En el mundo del cómic, como en el de cualquier otro medio surgen grandes hitos experimentales que lo hacen crecer y madurar. En el caso del cómic USA superheroico estos hitos son muy reconocibles, pudiendo poner a la cabeza de los mismos el advenimiento de obras hoy de culto como el Watchmen de Alan Moore y David Gibbons, el Regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller, la Crisis en Tierras Infinitas de Marv Wolfman y Pérez y otro sin fin de ejemplos.
El comienzo del presente Siglo era en muchos sentidos un tapiz en blanco desde el que poder comenzar a crear desde cero, tras una época de profunda crisis en el sector del cómic fundamentada por varios factores, entre los que primaba la baja calidad de unos guiones que se apoyaban en un dibujo espectacular pero en muchas ocasiones, carente de alma. Por eso, tanto Marvel como DC trataron de remontar de aquella crisis cambiando de estrategia, siendo la Casa de las Ideas presidida por Joe Quesada un gran ejemplo de ese momento concreto en el que el sello editorial Ultimate presidió casi todo ese animo innovador (con el permiso de los X-Men de Grant Morrison), al menos durante los primeros años de la centuria actual.
Pues bien, dentro de que el Universo Ultimate consistía en aquel sello en el que guionistas y dibujantes (muchos de ellos como el propio B
La Neo Marvel era aquella Marvel en la que incluso dentro del cambio que suponía Ultimate, dibujantes y guionistas podían desbarrar más todavía, dedicando dieciséis números y un especial a toda una genial tanda de Team-Ups, o colaboraciones superheroicas entre el arácnido Ultimate y distintos superhéroes que tuvieron lugar entre los años 2001 y 2002. Cada número estaba ilustrado por un dibujante distinto y guionizado por el propio Bendis que hacía de ese modo de brújula y piedra de toque para darle cierta coherencia a estas historias en principio (pero no siempre) enmarcadas dentro de la continuidad de la serie principal.
De este modo, en el número uno el dibujo de
Los números cuatro y cinco, que hoy podríamos considerar en parte fuera de continuidad, los dibuja un siempre genial
La joya de la corona la dejamos para los números 6 y 8, en los que Bendis colabora con el sempiterno e increíble
En el número nueve, tenemos otra de esas historias fuera de continuidad (más que nada porque la Primera Familia que en ella aparece tiene más que ver con la tradicional con su versión Ultimate, en la que todos ellos eran adolescentes de más o menos la misma edad que Spidey) en la que
En el número diez, tiene lugar uno de los team up más curiosos, dibujado y entintado por
Los números doce y trece, nos muestran a un Doctor Extraño muy particular que trata de desterrar a Xandu de este plano ayudado por un Spiderman que tiene su primer contacto con la magia, genialmente dibujado por
Terry Moore, más conocido por estos lares por su Extraños en el Paraíso, tendrá el honor de presentarnos a la versión ultimatizada de la Viuda Negra en el número 14, siendo los números 15 y 16 con dibujo de
Por último, el Ultimate Spider-Man Special resulta ser un número en el que cada página está dibujada por un artista distinto, repitiendo algunos de los ya mencionados como
Con unas historias mejores que otras, al igual que ocurre con las ilustraciones, este tomo es uno de los mejores ejemplos de la innovación dentro de la Marvel del nuevo siglo, resultando una de esas piezas curiosas y extrañas dentro del cómic superheroico que a nada que os guste la tierra 1610, no debería faltar en vuestras estanterías.













