Los últimos años del Doctor Extraño

El Doctor Extraño está viviendo un buen momento pero no siempre fue así, durante mucho tiempo estuvo sin colección propia, hoy analizamos los últimos 22 años en la vida de Stephen Extraño.

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Stephen Extraño es uno de los personajes más relevantes de Marvel, el famoso doctor creado por Stan Lee y Steve Ditko allá por 1963 en el Strange Tales número 110 ha estado presente en la mayoría de momentos importantes de la editorial, no en vano es su principal personaje mágico, el que ostenta, casi siempre, el título de Hechicero Supremo y ha protagonizado su propia serie, más o menos, durante décadas. Además, el Doctor Extraño ha sido parte importante, vital incluso, de uno de los grandes supergrupos de la editorial: Los Defensores, donde hacía equipo con otros héroes como Namor, Hulk o Estela Plateada y se metía en grandes aventuras. El grupo a tenido diferentes series a lo largo de la vida de la editorial y siempre a despertado el interés de los fans de Marvel, pero vamos a centrarnos un poco en las colecciones propias del Doctor Extraño.

Al igual que sucediese con otros personajes de la editorial, las aventuras del Doctor Extraño acapararon la colección de Strage Tales, a ratos solo y a ratos compartiendo cabecera, que no aventuras, con Nick Furia, pero en esa misma década, al alcanzar el número 169, la serie se renombró a Doctor Strange: Master of the Mystic arts, al igual que pasara con Thor o Iron Man y sus respectivas antologías. Sin embargo la cosa se volvió algo caótica a principios de los setenta cuando la serie de Strange Tales vuelve con su numeración antigua para contar historias de otros personajes, Hermano Vudú o Warlock entre otros, y el Doctor Extraño obtiene un espacio dentro de Marvel Premiere, un momento breve ya que en 1974 aparece un número uno del volumen dos de Doctor Strange, serie que se cerrará 13 años después, en 1987.

Por estas fechas será protagonista de dos novelas gráficas muy importantes, Dentro de Shamballa y Triunfo y tormento en 1986 y 1989 respectivamente, pero no nos quedamos sin serie de nuestro doctor favorito, ese mismo año, y como pasó antes, Stephen vuelve a co-protagonizar una nueva, un Strange Tales volumen dos aparece y en ella se cuentan las historias del Doctor Extraño y Capa y Puñal. Esta colección termina en su número 19, en octubre del 88, y un mes después llega Doctor Strange: Sorcerer Supreme, la cual cierra sus puertas tras 90 números en junio de 1996. Este punto es muy importante ya que la vida del conocido cirujano cuyo accidente le hizo pasarse a la magia no siempre resultó tan interesante para el gran público y, durante un tiempo, estuvo sin serie propia y con pocas apariciones en otras, pocas en tanto que es uno de los personajes más famosos de la editorial y casi no se le veía más que en series cortas de Los Defensores o como invitado en Spiderman.

Ese julio de 1996 supuso un hito en la historia del buen doctor ya que por primera vez desde que se le crease, 33 años antes, Marvel no sacaba un cómic protagonizado por el Doctor Extraño y este parón no iba a ser precisamente breve. El objeto de este artículo es repasar los últimos 22 años de Stephen Extraño, qué fue de él y como resurgió para llegar a su estatus actual con serie propia y sin más problemas que los que los autores de turno le plantean.

EN EL ABISMO Y SIN PODER SALIR

¿Renacimiento? Era el título de aquel fatídico número 90 guionizado por J.M. Dematteis y dibujado por Mark Buckingham en el que el Doctor Extraño evitaba que Chthon naciese, literalmente, en la Tierra. La historia acaba bien para él en el ficticio universo Marvel, pero no ocurría lo mismo en el nuestro donde su serie se cancelaba para no volver.

En octubre de 1997 aparece en Estados Unidos un número especial que llega a España de la mano de Forum bajo el título Dr. Extraño ¿Qué te molesta Stephen?, con guión de Marc Andreyko y dibujo de P. Craig Russell. Stephen está cenando tranquilamente cuando le aparece la pregunta que da título a este número dentro de una galleta de la fortuna, ello le lleva a una aventura de tintes muy clásicos en la que el Doctor Extraño tendrá que salvar a Wong, prisionero de una hechicera llamada Electra que le llevará por mundos extraños. Ditkopolis es el lugar al que Extraño tendrá que llegar, la referencia al creador ya estaba clara en los dibujos de los viajes y mundos que se encuentran por el camino, con una distancia considerable y alguna que otra página notable, pero los autores querían que quedase clara ubicando la historia en una ciudad basado en su nombre. No se trata de un gran cómic, ni nos cuenta una aventura relevante para el personaje, pero sí que es un soplo de aire fresco para aquellos años noventa, ya que se realiza precisamente mirando hacia el pasado con lo que cualquier seguidor del personaje disfrutaría en su momento con ella y a día de hoy no desdice. El cómic termina con Stephen salvando a Wong pero acaba con él perdido en el vacío entre dimensiones donde se produjo su lucha contra Electra.

Llegamos a 1999 y Joe Quesada con Jimmy Palmiotti estaban captando más adeptos con una nueva fórmula inicialmente planteada para los héroes callejeros de Marvel pero que acabaría por extenderse hacia otros lugares, toca hablar del paso del doctor por esa línea Marvel Knights que llegó a sacar cómics hasta de Los Cuatro Fantásticos. En el caso del Doctor Extraño lo que vimos fue un llamado “volumen 3” que en realidad fue una miniserie de cuatro números titulada The Flight of Bones y que se publica en nuestro país como La carne fugaz en un solo tomo.

La historia en cuestión está creada por Dan Jolley y Tony Harris, este último dibuja a su vez una parte de la miniserie mientras que de la otra se encarga Paul Chadwick. Ryan Snyder hace de entintador pero también se le acredita como creador de la historia y, para finalizar, aparece Jimmy Palmiotti también a las tintas. Quizás demasiadas manos para una serie tan corta pero es cierto que el resultado final es muy deudor del momento en que estos cómics fueron hechos, el dibujo es muy oscuro y la historia también, con un Doctor Extraño que no tiene problemas en influir en la mente de otros, que se ve decaído porque sus hechizos no funcionan como deberían y con un villano muy cruel con un aspecto de asesino en serie de película de terror.

A pesar de distar mucho de ser un héroe callejero la historia que aquí se cuenta casa mucho con el nuevo aspecto que se dio a este tipo de héroes en el sello Marvel Knights aun introduciendo el factor magia en la ecuación. De lo que sí se aleja es de la inmensa mayoría de lo escrito sobre el Doctor Extraño, ello tiene su parte mala si lo que se busca es a la vertiente más clásica del personaje y su parte buena por la relativa originalidad, relativa porque bebe de forma bastante clara de Hellblazer, sin llegar a su nivel de calidad pero contando una historia bastante interesante. Es en el último número donde se revela que era Dormammu el que estaba detrás de todo, es lógico en cierta manera que para tratar de resucitar las aventuras del Doctor Extraño se tire de su mayor enemigo, pero es aquí donde se rompe un poco con ese tono oscuro y cercano al género negro de los tres primeros cómics para irse a la magia, no al nivel psicodélico de antaño pero sí a una pelea algo más del estilo de la serie de siempre.

Durante los años 2001 y 2002 se lanza un segundo volumen de Los Defensores con el Doctor entre sus filas que dura 12 números, algo menos durará el volumen 3 en 2005 con solo 5 números pero nada el Stephen en solitario, por lo menos el de la realidad del universo Marvel, el de la realidad 616.

Es muy curioso que la editorial no se atreviese a lanzar de nuevo al personaje en esa época, un personaje que había tenido serie regular durante la friolera de 33 años y que llevaba sin protagonizar un cómic en solitario 6 años y sin embargo se lanzaran a ofrecer una serie limitada de seis números sobre una versión alternativa del mismo. Esta se llamó Strange y salió a la venta en el año 2004, está escrita por J. Michael Straczynski y dibujada por Brandon Peterson, vamos que la apuesta era fuerte para el momento. Sin embargo, a pesar de que Peterson no está mal en esta serie y Straczynski tiene hechos buenos cómics (y una gran serie de televisión), Strange resulta ser una miniserie innecesaria, la reinvención del personaje no es atrevida, intenta hacer una modernización del mismo y acaba por ser excesivamente sosa. Por ello y dado que se trata de un personaje de una realidad alternativa, no nos regodearemos mucho en esta serie.

Mientras tanto en el universo 616 Stephen volvía a salir a la palestra por formar parte de los Iluminati y sus apariciones serán cada vez más frecuentes en Los Vengadores de Brian Michael Bendis, donde llegará a tener algún que otro momento importante y que le llevará a perder su manto de Hechicero Supremo. Además, como ocurrió en el pasado, vuelve a formar parte importante dentro de los eventos Marvel, ahora ya anuales y con Los Vengadores como centro.

LO MEJOR DE LO MEJOR

Pero vayamos a 2006, donde el Doctor Extraño seguía sin serie propia hasta diciembre hasta que aparece un nuevo número uno de la serie Doctor Extraño: El juramento, donde lo que más destaca, sobretodo si lo vemos desde hoy, es el equipo creativo: Brian K. Vaughan y Marcos Martin, era la segunda vez que estos autores se encontraban y la primera que realizaban una historia relativamente larga, podemos hablar del germen de una relación que acabaría por hacer historia al crear la plataforma Panel Syndicate, donde publicaban online y dejando al lector que pagara lo que quisiera por grandísimas series como The Private Eye o Barrier (a lo que habría que sumar otras magníficas apuestas como el Universo! de Albert Monteys), pero hablar de esto es adelantarse casi una década. Este era el primer trabajo importante para Marvel de Marcos Martín y se nota que el autor estaba en el buen camino para ganar sus dos Eisner, el dibujo es limpio, muy diferente de lo que se estaba haciendo en las anteriores series del doctor y con una narrativa espectacular.

Por otra parte, Brian K. Vaughan sí que había ganado ya cuatro Eisner gracias a su trabajo en DC con Y, el último hombre y Ex Machina a lo que habría que sumar su creación de los Runaways para Marvel. Esta limitada del Doctor Extraño es su último trabajo para la casa de las ideas, a partir de este momento Vaughan empezará a trabajar con Dark Horse y se acabará por mudar a Image donde publica sus obras propias además de sacar en papel lo que publica en la web de Panel Syndicate. Estas obras propias le llevaron a un éxito aun mayor del que tenía cuando escribió a Stephen, con lo que podemos concluir que es un autentico lujo tenerlos por aquí. En Estados Unidos la colección duró 5 números pero en España fue publicada en un tomo del formato Marvel Graphic Novels.

Que los autores son buenos es algo que no se duda pero si alguien lo hace solo debe leerse el primer número de esta serie, consiguen que vuelva el doctor ligón que con un toque de humor te narra una batalla con final entre trágico y esperanzador, consiguen que Wong mole como debería molar, consiguen que una mesa de operaciones sea más entretenida y emocionante que cualquier serie de médicos que se nos pueda ocurrir, consiguen que la enfermera de noche mole lo que debería mola y nos dejan un sabor muy agrio cuando Stephen dice que tuvo en sus manos la cura del cáncer.

Es toda una experiencia leer seguidos la Strange en la que Straczynski y Peterson tratan de modernizar al doctor de forma más que fallida y después meterse con este tomo de El juramento en el que Vaughan y Martín cuentan perfectamente en dos páginas el origen del Doctor Extraño, y así es todo el cómic, una delicia para la vista y la mente. El segundo número centra gran parte de sus páginas en la vida de Extraño hasta el accidente, la narrativa es tan potente que vemos cómo el doctor pasa del desprecio a la gente en el pasado, cuando era un cirujano de primera, a la actual preocupación, anteponiendo la posible cura de millones de desconocidos a su bienestar, pero sobretodo su amor por Wong a la vez que se desprecia a sí mismo sintiéndose inseguro por sus manos incurables. Es todo un cúmulo de sensaciones que se captan en cada trazo y en cada diálogo. Es una historia, llena de grises y de matices, que nunca dejaré de recomendar.

A pesar de la grandeza de esta miniserie, tendrán que pasar otros tres años hasta que el Doctor Extraño tenga otra, esta también corta, de cuatro números, y también titulada Strange, aunque esta vez sí que trata de nuestro doctor y no de una realidad alternativa. Eso sí, al igual que su anterior colección esta puede presumir de tener otros dos grandes autores, a los guiones está Mark Waid, justo el escritor que se ocupa de la nueva etapa del doctor y que Panini ha empezado a publicar este mismo mes. A Waid se le ha dado bastante peso en Marvel en los últimos años, después de una laureada etapa en Daredevil saltó a los Campeones, grupo juvenil de la que narró sus primera aventuras, para Marvel Legacy llega al Capitán América, con menor puntería, y se encarga del Sin Rendición que cruzó a los diferentes equipos de Vengadores. Del dibujo se ocupa una de nuestras mejores autoras, Emma Ríos, realizando su primer gran trabajo para la editorial. Es una artista que ha evolucionado mucho hasta llegar al nivel asombroso que tiene hoy en día y aquí ya se ve un gran pedazo de ese camino que la llevó a ello.

Los autores optan por empezar con el Doctor Extraño en su versión más graciosa y picarona, dándole una primera aventura cuya intención es la pura diversión, con un campo de béisbol encantado y la ayuda de una joven que resulta ser una persona con altas capacidades mágicas. El elemento de la mujer que acompaña a Stephen se introduce como motor de la historia en este caso, Casey, así se llama, sigue practicando la magia y se le da bastante bien, pero como el Doctor Extraño se fue sin contarle mucho sobre el tema, le busca para satisfacer su curiosidad, casi por momentos parece más ella la protagonista que el propio doctor.

Los diferentes números que componen este tomo son pequeñas lecciones de magia para Casey, aventuras que cuentan pedazos de la vida del Doctor Extraño pero que en realidad van más al puro entretenimiento que a generar un trasfondo como podía tener la serie de Vaughan y Martín, pero no debemos subestimar la capacidad de Waid para entretener, el resultado es maravilloso, seres solitarios y vengativos en otras dimensiones, niñas en un certamen de belleza que hacen pactos con demonios y la propia magia volviéndose más impredecible son las historias que los autores nos cuentan en este tomo del que lo peor que se puede decir es que sabe a poco. Además ese final con Casey perdida quedará en el aire durante bastante tiempo.

Durante los siguientes años el Doctor Extraño se seguirá dejando ver bastante por el universo Marvel pero poco en solitario, a un par de especiales con historias cortas, uno de ellos por Roger Stern y el otro por Kieron Gillen, poco relevantes, se les une un Primera Temporada, una serie de cómics que Marvel sacó allá por el 2012 en el que autores actuales revisaban los orígenes de los personajes, el del Doctor Extraño lo hacían Greg Pak y de nuevo Emma Ríos, con un estilo más pulido y cercano a su grandeza actual que dan lugar a uno de los mejores cómics de este tipo.

Pero el grueso de las aventuras del doctor siguen pasando en otras colecciones, en principio vuelve a ser el Hechicero Supremo en la serie de los Nuevos Vengadores, con Brian Michael Bendis a la cabeza, y en 2013 regresa con su grupo Los Defensores, por Matt Fraction y Terry Dodson, en la que se unía a sus antiguos compañeros Namor y Estela Plateada con nuevas adquisiciones como Puño de Hierro o Hulka Roja. La serie obtuvo buenas críticas y duró un año.

REGRESO A PRIMERA LÍNEA

No hace falta decir a estas alturas la importancia que tiene el Universo Cinematográfico Marvel y cómo esta se traslada al mundo editorial, está bastante claro, y que en 2016 estrenasen una película del personaje sirvió para que en diciembre del 2015 Marvel apostase por dar una nueva cabecera al Doctor Extraño y poner el ella a dos autores de primera fila, Jason Aaron y Chris Bachalo. El resultado contiene muchos rasgos característicos de Aaron, cómo suele desarrollar los guiones, la relación del protagonista con su entorno, los secundarios o la espiritualidad (o religiosidad) inherente a sus textos, sin embargo consigue escribir una de sus mejores series. Algo parecido sucede con Bachalo, los detalles son los habituales en él pero logra transmitir vida a los monstruos y artefactos mágicos que el doctor utiliza a la par que se distancia de las viñetas confusas que en ocasiones construye.

La historia toma al Doctor Extraño heroico, preocupado por los demás, que ayuda a su comunidad y con un toque de picardía hacia afuera ya que para su interior se guarda su forma especial de ver el mundo, en este sentido es nuestro doctor de siempre quizás en lo que más se diferencie sea en la utilización de armas en un sentido más físico para atacar a los demonios y en que la forma de narrar sus pensamientos le resta mucho misticismo, pero esto es un claro objetivo de la serie que adecua al personaje a tiempos más modernos, aunque siendo realistas lo de ser gracioso y tener un punto de soberbia no es nada nuevo, por mucho que queramos establecer una relación con su película.

Zelma Stanton es la chica que los autores deciden introducir aquí como la nueva protegida del Stephen, todo un clásico en las historias del doctor, solo que aquí la relación no es de alumna, aunque a ratos lo parece, sino de trabajadora, ella no sabe de magia pero sí de libros. Es una pequeña vuelta de tuerca a algo que hemos visto varias veces, sobretodo al inicio de un nuevo arco argumental o serie. No es el único tópico del que tiran los autores, al igual que siempre se ha hablado de bares en los que se forman un tipo de guetos, bares de mutantes o de villanos por ejemplo, aquí se introduce el del bar de magos y criaturas mitológicas (¿alguien ha dicho Lost Girl?) en el que el Doctor Extraño se encuentra con Vengadores y otros conocidos, pero Aaron no lo hace por hacer (digo Aaron porque se ve a kilometros que es una idea de él), no es algo que se introduzca como divertimento en unas páginas, tiene su sentido, Aaron quiere contar una historia grande, muy grande, tanto como el fin de la magia.

Los primeros números de la serie están enfocados a presentarnos el mundo mágico del Doctor Extraño y lo hace con los ojos de Zelma, es decir, otro gran clásico en este tipo de cómic, el de introducir un personaje nuevo para que el lector se pueda acercar a la colección sin perderse ya que todo se explica a este personaje y a la vez no nos hace sentir tontos. Hasta aquí toda la serie está llena de tópicos sin embargo funciona muy bien, que es lo importante, la trama se lleva muy bien, el nuevo villano es emocionante e intrigante y tiene ese punto de tragedia que caracteriza a las mejores obras del personaje. Quizás la mayor diferencia con otras grandes historias del Doctor Extraño es el nivel de acción que hay, prácticamente en la totalidad de los números aparecen Stephen o Wong aplastando algo con hachas o mazas, algo agradable sobretodo bajo el lápiz de Bachalo.

Hablemos ahora del enemigo, del Empirikul. Aaron es un autor que hace patente una fuerte espiritualidad en aquello que escribe, algunas veces con un carácter más normativo, que implica la religión, y otras más general, así se vio por ejemplo cuando trata al Thor clásico que lo carga de mitología o en la famosa visita de Lobezno a la montaña, aquí no es menos, el Empirikul es ciencia que mata a la magia, como si de la inquisición se tratase.

La narrativa está muy bien enfocada a mostrarnos el sufrimiento del doctor, Stephen intenta atacar con todo lo que tiene pero nada sirve y mientras vemos como sus compañeros mágicos van perdiendo su poder a manos de las tropas del Empirukul. La aceptación de la serie era tan buena que incluso se llegó a sacar un One-Shot para contar lo que le sucedía a algunos de estos magos.

En el momento en que la lucha está en su punto álgido, con la magia a punto de acabarse, la serie da un pequeño giro, algunos personajes ayudan a Extraño a buscar los artefactos mágicos que aun quedan por el mundo, dando lugar a unos números más cercanos al género de aventuras. Este punto intermedio hace coger carrera al lector para toparse con su épico final, en el que el enemigo es vencido pero la magia queda casi agotada. Aquí paramos un momento para ver otro fenómeno sorprendente que sucede en diciembre de 2016, el estreno de una segunda serie del Doctor Extraño.

Mientras Aaron y Bachalo siguen con su serie mensual del Doctor Extraño y justo tras llegar a la gran pantalla el film del personaje, Marvel decide apostar por darle a Stephen una segunda serie bajo el título Doctor Extraño y los Hechiceros Supremos. Esta nueva colección sería una historia de doce números que contiene un único arco argumental y que nos lleva por un camino muy diferente, con un tono totalmente distinto pero con dos nombres muy interesantes en sus créditos. Por un lado está Robbie Thompson, no es un autor que se haya prodigado mucho por este mundillo pero su lectura es agradable y en este cómic encontramos su mejor trabajo. Por otro está Javier Rodríguez, conocido autor asturiano que lleva más de veinte años en el mundillo y que últimamente está trabajando de forma casi continua para Marvel como dibujante (Spiderwoman, Inhumanos y Los Exiliados son sus muy recomendables trabajos) y en todo lo que hace brilla. Con un dibujante como Javier Rodríguez está claro que la narrativa va a ser buena, su estilo casa mucho con el estilo aventurero del cómic y tiene una composición de páginas muy especial así como un diseño de personajes interesante.

La historia brilla por si sola pero también es un buen complemento a la serie principal, más que nada porque cuenta una nueva aventura situada después de la batalla con el Empirikul, con el Doctor Extraño menos mago y más de ir hacha en mano. Merlín reúne a Hechiceros Supremos de diferentes épocas para ocuparse de un gran mal, hasta ahí todo normal, pero es la propia estructura y narrativa de la serie la que rompe con esa normalidad, primero que los personajes están muy bien trabajados, de ellos conocemos a Wiccan, que ostenta el cargo en el futuro, al Anciano en una versión mucho más joven, y a Isaac Newton como figura histórica, pero Nina o Kushala son nuevas y creadas para esta aventura. Todos ellos se llevan su propio número para que veamos cómo todos tienen sus intereses ocultos pero cómo equipo funcionan en muchos sentidos, sobretodo para mantener enganchado al lector. Cada número vale su peso en oro, pero incluye propuestas muy originales como el de estilo “crea tu propia aventura”, las páginas del libro o la capa de Wiccan. Una pena que los últimos números cambien de dibujante, entrando Nathan Stockman, pero por lo menos logra poner la épica que su final merecía. Una propuesta valiente y muy recomendable.

Volvemos a la serie madre, con Aaron y Bachalo contando una nueva historia, ahora el Doctor Extraño tendrá que pelearse con todo lo que normalmente se pelea pero casi sin magia y a razón de uno o dos enemigos por día, así los autores nos devuelven al sufrimiento de Stephen que se había liberado en la anterior saga, y comienzan a introducir villanos más clásicos como el Barón Mordo, Pesadilla, Satana, Dormammu o el Orbe. Con un punto de comedia, también van apareciendo secundarios como la Bruja Escarlata o Thor (Jane Foster) pero la historia sigue centrándose en él, Wong y Zelma. Puede que no sea un arco tan redondo como el primero pero sigue a un buen nivel.

Después de estos veinte números tanto Aaron como Bachalo dejan la serie y pueden hacerlo con la cabeza bien alta tras haber recuperado al doctor posicionándolo en un buen lugar del universo Marvel. Pero aunque ellos se vayan la serie sigue y es Dennis Hopeless con Niko Herinchon quienes continúan la vida del Doctor Extraño, solo que lo hacen en pleno evento de Imperio Secreto. Con Nueva York aislada dentro de una cúpula de la dimensión oscura, un Stephen algo solitario trata de salvar la ciudad acabando por aceptar la ayuda de otros héroes y villanos, para ser un tie-in lo cierto es que no está nada mal, para un servidor puede que incluso mejor que el evento en sí. Lo cierto es que los autores saben aprovechar muy bien estos cuatro números para contar un nuevo enfrentamiento entre Extraño y Mordo allí donde los anteriores lo habían dejado, en una historia que crece según avanza y, una vez más, utiliza la épica para finalizar la pelea.

Una vez acabado el evento y antes de Marvel Legacy, John Barber toma las riendas de la serie para dos números que pasan sin pena ni gloria, haciendo tiempo mientras llega otro equipo creativo de lujo, el de Donny Cates y Gabriel Hernández Walta para presentarnos a Loki, el nuevo Hechicero Supremo.

La idea parece un poco repetitiva, Stephen no hacía mucho que había perdido el estatus de Hechicero Supremo pero esta historia va por otros derroteros, los autores siguen mucho en la línea de Aaron y Bachalo, no solo continúan la vida de los personajes sino que mantienen escenarios. En lo que más difiere la serie es en el tono, Stephen mantiene ese punto de tristeza pero hay más humor y menos épica, ahora el protagonista es veterinario y habla con los animales. El nuevo secundario estrella es un perro y no, no está nada mal. Evidentemente el Doctor Extraño tarda solo cinco números en volver a su lugar, no sería lógico alargarlo más, pero esta historia tiene su relevancia en cuanto nos trae de vuelta al Vigía y a su némesis, además el punto trágico intermedio le viene muy bien.

Toca entrar en la recta final del corto Marvel Legacy para ir al Fresh Start, y en el caso de Extraño no es nada pequeño sino un mini-evento llamado Condenación, muy atrevido y en el que participarán importantes personajes del ámbito mágico, Puño de Hierro, Blade, el Motorista Fantasma, Elsa Bloodstone, Hermano Vuvú, el Hombre Cosa o el Caballero Luna lucharán contra Mefisto, que pretende invadir Las Vegas después de que Extraño se propasase con un hechizo para rehacer todo lo que se había destrozado en durante Imperio Secreto. Para esta historia Cates recibe la ayuda de Nick Spencer y de un puñado de dibujantes que ilustran la serie del Doctor Extraño, la de Condenación y los especiales que les rodean, entre los que Rod Reis y Nicko Herichon se llevan la mayor parte y destacan por su calidad. En España hemos visto el evento publicado por Panini en la propia serie del Doctor Extraño, incluyendo dos o tres números por grapa, pero dejando algún tie-in para las series en tomo de los personajes de Puño de Hierro y la Araña Escarlata.

A Marvel siempre le han costado los eventos mágicos, en varias ocasiones ha intentado hacer un tipo de Aniquilación para revitalizar este pequeño mundo pero nunca han conseguido llegar a ese nivel, esta vez tampoco lo hacen pero su intención parece más tirar hacia una historia divertida que hacia la épica que llevamos tantos números viviendo en la colección y que se presenta en la mayoría de eventos Marvel. Aquí hay un toque de humor negro y una clara intención de hacer algo minoritario en el momento en que todos los personajes famosos de Marvel son poseídos y pasan a formar parte del ejercito enemigo o con el Doctor Extraño prisionero de Mefisto prácticamente desde el principio de la historia.

Uno de los puntos fuertes de esta historia lo encontramos en Wong. Aaron y Bachalo se habían trabajado bien al personaje, no es raro y no fueron los únicos, Wong es un personaje muy llamativo por ese halo de misterio que le rodea. Cuando estos dos autores pusieron punto y final a su etapa separaron a Wong del Doctor haciendo que este primero se fuese de la casa, sin embargo los autores posteriores no tardaron nada en devolverlo a la historia ayudando al doctor desde lejos. En este caso es Wong quien reúne a todos estos héroes cuyas vidas están ligadas al mundo de la magia para salvar al doctor y, por tanto, al mundo. Otro de los puntos importantes de este evento es su carácter reorganizador, deja a Johnny Blaze como nuevo señor del infierno y a Extraño tratando de crear un nuevo equipo mágico, un poco como pasara con Aniquilación, en cuya segunda parte se iniciara el camino de los actuales Guardianes de la Galaxia, pero con mucha distancia con respecto a ese evento.

Una vez que el Doctor Extraño se alza y vence, se cierra este interesantísimo volumen para abrir uno nuevo, el de Marvel Fresh Start con Mark Waid de vuelta y Jesús Saiz al dibujo, un número con muy buena pinta que Panini ha sacado este mes a la venta y cuyo análisis podéis encontrar aquí.

Los últimos años del Doctor Extraño han sido curiosos, en estas dos décadas han salido menos cómics de él que nunca, sin embargo la calidad que han alcanzado la inmensa mayoría de ellos ha sido asombrosa y las situaciones en las que ha entrado han resultado muy relevantes para él. Estamos en una nueva era dorada del doctor, en parte gracias a lo buenas que han resultado sus últimas series y en parte por el éxito de su película y su papel con Los Vengadores. Esperemos que siga así.

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ulexryu
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Strange de Straczynski es un remake de Matrix mal contado, con Stephen como Neo y Clea como Trinity.
Sobre el artículo, muy bien explicado todo, aunque… ¿22 años hace ya de Marvel Knights? Qué viejo me siento.

Alejandro Ugartondo
Autor

Excelente repaso a la trayectoria editorial “reciente” del Doctor Extraño, uno de mis personajes favoritos de Marvel. Aunque has hecho un comentario que me han dolido como fan del personaje: decir del especial “Qué te preocupa Stephen?” que ‘No se trata de un gran cómic’, cuando es una delicia de sabor clásico con un dibujo fantástico de Russell.

En todo lo demás coincidimos 😉

Raúl Gutierrez
Autor

Gran artículo compañero! Un necesario repaso a los últimos años del bueno de Strange! Enhorabuena!

Bea Bordez
Lector
Bea Bordez

Una semana no entro a la página y sale éste artículo, bueno mejor tarde que nunca, buen e interesante repaso, yo como entusiasta del personaje me he leído casi todos los títulos que mencionas entre 2016 y el año pasado, si, así de entusiasta soy; destaco el juramento, mi primer cómic del personaje, el de Waid y Ríos me gustó, en especial el dibujo, La carne fugaz, un planteamiento curioso, la de Straczynski, me entero que era una versión del personaje de otro universo, no me convenció, lo demás me lo guardo para no alargar éste comentario, enhorabuena y gracias por el artículo.