Sandman (Colección DC-Vertigo)

Un reseña y un poco de historia personal para aderezarlo todo.

Por
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Edición original: The Sandman #1-8.
Edición nacional/ España: Salvat/ECC
Guión: Neil Gaiman.
Dibujo: Sam Kieth, Mike DrinGenberg.
Entintado: Malcolm Jones III .
Color: Daniel Vozzo.
Formato: Cartoné, 205 páginas.
Precio: 8,99 euros.

 

En el mundo del cómic existen obras que son un referente, un faro artístico, una cima a la que tan solo se puede aspirar y que sirven de inspiración, de acicate, de objetivo, de brújula, para muchos otros grandes artistas del teclado o del lápiz, a la hora de encarar nuevos proyectos. Son obras que impresionan a lectores y autores, que trascienden el tiempo y perduran viendo como su influencia traspasa las barreras generacionales para ir filtrándose lentamente, como el agua suave de la llovizna, en el imaginario cultural común de infinidad de aficionados al noveno arte.

Una de esas obras es Sandman.

La excusa para hablar de ella es la aparición hace unas semanas de un nuevo coleccionable en los quioscos dedicado, esta vez, a la línea Vertigo de DC Comics. Entre las obras que van a poder disfrutarse en este coleccionable se encuentran muchos de los trabajos más relevantes del sello, como Fábulas, Y el último hombre, Predicador, Hellblazer… entre otros. Un coleccionable que acerca a nuevos lectores y, por que no, también a los no tan nuevos, la posibilidad de tener recopiladas multitud de joyas del denominado arte secuencial.

Para empezar a hablar de Sandman es necesario romper la norma no escrita, pues muchos antes ya han hablado, reflexionado, diseccionado, interpretado y analizado esta obra con excelentes resultados a los que por desgracia no puedo sino aspirar a llegar algún día. Y es por eso por lo que me veo obligado a romper esa norma y adentrarme en el terreno de la personalización, contado una historia a la hora de acercarme a una serie que sin duda marcó un antes y un después en mi formación como lector de comics.

Espero que sepáis perdonarme.

Mi historia con Sandman, y una vez ponga esto sobre la mesa entenderéis como llegamos a hablar de este primer tomo dedicado al personaje dentro del coleccionable, empieza en 1991, año en el que la editorial Zinco comienza a publicar la serie en nuestro país… O eso es lo que yo creía. En realidad, la serie ya se había publicado con anterioridad en la serie mensual Universo DC, una serie contenedor que usaba la editorial, de igual forma que Clásicos DC y DC Premiere, para dar salida a arcos argumentales y miniseries de otras colecciones DC cuya viabilidad comercial no estaba del todo clara a finales de los años ochenta. Concretamente el primer arco de la serie vio la luz en España en los números 17-25-26 y 27 (1989) de la citada colección, siendo el primer número de la serie regular de Zinco el final de ese primer arco.

Aquí empezó Sandman en España.

Fue un inicio titubeante que a un muchacho como yo se le pasó por completo, pues estaba coleccionando la serie, pero la dejé en el número 9 ya que su precio, superior al de otras, no me permitía poder mantener la presión fiscal a la que sometía a mi paga. Tuve que elegir y aposté por Clásicos DC, dejando que Universo DC pasara mes a mes sin volver a mi casa. Aquella decisión me dejó sin poder leer el Deadman de José Luis García lopez, la miniserie de Green Lantern, Amanecer Esmeralda o Plastic Man entre otras pero eso es otra historia que algún día tal vez merezca la pena contar.

En la vida hay que asumir las consecuencias de dichas decisiones.

Zinco publicó Sandman durante 19 números (27-28 USA), momento en que la editorial dejó de editarla en grapa y la pasó a formato prestigio, generando en mí de nuevo el abandono de una serie que sí había calado en mi interior. Abandono de nuevo motivado por el tema económico, puesto que el formato prestigio multiplicada por cuatro el coste del cómic y aquello era inasumible. Las renuncias que exigía adquirir aquellos tomos eran tan grandes que, tras la publicación de Un Juego de Ti, lo dejé… Justo cuando también Zinco lo estaba dejando todo, incluso la publicación de sus demás colecciones. Llegaron dos prestigios más en 1994, Fábulas y Reflejos (31 y 38 USA), que ya dejé pasar para, mucho tiempo después conseguirlos. Pero eso, de nuevo, es ya otra historia.

La cuestión es que de esos primeros números nunca fui consciente de su existencia hasta mucho tiempo más tarde, más incluso de cuando Norma publicó la serie de nuevo en España, más incluso de cuando lo hizo Planeta. Yo cerré mi colección de Sandman con Norma, o eso creía, cuando finalmente me enteré que no, que me faltaban los primeros números de una historia que había empezado con el Señor de los Sueños atrapado durante décadas en el sótano de un nigromante de ambición desmesurada.

En el principio de todo hay un libro.

Entonces surgió un problema. La obra estaba disponible pero las nuevas ediciones me obligan a comprar un tomo con material que no tenía y material que sí tenía. Muchos me decían que lo lógico era hacer entera una de esas nuevas ediciones y así tener disponible de forma completa y unificada tan importante pieza de arte. Sin embargo, nunca me decidí, nunca dí el paso, nunca era el momento adecuado y todo porque en un acto irracional quería conseguir los números de Sandman de la serie de Zinco, Universo DC. Consideraba necesario empezar la colección con la serie que la vio nacer por primera vez en España, pues así enlazaba a la perfección con las demás grapas de Zinco.

Pronto aquel deseo se vio truncado al descubrir que en los salones del cómic que visitaba y las tiendas on line, incluso en las páginas de venta de segunda mano, estos números no estaban disponibles. Mi búsqueda se alargaba en el tiempo y no daba frutos. He conseguido completar infinidad de colecciones que dejé en aquellos días de juventud gracias a estos tres métodos, pero estos cuatro números en cuestión se resistían a ello con fiereza. Tanta que finalmente acabé dándome por vencido.

Dicen que la perseverancia tiene su recompensa, pero en mi caso la recompensa no vino en forma de los comics de Zinco, sino con la edición de este coleccionable que sí tenía los primeros números, los que nunca antes había leído, y que me iba a poder permitir completar mi colección (salpicada de formatos, pero en los que la historia es tan grande y tan magnífica como las encuadernaciones más lujosas).

Y así es como los años y fruto de la casualidad, unido a un momento especialmente propicio para la publicación de grandes coleccionables dedicados al cómic, Sandman llega a mí de nuevo para llevarme a ese mundo que hace ya 27 años supo captar la atención de un muchacho que aprendía el oficio de lector de comics.

Y hasta aquí las normas rotas.

Sandman es la puerta de entrada a un mundo diferente que no podemos percibir con los sentidos convencionales. Un mundo que se esconde en las grietas de la realidad y nos transporta a lo onírico, a lo imposible, a través de toda una serie de personajes que, poco a poco, sirven para adentrase en el terreno de la reflexión sobre las cuestiones que tanto han inquietado a la humanidad y que aún continúan haciéndolo. Gaiman se sirve de su creación para viajar por los sueños, para sumergirse en el terror en una obra en constante evolución y cuyos primeros ocho números no son sino un mero destello de lo que estaría por llegar.

El recoloreado le ha sentado bien a la obra.

El rey de los sueños ha sido atrapado por error por un nigromante que lo retiene durante años, sin más motivo que sus ansias de poder. La humanidad sufre las consecuencias de su cautiverio, con extraños brotes letárgicos hasta que, Morfeo, logra escapar para descubrir que su mundo de sueños se ha desmoronado y precisa de sus objetos personales para recomponerlo.

Esta es la premisa de los primeros pasos de la obra que marcó un antes y un después en la carrera de Neil Gaiman. Unos pasos todavía titubeantes que se mueven a través del Universo DC con soltura, usando a muchos de sus personajes para mover la trama en la que un yelmo, un saquito de arena y un rubí son el objetivo a recuperar.

Gaiman juega con la fuerza del mito, de la leyenda y la retuerce hasta exprimir su esencia en un denso elixir que pulveriza sobre todos y cada uno de sus atractivos personajes. El escritor de American Gods, se aprovecha plenamente de su talento a la hora de escribir sobre lo cotidiano y transformarlo en algo bello, aterrador y poético al mismo tiempo. Su prosa es reconocible y se puede leer hasta el punto de poder saborearla, como si de una agradable mermelada se tratara. Las palabras danzan entre las viñetas, generando una atmósfera que atrapa, que cautiva, que hipnotiza, mientras avanza en una trama de exquisita sencillez. Y es que todo es exquisito en Sandman, pero en estos primeros números, Gaiman, se muestra más conservador con su propuesta, con esa inclusión de elementos superheroicos, de los que llegará a prescindir por completo a lo largo de su obra.

En este tomo empieza todo.

Caín y Abel, una pareja tristemente graciosa.

La obra está cuidada al detalle, pues cada personaje tiene su propia voz, su propia forma de ser y se siente en cada diálogo, en cada viñeta, gracias a la conjunción del trabajo artístico de orfebre de las palabras que realiza Gaiman y el talento de Sam Kieth y Mike Dringenberg, que conjuntan sus lápices para dar vida a ese universo incipiente que brota de la imaginación del guionista. El escritor logra hacer creíbles a personajes fantásticamente irreales, que responden más a ideas mentales que a personajes propiamente dichos, transformando esas ideas culturales en seres tridimensionales con los que poder interactuar con el lector.

Gaiman juega con multitud de elementos a lo largo de estos primeros números, siendo la música algo fundamental para que el cómic no solo se pueda leer, sino también sentir y escuchar. Mi compañero Pedro Paredes ya se encargó de señalar a la perfección esta peculiar relación entre el noveno arte y la música en este interesante texto La música de Sandman. Y es que Sandman está plagado de referencias culturales transversales al propio medio en el que nace y que permite generar profundos debates interpretativos. Debates que siguen abiertos y que hacen de esta obra algo atemporal.

Sandman se fusiona consigo misma, buscando la inspiración en multitud de géneros, revelándolos como perfectas herramientas que, en manos de Gaiman, se manifiestan abiertamente, casi descarnadas, a la hora de mostrar el ilimitado potencial que, con el recorrido de la serie, acabarían por manifestarse. Terror, magia, crisis existenciales, superhéroes… todo parece ser un campo de pruebas, iniciático, para desembocar en el número ocho de la colección, en el que de verdad se puede sentir a Gaiman como el Gaiman de Sandman. Es comprensible que Zinco decidiera arrancar la serie regular en España a partir de este número, por ser el que ya está cincelado en el mármol perlado que es sin duda el material que conforma Sandman como la obra mayúscula del noveno arte que es.

Y toca regresar a las trampas.

Ha pasado mucho tiempo desde que me dejé llevar por el mundo de los sueños, pero volver a este mundo, por mucho que resulte seminal, ha sido una experiencia cautivadora, poderosa e irrepetible. Gaiman es un narrador de indescriptible talento, capaz de hacer de lo cotidiano algo extraordinario, con una prosa melódica, melosa y dulce, al mismo tiempo que resulta aterradora en su fondo y construcción.

Todo aficionado al cómic debería leer Sandman y cuando lo acabe quedarse mirando al techo un buen rato, esperando poder transcender a un estado superior donde poder seguir disfrutando de uno de los pilares fundamentales de este arte que tanto nos fascina.

Fin de las trampas.

Leed Sandman. Leed a Gaiman en sus múltiples facetas como escritor.

  Edición original: The Sandman #1-8. Edición nacional/ España: Salvat/ECC Guión: Neil Gaiman. Dibujo: Sam Kieth, Mike DrinGenberg. Entintado: Malcolm Jones III . Color: Daniel Vozzo. Formato: Cartoné, 205 páginas. Precio: 8,99 euros.   En el mundo del cómic existen obras que son un referente, un faro artístico, una cima…

Primeros pasos.

Guion - 8
Dibujo - 8
Interés - 9

8.3

Sandman demuestra en estos primeros números el potencial que esconde en su interior. Con Gaiman todavía perfilando detalles, la obra se postula como lo que más tarde el tiempo confirmó: una obra maestra del noveno arte.

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Malinwa
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Malinwa

Nunca es suficiente cuando se habla de Sandman… siempre hay algo que decir y que da gusto escuchar ¡Gracias!

gusgus
Lector
gusgus

La verdad que estoy esperando con ansias ese coleccionable de Vértigo. Espero que llegue a Argentina. Aunque el precio de los coleccionables se ha ido a las nubes, por tener Sandman completo, Fabulas, Y the last man y las otras (obras que ya he leído en su mayoría, pero no en formato impreso) vale la pena el esfuerzo monetario (aunque espero que no sea demasiado esfuerzo monetario jejeje). Hablando propiamente de Sandman, es realmente una obra imperecedera. La he leído tanto en castellano como en inglés y siempre ofrece algo nuevo.