Perros atados 1, de Irra

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Portada Perros atados de Irra

Edición original: Perros atados vol 1 (Mondo Cane Books, 2024)
Guion: Irra
Dibujo: Irra
Color: Irra
Revisores: Gus Díaz y Luis E. Sánchez
Edición: Moisés Donoso
Formato: Rústica con sobrecubierta. 144 páginas. 25€

Un futuro sombrío.

«2079. El futuro sigue siendo la misma mierda.»

Aunque ya había publicado historietas breves en diversas cabeceras y se había dedicado a varios proyectos de animación, no es hasta 2016 tras la aparición de la mano de Astiberri de Palos de ciego, un neo-noir realista que se desarrollaba en su barrio San Juan de Aznalfarache, cuando Irra, seudónimo de Israel Gómez Ferrera (Sevilla, 1979) se convierta en un nombre a tener en cuenta dentro del cómic patrio. Las buenas sensaciones que había dejado su primer cómic largo se confirman con la aparición de No te serviré, un trabajo áspero, de atmósferas malsanas y lleno de rabia que gracias a una historia que mezclaba el thriller con pandemias y ocultismo que lo sitúa como uno de los autores más interesantes del momento. Una sensación que se repite con Amor de hombre (Hojas de hierba), un cómic noir que nos transportaba a los rincones más oscuros del alma humana con la colaboración en el guion de su hermano Dabi que era su último trabajo publicado en España hasta hace unos días que ha visto la luz el primer volumen de Perros atados, un western futurista cuya lectura supone un brutal golpe de realidad. Se trata de la primera parte de un díptico publicado por Mondo Cane Books, una nueva editorial sevillana que también ha editado una versión mejorada y ampliada de No te serviré, imprescindible para todos aquellos que no se hicieron con ella en su momento, al igual que sucede con esta primera entrega de Perros atados.

Perros atados nos transporta al año 2079, un futuro distópico en el que la Península Ibérica se ha convertido en una colonia intervenida por Estados Unidos que ejerce de frontera entre África y Europa. La historia transcurre en Distrito Sur, un gueto dominado por La Torreta, un edificio en el que residen dos clanes rivales (los White Kings y los Fuckers) que se disputan el control del territorio. Unas luchas por el poder en un territorio donde prima la ley de más fuerte en las que se ve envuelto un cerrajero que trabaja para Carrefour, líder de los Fuckers.

Irra nos presenta un futuro desangelado en el que el individualismo más feroz es la única ley provocando que los humanos se hayan convertido en auténticos lobos para el resto de los humanos. Una sociedad cainita en la que no hay un ápice de piedad ni la más mínima solidaridad. Una realidad que se nos antoja como una visión muy cruda y visceral del lugar sombrío hacia el que se dirige el mundo sí algunas de las tesis que proclaman los partidos de extrema derecha más radicalmente neoliberales consiguen imponer sus postulados menos humanistas y más egoístas. Toda una declaración de intenciones por parte del autor sevillano y un aviso para navegantes.

Página de Perros atados de Irra

Pese a ser todos trabajos muy personales y diferentes entre sí, tras cuatro obras publicadas en España, ya podemos hacernos una idea bastante certera de cuáles son las constantes temáticas y gráficas que abundan en la obra de Irra. En ellas nos encontramos con unos protagonistas a los que la vida nunca les ha repartido la mano ganadora y están en los estratos más bajos de la sociedad tratando de sobrevivir a duras penas. Además, se desarrollan en la parte sur de España, sobre todo en el entorno cercano de la ciudad de Sevilla, lo que le lleva a mostrarnos una visión profundamente critica de las tradiciones y el folklore de esa parte del país, en particular de la simbología y liturgia de la iglesia católica. También vemos a unos personajes dominados de forma absoluta por sus instintos más primarios y animales que dejan ver la cara más salvaje que escondemos los seres humanos que nos hace capaces de ejercer contra nuestros semejantes violencia de toda índole, física, psicología o sexual, para poder someterlos. De la misma manera abundan unos personajes que representan el ideal más rancio de lo que debe ser un hombre, siempre representados con una mirada satírica y critica, pese a que, por desgracia, tanto en las ficciones del autor sevillano como en la realidad, muchas veces son personajes que consiguen que su brutalidad triunfe. Un conjunto de características comunes que dotan a los trabajos de Irra de una marcada personalidad y una visión misantrópica que impacta profundamente en sus lectores creando lecturas de una crudeza enorme de las que nadie sale indemne.

Página de Perros atados de Irra

La principal diferencia de Perros atados con sus anteriores trabajos es el entorno futurista en el que transcurre la historia. El futuro que imagina Irra no es muy diferente de la actualidad, pero vemos unos avances tecnológicos que resultan muy creíbles, tanto en diseño como en capacidades. Algo más alejado de la realidad puede ser la situación político-social que plantea, aunque si la despojamos de algunos excesos de los lideres de los dos bandos, que son personajes claramente caricaturescos y se comportan de una manera muy pasada de rosca, hay algunas de las situaciones que son un reflejo de la algunas de las espadas de Damocles que penden sobre nuestro futuro cercano.

Además de la pericia de Irra para dibujar ese futuro tan terrible en el que transcurre la historia en este cómic volvemos a ver la enorme fuerza que siempre transmiten sus dibujos. Un cómic perfectamente narrado, con secuencias tan bien resueltas como la que abre la historia. También brilla un uso del color caracterizado por la elección de tonos muy primarios y expresivos que nos recuerdan la atmósfera de miseria y opresión en la que viven los protagonistas. Como ya sucedía en Amor de hombre el nivel de detalle se ha simplificado, han aumentado los primeros planos y los escenarios solo aparecen en los momentos en los que hay que definir donde sucede la acción. Pero todo ello no resta nada a un dibujo que ha ido ganando en expresividad, capacidad para transmitir emoción y dejarnos ver la brutalidad de la violencia más descarnada.

En la web de Mondo Cane Books nos dicen que publican libros no recomendables, pero nada más lejos de la realidad, ya que si algo se puede decir de los cómics de Irra es que son muy recomendables para quienes buscan nuevas formas de contar unas historias que nunca son anodinas ni optan por formulas prefijadas. Este primer volumen de Perros atados, la tercera parte la trilogía Via Crucis junto a Palos de ciego y No te serviré, es un cómic que trata sobre la dominación y la venganza de una crudeza brutal en el que lrra da rienda suelta a la rabia que lleva dentro para hacer una crítica social despiadada de plena actualidad con un apartado gráfico repleto fuerza. Esperemos que la segunda parte no se haga esperar, porque el listón está a gran altura.

Lo mejor

• La capacidad de Irra para mostrarnos la cara más sucia y desagradable del ser humano.
• El reflejo de la realidad actual en un futuro no tan alejado como pueda parecer.
• El uso del color.

Lo peor

• El continuará con el que finaliza la obra nos deja con ganas de mucho más.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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