Rumbo a Convergence: BLUE&GOLD

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Convergence, el Evento del año en DC Comics va a golpear donde más duele al lector veterano: la nostalgia. Va a atraparnos con el regreso de conceptos pasados que por la razón que sea se han convertido en algo más que simples comics. Y para ello tenemos la llegada de dos series dedicadas a dos de los personajes más queridos por el fandom y que reinaron, como nunca antes dos secundarios lo habían hecho, durante los años finales de la década de los años 80.

¿Qué es lo que hace de un personaje algo grande y diferente? ¿Poderes novedosos, una personalidad absorbente, una caracterización realista, un carisma por encima de la media, un diseño atractivo, personalidad, profundidad psicológica…? Una pregunta con demasiadas respuestas y ninguna de ellas capaz de despejar la incógnita que plantea esta cuestión. El mundo del cómic está lleno de personajes grandiosos, Batman, Superman, Mandrake el Mago, Corto Maltese, Spiderman, Juez Dreed, Tarzan, el Príncipe Valiente, Flash Gordon, Dick Tracy… infinidad de ellos reconocibles por la inmensa mayoría de los mortales, aficionados o no al medio, a los que acompañan infinidad de protagonistas del noveno arte que no disfrutan de ese reconocimiento universal a pesar de sus innegables cualidades. Sea como sea, no podemos definir algo que depende de tal cantidad de variables entre las que se incluye una no muy científica, ni cuantificable, como es la suerte. Nadie posee la fórmula para crear un personaje que triunfe, pero lo que sí sabemos es que en el mundo del cómic se forjan leyendas donde uno menos lo espera.

Y como toda leyenda, tiene un principio.

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El año 1939 ve como a los kioscos llega el primer número de una nueva serie publicada por la editorial Fox Comics, titulada Mystery Men Comics. En ella se nos narran las aventuras de Dan Garrett, un policía recién llegado al cuerpo que usa un llamativo uniforme azul, que incluía un chaleco antibalas, que toma regularmente la vitamina 2X capaz de dotarle de fuerza sobrehumana, asistido por el farmacéutico del barrio en su lucha contra el crimen. Este primer número está firmado por Charles Nichola (seudónimo de Charles Nicholas Wojtkoski) aunque haya indicios de que el guion pudiera haber sido escrito por el mismísimo Will Eisner.

El personaje gozó de cierta popularidad, lo que hizo que protagonizara seriales de radio y tiras de prensa, pero quedando perdido, como otros muchos héroes de la Edad de Oro, y olvidado al llegar 1950. Ese mismo año Fox Comics vendió el personaje a Charlton que reeditó las historias del personaje correspondientes a la Edad de Oro hasta que lo renovó por completo en 1964. Pero no sería hasta 1966 cuando una nueva serie dedicada al personaje viera la luz. En la nueva versión Garrett dejaba de ser un policía y se convertía en un arqueólogo que, en medio de una excavación en Egipto, encuentra un artefacto mágico con forma de escarabajo que le confiere poderes con los que combatir el crimen.

Tras varios intentos por parte de la editorial por relanzar al personaje, todos ellos infructuosos, en 1966 en la cabecera Capitan Atom #83 se presenta por primera vez a Ted Kord un estudiante del Garrett arqueólogo que asume su legado tras su muerte. Por fin parece que en Charlton han dado con la clave de este personaje y en 1976 recibe colección propia.

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Kord cambia el registro del personaje de nuevo y ahora se trata de un perfil de inventor, genio de la electrónica que hace uso de sus gadgets particulares para combatir las injusticias del mundo. La creación de esta encarnación se la debemos a Steve Ditko (creador de Spiderman junto a Stan Lee).

En 1983 la editorial Charlton cesa su actividad y sus personajes, siendo algunos de los más relevantes el Capitán Atom, Pacificador, Nightshadow, Question y el que ahora nos atañe Blue Beetle, los vende a la editorial DC Comics. Bien es sabido, a estas alturas, del proyecto que DC encargó a Alan Moore para integrarlos dentro del Universo DC y que la propuesta del inglés tuvo que ser descartada por el estado en que dejaba a los personajes, lo que llevó a la editorial a realizar dicha integración en la serie Crisis en Tierras Infinitas dejando a Moore libertad para acometer el que iba a ser su trabajo con mayor repercusión mediática: Watchmen.

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Tras la serie de Crisis el personaje recibiría serie propia que duraría 24 números, para terminar formando parte de una de las encarnaciones de la Liga de la Justicia más recordadas de la historia de esta formación. Algo que ocurrió en 1987 de manos de Keith Giffen, JM DeMatteis y el dibujante Kevin Maguire, concepto y formación sobre la que trataremos más tarde.

Y este es uno de los principios de la leyenda.

La otra parte de la leyenda nos obliga a viajar hasta el año 1986. Ese año el dibujante y guionista Dan Jurgens crea a Booster Gold, siendo el primer personaje de cierto renombre introducido tras lo acontecido en la serie Crisis en Tierras Infinitas.

Michael Jon Carter nació en el futuro, en el siglo XXV, para ser exactos, en la ciudad de Gotham y gozaba de una buena vida como estrella deportiva. Todo parecía ir bien hasta que su padre, que los abandono a él y su hermana gemela cuando eran unos niños, regresa a su vida y lo convence de que se deje ganar en un partido para conseguir una enorme cantidad de dinero proveniente de las apuestas. Su acción es descubierta y es expulsado del equipo de por vida. Es entonces cuando se va de Gotham a Metropolis y consigue un trabajo como vigilante del Metropolis Space Museum donde entra en contacto con la comunidad superhéroica del siglo XX a través de las grabaciones históricas. Con la ayuda de un robot llamado Skeets roba un cinturón de fuerza de Brainiac 5, un anillo de la Legión y hace uno de una esfera de Rip Hunter para viajar en el tiempo y retroceder al siglo XX y convertirse en un superhéroe al conocer muchos de los sucesos que van a acontecer.

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Y esta es la segunda parte de la leyenda.

En 1987 estas dos partes se unen en la nueva cabecera dedicada a la Liga de la Justicia, denominada ahora como Internacional, en la que sus autores deciden no poner a los pesos pesados de la editorial y arrancar la colección con una de las alineaciones más peculiares y arriesgadas de la historia de los comics. Giffen y DeMatteis rompen con lo establecido y deciden aplicar las normas de una sitcom cualquiera a la serie bisagra de la editorial. Sus componentes son Guy Gardner, Hielo, Fuego, Mr. Miracle, Canario Negro, Dra. Luz, Batman, Detective Marciano y los dos que nos atañen: Blue Beetle y Booster Gold.

Héroes despreocupados que hacen su trabajo mientras se dejan llevar por sus antojos pueriles e infantiles, mientras el contrapunto heroico lo aportan Batman y el Detective Marciano. Un ejercicio de cómo se pueden cambiar las cosas y hacer cosas nuevas sin necesidad de golpes de efecto, romances absurdos, muertes o resurrecciones que buscan más captar lectores momentáneos y morbosos que ganarlos por hacer un buen trabajo. Y para lograrlo usaron algo de lo que en el mundo de los superhéroes no abunda, el humor.

Una formación que hizo historia.
Una formación que hizo historia.

Y es en medio de esta situación de locos, donde de forma natural y muy orgánica se va forjando una de las más sólidas y duraderas amistades de DC con Carter y Kord demostrando a los lectores como su enorme carisma era capaz de llenar las páginas de la colección.

Una amistad que se mantuvo aun cuando la Liga se disgregó. Una amistad que siguió adelante más allá de las páginas del cómic y que anidaba en los propios lectores. Suyas son las aventuras de la isla Kooey Kooey Kooey, su risa histriónica enloquecida y sus puyas constantes, perfectamente retratadas por ese magnífico y nunca suficientemente valorado dibujante que es Kevin Maguire.

Pero Giffen y DeMatteis no contentos con cambiar las normas una vez deciden volver a hacerlo y en 1989 llaga a los kioscos una segunda serie dedicada a la Liga de la Justicia, pero esta vez con la terminación Europa a fin de diferenciarla de la rama americana. De nuevo repiten esquema, con dos personajes de cierto peso como son Flash y el Capitán Atom (recién salido de su experiencia en Invasión como líder mundial de las fuerzas superhéroicas), acompañados de una nueva tanda de secundarios como son Rocket Red, Metamorpho, Animal Man, Eloganted Man y Power Girl. Otro póker de ases del que solo Giffen y DeMatteis podrían sacar oro puro.

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En cuanto al apartado gráfico les acompañaba un dibujante de potente aspecto visual, detallista y muy dado a la hipermusculación, pero que supo estar a altura de los guiones cargados de bromas. Su nombre, Bart Sears y su trabajo en la serie habla por sí mismo al lograr impactar y al mismo tiempo plasmar las expresiones tan necesarias para que la fórmula ideada en la JLI siguiera funcionando.

Pero la gloria pasa y lo que un día fue brillante terminó por oxidarse y caer en el olvido.

Tanto Blue Beetle como Booster Gold continuaron apareciendo por el Universo DC, formando parte de nuevas encarnaciones de la Liga, pero su actitud jovial y desenfadada se iba diluyendo paulatinamente con el paso de los años y más concretamente en la oscura década de los noventa. Ambos están siempre apoyándose, salvándose la vida y luchando por seguir haciendo lo único que saben hacer bien: ser superhéroes. Por más que les pese a muchos tienen lo que hay que tener, sacrificio y entrega por aquello en lo que creen.

Kord diseñará un nuevo traje a Booster cuando el que se trajo del siglo XXV acaba destrozado por su enfrentamiento contra Doomday. Un enfrentamiento que demuestra que detrás de la esa fachada de aparente superficialidad se esconde un verdadero héroe. Ambos luchan contra un enemigo que acaba por arrasar Metrópolis y matar a Superman, pero no por ello van a dejar de intentar pararlo.

Pero tras los acontecimientos narrados en la serie Crisis de Identidad, donde la mujer de Ralph Dibny es asesinada, Booster se retira de su vida como héroe, aunque no duda en ayudar a su amigo Ted Kord a investigar sobre quien está manipulando en las sombras Kord Industries.

Aquí es donde la historia se oscurece y termina por resultar tremendamente dolorosa. Blue Beetle descubre que Maxwell Lord está al mando, como Rey Negro, de la organización Jaque Mate y que esta posee una base de datos con todos los superhéroes del mundo y como destruirlos. Es descubierto por Maxwell y ejecutado a quemarropa de un tiro en la cabeza. Un momento épico (no por la muerte en si, sino por como muere y en qué circunstancias) y tan doloroso que difícilmente puede olvidarse.

Una viñeta para la historia.
Una viñeta para la historia.

Pero ambos personajes resurgieron de nuevo tras la serie 52 y aunque Booster Gold se convirtió en el héroe más grande que nadie jamás conoció (en manos del que fuera su creador, Dan Jurgens, y cuya serie es más que recomendable) , Blue Beetle gozó de una nueva encarnación en la piel de Jaime Reyes. El nuevo Beetle se alejaba mucho del concepto de Ted Kord y vestía una armadura alienígena que le confería unos poderes más que considerables, con lo que la esencia del personaje había quedado definitivamente perdida por completo.

Mientras tanto Booster iba a descubrir que no es fácil entender que hay cosas del pasado que no se pueden cambiar y que ver de nuevo a su amigo como un linterna negra no es precisamente algo placentero. Un ejemplo de como una amistad no tiene por que morir cuando uno de sus miembros ya no está y como la ausencia desgarra el alma del que sigue en este mundo sin la presencia de su más querido amigo.

Con la llegada de Convergence ambos vuelven a lo que nunca debieron dejar de ser y ambos estrenan serie en la que los nostálgicos podrán volver a ver a las dos partes de esta leyenda y los nuevos lectores tal vez descubran como se forjan las amistades más duraderas.

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Azul y dorado han vuelto y solo queda esperar que retorne la leyenda.

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manolin
manolin
Lector
18 marzo, 2015 11:17

¡¡Que gran recuerdo me trae este duo!! Habia algún antecedente en los comics de superheroes de dúo de coleguillas “Jachondos” como Wonder Man y la Bestia, pero nunca llegaron a extremos tan delirantes de gamberrismo como el de estos dos fundando el Hotel Resort aquel en la isla de Koeyykoeeykoeey (o como se llamara). Genial pero, como tantas cosas, irrepetible.

Ianu
Lector
18 marzo, 2015 12:50

Supongo que en una serie con cierta longevidad, con la continuidad, los cambios constantes de autores y esas cosas, cimentar una relación como la de Booster Gold y Blue Beetle no debe ser nada fácil, pero no conozco ningún ejemplo en cómic en el que se haya llegado a definir tan bien una amistad (quizá en libros como Tom Sawyer, pero no se me ocurre ningún ejemplo en cómic).

AD
AD
Lector
18 marzo, 2015 18:32

Muy buen artículo, Gustavo.
Me está gustando mucho este repaso que le estás dando al universo DC.

Qué buenos momentos he pasado leyendo las desventuras de estos dos, y sus sufridos compañeros.
Cuántos BWAHAHAHAs me habré echado con ellos…

Franky
Franky
Lector
18 marzo, 2015 20:28

Gran artículo y grandes recuerdos!!; ¿se sabe quiénes serán los autores?