peregrino offtopic… al acabar El vigilante de Zinco… me enganché a The Question….no se porqué… siempre he relacionado ambas series siendo adolescente….ambas de Zinco…ambas antiheroe atormentado…justiciero callejero…. No se si esta fue anterior o posterior, mi lectura fue posterior porque la compré en una oferta, la colección entera en una tienda de saldos.
Creo que es normal tu asociación. Comparten el rollo urbano y sórdido y también estilo de dibujo, Cowan, fijo en the Questión hace algunos números de Vigilante.
Igual que tú, Question lo conocí bastante después, pero creo que ambas tienen un tono bastante rompedor de su época y sus equipos estaban bastante inspirados. Para mi son paradigma del tipo de series que definen la edad de bronce de los comics.
Watchmen o Born Again son la cúspide pero estás son los cimientos, bien entendidos, de esa época.
el tono sórdido de ambas a mi también me parece muy similar, son colecciones a las que uno siempre vuelve con facilidad (no se si eso dice algo bueno de nosotros ;)) Gracias por comentar.
Yo fui un enganchado a esta serie. Entre por un retapado que contenía del 11 al 15 de Zinco que comprenden del 14 al 20 de la serie americana.
Esos números contenían parte de lo mejor de está serie, por parte no solo de este reseñado Moore, sino también de sus otros dos autores. No fue buscado, pero Moore actúa en la serie como una especie de bisagra ya no solo en el cambio de autores (De Wolfman a Kupperberg) sino en el cambio total de tono de la serie, que en sus primeros números eran más superheroicos al estilo clásico.
Wolfman se despide con, de lejos, su mejor historia que también es una de las mejores de la serie “Sombras”, una muy oscura disputa entre dos hermanos. Luego entra Moore con está historia. Y ya coge los mandos Kupperberg (con Denys Cowán) muy inspirado con una historia muy emocionante y bien narrada de una pelea entre el vigilante y un joven artista marcial está vez en disputa con su padre. Sí, en cinco números vemos relaciones torcidisimas entre hermanos, padre e hija, y padre e hijo … familias felices por doquier.
Estos números reseñados para mi son un Moore menor pero que tiene muchos destellos de ese revolucionario del medio de que es nuestro querido y admirado genio. Aunque por ahí lei que el maestro se arrepentía un poco de haber sido tán crudo con esta historia.
Pero es que tiene detalles entre los dos números francacamente buenos, el cambio de narrador entre ellos (omnisciente en el primero, el padre en primera persona en el segundo), en el segundo dando el punto de vista al padre que se ve a si mismo como un padre amoroso y protector es tan lucido como enfermizo y triste.
El tratamiento de secundarios, dos números y vemos que Vigilante es un pez totalmente fuera del agua en el ambiente de barrio de las dos mujeres que protegen a la niña. Las chicas que acogen a la chica son “el barrio”, recordemos, saludan y son saludadas por vecinos, desheredadas de la era hippie en el reganismo que dentro de su marginalidad conservan cierta dignidad (son las primeras en proteger a la niña). Por cierto, no son prostitutas, al menos no las dos, solo una ejerce el oficio más viejo del mundo, la otra trafica con hierba. El WASPS Adrian Chase está perdido en el entorno de estas dos mujeres (escena de la moto) y es Fever (la traficante) la que debe llevarle de la mano por este entorno que le es hostil “superpolicia” (Fever, el confidente negro con el que se encara en esa página del articulo le llaman así despectivamente, el superpoli, un policía, en ese barrio es un chivato, un intruso).
A James Bakie , que no conozco nada de el más allá de esto, hace un trabajo muy bueno (La viñeta del articulo del padre rompiendo la puerta, vista desde abajo, como la vería un niño). Y la serie en general contaba con portadacas.
Paro ya, porque se me acumulaban las ideas y me estaba saliendo un comentario más largo que el artículo.
Gracias por la reseña, por esta y el resto.
No te cortes comentarios constructivos como los tuyos son los que dan tanto valor a ZN y complementan las reseñas de manera especial.
Muchas gracias.
Respecto a lo que dices de Moore, yo también lo tenía como menor (que lo es obviamente si lo comparamos con el 90% de la obra del barbas) pero releyéndolo me sorprednió lo moderno del enfoque, lo profundo de su huella «política» y sus «cositas» narrativas. Imagino que Moore la escribió mientras miraba de reojo la tele pero nunca deja de ser un autor que deja destellos de grandeza.
Sí, menor, pero son una joyita. Estos números tienen un rollo a lo Spirit de Eisner. donde el prota es casi un espectador y al final la historia hubiera sucedido prácticamente igual si el no hubiera intervenido. Al final la que resuelve, de forma muy expeditiva, es Fever, la chica profundamente antiautoritaria que sobrevive pasando hierba.
Cuando Adrian interviene, o mete la pata o hace el ridículo. Aunque esto es un patrón que ya tendrá la serie de aquí al futuro. Lo que hace a la serie especial y más realista respecto a otras, no es la crudeza o la violencia en sí, sino que su protagonista, dicho esto desde el cariño, en verdad es un gilipollas integral, y terminara haciendo más mal que bien.
Gracias a ti por estas retroreseñas.
El Vigilante.
Menudo comic.
Kupperberg es el guionista que lo entendió mejor.
Un protagonista que nunca obtenía una victoria completa. Violenta, trágica y con un triste final.
La hice completa mediante retapados.
Mi sustituto fue The Question igual que le ocurrió al compañero.
DC Zinco en los 80′. Best of the best.
Excelsa reseña, compañero. Mil gracias por rescatar estos tebeos y diseccionarlos de forma tan acertada.
Una vez más, y van muchas, tenemos una serie que no ha vuelto a ser editada en nuestro país desde los tiempos de Zinco.
Su edición se tuvo que adaptar a un mercado y a unas necesidades muy concretas, tomando decisiones que hoy, vistas desde el ojo critico del lector/coleccionista, se sienten como equivocadas.
Sin embargo, su decisión logró que los lectores de esos años no se fueran con la sensación de haberse perdido algo, sino de ser participes de unos de los finales más inesperados para un personaje protagonista.
El trabajo de sus guionistas, los comentados Wolfman, Moore y Kupperberg, lograron que Vigilante sea, hoy en día, un personaje trágico, profundamente recordado por los aficionados y aficionadas a este medio que tanto nos gusta.
Vigilante, como el Capitán Atom, Firestorm… añorados retazos de una época, que continúan perdidos en el limbo editorial. Obras solventes, sólidas y necesarias de una década inolvidable para DC.
Gracias a todos por comentar y por dedicarle espacio a una obra más de las muchas editadas por Zinco.
Sí, es cierto que la manera de publicar responde a una época, a unas necesidades del mercado, a un sector incipiente, a una competencia con mucho más músculo (Forum tenía a Planeta detrás), a la poca experiencia que había sobre como publicar cómics y a un momento en que seguramente las empresas trabajaban con más intuición que ahora, ya que en la actualidad se dispone de mucha más información, datos, estudios, experiencia, etc… y seguramente la manera de publicar Vigilante se explica porque la ventas debían ir reguleras, tuvieron que cancelar pero no quisieron que los lectores nos perdieramos su impactante final (algo excepcional en el comic de superheroes)… pero eso no quita que haya otras cosas que son un poco más cuestionables como publicar número y medio por grapa (ya se que eso también lo hacía Forum) o no publicar el 25 de la Patrulla Condenada de Morrison, habiendo publicado hasta el 24 y posteriormente a partir del 26 (y si sabes donde está dímelo porque con Kike y el resto de la redacción no hemos sabido verlo… y en el libro de Zinco tampoco lo encontré).
Ya se que el revisionismo a posteriori es ventajista, pero tampoco podemos dejar que la nostalgia impida que demos una opinión honesta.
Y que conste que me encantaba el checklist de Zinco, su sección de noticias… tengo muchas cosas de esa editorial grabadas a fuego. Aprendí mucho con sus textos y siempre recordaré de lo evocadores que eran algunos de sus anuncios.
Gracias por comentar.
Estos números los tengo por partida doble en el Universo DC de Alan Moore y en el tomo de Vigilante del coleccionable de Salvat. Muy buenos números, coincido en todo lo que han dicho los compañeros.
Me encantaría que Panini sacase esta serie en algún momento. Tengo muy buen recuerdo de los números que compré de Zinco siendo un chaval. En el tomo del coleccionable me gustaron mucho los números de Wolfman que como bien decís tenían un aire más superheroico.
Muchas gracias por volver a traer estos números de Vigilante. Saludos.
Gracias por comentar. Pues sí, una colección bastante aprovechable incluso hoy en dia. Cierto es q los numeros de Moore son un hito.