FALTA DE ALIENTO
«Sigues ocultando quién eres.»
Llega a nuestro país el tercer y último volumen de la cabecera NYX, en formato ‘tomito’ y de la mano de panini cómics. Y es que como comentamos en la reseña anterior esta serie, al igual que otras compañeras de la iniciativa mutante Desde las cenizas como X-Factor o X-Force, no ha logrado pasar más allá de la decena de entregas en Estados Unidos, el nuevo límite que Marvel ha impuesto a sus series regulares para asentarse y encontrar su audiencia. A pesar de que después del último tomo restarían cuatro números por publicarse aquí en este tomito solo encontramos tres, esto se debe a que la novena entrega de la serie (en su edición original) corresponde con un cruce con el evento Fuga de X, del que por aquí nos despedimos acabando el verano, y que panini decidió publicar dentro de una de sus series de periodicidad mensual, en este caso la Imposible Patrulla-X. Sin más dilación, vamos a juzgar el final de esta serie.

En el tramo final de la serie nos olvidamos de los arcos argumentales y prácticamente nos encontramos con una serie de historias autoconclusivas. Kamala Khan, lo más cercano a un protagonista que encontramos en estas páginas, se encuentra inmersa en un drama familiar provocado por el sentimiento anti-mutante que domina en el universo Marvel tras Krakoa, un movimiento con el que su familia se ve cada más identificado. Encontramos también el retorno de Sincro, que no ve con buenos ojos lo que Kamala, Sophie Cuco, Prodigio y Lobezna están creando en la ciudad de Nueva York. Tras su inesperado regreso en el último tomo, Kiden Nixon se reúne al fin con Laura Kinney para ayudarla a liberar a Julian Keller después de que fuera detenido por sus actos como el Krakoano. Además Mojo regresa con más poder que nunca, y el grupo al completo tendrá que hacerle frente.
La pareja de guionistas formada por Collin Kelly y Jackson Lanzing, que no ha tenido ni éxito ni fortuna en exceso en la Casa de las Ideas hasta el momento, entregan una historia que no puede evitar sentirse insulsa. La serie se acaba antes de tiempo, otra vez, y al cómic parece pillarle por sorpresa. Cada número de esta tanda podría, y quizá debería, haber ocupado un arco entero de haber sido posible y el producto que nos llega en su lugar es una narrativa a una velocidad de vértigo con más planteamientos que resoluciones. Nuevos personajes son introducidos y pasan a formar parte del equipo en pocas páginas, hay protagonistas que quedan relegados a un plano tan alejado que casi parece que han abandonado la serie por completo y todo acaba con un discurso que alude a una grandilocuencia que no ha llegado a existir.

En el dibujo encontramos la contribución de dos artistas principales que ya habíamos visto en la serie, Enid Balam y Francesco Mortarino. De forma similar a lo que habíamos visto de él en el tomito anterior, el trabajo de Balam destaca principalmente por lo propio de su estilo. Las escenas dinámicas aquí están en general mejor llevadas que en su última contribución y Raúl Angulo tiene oportunidad para jugar un poco con el color de forma muy efectiva. Mortarino también tiene un estilo reconocible, pero que se me antoja más similar a otras ofertas dentro de Marvel. Su trabajo es de unos acabados muy limpios pero quizá resulta algo estéril salvo por unas pocas ocasiones, sin nada que realmente destaque y atrape al lector. En este caso cabe destacar una vez más la labor de Angulo, que aprovechando los poderes de Kiden utiliza unos colores más expresivos.
En definitiva, un cómic que llega muerto antes de su publicación. Estamos ante el problema de siempre, una serie se cancela prematuramente y autores y editores intentan hacer caber una historia de 20,30 o 50 números en 10 entregas. Sencillamente no funciona, tratándose de una serie grupal, los personajes no llegan a tener interacciones ni relaciones de peso, todo lo que se construye se queda a medias y el conjunto de piezas no encaja. Los autores pretendían poner el foco en la ciudad de Nueva York, así lo atestiguan ellos y así queda claro en el final de la serie pero no en la lectura. La ciudad de Nueva York ha sido explotada en este y otros medios hasta hartazgo por una simple razón, funciona muy bien, pero en estas páginas es imposible detectar ningún tipo de personalidad que asociemos con la Gran Manzana o siquiera una sensación de lugar.
Lo mejor
• El arte tiene instantes muy potentes.
Lo peor
• Se siente muy apresurado.
Fallido
Guión - 5.5
Dibujo - 7
Interés - 5
5.8
Un cómic que llega muerto antes de su publicación.









Tremenda pena con el potencial que tenía