Leyendas de Conan (03). Soy un truhan, soy un señor…

Leyendas de Conan es una serie de artículos que publiqué en mi antiguo blog y que ahora vuelven a tener actualidad a raíz del relanzamiento del personaje de Conan en España a cargo de la editorial Panini. Es por esto que hemos creído que podría ser interesante ampliarlos y actualizarlos para compartirlos, esta vez, con los lectores de Zona Negativa.

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Sabed, oh príncipe que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis (…) y los años de aparición de los hijos de Aryas, hubo una edad no soñada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas (…) Y allí llegó Conan, el cimmerio, cabello negro, adustos ojos, espada en mano, ladrón, asaltante, asesino, de grandes tristezas y grandes alegrías, preparado para pisotear con sus pies calzados con sandalias los enjoyados tronos de la tierra”.

Todos tenemos una biblioteca ideal, mítica e imaginaria donde reposan libros y cómics que soñamos con que algún día acabarán por publicarse.
En la mía encontraríamos – entre muchos otros tomos – un volumen de casi 120 páginas agrupando cinco historias iniciáticas de Conan el cimmerio, son cinco aventuras narradas por Roy Thomas y Barry Windsor-Smith que se publicaron a principios de la década de los setenta en el comic book titulado Conan the Barbarian. Sería un tomo imaginario que podría llevar el título de “Conan el ladrón”.

La leyenda de Conan el cimmerio se empezó a forjar a partir de su irrupción en los países hiborios cuando tan sólo contaba con 17 años.
Los estudiosos de la vida imaginada de Conan sitúan su nacimiento en un campo de batalla en Cimmeria, un país inhóspito y helado situado al norte de Aquilonia y Nemedia. Su padre era herrero y el joven cimmerio de carácter curioso e indómito ya participó, con tan solo quince años, al asalto del fuerte fronterizo de Venarium en el norte de Aquilonia. Tras vagar por los reinos del norte, se dirige hacia el sur, hacia las regiones más cálidas de Hiboria donde le han explicado existen reinos brillantes, con ciudades de cúpulas de oro y tronos enjoyados. Su meta es robar todos los tesoros que pueda encontrar.
En Arenjun, la ciudad de los ladrones en el reino de Zamora, el joven e ingenuo bárbaro creado por Robert E. Howard vive una de sus primeras aventuras. Su intento fallido de saquear la misteriosa Torre del Elefante marcará el inicio de una saga que hemos decidido llamar como “Conan el ladrón” y que englobaría los números 4, 6, 7, 10 y 11 del famoso comic book a color Conan the Barbarian publicado por la editorial Marvel Comics. Este arco argumental ficticio abarca las historias comprendidas entre La Torre del Elefante y Villanos en la casa; culminación magnífica de esta saga.

Por en medio nos cargamos algunos episodios de la serie regular como el incluido en el número cinco de la colección – La hija de Zukala – escrito y dibujado antes que el cuatro, pero publicado después y también otros dos episodios que no guardan mucha relación con la saga comentada al ser historias ambientadas en lugares inhóspitos fuera de las ciudades zamoras o corinthias; son los episodios incluidos en el número ocho y en el nueve de los comic books americanos titulados Guardianes en la cripta y El jardín del miedo, respectivamente.

Y es que los autores parecen ser plenamente conscientes de que se está abriendo un capítulo nuevo e importante en la vida de su bárbaro cimmerio cuando este aparece en una lóbrega taberna del peligroso barrio del Maul en la ciudad de Arenjun. Es una aparición súbita, a contraluz con un encuadre que destaca su imponente figura pese a ser todavía un adolescente. Se trata de la historia titulada La Torre del Elefante publicada en el número 4 de Conan the Barbarian.
Roy Thomas explica que la distribución de los dibujos preliminares de esta secuencia inicial era diferente; primero se veía un plano general de la tasca y luego el plano medio del protagonista y que le pidió a Smith que invirtiera su orden para dar una mayor sensación de sorpresa, similar a la que tendría el borracho ladrón que es interrogado por Conan y también para subrayar con más énfasis la irrupción del cimmerio en la historia. Esta adaptación casi literal de un relato de Robert E. Howard, marca el principio de nuestra imaginaria saga de “Conan el ladrón”.

Las dos últimas viñetas de esta página son las que menciona Roy Thomas

¡ATENCIÓN SPOILERS!

Al fracasar en su intento de robar en la Torre del Elefante, nos reencontramos con el inquieto cimmerio en la ciudad llamada Shadizar la Perversa donde conocerá a Jenna, una prostituta que le iniciará en los misterios, secretos y traiciones de la civilización Hiboria.
En esta segunda aventura titulada Alas diabólicas sobre Shadizar – que es además una historia original de Roy Thomas – el cimmerio se enfrentará a una secta que adora a un murciélago gigante, salvará a Jenna de las garras de sus adoradores y perderá un botín arrebatado anteriormente a un par de ladrones locales. Al final de esta primera visita a la ciudad, Conan acabará igual de pobre, pero con un poco más de conocimiento de cómo funcionan las cosas en los reinos civilizados de Hiboria.

El tercer capítulo nos conduce a Numalia, capital de Nemedia, segundo país hiborio más poderoso tras Aquilonia y traslación de Alemania y Austria en esta época imaginaria. Cuando Conan intenta asaltar un palacio-museo llamado la Casa de las Reliquias, se ve involucrado en una guerra entre Karanthes, el poderoso sacerdote de Ibis y el brujo estigio Toth-Amon que le envía un regalo envenenado al primero; una serpiente con cabeza humana encerrada en un cuenco.
El dios del cuenco, relato original de Howard, o ¡El que acecha en el interior! – como lo tituló Thomas para el comic book – es un relato interesante que fue dibujado antes que Alas sobre Shadizar y que destaca por la soberbia ambientación de la ciudad de Numala y especialmente el castillo llamado la Casa de las Reliquias. Otro aspecto de este relato del que Thomas estaba satisfecho es el de la lucha final entre la serpiente humana y Conan, que se prolonga durante cuatro páginas y que acaba con un momento de pausa que precede el golpe final.

Estos detalles de coreografía guerrera y esta simbiosis entre dibujante y guionista son destacados por Roy Thomas en los artículos titulados Conan the Marvelous, la desconocida historia de Conan el Barbaro que podemos encontrar tanto en la reedición de la revista que hizo Forum a finales del siglo pasado, como en el primer tomo recopilatorio de la colección integral que acaba de publicar Panini.

Tras huir de Numalia y pasar por diversas penalidades, Conan – que se ha reencontrado con Jenna – pretende establecerse en una ciudad-estado Corinthia dominada por un sacerdote del dios Anu llamado Nabonidus. Corinthia es un pequeño reino formado por ciudades-estado casi independientes. A pesar de los esfuerzos de los numerosos especialistas en la obra de Howard, el nombre de esta ciudad sigue siendo un misterio, aunque Thomas y Smith la dotan de una personalidad y realismo asombrosos. En el número diez de Conan the Barbarian, titulado ¡Ten cuidado con el dios Anu! asistimos a la primera parte del relato corto de Robert E. Howard titulado Villanos en la casa, cuya parte central será adaptada en el número siguiente. De hecho, Thomas toma sólo una página y media de este relato para construir el episodio y adaptarlo a la continuidad del cimmerio de manera impecable.

Allí el protagonista vive uno de los momentos más dolorosos de su adolescencia al reencontrarse con Burgun, un experimentado ladrón, con el que se asociará y cometerá varios robos. Tienen tanto éxito que crean la alarma entre las clases pudientes de la ciudad y son perseguidos por las fuerzas armadas del municipio. Finalmente, el socio de Conan es atrapado y ajusticiado bajo la impotente mirada de su compañero. En el próximo número asistiremos a la venganza del cimmerio, que se prevé terrible, cuando se entera que han sido traicionados por Jenna y su nuevo amante.

Y finalmente el undécimo número de Conan the Barbarian nos presenta un especial de 34 páginas con la parte principal de la adaptación del relato original de Robert E. Howard. Villanos en la casa es un relato palaciego en el que Murilo, un noble caído en desgracia, ayuda a Conan a salir de la cárcel a condición de que mate al sacerdote rojo Nabonidus, sátrapa local. Tras consumar su venganza contra la pareja que le traicionó, el cimmerio entra furtivamente en el palacio del sacerdote para cumplir su promesa, pero no es el único…
La secuencia que describe la venganza de Conan sobre Jenna, que podéis ver abajo, ha pasado a la historia como una de las más emblemáticas de la colección.

Llena de secuencias casi oníricas, Villanos en la casa es posiblemente uno de los mejores comic books hechos en los 70 y sin duda el mejor de la serie en su etapa inicial. Uno puede quedar deslumbrado por la delicada orfebrería decorativa de las viñetas, con el especial énfasis puesto en la ambientación y en los decorados, pero lo fascinante de este episodio es que la narrativa no se resiente y resulta más poderosa que nunca. Las secuencias mudas de los números siete o diez tienen su equivalente aquí con más potencia si cabe. Todo es inteligible, claro, prístino e incluso la pelea final entre Conan y el monstruoso gorila guardián de Nabonidus no desmerece la tan alabada lucha final del número seis contra la serpiente con cabeza humana.

Y para redondearlo todo Roy Thomas y BWS se inventan otra secuencia de lucha absolutamente memorable entre dos de las mascotas del sacerdote rojo, Thak el gorila semihumano y un leopardo negro. Es una feroz batalla que se desarrolla bajo la atónita mirada de los tres protagonistas y que demuestra que los autores dominan perfectamente los registros narrativos y expresivos del medio y que están echando el resto en esta colección tan especial para ellos.

Los cinco comic books que componen esta saga imaginaria presentan varias características comunes.
En primer lugar son historias urbanas, donde nuestro protagonista empieza a aprender las costumbres hiborias y donde además sufre la molesta querencia de sus habitantes a la hipocresía y a la doble moral.
Por otra parte estas historias presentan varios personajes secundarios que influirán poderosamente en la educación del salvaje visitante. Jenna participa en tres de estos relatos y con ella empezará a dominar las artes del amor y sufrirá las de la traición. Burgun será su compañero de correrías en la ciudad sin nombre de Corinthia y uno de sus primeros amigos. Y finalmente Murilo, un noble con el que aprenderá a ceder y negociar.
El salvaje imberbe que bajó de las heladas tierras del norte, ha asimilado en pocos meses que en las corruptas ciudades hiborias de Zamora, Nemedia y Corinthia las cosas no son como parecen. Ha aprendido que la fuerza a veces no puede con el número ni con la traición y que los seres civilizados pueden decirte una cosa con las palabras y otra con los ojos.

Conan ha vivido sus primeras aventuras como ladrón en las ciudades hiborias y ha experimentado en sus carnes las contradicciones y las traiciones de la gente civilizada; frente a ello la ingenua franqueza del adolescente ladrón ha resultado conmovedora además de generar situaciones realmente explosivas. Conan no ha perdido ni un ápice de su fuerza y ferocidad durante este aprendizaje pero ha ganado en sabiduría y experiencia.

Por todo eso cuando al final del capítulo decimoprimero de la serie Murilo y Conan se alejan charlando por las calles de una ciudad sin nombre de Corinthia, uno no puede dejar de sentir que se ha acabado un ciclo en las primeras andanzas del bárbaro gigante venido de Cimmeria.
La leyenda de Conan no ha hecho más que empezar, pero ya desde el principio el cimmerio está marcando su estilo; de noble bruto, de truhan y de señor.

Salut!

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