La voluptuosidad

Por
4
1706
 

Edición original: La volupté (Futuropolis, 2006).
Edición nacional/ España: La voluptuosidad (Ponent Mon, 2007).
Guión y Dibujo: Blutch.
Color: Blutch.
Formato: Novela Gráfica.
Precio: 20€.

 

Es probable que el nombre de Christian Hincker no les diga mucho, así de sopetón. Pero si les aviso que es el historietista detrás del seudónimo Blutch, estoy seguro de que la cosa cambia. Con sólo 45 años, el autor francés está considerado, casi por unanimidad, una de las voces más personales en la renovación de la bande dessinée. A España han llegado varias de sus obras como Peplum, El pequeño Christian o, sin duda la más controvertida, La voluptuosidad. Pero ¡qué les voy a contar! En esta misma casa Sergio Morales AkA Tirafrutas dedicó un documentadísmo ensayo a su producción, que pueden -y deben- consultar aquí.

La voluptuosidad es una obra inclasificable: un cuento adulto, irreverente, extravagante y onírico; en realidad, poco voluptuoso en un sentido convencional, aunque impregnado de perversas referencias sexuales. Difícil es reducirlo a un argumento que pueda darnos idea de su contenido. No sólo su anécdota es mínima (la búsqueda de un peligroso simio escapado de no se sabe donde), sino que su desarrollo elude concienzudamente cualquier progresión dramática, fiando el interés del relato en su capacidad para la sugerencia, para la resonancia del inconsciente. Es una opción radical adoptada con todas las consecuencias, despreciando la posibilidad de no ser comprendido. Desde las ilustraciones, de trazo convulso, hasta la narración, organizada en amplias viñetas sin marco, pasando por los diálogos, obsesivos y crípticos en su aparente mundanidad, todos los elementos coadyuvan a un mismo fin: es una propuesta que ha de aceptarse sin entenderse, sentirse sin explicarse, sin desentrañarse por completo más que en la interpretación propia de cada uno. Algunos trucos son evidentes, como el personificar en animales pasiones muy humanas o el animalizar al individuo privándole de los barnices (estatus, ropas) de la civilización. Desnudarse en un bosque para cazar a un zorro tampoco parece el colmo de la sofisticación. Otros, en cambio, desafían una interpretación tan unívoca, como esa piedra que van llevando de un lado a otro, como Sísifos de andar por casa.

El onirismo de Blutch queda muy lejos del de otros grandes autores que han transitado esos caminos, como Winsor McCay y la delicada fantasía de Little Nemo o Guido Crepax y la sensualidad de Valentina. Blutch resulta más sucio y perturbador, más sórdido, en definitiva. Aunque no sería impensable La voluptuosidad por Crepax (como sí lo sería por McCay o por David B, otro demiurgo del mundo de los sueños), el italiano habría puesto su sello de elegancia hasta en la más horrenda perversión. El francés, en cambio, busca el feísmo compulsivamente, con un lápiz nervioso, precipitado, como bosquejos al carboncillo en un cuaderno, matizado luego con destellos de rojo (en diferentes gradaciones: del rojo chillón al marrón suave). Sólo escapan de esta técnica las tres páginas primeras y las dos últimas, con base en el azul y el amarillo, el azul de un lago y el amarillo que evoca un recuerdo medio desvanecido, como el sepia de una fotografía (La propia composición de dos viñetas por página -a imitación de la secuencia cinematográfica- refuerza esta idea de recuerdo de infancia). Sin embargo, se equivocaría quien sospechase descuido o desgana en el autor, que evidencia conocer los más variados recursos: desde prescindir de rasgos faciales para potenciar la expresividad (eso tan asociado al mercado japonés de eliminar la nariz y agrandar ojos y boca, por ejemplo) hasta el primor en texturas y composiciones. La propia estructura del relato, con una cadencia cíclica como de salmodia, poco tiene de improvisado. Los únicos textos de apoyo no hacen referencia al tiempo (¿tiene sentido en un sueño?) sino a la lejanía, a la profundidad. “Más lejos”, escribe Blutch, cada vez que cambia de secuencia, queriendo decir, quizá, “más profundamente”, más alejado de la vigilia y sus reglas físicas. O más abajo, otro anillo dejado atrás en el descenso a los infiernos.



Decía antes que La voluptosidad es una obra inclasificable. También me resulta complicada de enjuiciar. Yo mismo ni siquiera estoy seguro de si me ha gustado realmente. A pesar de su valentía y de sus logros técnicos, no me ha emocionado, no me ha producido esa sacudida que presupone su acercamiento a la visceralidad del Ello. Se devora con interés y algunas imágenes perduran. Sin embargo, no crece en el recuerdo, sino que se desdibuja. La olvidamos al coger otro libro. Su huella -y tómese esto como lo que es: una apreciación absolutamente personal- no trasciende, como sí lo hacen las grandes obras de los autores citados. El reino del sueño puede ser un lugar terrible, pero también hermoso, como nos mostrara Neil Gaiman en Sandman. Este sueño no llega a ser ni terrible ni hermoso, aunque pueda llegar a ser incómodo y perturbador.

La voluptuosidad fue publicada en 2007 por Ponent Mon en un tomo en tapa dura, un pelín más pequeño que el comic book tradicional, por 20 euros.

4 Comments
Antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
View all comments
O_oLBC
O_oLBC(@o_olbc)
Lector
6 mayo, 2013 10:09

Este comic está a precio de saldo en casi cualquier tienda que comics que he visitado (en Barcelona y Valencia), creo que no sale por más de 4€.
Y me ha pasado lo mismo, al final me he quedado con esa duda de si me había gustado o no, desde luego no me pareció trascendente en ningún aspecto. Algo decepcionante. Curioso y poco más.

Agente Sadness
Agente Sadness(@agente-sadness)
Lector
6 mayo, 2013 11:33

¡Coñe,qué corte!!

Cuando he leído en el título de la reseña «La Voluptuosidad», creí que iba a ser un ensayo sobre las magníficas grupas que dibujaba Frazetta…

… No sé en qué estaría pensando yo…

…ejem, estooo, voluptuosos saludos a todos…

Dillinger
Dillinger(@dillinger)
Lector
8 mayo, 2013 7:44

Lo compré en su día animado por el saldo y sobre todo por otra obra que leí de Blutch, la imprescindible Blotch.

La decepción fue extrema ya que no tiene nada que ver con el tono de Blotch y para colmo no le pille el ritmo a la historia.

Ni el sentido dicho sea de paso.

SuscrofaD
SuscrofaD(@suscrofad)
Lector
14 mayo, 2013 3:24

A mi personalmente me gustó mucho. No sé si es porque es que a mi me gustan las cosas raras y metafóricas, porque esto lo es y mucho… Pero si he de destacar algo de Blutch creo que sería Peplum. Ahora mismo hay varias tiendas donde los encuentras a precio de risa tal como comentaban por ahí arriba.