COSA DE HERMANOS
«De tal palo, tal astilla.»
Continuamos repasando la última etapa del título de Veneno, lanzada originalmente con la pareja de guionistas formada por Al Ewing y Ram V, con Torunn Grønbekk sustituyendo al autor indio después de que se marchara de la editorial marvelita. De los cuatro números que nos disponemos a cubrir hoy tan sólo dos de ellos llevaban en su edición original la cabecera de Veneno, siendo los dos restantes parte de la corta etapa de Grønbekk en el título protagonizado en solitario por Matanza. Esto ya nos adelanta por dónde va a ir la historia, vamos a ser testigos en estas páginas del enésimo enfrentamiento entre los dos simbiontes más populares y veremos si el resultado logra sorprendernos.
El último número terminaba con una importante revelación, Matanza emergía del interior del cuerpo de Meridius, aparentemente matando al Eddie Brock del futuro e invadiendo el jardín de simbiontes durmientes en mitad de una batalla entre las distintas versiones de Eddie después de que el Brock ‘protagonista’ regresara al Jardín con la intención de destronar a Meridius. La llegada de Matanza no hace más que encrudecer aún más la pelea y sus potenciales consecuencias, dejando a los Eddies desorientados. La historia sin embargo se centra en Dylan, que tras conseguir un nuevo trabajo descubre que alguien ha allanado su casa y pretende atraerlo con un rastro de violencia y muerte.

El guion de estos números es mayormente responsabilidad de Grønbekk, con un resultado que se vuelve un poco tedioso. La estructura de la narrativa divide los números de las dos colecciones, que a pesar de estar numerados como Parte 1, Parte 2… etc. no siguen una progresión argumental tan lineal. Después del primer número del cruce cambiamos de colección para que se nos cuente la misma historia que acabamos de leer desde una perspectiva diferente, pero que no dista en exceso. La sensación la mayor parte del tiempo es de estar leyendo lo mismo varias veces. Las dos últimas entregas del arco introducen más cambios de una a otra, lo cual se agradece, pero lo cierto es que no parecen formar parte de una misma historia. En general, no creo que promocionar y publicar esto como un cruce fuera necesario. El número escrito por Ewing es el único que parece alinearse verdaderamente con el resto de la etapa, pero para cuando llega toda la anticipación que se había construido de cara al enfrentamiento en el Jardín queda muy difuminada.

En el dibujo tenemos caras nuevas. Ken Lashley se encarga del arte en los números de Veneno, mientras que Pere Pérez hace lo mismo con los dos números de Matanza. El estilo de Lashley es muy diferente al de CAFU, que venía siendo el artista principal de la colección, su trazo es bastante más fino y su entintado menos prominente. Su trabajo en estas páginas me resulta un poco inconsistente, el nivel de detalle es manejado de una manera bastante económica, aumenta en los momentos de mayor impacto y disminuye en el resto de viñetas, algo que parece razonable pero que aquí se hace, en mi opinión, demasiado de notar. El colorista Romulo Fajardo Jr. no parece adaptarse del todo al dibujo de Lashley, se echa en falta algo de textura y contraste y todos los tonos me parecen excesivamente claros. Por su parte, Pere Pérez hace gala de un estilo con un acabado muy limpio, líneas más gruesas y tintas sólidas. Con los colores de Erick Arciniega, el resultado es un poco plano en ocasiones, noto una diferencia considerable entre las viñetas en las que las tintas están más presentes y aquellas en las que sucede lo contrario.
En definitiva, un cruce que se antoja innecesario y que frena el momento que tenía la trama. Se trata de una historia muy corta que pierde fuelle a un ritmo muy elevado, con cada página los autores parecen perder más y más interés en el cruce y empiezan a abandonarlo regresando a las líneas argumentales que venían explorando en cada colección. Aparte del número de Ewing, que es resultado de conceptos ideados específicamente para este volumen, el argumento bebe muchísimo de otros encontronazos entre los dos personajes sin aportar nada realmente nuevo. Ni siquiera la dinámica entre Dylan y Matanza, que podría dar mucho juego al ser ambos hijos de las dos facetas diferentes de Eddie Brock/Veneno es aprovechada de forma significativa.
Lo mejor
• Hay planteamientos que parecen prometedores.
Lo peor
• El cruce parece innecesario.
Fallido
Guión - 5.5
Dibujo - 6
Interés - 6
5.8
Un cruce que se antoja innecesario y que frena el momento que tenía la trama.








