Los dibujos de Luis Durán

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Caricatura de Luis DuránComo explicaba ayer, descubrí hace unos días una encendida polémica sobre la calidad del dibujo de Luis Durán que ha venido sirviéndose en los blogs Con C de Arte y Tu Harte me Harta.
Lo único que me interesa matizar aquí son algunas de las opiniones que Pepo Perez, dibujante de la entretenida historieta El Vecino, ha expresado en Con C de Arte y que a continuación les copiaré en una especie de collage que intenta ser fiel y dar una perspectiva de conjunto a las diferentes disquisiciones que Pérez ha expuesto argumentadamente en distintos posts. Las de Juanjo Saez se contestan solas y parecen formar parte de cierta broma a tres bandas que yo no acierto a pillar.
Dice Pepo Perez:
Las sombras que les pone Durán a sus personajes tienen cierta intención de realismo/naturalismo, aun dentro de su estilo expresivo-expresionista (…) Sin embargo, el modo general que tiene de distribuir las sombras, su modo de manchar en negro, sólo contribuye a la confusión y a la “ilegilidad” gráfica de la página. Es difícil abrirse camino con el ojo en esa página, pues las manchas y rayitas -e incluso alguna perspectiva que intenta ser realista pero no lo logra- sólo contribuyen a confundirnos.
Durán parece empeñarse en seguir usando perspectivas clásicas y sombras académicas, cuando es evidente que no las sabe manejar.
dibujar hasta cierto punto de manera “realista” y “académica”. No me refiero al tipo de cabezas-melón o cuellos-palo que dibuja, nada académicas, pero sí a las perspectivas clásicas y sombras académicas, que sí se pretende seguir usando cuando es evidente que no las sabe manejar. Esta falta de manejo de las reglas de dibujo clásico, por supuesto, no tiene por qué resultar un problema. Estamos hablando de arte contemporáneo, y hace ya más de un siglo que en el arte se admite la posibilidad de que un dibujante –o pintor- pueda serlo sin necesidad de dominar el dibujo académico, siempre que dé con un lenguaje gráfico propio que le permita expresarse y, si así lo desea, representar la realidad a su modo. Es decir, que la incapacidad de Durán para el dibujo académico no es ninguna traba pero, pienso, sí debería llevarle hacia otro tipo de grafismo alejado del que usa. Olvidarse totalmente de la anatomía académica y de los fondos tradicionales, e inventarse por completo un mundo propio. No entiendo por qué sigue utilizando algunas de esas reglas realistas que no domina y las mezcla con otros rasgos de estilo irreales-expresivos suyos propios, cuando, y ése es para mí el problema, la mezcla no casa bajo mi punto de vista y da como resultado páginas confusas gráficamente. Y a menudo difíciles de leer (me refiero gráficamente, insisto). Es… como si las “palabras” de su frase gráfica tuviense significado, pero la “sintaxis” de su frase gráfica no. Siento no poder explicarme mejor, pero es que es una cuestión de dibujo sutil que me cuesta trabajo explicar.

página de Nuestro verdadero nombre/Durán/De Ponent

Ese desacierto en el manejo de sombras y perspectivas que Pérez le atribuye a Durán puede interpretarse de dos maneras distintas.
La una, que Durán intenta trabajar esas dos facetas de su dibujo de forma realista sin conseguirlo. Esa pretensión de verosimilitud que no acierta a ser del todo exacta parecería ser considerada por Pérez como un demérito. Digo parecería porque no sé del todo si es eso lo que quería expresar. Y ahí debe decirse que una cosa es querer sólo aparentar realismo y otra bien distinta querer que tus dibujos tengan en una u otra faceta la exactitud de la fotografía. Los buenos dibujantes falsean. Las viñetas del cómic no son una sucesión de imágenes congeladas. Muchas veces una determinada imagen no refleja una postura real sino la síntesis de un movimiento específico. Y con las sombras y las perspectivas pasa lo mismo. A veces en un cómic lo real no resulta auténtico. Y entonces uno debe encontrar las perspectivas, las sombras y las posturas más creíbles y equilibradas… que no reales.
Si por el contrario, y esta pega si que la expone y remarca Pérez con claridad, el problema sólo está en que esos sombreados entorpecen una visión de conjunto de la página, podría dársele la razón… en parte. Recientemente Pérez ha dado también en su blog tres brillantes muestras narrativa en cuanto a composición de página. Dos de Chris Ware (una y dos) y una de Frank King en Gasolina Alley. Ya, desde aquí, les animo a estudiarlas con él, porque las muestras y su análisis se lo merecen. Es cierto que Durán no consigue “hablar con la página entera” de la misma forma que los dos autores mencionados u otros, como Will Eisner o Paul Grist, que también han demostrado este don. Pero quizás tampoco nadie se lo pide ni él lo pretende. Creo que Pérez se equivoca cuando equipara – o así me parece entender – la viñeta con la palabra y la frase con la página. Eso puede ser así y a veces en los autores que hemos señalado lo es, pero no tiene porque serlo necesariamente. De unidades narrativas las hay de muchos tipos: una determinada palabra, una frase, una viñeta, una página, un capítulo, la primera entrega de una trilogía… Y no todas pueden percibirse de una sola mirada. No resto merito, más bien lo contrario, a los pocos que consiguen hacer, de la página, una unidad visual y narrativa. Sólo digo que no encuentro exigible que tenga que ser así. Creo que para Durán la frase es la viñeta y la página, el capítulo. Otra cosas distinta es que Pérez diga que los blancos y los negros de la página no están equilibrados, pero no me ha parecido que se refiriese a eso en ningún momento.
Acabo ya, con el manifiesto en el que Pérez anima a Durán a inventarse un mundo propio, alejándose de academicismos en cuanto a fondos, perspectivas y sombras, tal como hace con las anatomías de sus personajes. Y a ello le contrapongo las palabras del propio Durán cuando fue cuestionada su capacidad como dibujante en una entrevista que le realizamos aquí en Zona Negativa hará medio año:
Yo creo que la gente que cuestiona mi dibujo es porque, tal vez, no se ha leído el guión. Hay una compenetración muy cuidada entre el lado gráfico y lo que deseo contar. Esa digamos, comunión, qué quieres que te diga, no funciona tan bien si sustituimos este grafismo por el de otro dibujante, se pierde esa magia…

Nada que alegar, me parece, porque si alguna cosa aparenta cierta es que los dibujos de Durán encajan a la perfección con el tono de sus historias. De una manera que se diría difícil si de otro estilo de dibujo se tratara. Y es que los personajes de Durán se mueven en un mundo que no es del todo el nuestro, pero se le parece bastante. Por eso una cosa, por eso la otra.

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.
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