They see me bowling, they hating
Si seguís con asiduidad nuestro servicio informativo indie, seguro que tendréis la sensación de que desde hace unos años todo hijo de vecino dentro del famoseo ha querido hacer sus pinitos dentro del mundo del cómic. Encontrar actores, cantantes y alguna que otra fauna celebrity en las portadas de nuevas publicaciones se ha convertido en algo muy habitual, aunque nosotros, desde el otro lado, nunca tenemos claro cuánto de ellos hay dentro de la concepción de las obras.
Gerard Ways aparte, lo más común es que estas celebridades no trabajen solas, sino que vayan acompañadas por guionistas y artistas con muchas tablas en el medio, un equipo creativo que garantice que el resultado sea algo dentro de los códigos del cómic profesional. Cuánto participan de la creación y cuánto es puro marketing al más puro estilo de un perfume es un secreto que queda entre ellos. Pero si me preguntáis mi opinión, lo más importante es que, al final, todos estos famosos hayan decidido invertir su poder de influencia para atraer a la gente a nuestro pequeño mundo de viñetas. Toda visita nueva a una tienda de cómics es una buena noticia.
Dentro de todos esos proyectos, uno que sin duda ha resultado especialmente llamativo ha sido The Holy Roller. Y es que una serie guionizada por Rick Remender, co-creador de Clase Letal y Ciencia Oscura entre otras muchas obras selectas, siempre es una noticia de primer orden en nuestra redacción. Pero cuando a su lado te encuentras a un guitarrista y a un comediante, la cosa se vuelve tan psicodélica como curiosa.

Nos estamos refiriendo a Joe Trohman y a Andy Samberg, los otros dos autores acreditados como guionistas en esta nueva obra, publicada por Image Comics en EEUU y por Norma Editorial en nuestro país. Una pareja bastante improbable, desde luego. En el caso de Andy Samberg, hablamos de un cómico de larga y exitosa carrera en Saturday Night Live, miembro del grupo cómico-musical The Lonely Island y protagonista de la célebre Brooklyn Nine-Nine. En el caso de Joe Trohman, hablamos del guitarrista y cofundador de Fall Out Boy, el popular grupo musical estadounidense. Un músico que, además de fundar otras bandas como The Damned Things, ha tocado otros palos como el podcasting, la animación y el cómic, con obras como Rifters y The Axe. Es Trohman precisamente el precursor de este proyecto, y el que propone a sus amigos Remender y Samberg trabajar a seis manos, sacando el proyecto de la mano de Giant Generator, el sello editorial de Remender.
Para completar el apartado artístico, el guionista de Clase Letal llama a algunos artistas conocidos dentro de su sello, y terminan encargándose de darle vida a la historia Roland Boschi, artista francés de larga carrera en Marvel y que coincidió con Remender en The Scumbag, y Moreno Dinisio, colorista habitual de Matteo Scalera.
The Holy Roller nos presenta a Levi, un ex-marine de vida disoluta que se ve obligado a regresar con su padre a su pueblo natal en Chicago, solo para encontrarlo tomado por la violencia y la discriminación ejercida por grupos neo-nazis y un nuevo alcalde que maneja la ciudad a su antojo. Y una serie de encontronazos y devenires acaban provocando que Levi se calce un traje y se convierta en un justiciero armado con bolas de bolera. Lo típico de cualquier jueves.

Como decía previamente, el proyecto surge de Joe Trohman, a raíz de recordar su infancia en un pueblo de Chicago en el que, como miembro de una familia judía, sufrió discriminación e insultos antisemitas, una situación de la que se evadía yendo a la bolera del lugar. Todo ello se convierte en esta especie de fantasía justiciera en la que se pone el foco sobre el supremacismo blanco, muy al alza por desgracia en los últimos tiempos en EEUU.
The Holy Roller quiere hablar así sobre el auge de la extrema derecha en su país de origen, pero no vayáis a pensaros que estamos ante una obra muy seria. No se trata solo de la histriónica caracterización del “héroe” alrededor de los bolos. Es que estamos ante una obra cómica, llena de detalles deliveradamente absurdos y diálogos ácidos.
Es en esto último donde podemos intuir la presencia de Andy Samberg. Los diálogos de la serie son rápidos, burros y, todo sea dicho, bastante graciosos. No sorprende encontrar a Jake Peralta detrás del festival de chistes que es este tomo, y no se puede negar que ofrece una lectura muy divertida.
El empaque de la historia se lo dan las tablas de Rick Remender, cuyos temas habituales se dejan ver en la obra. Las relaciones paternofiliales, los protagonistas de moral gris… Pero mentiríamos si dijéramos que estamos ante una obra profunda. Al final, la sensación que más inspira el cómic es la de una historia hecha entre colegas en una noche de juerga. Esos colegas tienen más talento que la media, pero obviamente hablamos de un trabajo ligero que se va dejando ir cada vez más por el absurdo según avanza entre litros de bromas y sangre.

El apartado artístico es quizás un punto algo más flaco de la obra. Roland Boschi tiene un buen dominio de la narrativa y manejo de las secuencias de acción, pero el estilo del francés no es especialmente estético en sus formas y rostros. Es un trabajo aceptable, pero con poco que destacar, más allá que señalar la decisión de recurrir a utilizar a algunos rostros famosos del cine y la televisión para algunos personajes, siendo evidentemente el propio Samberg la inspiración para el protagonista. Moreno Dinisio cumple con su habitual buen hacer en el aura de la obra con un coloreado potente.
En definitiva, The Holy Roller es una fantasmada divertida. La extraña confluencia entre Rick Remender, Joe Trohman y Andy Samberg da como resultado una historia que huele a noche de cachondeo y cervezas. Un trabajo aceptable de Roland Boschi le pone cara a un guion que no busca grandes alardes más allá de hacer reír y espachurrar la cara de muchos nazis. Y eso siempre tiene su aquel.
Lo mejor
• Es gamberra y divertida, y sus diálogos y ocurrencias destilan un humor tan negro como disfrutable.
Lo peor
• No tiene mayor ambición ni profundidad más allá de la diversión absurda y los malos de opereta.
Guion - 7
Dibujo - 6.7
Interés - 6.5
6.7
Descerebrada
El peculiar proyecto creado por Samberg y Throman junto a Remender y Boschi tiene como resultado una serie cafre y llena de humor con pocas sutilezas y muchas toñas.








