Las muchas formas de entender a las Tortugas Ninja
«Cowabunga»
Si bien no se puede decir precisamente que las antologías estén de moda, sí que podemos afirmar que el interés por ellas ha crecido mucho en los últimos años. De estar desaparecidas a principios de la pasada década nos hemos movido a un tiempo en el que toda editorial indie tiene la suya. Como no podía ser de otra forma, IDW ha aprovechado tan dulce ocasión para las historias cortas dejando un hueco para nuestras queridas Tortugas Ninja, pero lo ha hecho con la tradición de mezclar el blanco y el negro con otro color, que estaba claro que iba a ser el verde.
Estos experimentos siempre son interesantes, con lo que es lógico que Moztros, en su actual apuesta por las Tortugas Ninja, haya decidido publicar este tomo (hizo lo mismo hace poco con Bloodshot) que recoge la miniserie completa de cuatro números Teenage Mutant Ninja Turtles: Blanco, Negro y Verde. Además hay que tener en cuenta el nombre de los autores, pues IDW no ha escatimado llamando a gente. A razón de cuatro pequeños relatos por número, disfrutaremos de un total de dieciséis historias muy variadas, de calidad muy variada, como es lógico, pero con un nivel general bastante alto.
Evidentemente estamos aquí por dos motivos, los autores y las tortugas, pero tras leer Blanco, Negro y Verde he de decir que con lo que me quedo es la variedad y la riqueza del mundo de los cuatro hermanos, que dan para interpretaciones de todo tipo y todas ellas encajando a las mil maravillas.


Hemos tenido historias de las Tortugas Ninja de todo tipo, desde los cómics viscerales del principio hasta las versiones más infantiles, pasando por la ciencia-ficción, la fantasía o hasta el género negro, y tocando tanto el drama como la comedia. Ya no es que cada autor venga a contar su historia, es que cada uno escoge el género al que quiere adscribirla, sin continuidad pero siempre con un sentido, con una fidelidad a las Tortugas Ninja. Pocas licencias han tenido una vida tan variada como esta y Blanco, Negro y Verde es una demostración más.
¿Con qué versión de las Tortugas Ninja te quedas tú? La respuesta a esta pregunta hará que nos gusten más unas historias que otras, pero ya solo por el repaso que hacen las diferentes versiones merece la pena. Como ejemplo solo tenemos que echar un ojo a las dos primeras, mientras que Declan Shalvey se lanza a por una aventura reflexiva que trata sobre la relación entre los hermanos, donde Donatello tiene el protagonismo y el dibujante nos deleita con su arte, impresionante en cada página, tenemos luego a un Jesse Lonergan influenciado por Stan Sakai (ya conocemos la relación de Usagi con las Tortugas ¿verdad?) que junto a Dave Baker se llevan a Leonardo al pasado en una historia con un título que no deja lugar a dudas, La espada brutal de Leonardo.
Es un tomo lleno de contrastes, otro ejemplo claro lo encontramos poco después cuando a una historia de tono muy infantil como la que propone Paulina Ganucheau, tanto en tono como en dibujo, le sigue otra con Casey Jones y los chicos dando palos a diestro y siniestro, con una clara referencia al Body Count de Image, de la mano de Gavin Smith.


No deja de ser curioso como incluso con el mismo género se pueden hacer historias muy opuestas. Tyler Boss nos ofrece una historia noir con Michelangelo tratando de descubrir lo que pasó con su pizza desaparecida, mientras que Dave Wielgosz y Riley Rossmo ponen a Raphael en la piel de un habitante de la ciudad del pecado en Sin Sewer. Dos tonos muy distintos en un mismo género y sin perder la gracia en ambos casos.
Por supuesto que hay sitio para las risas, Shredder se engancha en cosas es un claro ejemplo, con un Chris Condon lejos de su tono habitual y bien acompañado por Carson Thorn, o ese curioso Vacaciones en Miami de Carlos Giffoni con el peculiar dibujo de Alexis Ziritt.
La verdad que el dibujo es el punto fuerte de este tomo, además de los mencionados como Ziritt, Shalvey o Boss, todos con grandísimos trabajos en el indie USA, hay auténticas bestias como Jock, Lee Garbett o Patrick Gleason, aunque si tenemos que presumir de uno ese debería ser Javier Rodríguez. No solo por ser uno de los dibujantes del momento (cosa que lleva siendo ya un buen puñado de años) y por las ganas que había de verlo dibujando a las Tortugas Ninja (que eran muchas) sino porque La Dogu Verde es su primera historia como autor completo para el mercado USA.


Total, que sí, que había ganas de este tomo y es un “must have” para quienes adoren a las Tortugas Ninja. Personajes de primera y autores de primera solo pueden dar lugar a algo bueno, está claro, pero además es que las historias derrochan cariño, y eso es un plus. De hecho otra cosa que me ha gustado mucho es el color, no todos los artistas usan el mismo tono de verde ni lo hacen de la misma forma. Unos llenan las páginas, otros son minimalistas, unos tonos agresivos, otros más suaves… en definitiva, variedad. Un buen adjetivo para este tomo y para las Tortugas.
Lo mejor
• El dibujo.
• Ver cómo cada autor o equipo creativo reinterpreta a las Tortugas Ninja.
Lo peor
• Como en toda antología, hay historias de diferente calidad.
Guión - 7.5
Dibujo - 8.5
Interés - 8
8
Las Tortugas Ninja en sus diferentes facetas pero siempre interesante.








