Plastic Man, por Jack Cole

Nos adentramos en la loca creación elastica de Jack Cole.

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Es un tópico bastante banal, pero, como todos los tópicos, bajo la superficie oculta una verdad de esas con V mayúscula: las mejores cosas de la vida ocurren por casualidad.

En mi caso una de las más afortunadas coincidencias de mi vida fue, en un corto espacio de tiempo, leer un artículo de Frog2000 y escuchar un programa de Campamento Krypton en los que se hablaba de figuras oscuras y trágicas de la Edad de Oro: Wally Wood, Fletcher Hawks, Bob Wood, Jack Cole y un largo etcétera. Poco a poco y como pude (leyendo más artículos, buscando comics viejos, descubriendo nuevos detalles, etc) fui indagando en las vidas y en la obra de los autores mencionados. Y de entre todos ellos mi favorito era y sigue siendo Jack Cole.

Las circunstancias que rodean tanto a Jack Cole como a su trabajo son hermosas y fascinantes. Dibujante autodidacta. Narrador genial. Ilustrador de las oscuras perversiones de la América de principios de la Guerra Fría. Colaborador estrella de Playboy. Depresivo y, finalmente, suicida.

Vivimos en unos tiempos en lo que se impone la necesidad, personal y social, de mantener una opinión sobre todo y sobre todos; una opinión que ha de ser siempre inmutable y experta. Desde la aparición de la novela gráfica, el mundo del comic no ha sido ajeno a este fenómeno. Los “nuevos entendidos” desprecian y despachan las obras de la Edad de Oro y la Edad de Plata con una ligereza alarmante, como si los comics de aquella época no tuvieran las mismas tripas, las mismas ganas y el mismo talento que las supuestas “obras maestras” contemporáneas (quizá incluso más) y como si no fuera el esfuerzo y la voluntad de figuras como Will Eisner o Milton Caniff el motivo de que estemos todos aquí, hablando y debatiendo sobre cómic.

Por supuesto, los autores de comic contemporáneos no son tontos. Todo el que quiera ser dibujante tiene que saber quiénes son Eisner, Caniff, Foster o Kurtzman; también tiene que ser lo bastante inteligente como para no desvelar de donde viene todo su arsenal de trucos, modos y maneras. Quizá este pintando un panorama demasiado desolador. Siempre existen excepciones, como el genial David Rubín, que siempre que puede rinde homenaje a sus maestros Kirby y Dikto, o como Jim Steranko y Art Spielgelman, quienes han realizado verdaderas labores de investigación en torno a figuras olvidadas de la Edad de Oro, algunas de las cuales han servido de apoyo para realizar este artículo.

En cualquier caso, el propio Jack Cole ha sido una víctima más de este “olvido interesado”. Sus aportaciones a la narrativa gráfica son evidentes e inapelables. No es una simple cuestión de conocimiento. Es de justicia que recuperemos su labor, y la de tantos otros que, como él, pelearon a la contra por crear algo nuevo y hermoso.

Jack Cole

JACK COLE: VIDA Y MILAGROS

Jack Cole nació el 14 de Diciembre de 1914, en un pequeño pueblo de Pennsylvania llamado New Castle. Fue el segundo de cinco hermanos, y se crío en un ambiente metodista y cercano a los círculos del YMCA. Lo que más le gustaba de niño era leer y copiar las tiras cómicas de Rube Goldberg que aparecían en los periódicos.

Y es un periódico donde por primera vez se tienen noticias de un tal Jack Cole. En 1931, cuando aún contaba con 17 años, el joven Cole se propuso cruzar los Estados Unidos en bicicleta. Desde su ciudad natal hasta California, y vuelta. Jim Steranko, en su libro The Steranko Story of Comics vol.2, transcribe el artículo en el que el propio Cole cuenta sus andanzas.

Cole se graduó en el instituto en 1932. Bajo su foto en el anuario puede leerse: “Jack Cole, Marco Polo”. Aquel verano tenía pensado descender por el Mississippi en canoa junto a su hermano. Sus planes se trucaron al conocer Jack a Dorothy Mahoney, una joven con la que se casó en secreto. Planearon fugarse, pero Cole, pragmático, decidió que la solución más sencilla era simplemente ocultar a sus padres que estaban casados. Así podría seguir disponiendo de un techo.

Cole empezó a trabajar en una fábrica, y pronto quedó claro que la vida rutinaria en una pequeña ciudad no estaba hecha para alguien con su temperamento. En 1935, tras acumular una pequeña cantidad de dinero después de publicar una serie de páginas cómicas y de pedir prestado a amigos y familiares, Jack y Dorothy emprendieron, llenos de ilusión, el traslado hasta Nueva York.

Pocos meses después, Cole se arrastraba de puerta en puerta, de editorial en editorial, con apenas unos centavos en el bolsillo.

La salvación llegó de la mano de la revista Boy´s Life, la cual empezó a publicar regularmente dibujos de Cole a partir de 1937. En 1938, Cole colaboró en la revista Circus the Comic Riot, una publicación en la que también trabajaron artistas del calibre de Will Eisner o Bob Kane. Durante esta época el estilo de Cole evolucionó rápidamente, tanto en la técnica (empezó a experimentar con el entintado y con las acuarelas), como en el contenido. Sus viñetas trasmitían una sensación de energía y locura con varios chistes sucediéndose a la vez, al modo del slapstick cinematográfico , un estilo que influiría posteriormente a Harvey Kurtzman en MAD.

Conseguir cierta estabilidad en el mundo de las revistas humorísticas tuvo que ser para Cole como recibir maná de los dioses, pero aun así nuestro dibujante estaba lejos de sentirse satisfecho con su trabajo. En el periodo comprendido entre 1938 y 1941 Cole empezó a dibujar sus primeros comics-books; historias de crimen, sobre todo, pero también sus primeras historias de superhéroes.

El primer trabajo importante de Jack Cole data de 1939, y consiste en lo que ahora llamaríamos un fill-in en la colección del Daredevil de la Edad de Oro. Sin embargo, su primera obra maestra no llegaría hasta 1942, en plena Edad de Oro.

LA EDAD DE ORO

Para bien o para mal, 1939 lo cambió todo. Hasta aquel momento eran los periódicos y las tiras de prensa los que llevaban la voz cantante en la floreciente industria del comic. A partir de 1939, los comic-books dominarían el mercado, hasta el punto de convertirse en el símbolo y emblema del comic americano. Hasta 1939, los protagonistas de historieta tenían un (a veces añorado) sabor pulp: Flash Gordon, Tarzán, La Sombra, El Príncipe Valiente, DocSavageeran miembros de una estirpe de héroes hoy casi desaparecida. Existían además comics de todos los tipos y géneros. En 1939, solo había sitio para un tipo de comic. Un solo nombre es el responsable de este cambio copernicano: Superman.

Por supuesto, siempre es difícil darse cuenta de la magnitud de los cambios que ocurren a nuestro alrededor mientras todavía están ocurriendo. Una revolución puede estallar a dos portales de tu casa, y puede que no te des ni cuenta. Un terremoto puede arrasar un país vecino, y puede que no le prestes atención. Pero si hubieras vivido en EE.UU en 1939 no podrías haber permanecido indiferente a la llegada de Superman. El hombre de la capa y la S en el pecho invadió todos los hogares y las ciudades importantes tal y como lo haría un verdadero extraterrestre.

Mark Waid, Grant Morrison, Alan Moore…todos las grandes figuras han intentado racionalizar, teorizar y escribir acerca del porqué, el cómo y el cuándo de la llegada del primer superhombre. Nadie ha llegado a una conclusión definitiva, en parte porqué es imposible. Solo hay dos cosas que sabemos.

En primer lugar, la idea del superhombre ya flotaba en la conciencia del ciudadano occidental desde mucho antes de Superman. Jerry Siegel y Joe Shuster, no obstante, merecen un crédito tremendo por ser capaces de articular esa idea en su versión definitiva, una versión que bebía del pulp y, sobre todo, de la novela Gladiator de Philip Wyle.

En segundo lugar, el mundo del comic cambió para siempre. No solo porque después de Clark Kent llegaron también Bruce Wayne, Wonder Woman, Capitán América, The Spirit, Capitán Marvel o Plastic Man (y junto a ellos figuras como Jack Kirby, Will Eisner, C.C.Beck o Jack Cole), sino porque fue en esta época donde se crearon las leyendas, los tabúes y, en definitiva, los pilares monolíticos que aún hoy siguen sustentando la industria del comic: la editorial como cíclope omnipotente que vigila todo el mercado, el comic como producto de consumo rápido, el superhéroe como fantasía de poder, el autor como asalariado de la casa editorial y, sobre todo, una manera de trabajar y entender el cómic como un producto fabricado en serie.

El comic que lo cambió todo

En 1939 salió también a la venta el primer álbum de Tintín, con todo lo que ello supuso para el mercado francobelga, y Hitler invadió Polonia. EE.UU entró en la 2º Guerra Mundial en 1941. Mientras Will Eisner se encontraba sirviendo a su país en la 2ª Guerra Mundial, Jack Cole y Lou Fine se encargaron de sustituirle en la colección de The Spirit. No podía haber mejor reemplazo.

Cole compartía la visión del primer Eisner según la cual la página no era un espacio dividido en viñetas compartimentadas y ordenadas, sino un lienzo mediante el que experimentar con la narrativa, el dibujo y la tipografía. No obstante, sí que existían diferencias entre ellos. Eisner bebía del expresionismo cinematográfico, y Cole del slapstick. Eisner era oscuro y dramático, mientras que Cole era un maestro de la sátira. De una manera esquemática, sí Will Eisner era Orson Welles, Jack Cole era Buster Keaton.

Acerca de este tema, R.C.Harvey escribió un artículo muy interesante que en España apareció a modo de introducción en Los Archivos de Spirit vol.8:

“[The Spirit] necesitaba un sustituto [cuando Eisner fuera reclutado], un clon del personaje que pudiera funcionar igual, sin que nadie se diera cuenta del cambio […]. Midnight, el justiciero de Cole, era una copia de The Spirit: traje azul, sombrero y antifaz […]. Las primeras aventuras de Midnight fueron prácticamente historietas de aventuras. No fue prácticamente hasta el número 10 cuando Cole empezó a incluir una cantidad importante de situaciones cómicas en las historias de Midnight. Y precisamente por aquel entonces, en el número 10 de Police Comics, empezaron a verse gags visuales en Plastic Man que, hasta entonces, había sido un superhéroe serio. Bueno, todo lo serio que podía ser un superhéroe de goma. Eso fue hasta el verano de 1942. ¿Qué pasó?”

Lo que pasó fue que Eisner convenció a Cole para que hiciera The Spirit, y luego se fueron a comer juntos. Cole estaba muy preocupado por acabar siendo una copia de Eisner, y este le animó a incluir toques de comedia en sus historias de superhéroes. Estas diferencias quedan patentes en la obra maestra de Jack Cole: Plastic Man.

The Spirit fue una influencia evidente para Jack Cole

PLASTIC MAN DE JACK COLE

Plastic Man apareció por primera vez en Police Comics #1 (Agosto de 1941). Patrick “Eel” O`Brian (su identidad secreta) resultó ser un poco diferente a sus homólogos superheroicos. En lugar de ser un policía o un detective, “Eel” era un criminal al que, durante el asalto a una fábrica de productos químicos, resulta herido y es abandonado por sus compañeros, además de caer en una cuba de productos químicos. Por fortuna, “Eel” recibe la ayuda de un monje budista que le ayuda a encauzar su vida. Como los productos químicos le han dado la capacidad de estirarse hasta límites insospechados, “Eel”, a partir de ahora “Plas”, buscará redimirse de su vida criminal luchando contra el crimen.

“Plas” no dejó al instante su vida como criminal. Utilizando sus poderes elásticos podía deformar su cara y adoptar la identidad de “Eel”, para, supuestamente, estar al día de las actividades criminales de sus antiguos socios. Plastic Man mantuvo esta doble vida hasta qué, unos años más adelante, comenzó a trabajar para la policía y para el FBI.

“Plas” no tardó en conseguir un compañero (en la línea del Ebony de Denny Colt): Woozy Winks recibió del propio Azar la capacidad de ser protegido por la naturaleza de todo mal. La llegada de Woozy coincidía con el cambio de tono en la serie mencionado más arriba y con el inicio del magisterio de Jack Cole en Plastic Man.


Planchas de Jack Cole

Sería imposible e innecesario (y algo prepotente) resumir todas las aportaciones de Cole a la narrativa y el lenguaje del cómic, un lenguaje que el mismo ayudó a definir. Recomiendo por tanto la lectura del libro Forms Stretched to the Limits, en el que Art Spiegelman y Chip Kidd reúnen y hacen un repaso a la carrera y al trabajo de Jack Cole.

A partir de 1945 la Edad de Oro empezó a decaer. Los soldados y los superhéroes volvieron de Europa y Japón solo para darse cuenta de que ya no eran necesarios ni queridos. Al americano medio ya no le preocupaban los fascistas ni los mafiosos, sino esa clase de enemigos más subversivos, peligrosos e invisibles que se ocultan en los sótanos, en los desvanes y bajo las alfombras de los suburbios.

Plastic Man no fue una excepción. En los últimos años de la publicación cada vez menos números fueron obra de Jack Cole, quién ya buscaba nuevos horizontes creativos o económicos. Alex Kotzky y John Spranger fueron los negros de Cole, hasta que dejaron de publicarse nuevas historias en 1950. Entre esa fecha y 1956 se reimprimieron todas las historias clásicas de Jack Cole, hasta la cancelación definitiva en el 56, el año del nacimiento de la Edad de Plata.

Plastic Man: Formas llevadas al limíte

PLASTIC MAN DESPUÉS DE JACK COLE

En los últimos años de la Edad de Oro el superhéroe más exitoso del mercado no era Superman, ni tampoco el más prestigioso. El Capitán Marvel de C.C.Beck era el jefe del campo de juegos. El personaje que acaparaba más prestigio crítico no era Superman, ni tampoco Batman. Spirit y Plastic Man se encontraban a años luz en cuanto a calidad. A principios de los años 50, la línea editorial de EC Comics arrasaba en los quioscos. En 1954 las editoriales decidieron crear una institución auto-censora llamada Comic Code Autorithy. En 1956, DC Comics tenía el suficiente poder como para adquirir las creaciones propiedad de C.C.Beck y los personajes de Quality Comics (en la mayor parte de los casos con el objetivo de no utilizarlos jamás). En 1957, DC Comics era la editorial más puntera de un mercado agonizante. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Tanto Plastic Man como El Capitán Marvel siguieron a lo largo de la segunda mitad del siglo XX trayectorias más o menos similares: olvido – reapariciones periódicas – estatus de personaje de culto.
Aunque “Plas” quedó (en teoría) integrado dentro del Universo DC, no fue hasta 1966 cuando Arnold Drake y Gil Kane lo recuperaron en una serie de corta duración.

En 1960, Julius Schwartz creó al personaje de Ralph Dibny (otro héroe elástico evidentemente inspirado en “Plas”) para The Flash. En 1961, Lee y Kirby crearon a los 4 Fantásticos y pusieron a un hombre elástico como líder. El resto es historia. La sombra de “Plas” seguía muy presente.

Entre 1979 y 1981, nuestro superhéroe elástico protagonizó un serial televisivo que se emitía después de Super Amigos: The Plastic Man Comedy/Adventure Show. Phil Foglio y Hilary Barta construyeron una mini-serie para Plastic Man en 1989.

Con el cambio de milenio “Plas” vivió un renacimiento en toda regla, gracias a tres nombres: Grant Morrison, Kyle Baker y Frank Miller. En 1997, Morrison integró a Plastic Man en su formación de estrellas en su etapa con la JLA, mientras que, en 2001, Miller escribió una peculiar versión de Plastic Man en ese peculiar homenaje al superhéroe clásico que es DK2.

Por último, Kyle Baker (un autor genial pero poco revindicado hoy en día) que venía de hacer obras maestras como Porque odio Saturno o Moriré a Medianoche) realizó entre 2004-2006 la mejor serie de Plastic Man de la historia, solo por detrás de Jack Cole.
Baker, cuya formación provenía del mundo de la animación, entendió muy bien cómo utilizar los recursos expresivos del comic “a la manera Cole”: slapstick, cartoon y exploración constante del poder la página y el dibujo.

El guión resulta además soberbio y muy diferente de lo que uno acostumbra a ver en DC Comics. Plastic Man ganó el premio Eisner a Mejor Guionista/Dibujante en 2006, entre otros galardones, pero, por algún extraño motivo, la mayor parte de la serie continua inédita en España.

El Plastic Man de Kyle Baker

Desde entonces, “Plas” siguió apareciendo intermitentemente en algunas colecciones de DC y en los principales eventos de la editorial hasta que Jeff Lemire (tras los eventos de Metal) le ha devuelto a la primera plana en The Terrifics. Este mismo mes de Agosto de 2018, gracias al trabajo de Gail Simone y Adriana Melo, ha salido al mercado el primer número de la nueva serie de “Plas”, simplemente titulada Plastic Man.

JACK COLE DESPUÉS DE PLASTIC MAN

Los años 50 fueron una época extraña para el comic. En los primeros años de esa década se vivió una época de crecimiento sin igual, una era de libertad creativa articulada en torno a la editorial EC y su línea de comics atrevidos y experimentales. Comics de horror, de ciencia ficción, de suspense…todos ellos recorridos por una corriente subterránea de perversión y erotismo. Y fue precisamente el erotismo donde muchos de los veteranos de la Edad de Oro encontraron una salida al callejón sin salida que, en aquella época, suponían los superhéroes.

Aquella maravillosa pero breve etapa acabó de repente en 1954, con la publicación del infame libro La Seducción del Inocente y con la creación del no menos infame Comic Code Autorithy. La Edad de Plata no puede sino entenderse como un edificio construido en torno a la figura del superhéroe, y sobre las lápidas de los autores y los géneros muertos o desaparecidos tanto por la acción de los senadores como de los responsables de las editoriales más importantes, qué pugnaban por cimentar un monopolio comercial que todavía perdura. El mundo del comic oculta muchos cadáveres en el armario. Uno de los más grandes es el de Jack Cole.

Jack Cole alcanzó su mayor nivel de popularidad después de Plastic Man. Hugh Hefner había fundado en 1953 la revista Playboy. Hefner, ex-militar y psicólogo, tenía como objetivo rescatar el erotismo de las publicaciones clandestinas (como las biblias de Tijuana) para presentar un nuevo punto de vista, más juguetón, sobre la sexualidad humana.
Uno de los pilares en los que quería basarse para lograr su objetivo era el erotismo gráfico, y para Hefner el puntal del erotismo gráfico era Jack Cole. El dibujante tenía su propia sección en la revista (“Females by Cole”) con tanto éxito que se convirtió en el segundo producto de mercadotecnia más vendido en el imperio Playboy (por detrás del conejito).


Ilustraciones de Jack Cole para Playboy

En 1958, Jack Cole volvió a los comics para dibujar una tira cómica: Betsy and me. El 13 de Agosto de 1958 escribió dos cartas (destinadas a su mujer y a Hugh Hefner), se metió en el coche, condujo hasta el desierto y, sin salir del coche, se metió un revolver en la boca y apretó el gatillo.

La muerte del dibujante de las aventuras del hombre que se estiraba hasta límites imposibles sigue siendo un misterio sin revolver. Las cartas que escribió antes de morir no se han hecho públicas. Lo único que sabemos es que detrás de los ojos y la sonrisa y las manos hábiles de Jack se ocultaba una sombra de la que nunca pudo liberarse.

REFERENCIAS

Para saber más acerca de la Edad de Oro:

Historietistas alcohólicos, por Monte Beauchamp y John Petrie Partes 1 y 2. Ilustraciones por Daniel Clowes. Traducción de Frog2000.
CK #102. Los peores comics del mundo, Campamento Krypton.
Los Archivos de The Spirit, Will Eisner y otros.
Supergods, Grant Morrison. Reservoir Books, 2011.

Para saber más acerca de Jack Cole:

Forms stretched to the limits, Art Spiegelman y Chip Kidd. Chronicle Books, 2001.
The Steranko Story of the comic-books vol. 2, Jim Steranko.Crowm Publishing Group, 1971.
The lost comics of Jack Cole Parts I-III, Paul Tumey. The Comics Journal, 2013.
Plastic Man: A la fuga, Kyle Baker y Jack Cole. ECC Ediciones, 2018.

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Javier75
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Javier75

Recién comienzo vacaciones y menuda sorpresa de artículo. Mil gracias. Un repaso de un clásico que ojalá podamos leer por aquí!!!

alienigena100
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alienigena100

Interesantisímo artículo. Roy Thomas era muy fan del personaje y lo metió desde el principio en All Star Squadron. James Robinson también lo trató en su etapa de la JLA e indicó que no se le notaba la edad (ya era superhéroe en los 40) gracias a su poder elástico.

Bea Bordez
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Bea Bordez

Ésta clase artículos son geniales, excelente trabajo y muy interesante de principio a fin, un saludo.

Pablo Eduardo Tesolin
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Pablo Eduardo Tesolin

Excelente artículo.

Sin restarle mérito al trabajo de Cole y a la popularidad del alter ego de Eel O’Brien… ¿Por qué no se puede evitar hablar de la “sombra” de Plastic Man al nombrar a Elongated Man o a Mister Fantastic, si el verdadero “pionero” entre los superhéroes elásticos es Thin Man de Timely?

alienigena100
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alienigena100

¿Ese Thin Man es el que metió Roy Thomas en el Escuadrón de la Libertad en la serie de los Invasores?

Pablo Eduardo Tesolin
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Pablo Eduardo Tesolin

Exactamente. Fue creado aproximadamente un año antes que el personaje de Cole.

Forager
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Forager

¡Excelente artículo! Y que me he acordado de que César Sebastián hizo un muy buen cómic biográfico sobre Jack Cole, unas veinte páginas, en el volumen colectivo Vida de los más excelentes historietistas, publicado por El Nadir/Inefable Tebeos.

Kaulso
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Kaulso

Buen artículo de unos de los autores y cómics más olvidados injustamente. Ojalá se editase Plastic Man en España, pero con la política de ECC no creo que lo haga a pesar que parte está reeditado en USA en la edición Archives de DC.

Por cierto Pablo, hay una pequeña errata en tu reseña y que es que indicas que el primer album de Tintín se publicó en 1939 cuando realmente se editaría en el año 1930 el cual recopilaría una serialización iniciada en 1929. 😉

Valled
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Valled

Que gusto de texto. Interesante, bien escrito y con multitud de puertas abiertas para que investiguemos. Gracias!

Dynamo
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Dynamo

Aun tengo muchas lagunas dentro del mundo del cómic. Este autor era una de ellas, gracias por el artículo.

Drury Walker
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Drury Walker

Un articulo fantastico, muy bien expuesto y muy ameno. Gracias por el buen rato!