Togari

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Guión: Yoshinori Natsume
Dibujo: Yoshinori Natsume
Edición España: Panini Cómics
Contiene: Togari Vol. 1-8 JAP
Formato: 8 tomos manga rústica de 192 páginas
Precio: 6,95 € x Tomo

 

“Érase una vez un demonio. Él quería ser humano. Pero, para eso hace falta tener corazón. Así que, para conseguir uno el demonio se comió a varias personas, a él no le importaba hacerlo porque no tenía corazón”

Togari es la ópera prima del mangaka japonés Yoshinori Natsume (Batman: La Máscara de la Muerte), un manga serializado y publicado previamente en la revista Shonen Sunday de la editorial Shogakukan y que Panini Cómics editaría a lo largo de 2005 en nuestro país siguiendo al pie de la letra la edición nipona definitiva compuesta por ocho tankoubons. Las circunstancias convirtieron a Togari en una obra de escaso recorrido con un precipitado final que dejaría muchas preguntas en el aire y alguna que otra trama abierta lo cual llevaría a su autor a negociar con otras editoriales para poder continuar su historia tal y como en un principio la había concebido. Yoshinori Natsume conseguiría cumplir esto último en la revista Monthly Comic Flapper de Media Factory y a finales de 2009 iniciaría la publicación de Togari Shiro (Togari: Blanco), la continuación de su obra original que acaba de llegar recientemente a su final en Japón y que será recopilada finalmente en tres tomos recopilatorios que, esperemos, lleguen en algún momento por estos lares. Togari cuenta la historia de Tobei, un joven vehemente, salvaje y huérfano de dieciséis años que vivió durante el período Tokugawa en Japón, época en la que se hicieron legendarios sus crímenes y que le llevarían a ser ajusticiado por una muchedumbre enfurecida. Después de trescientos años de torturas y dolor, habiendo sido condenado al infierno por los pecados cometidos en vida, Tobei no ha hecho propósito de enmienda, motivo que la diosa infernal Emma aprovecha para hacer un trato con él ofreciéndole una alternativa para conseguir su ansiada libertad. Para ello Tobei deberá reunir en el mundo real y en un período de 108 días otros tantos pecados encontrando a los “toga”, algo así como “los cuerpos materiales de crímenes y culpas”, para cazarlos con la única arma capaz de dañarlos: la espada Togari. Esta simple y en apariencia inofensiva espada de madera tiene como fuente de energía el mismo mal lo que provoca que “cuanto más terriblemente malvado sea quien se sirve de ella más fuerza adquiera”. De esta manera, mientras Tobei vaya reuniendo los pecados de asesinos y delincuentes humanos los suyos propios irán desapareciendo, limpiando su alma en el proceso, aunque la tarea se muestra casi imposible y Tobei desconoce que la espada Togari encierra más secretos de los que la diosa Emma le ha confesado. ¡La cacería no ha hecho más que empezar!

Togari no ha tenido un camino fácil, como el mismo Yoshinori Natsume explica en sus agradecimientos a los lectores incluidos en el primer tomo de la serie de Panini Cómics, “al no contar con un lugar de trabajo, ni herramientas, ni solvencia económica para contratar ayudantes” lo que le llevó al entregado mangaka a tener que recurrir en los primeros capítulos de la historia a la ayuda de varios de sus amigos personales. Esto se evidencia en el resultado final del apartado gráfico de Togari que empieza dudoso y tambaleante en sus inicios para, posteriormente, ir mejorando y puliendo este aspecto en el transcurrir de las entregas. Aunque el dibujo de Yoshinori Natsume nunca llega a ser una de las principales virtudes de esta obra su trabajo resulta más que aceptable e incluso con ciertas dosis de espectacularidad en determinados momentos en función de una narrativa de leves resonancias occidentales. Por otro lado, Yoshinori Natsume construye una historia cuyo punto fuerte es la caracterización y evolución de su personaje principal, con unos secundarios que no llegan a hacerle sombra en ningún momento, con una trama que en términos generales va in crescendo, de menos a más, tomando cuerpo a medida que se profundiza en el concepto de bien y mal que se maneja en Togari . Pasamos de una aparente y primeriza simpleza argumental a un relato lleno de matices en gran medida llamativos que su autor maneja con efectiva y plástica soltura. El tratamiento de la acción y la épica del relato es también un valor al alza en Togari y Yoshinori Natsume suele revestirla de un cierto trasfondo ético y moral de origen neutro. El humor, blanco e inocente, sirve de contraste en este caso y como válvula de escape a los momentos de mayor tensión, muy acorde con las vivencias de un protagonista que no sólo debe luchar para sobrevivir sino que además debe intentar comprender un mundo muy alejado del que él conocía cuando estaba vivo. Tobei es un personaje cuya animalidad y salvajismo, emparentado con el ideal rousseauniano sobre la naturaleza humana, recuerda en algunos aspectos a Lobezno, el canadiense superhéroe miembro de los X-men cuya génesis descubrimos en el Lobezno: Origen de Paul Jenkins y Andy Kubert. No obstante, esto no deja de ser una simple impresión pues Togari no apuesta en ningún momento por el relato de corte superheroico, un tema algo foráneo dentro del manga japonés, aunque si juega con el concepto mismo del heroísmo y con la relación de este con la posibilidad innata del individuo a la conciencia y el sentido de la justicia.

Dicho todo esto, Togari es una obra con sus propias virtudes y defectos, las cuales en ningún momento presagian una obra maestra en su género pero si estamos ante un relato con algunos momentos de brillantez y una trama lo suficientemente entretenida, sobre todo teniendo en cuenta su adecuada evolución, como para resultar una lectura agradecida que puede dejar un buen sabor de boca al aficionado medio y ocasional del cómic japonés por su tratamiento ligeramente más adulto y punzante de los tópicos del shonen manga. Yoshinori Natsume presenta en Togari un trabajo sincero y honesto, cuyo principal punto débil es ese abrupto final que supone un coitus interruptus justo en el momento más álgido de la trama, todo ello pese al hecho de que su autor se afane en apostar por un final abierto y no carente de simbolismo que parece salvar los muebles. No obstante, teniendo en cuenta la continuación de la historia en la citada secuela que lleva por título Togari Shiro y que presumiblemente corregirá esta situación, puede ser este un buen momento para reivindicar esta obra como justamente se merece y liberarla de su ostracismo. La edición de Panini Cómics de la presente obra resulta sencilla, compacta y con un precio bastante ajustado de los que hoy ya difícilmente se pueden ver en el mercado nacional. En el primer tomo de la colección encontraremos en sus páginas finales a modo de extra el The Making Of Togari donde el mismo Yoshinori Natsume intenta explicar algunos aspectos a tener en cuenta en la elaboración de un manga como Togari, en este apartado podremos ver algunos bocetos del autor y leer algunas interesantes reflexiones suyas sobre temas como la elaboración de un storyboard, la composición de página y lo que él mismo define como la “gramática propia del medio”. En definitiva, Togari de Yoshinori Natsume es un shonen manga cuya extensión y perspectiva ligeramente más madura pueden hacerlo apropiado para los aficionados que tienden a alejarse de este tipo de obras por su tendencia a extenderse durante decenas de tomos, como puede ser el caso del Naruto de Masashi Kishimoto o el One Piece de Eichiro Oda, siendo también una buena opción como lectura introductoria al cómic japonés debido a su falta de pretensiones y su narrativa más cercana a la mentalidad occidental. En cambio, a los lectores más experimentados y consumidores habituales de manga, Togari puede resultarles una obra poco ambiciosa e irregular pero igualmente puede convertirse en un entretenimiento que les deje un buen recuerdo y ganas de acercarse a conocer las nuevas aventuras de Tobei en Togari Shiro.

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Jordi Querol
22 julio, 2011 23:41

Es una lástima que buenas obras pasen sin pena ni gloria. Personalmente tengo todos los tomos editados, pero aún no he podido leerlos. Según lo que comentas, parece estar bastante bien, aunque el hype decae ya en el primer párrafo de tu magnífica reseña, porque ya comentas que es una obra “inacabada”. Sinceramente, dudo que veamos la continuación. Si no vendió demasiado, no creo que traigan los próximos tomos. Y no es la única, por ejemplo Subaru Moon (la continuación de la historia de la aprendiz de baile que publicó Glenat hace tiempo) tampoco creo que la veamos. Así pues se afronta la lectura un poco influenciado porque sabes que te vas a quedar algo a medias. Pero vaya, a veces lo que importa es el viaje y no el destino.

Panini tuvo una buena época, en su catálogo tenemos buenas obras como Biomega, Ichigo 100% o PlanetES (o al menos algunas comerciales y otras buenas, o las dos cosas según cada uno), pero sus últimos años se han caracterizado pro traer básicamente shojo (Instituto Bijinzaka,  Kare First Love, Reloj de Arena o W Juliet), imitando a la auténtica reina en esto del shojo para jóvenes y algo picantón, que es Ivrea. En la actualidad tenemos más shonens nuevos, como Gurrenn Lagann, Ultimo (guionizado por Stan Lee), y la mejor noticia en estos momentos de crisis, la continuación del seinen Ikigami, de esos cómics que sin leerlos sabes que te gustarán. También están sacando Defense Devil, que parece bastante interesante. Después de meses en letargo, Panini parece que vuelve con fuerza (siempre sabiendo como está el mercado), y parece querer diversificar su mercado volviendo al shonen de calidad (y no muy largos, por ahora) sin dejar sus shojos ya en curso, y recuperando series en la cuerda floja como Ikigami. Ojalá cuando acabe esta tanda de novedades se fijaran en la segunda parte de Togari.

Fantástico trabajo como siempre, Jordi!

Jordi Querol Rielo
23 julio, 2011 22:54

Daniel????? xDDDDDD
 
Si realmente las dos obras son tan dependientes un a de otra (o sea, no es una continuación al tun tun, sino que realmente aún había tela que cortar), un pequeño error de Panini fue no licenciar las dos obras (sobretodo si la segunda solo son 3 tomos) y presentarlo como una sola obra, o como máximo un subtítulo distinto en los últimos tomos. Ya que negocias, hazlo bien. Aunque ya se sabe que con los japos es muy difícil negociar, no se fían, etc etc Ahora veo que Togari debió ser de las primeras obras licenciadas en Japón por Panini España, ya que es de las mismas fechas que D’V (2005 como tu dices), uno de sus primeros títulos (y con un papel horrible). Así se entiende que los japoneses prefiriesen ir paso a paso con una editorial nueva. Pero incluso así es una lástima.
 
Lunes mismo me voy al Registro Civil a cambiarme el nombre! xDDDD