Reseñas DC: Suicide Squad Most Wanted: El Diablo and Boomerang #1

Reseña USA de Suicide Squad Most Wanted: El Diablo and Boomerang, doble historia que sigue la estela de Deadshot/Katana

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Edición original: DC Comics
Guión: Jai Nitz, Michael Moreci
Dibujo: Cliff Richards, Óscar Bazaldúa
Entintado: Cliff Richards, Scott Hanna
Color: Hi-Fi, Beth Sotelo
Formato: Grapa, 48 páginas
Precio: 4,99 $

 

Seguimos con más cómics relacionados con el Escuadrón Suicida, puesto que, como no podía ser de otra manera, DC Comics ha aprovechado para publicar nuevas etapas de las colecciones protagonizadas por los componentes del grupo, así como del grupo en sí, cuya reseña del número Rebirth tenéis aquí por cierto. Así que, como hay que continuar con la maquinaria empresarial y captar nuevos lectores aprovechando el ya no tan futurible exitazo comercial de la película, publicando tebeos basados en sus personajes, y a ser posible de personajes secundarios de los que apenas pueden suscitar demasiado interés. La parte positiva de todo esto es que se les brinda un protagonismo a personajes que de otra forma sería complicado que en el DC actual tuvieran una historia propia centrada en ellos por culpa de varios fracasos. Un ejemplo de esto lo tenemos en Katana, personaje que compartió cartel con Deadshot en “Suicide Squad Most Wanted: Deadshot & Katana”, cuya reseña tenéis aquí publicada hace unos meses por parte de mi compañero Tomás Martínez, y que por cierto acaba de publicar ECC Ediciones en formato grapa este mes. Y como este cómic son dos historias, por supuesto tendrán dos análisis diferentes, aunque la nota ha de ser obviamente un consenso entre ambas.

El Diablo no lo pasa muy bien en la cárcel
El Diablo no lo pasa muy bien en la cárcel

La primera de estas historias está centrada en El Diablo, cuyo nombre civil es Chato Santana, al menos el actual que es el que nos interesa. Este pirokinético con cara de pocos amigos fue creado por el propio Jai Nitz en 2008 en una colección centrada en el personaje que apenas duró seis números. Posteriormente fue reintroducido como parte del Escuadrón Suicida en los Nuevos 52. Y desde entonces ha estado haciendo misiones aquí y allá un poco a regañadientes, tras ser un personaje ciertamente atormentado, algo que también puede verse al en este número y en su relación con Amanda Waller. Es ésta misma quien le intenta reclutar por enésima vez para un extraño plan en el que Chato será el líder de un nuevo y bizarro Escuadrón Suicida con un estilo “gangsta” acorde al personaje y más alejado del corte militar que le infunde Deadshot. Algo suena raro, desde luego. Total, que El Diablo acaba aceptando una misión de otra agencia llamada “Checkmate” o “Jaque Mate”, que es una rama o división de la propia Task Force X creada antaño por Amanda Waller (Action Comics #598, 1988) para llevar a cabo operaciones peligrosas. Es decir, es un subescuadrón dentro del propio Escuadrón Suicida. Raruno, sí. El caso es que poco después adquiere independencia como agencia propia, formándose una estructura similar a la de un ajedrez, con su rey, su reina y sus caballeros. Pero olvidaos de todo esto, puesto que los miembros actuales parecen muy diferentes, así como su relación con el Escuadrón Suicida, al que parecen de alguna manera detestar. Lo interesante de este número radica en la exploración psicológica del personaje, la cual de momento es muy ligera, y la conexión de la misión con su pasado, que es también bastante superficial, así que dos más dos son cuatro, y efectivamente el interés que suscita es bastante pobre.

La pregunta es: ¿Será todo esto un astuto plan de la propia Amanda Waller para ablandar y afianzar definitivamente al rebelde El Diablo como un sumiso miembro más a sus órdenes? Probablemente, pero lo interesante será cómo reaccionará nuestro querido Chato al enterarse de todo esto. Esperemos que tenga uno de sus arrebatos de locura y haga mucha “pupa” a alguien que está jugando con fuego, que es la parte más atractiva de este personaje, por cierto.

La otra historia, escrita por Michael Moreci y centrada en el Capitán Boomerang, un clásico villano de Flash, y un histórico también del Escuadrón Suicida, así como uno de sus miembros más carismáticos y más queridos, es más interesante y entretenida que la anterior, aunque sin demasiadas florituras. Boomerang, “Digger” para los amigos, se ve envuelto en una misión en Sudamérica sin comerlo ni beberlo que no le gusta demasiado, y que se deriva de un esperemos no intencionado error de su equipo. Aparte de una suave inmersión en su psique a modo de monólogo introductorio, tendremos los chistes y chascarrillos macarras característicos del personaje, en una extraña trama que aún tenemos que descubrir a dónde nos quiere llevar, teniendo muy poco margen para resolverla, puesto que solo durará a priori un número más. Esto significa que a partir del tercer número, no va a ser Digger quien compartirá cartel con El Diablo en esta poco ortodoxa doble miniserie, si no que será Killer Croc, otro de los miembros del Escuadrón Suicida, el que lo haga. Cabe esperar que también introduzcan una historia de “La Encantadora” o incluso de “Rick Flag” en los tres números restantes, o quizás en otra miniserie, pero lo cierto es que esto hasta el momento es una incógnita.

El dibujo de la historia de Boomerang es significativamente peor
El dibujo de la historia de Boomerang es significativamente peor

Voy a dedicar los últimos párrafos de este artículo para analizar brevemente el apartado artístico de cada una de estas historias, así como las notables diferencias entre ellos. La primera de ellas, centrada en El Diablo, tiene como dibujante y entintador al gran Cliff Richards, conocido especialmente por su trabajo en los cómics de “Buffy la cazavampiros”. El artista brasileño hace un trabajo excelente, que puede parecer quizás un poco estático, pero que luce genial a todos los niveles, algo que ayuda al estar coloreado por Hi-Fi.

Sin embargo, en la historia protagonizada por el Capitán Boomerang, la calidad del apartado artístico disminuye considerablemente. Está claro que el mexicano Óscar Bazaldúa, dibujante encargado de este número y que acaba de dar el salto a DC Comics tras décadas dedicándose a este maravilloso arte, tiene un estilo muy diferente de Cliff Richards, y los resultados obviamente tienen que ser distintos. Pero lo cierto es que Bazaldúa no hace un buen trabajo, con diseños muy simples y poco trabajados, y con un color de Beth Sotelo que en esta ocasión quizás no ayuda demasiado, así como el entintado del omnipresente Scott Hanna. Me he tomado la molestia, aunque en realidad no es tal si no un placer, de investigar un poco más sobre este artista mexicano, al que he de reconocer que no conocía, y lo que me he encontrado es bastante agradecido a la vista, destacando especialmente su trabajo en la revista mexicana de historietas “Comikaze”. Es decir, que es un artista de gran calidad que por el motivo que sea no ha resuelto del todo bien este número. Espero y deseo que Bazaldúa siga teniendo muchos trabajos más para DC Comics y pueda mostrarnos el gran talento que tiene

  Edición original: DC Comics Guión: Jai Nitz, Michael Moreci Dibujo: Cliff Richards, Óscar Bazaldúa Entintado: Cliff Richards, Scott Hanna Color: Hi-Fi, Beth Sotelo Formato: Grapa, 48 páginas Precio: 4,99 $   Seguimos con más cómics relacionados con el Escuadrón Suicida, puesto que, como no podía ser de otra manera,…
Guión - 6.3
Dibujo - 6.5
Interés - 5.4

6.1

Sin más

Dos historias diferentes de dos personajes muy distintos, que suscitan similares sensaciones y tienen idénticos objetivos: mostrarnos algo más de los personajes y despertarnos cierto interés. De momento, no me parece que lo hayan conseguido.

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