Selecciones Marvel. El Doctor Muerte: El Día de Muerte

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Edición original: Marvel Comics – agosto 1970 – octubre 1971
Edición España: Comics Forum – junio 2001
Guión: Roy Thomas, Larry Lieber
Dibujo: Wally Wood, George Tuska, Gene Colan
Entintado: Wally Wood, Mike Esposito, Frank Giacoia, Tom Palmer
Color: S. D.
Portada: Rafael López Espí
Precio: 5,68 euros (tomo en tapa blanda de noventa y seis páginas)

 

El décimo sexto número de la colección Selecciones Marvel aportó como principal novedad a la serie el protagonismo de un villano. El Doctor Muerte, archienemigo por antonomasia de los Cuatro Fantásticos, asomó su metálico hocico para presentar a la parroquia hispanoparlante algunas de sus aventuras en solitario, publicadas originalmente en la colección Astonishing Tales. La cabecera, de cadencia bimestral, presentaba en cada entrega aventuras del despiadado monarca de la faz desfigurada y de Ka-Zar, el señor de la Tierra Salvaje. La publicación de Forum se centró únicamente en las andanzas del latveriano, dejando para mejor ocasión (aún por llegar) la recuperación de las peripecias del Tarzán antártico de la casa de las ideas.

Los relatos contenidos en el tomo presentan unos equipos creativos sumamente interesantes desde el punto de vista histórico. Así, en el apartado literario tenemos a Roy Thomas (que no necesita presentación) y a Larry Lieber (hermano menor de Stan Lee y currante más o menos habitual de la casa de las ideas en esos años). Sus guiones serán llevados a la viñeta por nombres tan ilustres como los de Wally Wood, George Tuska o Gene Colan, complementados por brochas igualmente famosas como las de Mike Esposito, Frank Giacoia o Tom Palmer. Jóvenes talentosos que despuntaban en plena expansión marveliana se unían a artistas consagrados que aportaban una experiencia contrastada en la tarea de contar historias protagonizadas por uno de los personajes más carismáticos de cuantos habían salido de la prolífica factoría Lee-Kirby. Desgraciadamente, la materia prima sobre la que había que trabajar no era precisamente de primera calidad.

Nadie puede discutir el hecho de que, mientras los Cuatro Fantásticos fueron el buque insignia de Marvel, ningún villano de cuantos poblaban las publicaciones de la editorial podía hacer sombra a Víctor von Doom. Sin embargo, había y hay una diferencia bastante importante entre contar historias con el personaje como antagonista y relatarlas dándole la pista central y construyendo alrededor todo un escenario. Cuando el punto de partida es un monarca absoluto vestido con una armadura y un sobreveste de color verde mesa de billar, la tarea de construir un trasfondo que no resulte risible es un desafío interesante. Marvel siempre se ha jactado de presentar personajes más bien realistas (partiendo de la premisa de la necesaria suspensión de la realidad en el género superheroico) pero en cuanto la mayoría de sus autores ponían el pie fuera de Estados Unidos, el festival del disparate estaba servido. Ahora que tenemos Internet y que artistas de todo el mundo y parte del extranjero están vinculados a la industria, la ambientación no neoyorquina ha mejorado bastante, pero hace medio siglo los tebeos estadounidenses no se distinguían mucho de las películas o las series de televisión, a la hora de construir un extranjero (el territorio) plagado de tópicos vergonzantes. Por obra y gracia de tebeos como éste, Latveria sigue siendo en lo esencial un país de pandereta a mitad de camino entre la Ruritania de El prisionero de Zenda y los reinos de cuento de hadas de las literaturas europeas. Un minúsculo principado del viejo continente enclavado en los Alpes bávaros o en los Balcanes (las placas tectónicas marvelianas van que se las pelan) donde los villorrios y sus pobladores parecen decorados y trabajadores de un bar tirolés. Un ¿principado? ¿baronía? ¿república bananera? de juguete donde Muerte ejerce como monarca absoluto y donde la tecnología más avanzada se combina con un modo de vida medieval. Bien es cierto que esta última descripción es predicable de muchos de los países que, eufemísticamente, se denominan “en vías de desarrollo”, pero como cualquier Estado diseñado en los tebeos, Latveria se ha convertido en algo más y más incongruente conforme han pasado los años y los pijamas coloridos han ido dejando paso a los uniformes militares y a más y más dosis de “realismo tecnomágico”.

Por mucho que Roy Thomas se esforzara en presentar a Muerte como un adversario capaz de tratar de tú a tú a los todopoderosos Estados Unidos, el diseño de Latveria y el tono de las aventuras recopiladas parece retrotraer la acción al siglo diecinueve. Pueblos atemorizados bajo la sombra de un castillo medieval, conspiraciones teatrales, experimentos que salen de aquella manera (evocando la mejor tradición del terror gótico). El pequeño país europeo no es más que un telón pintado en el que el buen Doctor finge gobernar con puño de hierro y guante de esparto, mientras hace frente a desafíos y frustraciones. Don Víctor es rey, guerrero y hechicero, y siempre parece enfrascado en algún plan para dominar el mundo. Parece patente su capacidad para conseguir la meta mas ¿por qué no lo hace? Dejando aparte la obvia respuesta de que en tal caso habría que cerrar el chiringuito, Thomas y Lieber plantean algunas explicaciones que pasarán a formar parte de la tradición del personaje. Por otra parte, y aunque estemos hablando de un villano, no hay que olvidar que ahora tiene su propia cabecera, por lo que hay que intentar presentarle de otra manera. Muerte sigue siendo Muerte, pero también es –a su modo y manera- trágico, noble y honorable. Esto se consigue enfrentándole a adversarios que, en comparación, resulten mezquinos, miserables y / o más rechazables. Rudolfo, el legítimo heredero al trono de Latveria, es un hombre obsesionado por recuperar el poder al precio que sea. Cráneo Rojo y su desvencijada panda de fósiles de la Segunda Guerra Mundial simbolizan lo peor que la humanidad puede aportar. Los demonios que aprisionan el alma condenada de su madre constituyen la arquetípica representación del mal. Al final del tomo, cuando Muerte ha sido derrotado una vez más, es inevitable sentir simpatías hacia el hombre que está dispuesto a arriesgar una y otra vez su alma para redimir a su progenitora.

Aunque estas historias hayan soportado muy mal el paso del tiempo, hay que reconocer su valor a la hora de sentar las bases sobre las que autores posteriores desarrollaron historias de gran interés. Latveria se ha convertido en el molde sobre el que cocinar más países de todo a un euro con los que escenificar conflictos reales sin que ciertas sensibilidades se vean aludidas. La Eslorenia de Fuerza de Choque, ora en el Báltico, ora en los amorfos Balcanes marvelianos, es una de tantas hijas bastardas del principado alpino. John Byrne perpetuó la imagen de postal tirolesa y defendió la necesidad de mantener estos tópicos (deleitando también a la afición con unos cuantos patinazos culturales, cuando convirtió al Doctor Muerte en pescador durante su estancia en la colección noventera de Namor). La lucha por rescatar el alma de su madre fue un argumento recurrente hasta la memorable novela gráfica Triunfo y tormento. Al mismo tiempo, la fuerza de estos lazos creacionales ha impedido que el personaje prospere en otros experimentos editoriales como la línea Ultimate. Para bien o para mal, Víctor von Doom seguirá siendo el rey incontestado de un principado de cuento permanentemente anclado en el Oktoberfest.

Lo de todas las noches: tratar de conquistar el mundo
Víctor von Doom, por Wally Wood

22 Comments
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Dynamo
Dynamo
Lector
15 julio, 2014 16:16

En mi opinión el Doctor Muerte es el villano por excelencia del universo marvel. Spiderman puede tener una gran galería de villanos pero no veo ninguno que llegue a la altura de Víctor. Capaz de plantar cara al mismo todopoderoso. Nos podemos reír todo lo que queramos de Latveria, pero siempre que no ande Muerte cerca.

katmudah
katmudah
Lector
15 julio, 2014 17:27

Desde Doom 2099 o más tarde Los Libros de Muerte, no he leído nada acerca de cómo es la vida en Latveria. Me la imagino como Corea del Norte, con un pueblo oprimido obligado a creer las proezas de su rey-dios, aunque a ratos también me imagino a los latverianos viendo a Muerte tal y como los rumanos ven a Drácula, como un héroe que sufre de mala prensa internacional. Quizá este tomo me ayude a tener un nuevo punto de vista.

katmudah
katmudah
Lector
15 julio, 2014 18:49

En fin, siempre nos quedará releer Empire de Mark Waid, y que la imaginación complete la traslación a Muerte y Latveria. Agradecido por el aviso, don Luis.

Lemmytico
Lemmytico
Lector
15 julio, 2014 19:30

“Don Katmudah: ya le digo yo que no. Si hay algún ejemplo de que los tebeos de superhéroes no son ni fueron tratados sobre geopolítica es éste. Quizá tenga yo que darle la razón a un buen amigo que siempre me recuerda que, salvo excepciones, la cultura general del autor yanqui medio no era muy profunda. No recuerdo en qué prólogo se define -por un autor o por un editor- la condición de Muerte COMO“monarca fascista”, cuando esa etiqueta no resiste un análisis superficial.”

Y eso que era Roy Thomas, que coincidiremos tenía una cultura literaria notable. Ni me imagino los demás XD

Spirit
Spirit
Lector
15 julio, 2014 20:36

Señor Jose Luis Pérez; he de reconocer que aún reconociéndole el mérito a la reseña, esta me ha resultado incompleta. Si hay algún motivo por el que este número de la extinta colección de fórum dedicada a los clásicos vale la pena es porque tiene nombre y apellidos; wally Wood. Uno de los principales artistas estadounidenses (no sólo del género de súpers) en una de sus escasas, por desgracia, incursiones, en el género. Es más; aseguraría que el motivo del que alguna mente preclara se decidiera a editar estos cómics es por las 40 páginas delicadamente dibujadas por el malogrado artista.

El cierto que los guiones no eran nada del otro mundo y no reflejaban al Dr Muerte y su entorno con la entidad que se merecen. Pero eso lo soluciona Es más; leído el tomo del tirón no se sabe muy bien qué quiere contar o qué dirección quiere tomar. Pero en el viaje disfrutamos de esas páginas de uno de los mejores artistas de todos los tiempos.

Y cuando parece que la cosa no dá más de sí y este tomo no acaba de encontrar su camino, en apenas diez páginas, las últimas, gerry coway y gene colan, junto con tom palmer, nos regalan una historia sobre la madre de muerte y su encierro en los infiernos que de por sí justifica el tomo. Una obra maestra de la narrativa corta que además es una rara avis en esa marvel de los 70.

Y sí, Waid retrató expléndidamente al dr muerte en Empire, pero ya hizo lo propio con el original en el prólogo a su saga con el villano en su etapa en los 4f; uno de los retratos más crueles del personaje que recuerdo, Byrne incluido.

the drummer
the drummer
Lector
15 julio, 2014 21:27

spirit sabe.
grande wally wood; y menudas jamelgas que dibujaba el h&j$ p#t%.
edición del compleat sally forth ya!!

molon labe
molon labe
Lector
15 julio, 2014 21:51

“Y sí, Waid retrató expléndidamente al dr muerte en Empire, pero ya hizo lo propio con el original en el prólogo a su saga con el villano en su etapa en los 4f; uno de los retratos más crueles del personaje que recuerdo, Byrne incluido.”

Totalmente de acuerdo Spirit, ese numero es acojonante “Bajo su piel”, ese es el verdadero Muerte, tengo apartado un original de ese numero el 67 USA dibujado por el exquisito Mike Wieringo, con un poquito de suerte me llega a primeros de Agosto y os lo enseño por aqui.

jorgenexo
jorgenexo
16 julio, 2014 9:56

¿En serio creéis quie la imagen de Víctor o de Latveria son incongruentes con la realidad de los líderes totalitarios o los países bajo su gobierno?
Yo lo veo acertadísimo, acudamos a regímenes de uno u otro espectro. Es más, Victor Von Muerte no le llega en histrionismo, ni siquiera en sus viñetas más naif, más… teatralmente exageradas en términos megalomaníacos, a las suelas de los zapatos de los Mussolinis, Castros, Chavezs, Hilters o Kim Jon-Ils de la realidad. Y el folklorismo de Latveria no tiene nada que envidiar al folklorismo ultranacionalista de todos estos regímenes. Y por muy hijo puta que pueda llegar a ser el Dr. Muerte… vamos, que no tiene nada que hacer.
En otras cosas no sé, pero en esto, lo de que la realidad supera a la ficción es más cierto que la hostia.

Mr. X
Mr. X
Lector
16 julio, 2014 10:08

Hace poco vi un docu sobre las manías, obsesiones y rarezas de los tiranos contemporáneos… Creo que lo que más me impactó de todo fue que Stalin –que era un gran cinéfilo-, al final de su vida, ordenó que mataran a ¡John Wayne! Al parecer, estaba convencido de que era la representación del “american way of life” y que lo asesinaran podría hacer que los USA flaquearan y perdieran la Guerra Fría. ¡Y llegaron a intentarlo en dos ocasiones (fracasaron, claro, y se mantuvo en secreto! Por fortuna para el Sr Wayne, Stalin la palmó y sus sucesores revocaron tan… pintoresca decisión. Como dice el Sr Nexo, en comparación, lo del Doctor Muerte es de lo más moderado.

katmudah
katmudah
Lector
16 julio, 2014 14:01

Mr X, un ejemplo más cercano lo tenemos en la amenaza de Corea del Norte a EEUU por una película de James Franco, The Interview http://www.hobbyconsolas.com/noticias/corea-norte-amenaza-con-atacar-eeuu-por-culpa-james-franco-77056

De ser una peli sobre el Latveriano, Víctor mataría a cada uno de los participantes de la peli, y luego colgaría el video en DoomTube.

jorgenexo
jorgenexo
16 julio, 2014 15:04

Luis Javier Capote Pérez: considerate invitado a una botellida de, no sé, Dinastía Vivianco Crianza 2009 por tu respuesta.

ultron_ilimitado
ultron_ilimitado
Lector
16 julio, 2014 16:02

Muerte según el guionista que lo pille puede ser tanto un villano con un cierto aire de nobleza a lo Magneto, como un auténtico monstruo despreciable que dejaría en pañales a los grandes dictadores de la historia.

En esto siempre me llama la atención la opinión de Mark Waid que es de éstos últimos. Waid tiene tan claro que Muerte es el ejemplo de desecho humano absoluto que se esfuerza por demostrarlo siempre que puede. Así durante su etapa en los 4F nos mostró aquella escena sacrificando a su “amada” Valeria y también nos dio un paseo por Latveria para que viéramos que los que se oponían a Muerte sufrían torturas medievales.

Personalmente yo siempre he preferido un Muerte con ese halo de nobleza y no me gusta mucho ese Muerte tan genuinamente malvado y mezquino.

frankbanner71
frankbanner71
Lector
16 julio, 2014 18:12

DUUUUMMMTIUVVVV…

pues suena genial,katmudah.tiene fuerza y sonoridad,jeje…

Khonshu
Khonshu
Lector
16 julio, 2014 20:29

“Personalmente yo siempre he preferido un Muerte con ese halo de nobleza y no me gusta mucho ese Muerte tan genuinamente malvado y mezquino.”

Pues el mezquino es el que es fiel al original.

Creo que la idea original de Lee fue el retratarlo como alguien que se ve a sí mismo como alguien noble, pero cuya maldad interior es puesta en evidencia por los héroes a ojos del espectador.

Su propia apariencia ya juega un poco con eso, ya que se trata de un personaje cuya apariencia nos remite a un noble caballero medieval, pero que se haya desfigurado bajo su armadura, al igual que es retorcido su interior.

El invento de Doom como villano noble e incomprendido diría que fue por parte de autores posteriores a Lee que se enamoraron tanto del personaje (porque es un personaje realmente fascinante) que no pudieron evitar dignificarlo.

Ludwig
Lector
17 julio, 2014 2:10

A mi es a otro a los que le chocan esas dos concepciones de Muerte enfrentadas: las de malo malísimo que tanto le gusta a Mark Waid y la de villano con un halo de honor.

Puestos a elegir, me decanto por el segundo. No sé si por lo que me marcó en su momento como lector infantil la Secret Wars, o porque ya de adulto considero que esa versión del personaje posee más matices y profundidad. Pero eso sí, sin llegar a las lágrimas que ponía en su desfigurado rostro JMS en el mítico número de Amazing dedicado al 11-S…

Ahora sólo falta que por fin tenga una adaptación decente en el cine, aunque intuyo que vamos a tener que esperar sentados, a poder ser en un buen trono de madera latveriana.

Miki
Miki
Lector
17 julio, 2014 12:56

No creo que haya ningún choque entre ambas imágenes, su honorabilidad yo siempre he creído que responde más a causas diversas (su capricho, ganas de quedar un peldaño moral por encima de sus adversarios ante sí mismo o a ojos de terceros – no olvidemos que su pais tiene lazos exteriores, si no a ver cómo tiene embajada en pleno Manhattan-) antes que a un auténtico sentido del honor y luego, como todo dictador, hace lo que le viene en gana de puertas para adentro.

Khonshu
Khonshu
Lector
18 julio, 2014 20:51

A mí tampoco me parece que ambas facetas sean irreconciliables.

Creo que Von Doom es capaz de mostrarse noble o incluso heroico frente a individuos a los que se considera superior o cuando le sirve a sus fines. En cambio, cuando se enfrenta a gente moralmente superior como sus rivales superheroicos es cuando queda en evidencia.

En su versión 2099, por ejemplo, las circunstancias le convertían en cuias-ihéroe y encajaba bastante bien.

molon labe
molon labe
Lector
31 julio, 2014 22:32

Aunque el post ya tiene un tiempo, lo prometido es deuda, me ha llegado hoy el original que comentaba mas arriba, del nº67 la pagina 5 con unos lapices delicadisimos y alucinantes del increible Mike Wieringo, aqui os la
dejo para que echeis un vistazo (pero solo uno,eh):

http://www.comicartfans.com/gallerypiece.asp?piece=1148364

Khonshu
Khonshu
Lector
31 julio, 2014 23:32

Menuda joya Molon.

Te tiene que haber salido un pico: Es de un autor fallecido en su plenitud, es el número más emblemático de la etapa Waid/Ringo y contiene una viñeta de acción del grupo contra su gran enemigo.

Me ha sorprendido el acabado final. Muy detallado, muy limpio y muy suave. Quizás haya marcas de bosquejo que no se aprecian en el scan? O puede que Wieringo se trabajara primero otra página preliminar y “calque” luego una versión con el resultado final?

molon labe
molon labe
Lector
1 agosto, 2014 0:03

“O puede que Wieringo se trabajara primero otra página preliminar y “calque” luego una versión con el resultado final?”

Si tiene toda la pinta, he visto algun preliminar suyo con lapiz azul y un acabado mas “rugoso”, la verdad es que al natural es una maravilla, llevo media tarde mirandola y aun no le encontrado un desliz o una simple correccion.