Superman 1 a 4

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Edición original: Action Comics #1-8 (DC Comics)
Edición nacional/ España: Superman #1-4 (ECC Ediciones)
Guión: Grant Morrison
Dibujo: Rags Morales, Gene Ha, Brent Eric Anderson, Andy Kubert
Entintado: Brent Eric Anderson, Rick J. Bryant, Chris Cross – ‘ChrisCross’, John Dell III, Jesse Delperdang, Gene Ha, Bob McLeod, Sean P. Parsons, Brad Walker
Color: Brad Anderson, David Curiel, Art Lyon, Jay David Ramos, José Villarrubia
Formato: Grapa, 56 págs.
Precio: 3,95€

La noticia que confirmaba esta nueva etapa de Grant Morrison a los mandos del buque insignia de la DC fue tomada por el fandom con dosis pares de desconfianza y regocijo. Obviando a los recalcitrantes de la continuidad y centrándonos en los optimistas, el nivel de alegría no era para menos: tras su titánico All Star Superman, la posibilidad de nuevas aventuras del kriptoniano escritas por el escocés fueron recibidas por el lector con la misma alegría que le produce a un nerd que una tía buena le sonría.

Como parte del borrón y cuenta nueva que suponen estos nuevos 52, retomar Action Comics desde el número uno, sacrilegio para unos, necesidad vital para otros, fue la primera noticia de que esto iba en serio. No en vano se estaban atreviendo a renumerar la cabecera más longeva de la casa, con cerca de un millar de números a su espalda. Y este nuevo comienzo, publicitado a través de unas primeras imágenes temerarias de tan particulares, confirmó la intención de crear un nuevo canon. Uno tan distinto en tono y forma que hacia presagiar lo mejor y lo peor del autor de Los Invisibles. Al final, una vez leídos estos primeros números, la conmoción no es tanta y aunque, sin ser su mejor trabajo, digan lo que digan, el guionista cumple y nos presenta una obra mejor de lo que se la acusa en lo foros de los aficionados.

Morrison, como decía, se atreve con la novedad de un Superman a priori distinto. Una vuelta de tuerca quizá necesaria después de casi setenta y cinco años de aventuras de un personaje que está destinado a sobrevivirnos a todos. Así, como si de una reinvención de las aventuras de Superboy se tratase, el escocés sitúa al oriundo de Smalville, recién llegado a Metropolis, con aspecto de geek ojeroso y ansioso, vestido con un carácter peleón y contestatario, digno de la típica reacción intelectual de izquierdas de chavales humildes. No en vano, es hijo de granjeros. Y esto se extrapola en principio como el caldo de cultivo de la personalidad del nuevo, joven e inexperto Superman.

Así, la trama de arranque nos trae a un personaje conocido por todos, pero con un twist populista y por fin, esta vez sí, humano. Humano por su cercanía ideológica, por su pulsión defensora del más desamparado. Un héroe a pie de calle, que no se ha visto envuelto aún en sagas contra deidades o alienígenas de corte rocambolesco. Y mientras sus diatribas contestatarias le llevan a morder a los poderosos, su cuerpo padece como no habíamos visto ni en los benditos tiempos de San John Byrne. Este Superman aún no vuela, siente dolor cuando los edificios le caen encima y su poder desprende un arraigo telúrico, a años luz de la habitual sensación de mágica omnipotencia que ha caracterizado al personaje a lo largo de las últimas décadas. Es por tanto un Superman que siente, padece, toma malas decisiones, se preocupa, suda y sufre. Repito, humanizado y cercano. Todo lo que puede serlo un tipo que es capaz de detener un tren o saltar un edificio.

Y mientras su cuerpo sufre, su vocación periodística le lleva a dedicar sus poderes a una causa noble. Como comentaba más arriba, los villanos son los ricos y poderosos, que extorsionan, abusan y roban; que oprimen, engañan y nos ahogan. Superman como el signo de los tiempos. Ya no es una defensa de la american way of life, sino una llamada de atención al abuso de la misma. Un Clark Kent reaccionario, donde su angst juvenil estalla –un poco tarde- en reproches al sistema capitalista y rechazo de la violencia militarista. Un Superman por el pueblo y para el pueblo. Este giro radical salpica incluso a la elección del nuevo uniforme, por llamarlo de alguna manera, que viste nuestro héroe renacido. Y no puede ser más significativo: unos jeans remendados, sencilla camiseta con la sempiterna “S” y botas de granjero. O de obrero, como queráis. Más claro, agua.

Por sorprendente que parezca, lo mejor es que en estos primeros números, la propuesta del escritor escocés funciona. No son los tebeos más originales que ha parido -me da que tampoco lo pretende-, pero generan interés.

Lástima que una vez terminada la primera trama, la cosa no siga por ahí. Lástima que parezca que los editores se hayan asustado y hayan echado el freno, pues la historia que sigue a los primeros números no hace sino echar por tierra lo anterior. La sencillez expositiva del comienzo se borra de golpe y plumazo con una aparición difícil de seguir de la Legión de Superhéroes, así como la presentación de sopetón de nuevos villanos. La sensación después del segundo arco argumental es la de estar leyendo el capítulo cincuenta y tantos de una saga de la que no hemos visto los capítulos previos. De la concreción de un nuevo comienzo a una algarabía argumental evocadora del pasado multi-universal del superman pre-Crisis. Si bien estos conceptos son totalmente afines al gusto y trayectoria morrisonianos, ¿este brusco volantazo es culpa entonces del escritor o del editor? ¿Querían acabar rapidito con el Superman inseguro y de izquierdas? Los siguientes números contestarán esta pregunta. Y espero también que los comentarios de este foro me iluminen al respecto.

Mucho Morrison, mucho reboot, pero ¿qué hay del apartado gráfico? Pues, en esto primeros siete capítulos, a pesar de lo citado y de un baile de dibujantes común ya –y muy reprochable por cierto- en la editorial propiedad de la Warner, hay más cosas que disfrutar. Por ejemplo, el arte de Rags Morales. El dibujante, sabedor del tremendo encargo, revoluciona su propio motor y nos regala su mejor trabajo hasta la fecha. Con un ojo puesto en la natural plasticidad de la línea redonda del mejor Dave Stevens, Morales saca partido de la nueva naturaleza más terrenal del de Kripton y diseña viñetas llenas de dinamismo, de movimiento, como un narrador versado y elegante. Pero a la vez, con hincapié en el detalle y la composición. Pena es que no pudiera encargarse de todas las planchas. La entrega mensual manda. Aunque sus sustitutos, Anderson y Kubert hijo, cumplan expediente.

¿He resuelto tus dudas? ¿Vas a echarle un ojo? Teniendo en cuenta que Morrison acaba su andadura en el número 16 yanqui, y conociéndole, tratará de dejar un legado complicado de igualar. No es el mejor Superman de la Historia, pero piensa en la serie como en una canita al aire: te dará una alegría, te quitará la picazón, pero te dejará con ganas de más.

Firma Invitada: Raúl Silvestre

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Mr. X
Mr. X
Lector
19 septiembre, 2012 8:38

 Gran reseña. “La sencillez expositiva del comienzo se borra de golpe y plumazo con una
aparición difícil de seguir de la Legión de Superhéroes, así como la
presentación de sopetón de nuevos villanos. La sensación después del
segundo arco argumental es la de estar leyendo el capítulo cincuenta y
tantos de una saga de la que no hemos visto los capítulos previos” Exactamente. Y sigue por ese rumbo. Números muy buenos -el del Superman negro podrá ser un homenaje a Obama, pero es excelente- y otros casi incomprensibles. Una decepción, en fin (sobre todo habiendo leído antes All Star Superman, el mejor cómic pijamero de los últimos años). Por lo menos su trabajo en Batman Inc es bastante más potable. Espero con ganas su Multiversity a ver si el calvo escocés nos vuelve a ofrecer una gran obra, porque esta no lo es.

Juanete Chupete
Juanete Chupete
Lector
19 septiembre, 2012 10:59

Pues como yo he venido diciendo en otras entradas, los números de Morrison del Supes, me parecen malillos. Demasiada prisa por meter demasiados personajes mal esbozados, acumulación, y casi precipitación de hechos, a veces mal concatenados, apenas hilvanados y agujeros argumentales del tamaño de gigante roja. Si este cómic lo firmara cualquier otro, me temo, que muchos que lo aplauden verían sus defectos con mayor claridad.

A mi me parece mucho mejor el número 5 de Pérez y de Merino.

Sagittarius
Sagittarius
Lector
19 septiembre, 2012 12:09

 Es que los 4 primeros números son de Action Comics y el quinto es el #1 de Superman. Pero en España, ECC los ha sacado dentro de la misma cabecera.

A mi me ha parecido perfecta la crítica. Estoy completamente de acuerdo en todo salvo en lo del reinicio de la numeración. Me parece perfecto, da la posibilidad de iniciarse a nuevos aficionados y de actualizar y dar un aire fresco al personaje.

¡Un saludo a tod!

peta-z
Lector
19 septiembre, 2012 13:07

 a mi me ha gustado pero opino como el articulista, lo de la legion de superheroes me dejo perdido en el bosque. Voy a esperar un poco para releerlo con calma, pero en general me esta gustando lo que voy leyendo de nuevos DC.

Reverend Dust
Lector
19 septiembre, 2012 13:58

Es que los 4 primeros números son de Action Comics y el quinto es el #1
de Superman. Pero en España, ECC los ha sacado dentro de la misma
cabecera.
A lo que se refiere la reseña es al número #5 de ACTION COMICS, incluido en el número #4 de SUPERMAN de ECC.

Y yo no veo rara la inclusión de ese capítulo de la Legión: el villano es el mismo que antes, el señor pequeñito que nadie sabe quién es, el que vuelve loco a Glenmorgan es el que une a ese grupo de villanos en la mente de Clark.

Yo disfruto como un enano de esta etapa y la relectura en español me ha llevado a darme cuenta de mil detalles más que en la primera lectura descolocante.

Adrammelech
Adrammelech
Lector
19 septiembre, 2012 18:04

 Yo disfruto como un enano de esta etapa y la relectura en español me ha llevado a darme cuenta de mil detalles más que en la primera lectura descolocante.

A mi me paso CASI lo mismo, la primera lectura de Action comic mucho no entendí ya que aparecían”nuevos” personajes y tramas que no las identificaba con el antiguo universo, pero tras una segunda lectura entendí muchas cosas y disfrutando el cómic un 200% más, claro que Morrison le gusta ampliar las tramas y leyendo uno solo es difícil pillarlo, pero cuando lo haces es una gran obra, por lo menos lo eh sentido asi leyendo los 12 números + el 0.

Daniel Gavilán
20 septiembre, 2012 8:15

 Pues como yo he venido diciendo en otras entradas, los números de
Morrison del Supes, me parecen malillos. Demasiada prisa por meter
demasiados personajes mal esbozados, acumulación, y casi precipitación
de hechos, a veces mal concatenados, apenas hilvanados y agujeros
argumentales del tamaño de gigante roja.

Mi opinión la verdad es que es más cercana a lo que Juanete comenta en este párrafo. Buenas ideas y tal, pero expuestas de forma caótica y atropellada sin que Morrison parezca sacarle juego. ¿Que el Superman antisistema mola? Desde luego, pero en apenas en un número lo dejaba de lado para ponerlo en una situación al más puro estilo Hulk, en apenas otro nos planteaba una amenaza raruna, en apenas otro metía una historia con la Legión que no venía casi a cuento de nada, en apenas otro… demasiados bandazos para una serie que lleva tan pocos números y a los que ni con relecturas soy capaz de extraerle demasiada sustancia