La paga del soldado

Hernández Palacios arroja una mirada casi documental a las peripecias de los soldados españoles que combatieron en La Guerra de Melilla entre 1909 y 1910. La paga del soldado se ha quedado algo desfasada con su enfoque parcial de los hechos históricos, pero destaca tanto por el extraordinario trabajo de documentación como por la calidad artística de sus páginas.

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Edición nacional/ España: La paga del soldado. Ponent Mon. Junio, 2018
Guion: Antonio Hernández Palacios
Dibujo: Antonio Hernández Palacios
Formato: Cartoné, 60 páginas
Precio:18€

 

Curiosa edición la que ha publicado la editorial Ponent Mon de la miniserie La paga del soldado de Antonio Hernández Palacios. Curiosa y arriesgada; puesto que lanzar al mercado una obra de 20 planchas, en tapa dura y en un álbum de 60 páginas tiene su dosis de osadía.

El milagro de la multiplicación de los panes y los peces lo consuman con la inclusión de varios artículos de fondo realizados por dos expertos historiadores que nos sitúan en el contexto histórico de cada batalla explicada en el cómic y nos instruyen sobre los tipos de armamento, uniformes y material que se utilizó en la que fue una de las primeras guerras coloniales del siglo XX.

Probablemente hubiera resultado más comercial y más asimilable para el comprador estándar una edición con varias de las obras cortas del genial autor madrileño. Pienso en un recopilatorio donde se agrupasen La paga del soldado con El proceso (la historia corta con la que Palacios participó en el álbum colectivo Los Derechos Humanos) y Los cantos de Maldoror por ejemplo. Un compendio heterodoxo pero atractivo de historias de varias épocas y de temáticas diversas. Sin embargo, Amiram Reuveni, el editor de Ponent Mon, y su equipo han decidido que esta obra merecía un tratamiento más exclusivo y la han lanzado como un álbum unitario sin el apoyo de otros relatos. Es una apuesta más purista que contentará a los incondicionales de Hernández Palacios – entre los que me cuento – pero que puede extrañar al comprador más generalista reacio a gastarse su dinero en un producto tan exiguo.

La paga del soldado es una serie de 5 relatos de 4 páginas en las que el dibujante de Mac Coy nos explica las heroicidades y las penurias de los soldados españoles destacados en el norte de Marruecos durante La guerra de Melilla.
El enfoque de la serie se centra en las proezas cotidianas que deben realizar tanto los soldados como los oficiales para resistir las escaramuzas de las tropas de las tribus cabilas que se rebelaron en contra de los asentamientos del ejército que custodiaban el recién creado Protectorado Español de Marruecos.

Palacios pasa de puntillas por la batalla más famosa de esta guerra, la llamada El desastre del Barranco del Lobo, para centrarse en los episodios donde los combatientes hispanos salen mejor parados. Son 5 episodios que abarcan cerca de 8 meses y que enfatizan los esfuerzos y las acciones valerosas de diversos combatientes que acaban resultando decisivas para los intereses militares españoles. Palacios no busca glorificar al ejército español, su intención es resaltar el valor cotidiano de personas casi anónimas.

La paga de un soldado era seguramente una parte de una serie que partía de esta guerra colonial, que continuaba con un relato sobre El desastre de Annual (un proyecto del que se conservan solo unas páginas manuscritas) y finalizaba con la serie de La Guerra Civil Española (1936-1939) de la que tenía previsto realizar una veintena de álbumes y de la que solamente publicó los 4 primeros. Desconocemos si el creador de Manos Kelly tenía previsto crear más historias de esta serie, sólo sabemos que su propósito al hacerlas era: “(realizar) episodios de la guerra española en África, una especie de flashes sin continuidad, donde procuro expresar todo el ambiente de la época”. Según se recoge en el artículo de José E. Martínez publicado en el libro Antonio Hernández Palacios. Épica y corazón editado conjuntamente por Graphicómics y Ponent Mon.

Su descripción de la vida cotidiana de los soldados y oficiales adolece de un punto de vista más humano donde el lector pueda agarrarse. Se palpa el ambiente, se mascan el polvo y la tensión pero el autor no consigue que nos impliquemos con los personajes. Además, vista a día de hoy, presenta una mirada demasiado parcial centrada en las tropas españolas y en ningún momento se ocupa del bando rifeño, además la moralina final acaba resultando algo cargante aunque hay que entender el contexto histórico en que se publicó con el régimen franquista aún en plena forma.
En cambio la serie destaca por su enfoque realista, casi documental, por la exhaustiva documentación gráfica y por un arte extraordinario que prefigura las grandes obras posteriores como Eloy, uno entre muchos o Euskadi en llamas.

Esta miniserie se publicó por capítulos en la revista Trinca, concretamente en los números 41 (extra de verano), 46, 48, 50 y 60 del año 1972. En el álbum se ha modificado el orden de dos historias para ofrecer un recorrido cronológico de los acontecimientos históricos, así pues el orden del recopilatorio de Ponent Mon es 41, 48, 46, 50 y 60, respecto a los números de Trinca, corrigiendo así el error que cometieron los responsables de la revista.

Antonio Hernández Palacios nació en Madrid en 1921. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Tras la Guerra Civil se dedicó a ilustrar carteles cinematográficos y a la publicidad gráfica. Pero su inquietud artística le llevó a querer dedicarse al mundo del tebeo tras muchos años de trabajo rutinario. Empezó en 1961 en la Editorial Rollán con la serie Doc Savage – nada que ver con el personaje de pulp norteamericano – y luego, en 1971, presentó a la revista Trinca dos series que le consagrarían como uno de los artistas más importantes del momento; El Cid y Manos Kelly. En 1972 se publica, también en Trinca, la serie de cinco episodios auto conclusivos llamada La paga del soldado.

Portada de la revista Trinca #48 dedicada a la serie

La enorme calidad gráfica de estas obras consigue que las potentes editoriales francesas del momento se fijen en él y Dargaud le ofrezca participar como dibujante en la serie Mac Coy con guiones de Jean-Pierre Gourmelen. El primer álbum salió en 1974 llegando a publicarse veintiún tomos.
Es a finales de la década de los setenta cuando Palacios empieza otra de sus series más importantes, La Guerra Civil Española para la editorial Ikusager, de la que llegará a terminar solo cuatro capítulos a pesar de que el autor tenía previsto realizar unos veinte tomos.
La siguiente década la inaugura con la obra Roncesvalles, un relato épico que adapta libremente las canciones medievales sobre la batalla de Roncesvalles, la retirada de Carlomagno y las gestas del caballero Roldán.
Posteriormente publica Los Cantos de Maldoror para la edición española de la revista Métal Hurlant, Drako de Gades, Los Gazules de Sevilla, El libertador. Simón Bolívar y ya en 1992 tres episodios para la colección Relatos del Nuevo Mundo dedicados a Cristóbal Colón y Hernán Cortés.
El final de la década de los noventa supone su abandono definitivo del mundo de la historieta y muere en Madrid en enero del 2000.
En 1974 se le concedió el Premio Yellow Kid en el Festival Internacional de Comics de Lucca.

Como hemos comentado arriba, las características más destacables de esta 1ª edición en álbum de la miniserie La paga del soldado a cargo de Ponent Mon son los artículos de fondo a cargo de los historiadores José Manuel Guerrero Acosta y César Labarta Rodríguez-Maribona que confeccionan un excelente dossier histórico y la apuesta por publicar la serie en un álbum sin más historias. Son dos grandes aciertos aunque puedan restringir el espectro de posibles compradores. En el aspecto técnico el libro presenta tapa dura, papel satinado de excelente calidad y una correcta reproducción de negros y color. La salvedad la encontramos en el segundo episodio del libro que está impreso de manera que se pierden una parte de los colores, especialmente los azules, respecto a su publicación en la revista Trinca. El precio es correcto siempre y cuando se acepte la premisa inicial de que se trata de un álbum con sólo 20 planchas de cómic de las 60 totales.

La paga del soldado de Antonio Hernández Palacios es una obra anticuada que resiste el paso del tiempo gracias a su excelente realización gráfica y a su espíritu documental que la impregna de una autenticidad poco común. Las limitaciones temáticas, la falta de una visión crítica y el escaso grosor emocional se compensan con un tratamiento de los hechos históricos riguroso y una mirada cercana a los combatientes. Solo podemos especular lo que hubiera sido si el maestro madrileño hubiese podido consumar sus proyectos, pero ahora gracias a esta edición podemos disfrutar de estos escasos pero apasionantes “flashes sin continuidad” de la historia militar española.

Salut!

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Guión - 7
Dibujo - 9.5
Interés - 8

8.2

Episódico

Una obra notable editada para incondicionales del autor y completistas

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Hola. Creo que una nota de 9,5 en el dibujo es una exageración. Sólo hay que ver las imágenes que has puesto en las caras de los soldados, especialmente la última. Está claro que Palacios es uno de los grandes, pero 9,5…