Reseñas DC: Doomsday Clock #4

Nueva entrega de Doomsday Clock, en formato bimensual, que ahonda en el nuevo Rorschach y su relación con Adrian Veidt, pero que deja con ganas de saber más acerca de los recientes acontecimientos.

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Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española.
 

Edición original: Doomsday Clock #04.
Guión: Geoff Johns.
Dibujo:Gary Frank.
Color: Brad Anderson.
Formato: Grapa, 40 páginas, color.
Precio: 4,99 $.

 

Esta cuarta entrega de Doomsday Clock, la serie que con tantas ansias hemos estado esperando los lectores de DC, podría decirse que es un tie in metido en la numeración titular de la cabecera. Algunos lo verán como un número intrascendente, otros dirán que era necesario y espero que haya muchos que piensen que es interesante. A mi me lo ha parecido. Sinceramente, me ha parecido las tres cosas. También es tan intrínsecamente simple que puede resumirse con un enorme spoiler: cuenta el origen del nuevo Rorschach. Hasta aquí lo que cada uno quiera valorar será igualmente válido, aunque recomiendo leerlo con mesura, pues está lleno de pequeños detalles que vendrá bien tener en cuenta. Vayamos poco a poco.

Realmente, los más críticos verán que este Doomsday Clock #4 no avanza en la trama. Se limita a llenar el vacío que teníamos acerca de dónde ha salido y quién era este nuevo personaje, misterioso, desconocido, que porta la máscara de Walter Kovacs, se comporta como él y acompaña fielmente a Adrian Veidt en su cruzada. Ahora ya lo sabemos.

Aviso de Spoiler

Resulta que es el hijo del Doctor Malcolm Long, aquel que pasó interminables horas psicoanalizando a Rorschach en la obra original de Watchmen.

Una gran sorpresa, agradable, me atrevo a decir. Encaja a la perfección que el hijo de quien llegó a conocer aquella compleja y difícil personalidad sea quien alarga su legado, entiendo que el mundo necesita a personas como él, que vigilen, que sean héroes en la sombra y que impartan justicia.

Conocemos el origen del joven Reggie Long, que al parecer sufrió trastornos mentales ante la onda expansiva a consecuencia de la explosión causada por Ozymandias en Manhattan. Vemos que pasa un tiempo en Arkham, donde conoce a Byron Lewis, Mothman, un miembro de los Minutemen, con quien hace buenas migas. Las páginas dedicadas a su estancia en prisión enseñan a unos cuantos personajes, villanos encarcelados, algunos de una manera muy sutil, como a Zebra-Man, en la fila del buffet del comedor, el Dr. Jonathan Crane alias El Espantapájaros, quien trata los ataques de ansiedad de Reggie con sus clásicos sueros, Mr. Freeze observando desde su celda el devenir del nuevo protagonista y a Saturn Girl. Ésta, que ya apareció encarcelada en el arco The Button (La Chapa) se presenta con el nombre de Jane Doe y le dice que su mente es un lugar muy ocupado y que necesitan salir de ahí. También aparece la celda de Waylon Jones, Killer Croc y la de Harvey Dent, Dos Caras.

La sutil aparición del Dr. Crane.

La parte más interesante de esta nueva entrega de Doomsday Clock es ver cómo el paso de los años transdormóa Veidt a ojos de la opinión pública. Y cómo Reggie lo localiza como el foco de su venganza por la pérdida de sus padres. Sin embargo, la ejecución de la misma se ve truncada de una manera poco orgánica. Una llorosa confesión de quien, al verse con un tumor cerebral maligno, quiere limpiar su conciencia confesando el mayor crimen de la humanidad perpetrado por un solo hombre, a un desconocido que quiere matarle y que le ha localizado en su fortaleza antártica. Entendiendo la evolución de Veidt como una revelación de parte de su biografía que hasta ahora también era desconocida, no queda muy natural ese primer encuentro con el nuevo Rorschach. Menos aún que éste cambie tanto de parecer y al oír las palabras de arrepentimiento del asesino de sus padres decida unirse a él. Personalmente, hubiera preferido otro desarrollo de la relación de éstos.

Transcurrido ya un tercio de la serie, Geoff Johns sigue tomándose su tiempo para terminar de asentar la historia. Tal vez hayamos conocido ya a todos o casi todos los miembros de este nuevo juego, así como el primer motivo que les mueve a cada uno. Sin embargo, ha pasado ya una cantidad de tiempo considerable como para no haber contestado a muchas preguntas. Una de ellas me sigue removiendo demasiado por dentro: ¿qué pasa con Superman? En estos cuatro números tan solo ha aparecido en las cuatro últimas páginas del primero, despertando de una pesadilla sobre la noche en que murieron sus padres.

La espectacular aparición de Mothman.

Este es un tema que me ataca, pues el camino transcurrido hasta llegar a esta serie tenía varios mensajes que podían hacer presagiar un protagonismo de peso para el Hombre de Acero en este histórico encuentro de los universos de DC y Watchmen. Sobre todo, aquellas dos últimas páginas de epílogo que cerraban el Flash #22, la cuarta y última parte de The Button, donde la chapa manchada con la sangre del Comediante flotaba en la inmensidad del espacio y esta visión se fundía con el escudo de Superman. Obiviamente, lo mejor de esta serie esta por venir, y son muchos los entresijos que nos tienen preparados, pero el cambio de perioricidad de la serie, así como el hype creado y el paso de los números, con un lento transcurrir de la trama, están atacando los nervios del lector más curioso.

También hay otro pequeño y seguro que significante detalle en la última página: unos guardias pasan corriendo por el pasillo y una foto cae del techo… un recuerdo muy importante en la vida del Doctor Manhattan. Quien, por cierto, tampoco ha hecho acto de aparición más que en algún recuerdo, como en el arresto de la pareja de asesinos mimos que en este número tampoco aparecen.

Entonces, ¿ha sido importante esta cuarta entrega? Por supuesto que sí. Hay que interpretarlo como un número que llena huecos que ayudarán a avanzar en la trama los próximos números, entendiendo más algunos detalles. Sin embargo, uno no puede más que lamentar que no se haya avanzado nada acerca del Comediante, quien recordamos que está vivo, según lo visto en Doomsday Clock #3. Y que no se haya contado más acerca de su relación con Lex Luthor. Tampoco se ha avanzado en los motivos que han llevado a Batman a encerrar a este nuevo Rorschach, aunque se presupone que no se fía de él tras lo leído en el diario de Kovacs. A Batman lo vemos haciéndose pasar por el Doctor Matthew Mason, una modificación de la identidad de Matches Malone, personaje que históricamente ha interpretado el Hombre Murciélago en alguna ocasión, para infiltrarse en bandas criminales en algunas historias, la primera de ellas en Batman #242 en junio de 1972 y recientemente apareció en Batman ’66 Meets Steed and Mrs Peel.

Como vemos, es un número plagado de pequeños detalles, que sin duda enriquecen el relato que Johns nos está contando. Pero queremos saber más, mucho más. Y da la impresión de que a la velocidad que se avanza no llegará el espacio a contar todo claramente. ¿Qué pasa con esos personajes que vimos en una residencia viendo la tele en el número anterior? ¿Y dónde está Veidt tras encontrarse cara a cara con su ex compañero presuntamente muerto? ¿Y los mimos? Muchas preguntas y habrá que esperar dos meses para volver a tomarnos nuestra ración de Doomsday Clock.

En el apartado artístico, tenemos a un maravilloso Gary Frank que, personalmente, hace disfrutar con cada página. Su estructura narrativa sigue siendo fiel a la de Dave Gibbons en la obra original. Su estilo personal está genialmente adaptado a la historia y el entorno. Entiendo que es un dibujante que trabaja despacio, pero ¿podría ir dándose prisa? El color de Brad Anderson sigue de diez para las connotaciones de la historia y el dibujo de Frank. Reconozco que soy poco objetivo con el trabajo gráfico de este cómic. Ahora, espero poder poner un diez al guión cuando concluya, dentro de 16 largos meses.

Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata información de actualidad en Estados Unidos, por lo que puede desvelar detalles argumentales que todavía no han sido abordados en la edición española.   Edición original: Doomsday Clock #04. Guión: Geoff Johns. Dibujo:Gary Frank. Color: Brad Anderson. Formato: Grapa, 40…

Transición

Guión - 7
Dibujo - 9
Interés - 10

8.7

Ganas de más

Un sucedáneo de tie in que llena huecos que explican unos cuantos detalles de lo acontecido hasta el momento, pero que abre más preguntas de las que contesta y no avanza en la trama principal.

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ultron_ilimitado
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ultron_ilimitado

¿Y Alan Moore qué opina de esto?

JOSE
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JOSE

Conociéndole seguro que está encantado…

Yo esperaré al recopilatorio que saldrá a finales de 2019. Falta un poquito…

Rasputin33
Lector
Rasputin33

La verdad es que me importa un pimiento lo que opine Alan Moore de esto…

Raúl Gutierrez
Autor

Personalmente, yo voy a esperar el recopilatorio porque esta obra tiene pinta de ser tan compleja de seguir mes a mes, sobre todo por poder recordar todos los detalles y unir las pistas, que prefiero (como una buena serie o película) tratarla como un formato conjunto.

Lo que opine Alan Moore me da igual. En mi opinión (esto se ha debatido hasta la saciedad en esta santa casa que es ZN) aquellos que consideren que es sacrilegio realizar Doomsday Clock que no lo lean, pase lo que pase, todos sabemos que solo habrá un Watchmen y que el resto de productos basados en dicho clásico entre los clásicos son otra cosa.

Ahora bien, que sean “otra cosa” no es sinónimo de que sean malos, y hay que reconocer el esfuerzo de DC a la hora de contratar a primeras espadas del Comic USA como Geoff Jhons o Gary Frank para emprender este proyecto que sólo puede calificarse en palabras de mi compañero Gustavo Higuero de valiente, opinión que comparto con él al 100%.

Es claro que se han fusionado universos tan dispares como el de DC (está por ver cuál de ellos) con el de Watchmen y que se ha continuado esta obra para ganar dinero pero es que DC, como Marvel, como Image y como cualquier otra editorial es un negocio que se crea por y para ganar dinero. El talento con el que se gane ese dinero y si lo merecen por parte de nosotros, los consumidores, sólo lo conoceremos una vez podamos valorar la obra como merece, en su conjunto.

Está moralmente mal utilizar a los personajes de Alan Moore? Bueno, no son de Moore, son propiedad de DC, pese a quien pese. Podríamos verter ríos de tinta sobre la supuesta jugarreta que en su día se le hizo al bardo de Northhampton respecto a esto, y sobre si fue tan canalla como sesgadamente muchas veces se comenta en los mentideros del noveno arte, pero una cosa es cierta: Todos los personajes han sido creados por alguien alguna vez y han sido reutilizados infinitamente y que se maltrata a sus autores por horrible que sea, no quiere decir que las nuevas creaciones sean malas (ahí quedarán los atropellos de Jack Kirby, Steve Gerber, Gray Friedich entre otros muchos, y pensemos la cantidad de grandes obras posteriores a ellos que se nos han regalado, muchas de ellas tan legendarias como las primeras).

Mismamente, el Sr. Moore utilizó a personajes clásicos de la literatura clásica en su League of Extraordinary Gentlemen, y sí, estaban fuera de derechos entonces, pero seguro que a muchos lectores en su día e incluso hoy, no les parece “moralmente permisible” que se de a estos personajes un carácter de Vengadores Decimonónicos o Liga de la Justicia Victoriana, y mire Vd. son cómics excelentes, de lo mejorcito.

Y recordemos, sin ánimo de ser reiterativo, que ni el lector está obligado moralmente a leer todo lo que salga de sus personajes favoritos, ni la editorial está obligada moralmente a no tocar las obras que tantas ganancias le ha reputado.

Finalmente, vaya por delante que me parece respetable y defendible tanto la opinión de aquellos que consideren a esta obra un sacrilegio, como la de los que la leen como un cómic más de DC, como la de los que lo veneran como el siguiente gran producto de la editorial.

MCastroE
Lector
MCastroE

Estoy de acuerdo con varias cosas de lo que dices, solo que creo que hay algunos detalles importantes. Me parece que confundes lo legal con lo ético.

Legalmente DC puede hacer lo que se le antoje con la obra de Alan Moore, al fin y al cabo ellos tienen los derechos, pero moralmente no deberían de haber sacado esta secuela porque Alan Moore no queria una secuela de su obra.

A simple vista parece egoísta el punto de vista de Moore, pero a mi parecer, muchas de las criticas que hace el creador de V for vendetta a la industria del comic nacen porque esta no tiene el mismo esquema y estándar que el de la industria literaria. ¿Cuantas secuelas directas existen de la Nausea de Sartre o de Romeo y Julieta? Ninguna, como mucho uno puede decir que existen variaciones claras de esas historias, pero ninguna secuela directa. Y en el caso de la existencia de estas secuelas directas de obras literarias que no fueron hechas por los autores, gran parte de estas eran con el permiso del autor o de los familiares (en caso de que este ya estuviera muerto) como es el caso de la saga Millenium, de Stieg Larson. Con esto vemos que se puede mantener un negocio y ser respetuosos con los autores.

Por otra parte, el uso por parte de Alan Moore de personajes de la literatura clasica para The League of the extraordinary gentlemen y Lost girls difiere completamente de lo que hace DC, ya que él hace una reinvención de estos personajes para su propia obra, por lo que se puede decir que son casi suyos excepto por los nombres, y esto sin alterar las obras originales. Lo cual no es el caso de DC (aquí reconozco que existen mas matices para analizar y darían bastante de que hablar, pero a mi parecer la balanza se inclina a favor de Moore).

Estoy de acuerdo contigo en que los problemas legales y morales al final no deberían interferir con la apreciación de una obra de arte, de otro modo no tendríamos The dark knight returns. Sin embargo, el no tomar esto en cuenta en pleno siglo XXI no hace mas que normalizar el maltrato a los artistas de comic. Comparando de nuevo con la industria literaria, en mi opinión, si de verdad existieran condiciones apropiadas para que los autores de comic no fueran estafados por las editoriales (al menos en E.U.), ya tendríamos cientos de obras a niveles incluso superiores que el de Watchmen.

Entiendo que Doomsday Clock a casi todos les parezca bastante bueno aunque a mi me parezca que no tiene las cotas de calidad de Watchmen, pero me parece muy importante entender los problemas alrededor de la obra Johns, y aun más en caso de que alguno de los que visitamos esta pagina aspiremos a publicar un comic algún día. Con esto termino mi comentario, espero no haber sido demasiado pesado (ya me han de odiar por acá). Saludos

mac
Lector

Creo que el gran error de Doomsday Clock es copiar el estilo y la forma de Watchmen. Vale, es con los personajes de Watchmen, no está mal que se copie todo, pero por dios… Las portadas son como Watchmen. El formato 3×3 paneles de las páginas también. Incluso hay recortes ficticios de periódicos, libros, webpages, que ahondan en la historia al final de cada comic como en Watchmen… Pero, qué lejos, qué lejos está de la obra de Moore en todo lo demás.

Y con eso no estoy diciendo que sea mala, ojo. Me está gustando por ahora. Pero es como si a “Tres Carteles a las Afueras” le hubiesen llamado “Citizen Kane 2”. Por más buena que está la peli, no podría sobrevivir a la comparación.

En fin… ha sido un buen número el 4. Los que critican que sea una suerte de tie-in deberían recordar que Watchmen también los tuvo. Claro, la historia que narra Watchmen es infinitamente más densa y compleja, y sólo podremos valorar este número con la historia más avanzada.

Saludos!

Linkin Boy
Lector
Linkin Boy

Pregunto: si Alan Moore cobró su correspondiente cheque por la adaptación de Watchmen… ¿no está cobrando algo por esto?

chester
Lector
chester

Hola.. no he entendido algo, quizas lo explican en otra parte pero como es que El.nuevo Roshck estuvo en Arckham??? Son universos diferentes o no?

ClaytonBurns
Lector
ClaytonBurns

Long aparece internado en un psiquiátrico del gobierno de su “tierra” como resultado de la “retroalimentación psíquica” producida por la muerte del bicho prefabricado por Ozymandias. Así es como revive sus recuerdos. No recuerdo que el bicho explotase por ningún lado. En la misma Watchmen, si no recuerdo mal, el bicho aparece, muere y la retroalimentación mata a toda esa gente. Se usa entonces la excusa para que los gobiernos se unan.

La verdad es que este proyecto me llama la atención ya no como cómic en si, sino para ver como encajará en la continuidad y como se corregirá el error de los NEW52.