Sukeban Turbo, de Sylvain Runberg y Victor Santos

Chicas de armas tomar.

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Edición original:Sukeban Turbo FRA, Glénat comics
Edición nacional/ España:Norma Editorial, noviembre 2020
Guion:Sylvain Runberg
Dibujo:Victor Santos
Traducción:Marina Borrás Ferrá.
Formato:Cartoné, 144 Páginas
Precio:22,50€

A pesar de que Norma Editorial lo haya publicitado como novedad americana, Sukeban Turbo es una obra publicada originalmente para el mercado francobelga con un guion del belga Sylvain Runberg (1981) y dibujo de Victor Santos (1977), que ya había trabajado anteriormente para ese mercado con su serie de creación propia Young Ronins que edito en dos volúmenes Soleil Productions. La obra vio la luz de la mano de Glénat en 2016 como cualquiera puede ver en los créditos de la edición, en las entrevistas procedentes de la edición francesa a los autores incluidas como extras en tomo y como nos dijo Victor Santos cuando le entrevistamos en 2017: “Sukeban Turbo surge a raíz de una propuesta de Olivier Jalabert, editor de cómic americano de Glenat. Publica mucho cómic de Image y Dark Horse y le gusta mucho mi trabajo, ha publicado Furious, Black Market y los tres álbumes de Polar allí. Se le ocurrió hacer una serie de novelas gráficas que mezclara autores del mercado americano con franceses que también se van a exportar al mercado americano, y me empareja con Sylvain Runberg”. Posteriormente, en el año 2018 IDW la edito en el mercado USA partida en cuatro grapas.

La procedencia de Sukeban Turbo no es algo baladí, ya que influye en la concepción tanto del guion como del dibujo, pero estamos ante una obra que representa a la perfección la globalización que ha sufrido, no solo el cómic, sino la cultura en general, ya que las influencias se entrecruzan, no solo temáticamente, sino también en aspectos técnicos. Esa mezcolanza se puede observar tanto en el guion como en el dibujo. En el guion de Runberg se puede ver la influencia de muchas ficciones estadounidenses de género negro, pero la forma de acercarse a los personajes responde una sensibilidad y códigos más propios del cómic europeo, sin embargo, la gran influencia y el germen de la historia son las pandillas de chicas delincuentes que surgieron en los años sesenta en Japón llamadas Sukeban. El dibujo de Victor Santos, lleno de influencias tan diversas como Matt Wagner, José Muñoz o Goseki Kojima, conserva toda la fuerza de la que siempre dota a las escenas de acción, pero la composición de página no es tan arriesgada como las que acostumbra a emplear en sus obras para el mercado americano o español, porque muchas de las obras destinadas al mercado francobelga están más encorsetadas en ese sentido. Todas esas referencias e influencias terminan por crear una obra con personalidad propia.

Sukeban Turbo nos cuenta la historia de Shelby Buckman, una estudiante de un instituto de Nueva York que lidera una banda de chicas llamada Sukeban Tribe con las que comente crímenes y trafica con drogas para un traficante llamado Jared. La inspiración para crear la banda fueron las películas japonesas sobre las Sukeban, un subgénero conocido con el nombre de Pinky violence, que vio en su juventud. De manera paralelo vemos a Sam, el miembro más popular de Urban Smile, una boy band que está en la cresta de la ola. Aunque ambos pertenecen ahora a mundos distintos, comparten un pasado común con más de un secreto, y su forma de vida actual pende de un hilo.

La decisión del editor de Glénat de juntar a ambos autores para esta obra no pudo ser más afortunada, ya que el guion parece pensado ex profeso para el estilo de Victor Santos, ya que tiene muchas cosas en común con algunas de sus obras como autor completo. Una historia trepidante en la que las escenas de acción se suceden con mucha velocidad y una trama muy sólida que te mantiene en vilo hasta la última página. Sin embargo, la principal diferencia con obras como del mismo género de Victor Santos como Pulp Heroes o Polar, es que Runberg realiza una obra mucho más pegada a la actualidad, además de que Shelby es un personaje mucho más ambiguo que los de las obras mencionadas, ya que, a priori no tiene una causa para la violencia que ejercer. Sin duda, ella es lo mejor de la obra y es que gracias a ella podemos ver que no estamos ante una obra que es solo pura diversión y adrenalina. Shelby, aunque lleve una vida más que cuestionable, lo que busca es su propio lugar en un mundo machista que le pretende decir cómo debe vivir su vida, lo mismo que sucedía con las Sukeban en los años setenta. Una rebelión contra las normas establecidas que aún sigue siendo necesaria en un mundo que todavía es muy machista.

El contraste entre Shelby y Samuel es el mismo que existe entre la realidad y ese mundo prefabricado que muchas veces nos nuestra la cultura de masas, en la que todo tiene un regusto artificial. Sin embargo, cuando ambos deben confrontar sus problemas vemos como Samuel se desmorona y toda la imagen que se había construido no le sirve para tapar su verdadera personalidad y hundirse. Shelby, en cambio, consigue salir a flote.

Aunque no es el objetivo principal de la obra, gracias a los distintos mundos en los que lo personajes se mueve podemos ver como cada vez fórmanos parte de un mundo más globalizado donde las culturas cada vez están más entremezcladas y los hípsters, los macarras, las estrellas del pop de Nueva York son los mismo que los de cualquier otra ciudad.

Ver la firma de Victor Santos en una obra es garantía de que estamos ante una obra magníficamente narrada y con un gran sentido de composición de página. Aunque como ya hemos dicho en esta ocasión no vemos la misma capacidad de experimentación que en otras ocasiones. También hay que destacar el uso del color como elemento narrativo.

La edición de Norma tiene un formato similar a las series estadounidenses independientes que publican, una decisión lógica ya que son los compradores de los trabajos para ese mercado de Victor Santos. El tomo está repleto de extras con un artículo sobre las Sukeban de Romain Grosjean, dos entrevistas a los autores y material gráfico sobre el proceso de creación de la obra.

Sukeban Turbo es una obra muy entretenida y con un guion muy bien medido, pero también esconde una reflexión sobre los roles tradicionales y la obligación de rebelarse ante ellos.

Edición original:Sukeban Turbo FRA, Glénat comics Edición nacional/ España:Norma Editorial, noviembre 2020 Guion:Sylvain Runberg Dibujo:Victor Santos Traducción:Marina Borrás Ferrá. Formato:Cartoné, 144 Páginas Precio:22,50€ A pesar de que Norma Editorial lo haya publicitado como novedad americana, Sukeban Turbo es una obra publicada originalmente para el mercado francobelga con un guion del…
Guión - 7.5
Dibujo - 7.5
Interés - 7.5

7.5

Sukeban

Un relato eficaz y entretenido que esconde más de lo que parece.

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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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