Un día me convertí en princesa

Edición original: Who made me a princess (어느 날 공주가 되어버렸다)
Edición nacional/España: Un día me convertí en princesa Norma editorial, 2024
Historia original: Plutus
Guion: Spoon
Dibujo: Spoon
Género: Fantasía reencarnación, drama
Formato: A5, rústica con solapas. 15,95€

Dentro de la enorme popularidad que ha alcanzado el manhwa en los últimos años, pocos títulos han logrado consolidarse como una referencia del romance fantástico tan claramente como Un día me convertí en princesa. La obra de Plutus y Spoon, publicada en España por Norma Editorial, parte de una premisa muy reconocible dentro del género de las reencarnaciones, pero pronto encuentra una personalidad propia gracias a unos personajes carismáticos y una notable carga emocional y familiar.

UN DÍA ME CONVERTÍ EN UNA PRINCESA

Un día me convertí en princesaLa historia sigue a Athanasia, una joven que despierta reencarnada en el cuerpo de una princesa de una novela que conoce perfectamente. El problema es que ese personaje estaba destinado a morir ejecutado por su propio padre, el emperador Claude de Alger Obelia. Consciente de cuál debería ser su trágico final, Athanasia hará todo lo posible por evitarlo, ya sea reuniendo recursos para escapar del palacio o tratando de mejorar una relación paterna que, sobre el papel, parece condenada al fracaso. Lo dicho: una premisa que cualquier aficionado al género reconocerá al instante.

Sin embargo, la obra consigue destacar incluso dentro de un terreno tan transitado. Estos tres primeros tomos dejan claro que la serie tiene mucho más que ofrecer que una simple historia de supervivencia. La trama se construye alrededor del crecimiento de Athanasia y de las complejas relaciones que establece con quienes la rodean. El eje principal es, por supuesto, su vínculo con Claude. Lo que comienza como una relación marcada por la distancia, el miedo y la desconfianza evoluciona poco a poco hasta convertirse en uno de los grandes atractivos de la obra.

Un día me convertí en princesaLa serie también introduce otros personajes relevantes y algunas pinceladas de misterio relacionadas con la magia y el pasado del imperio, sembrando elementos que cobrarán importancia más adelante. Resulta especialmente interesante que, pese a su fama como romance fantástico, durante este primer tramo el componente romántico permanezca en un segundo plano. Existen posibilidades e insinuaciones, pero el verdadero corazón de la historia reside en las relaciones familiares y en la evolución emocional de sus protagonistas.

El ritmo de la narración es pausado, aunque rara vez llega a sentirse lento. A diferencia de otras historias que dependen constantemente de giros argumentales o grandes revelaciones, Un día me convertí en princesa encuentra buena parte de su fuerza en los pequeños momentos cotidianos. Las conversaciones, las interacciones familiares y los cambios graduales en los personajes ocupan el centro de la escena. Gracias a ello, el lector conecta con ellos de forma natural y percibe cada avance en sus relaciones como algo significativo. Durante estos tres primeros volúmenes la obra se toma su tiempo para construir una base sólida, tanto para su mundo como para sus personajes, algo que termina jugando claramente a su favor.

Si hay un aspecto que destaca especialmente es el trabajo realizado con el reparto. Athanasia resulta una protagonista muy fácil de seguir gracias a su combinación de inteligencia, sentido del humor y vulnerabilidad. Su conocimiento del futuro le proporciona ciertas ventajas, pero eso no elimina los conflictos emocionales a los que debe enfrentarse. Claude, por su parte, es probablemente el personaje más interesante de este arranque. La serie evita reducirlo a la figura del padre cruel y distante para mostrar poco a poco matices que ayudan a comprender mejor sus acciones. Incluso los secundarios que aparecen en estos primeros tomos aportan personalidad y enriquecen las dinámicas de la historia.

El apartado artístico es, sencillamente, precioso. Spoon realiza un trabajo magnífico a la hora de plasmar a los personajes, con diseños elegantes y expresivos que transmiten perfectamente cada emoción. La puesta en escena posee además un aire de cuento ilustrado que encaja a la perfección con el tono de la obra. El punto más débil vuelve a ser uno de los problemas habituales del género: los fondos. Cumplen su función, pero rara vez alcanzan el mismo nivel de detalle que los personajes. La atención recae principalmente en los vestidos, los rostros y una utilización del color sobresaliente, capaz de convertir muchas páginas en auténticos escaparates visuales.

La ediciòn de Norma cumple sin problemas, y nos trae los tomos iguales a los originales, completando la colección en 9 tomos (6 editados hasta el momento).

Tras estos tres primeros tomos, Un día me convertí en princesa deja claro por qué se ha convertido en uno de los manhwas más populares de los últimos años. La combinación de fantasía, drama familiar, humor y desarrollo de personajes funciona con una naturalidad admirable. Una lectura muy recomendable para los aficionados a las historias de reencarnación, pero también para cualquiera que disfrute de personajes bien construidos y relatos capaces de emocionar sin necesidad de recurrir constantemente a grandes artificios.

Lo mejor

• La relación entre Athanasia y Claude, auténtico motor emocional de la historia.
• El diseño de personajes y el espectacular uso del color.
• La forma en que prioriza el desarrollo emocional frente a los clichés habituales del género.

Lo peor

• Su ritmo pausado puede no convencer a quienes busquen una trama más dinámica.
• Algunos elementos importantes, especialmente los relacionados con la magia, la política o ciertos secundarios, tardan en adquirir relevancia dentro de la historia.

ESCÚCHANOS EN NUESTRO PODCAST

0 Comments
Antiguos
Recientes