
Intima revolución contra la prisa cotidiana.
«Y si soltara el control… ¿Qué sucedería?»
La vida moderna tiene muchas ventajas, pero quizás la principal desventaja es que vivimos a toda prisa e hiperconectado de forma que resulta casi imposible tomarse un respiro para poder hacer algo tan mundado y necesario como pararse a mirar a nuestro alrededor o tomarse el tiempo necesario para olor una flor. Un estrés y velocidad que se multiplican en las grandes urbes como Barcelona, ciudad en la que lleva afincada desde 2003 la argentina Agustina Guerrero (Chacabuco, 1982) que, en Hoy, su nuevo cómic editado con primor hace unas semanas por Lumen. En sus páginas nos invita a dejar de lado el móvil, liberar nuestra agenda y bajar el ritmo para acompañarla en un paseo sin destino por Barcelona donde redescubriremos con ella el valor de tener tiempo y pausa para disfrutar de lleno de pequeñas cosas que hemos dejado a apreciar como la belleza de parques y plazas, tomar un café o el encuentro casual con un amigo. En definitiva, tomarnos un día para nosotros mismos para apreciar la belleza cotidiana.

Agustina Guerrero es una de esas autoras de cómic que, desde que salto a la fama en 2011 con las divertidas y cotidianas viñetas de humor de La Volátil en redes sociales. Sus cómics se han convertido en una cita ineludible para un público que no es el acude en a las librerías especializadas para comprar, muchas veces por inercia, sus colecciones favoritas, aunque lleven años en decadencia. La desbordante personalidad, su sentido del humor y un estilo visual fresco y expresivo ha provocado que tenga un enorme grupo de lectores heterogéneo, habituales y no habituales del cómic, que cuentan los días para poder disfrutar de cada uno de sus nuevos trabajos. Una conexión que ha provocado que sus siete cómics publicados hasta la fecha –Nina, diario de una adolescente (Montena, 2011), Diario de una Volátil (Lumen, 2014), Mamma mia! (Lumen, 2015), Érase una vez la Volátil (Lumen 2016), A calzón quitado (Lumen, 2017), El viaje (Lumen, 2020), La compañera (Lumen, 2022)- hayan vendido más de 200.000, convirtiéndose en un perfecto ejemplo de la cantidad de lectores potenciales que tiene el medio. Pero, pese a su éxito suele ser una autora muy poco reconocida, por una parte, del medio que prefiere seguir en su gueto y leyendo cómic de hace cuarenta años u otros nuevos que siguen intentando replicar formulas caducas que, en ningún caso, van a conseguir traer a nuevos lectores.

En Hoy Agustina Guerrero deja de lado a su alter ego La Volátil para ofrecernos una historia más íntima, tierna y cercana que protagoniza ella misma. Una historia con mucho de autobiografía en las que nos obra las puertas de su vida y de su hogar que transcurre en un solo día y en la que demuestra una enorme madurez como autora, lo que le permite abordar un cómic en el que humor no está presente como elemento principal, aunque sí que nos encontramos con muchos momentos que nos arrancan una sonrisa. Un cómic que requiere leerlo con atención para no perderse ni uno de los detalles que incluye y con un mensaje que cala muy hondo, ya que quien más quien menos vive con el mismo estrés que ella y con unas cargas de responsabilidad que provocan que queramos tenerlo todo controlado. Una preocupación que forma parte de nuestra vida diaria y que no es la primera vez que aborda el cómic como pudimos ver hace poco en la reciente Détox (Cartem), aunque la aproximación no tiene nada que ver ya que en Hoy no nos encontramos con esa mirada descreída e irónica de la obra de Jim y Antonin Gallo. Pero, pese a sus diferencias, ninguno de los dos es un cómic para leer con el piloto automático, ya que tienen mucho que enseñarnos situándonos ante un espejo que nos devuelve un reflejo incomodo que nos debería llevar a cuestionarnos nuestra vida diaria.
Como el personaje de Taniguchi, el paseo por la ciudad que emprende la protagonista de Hoy le permite volver a conectar con una parte de sí misma que creía perdido, además de convertirse en un delicioso homenaje a sus lugares favoritos de Barcelona como los Jardines de Laribal o el Teatre Grec. Unos lugares, que nos son los que aparecen en las guías de viajes, que retrata una enorme belleza y minuciosidad, pero sin perder ese estilo vibrante, luminoso y curvilíneo que le caracteriza, aunque en este cómic lo vemos más depurado y donde prosigue la evolución que hemos visto en sus últimos trabajos. Una evolución que se puede ver en el aspecto de la protagonista que es menos caricaturesco y con cuerpo más parecido al de una mujer real. Todo un acierto que dota a la historia de un cariz más cercano. Otro acierto es el uso del color como herramienta narrativa, en el cómic tenemos cuatro: el azul, el rosa, el rojo y el amarillo. Los dos primeros tienen un uso muy particular, ya que los azules reflejan esos momentos en los que el personaje está dominado por la prisa y el estrés, pero a medida que se encuentra con cosas que le sirve para desacelerar como las plantas de su casa en la primera parte de la historia comienza a aparecer el rosa, que toma una importancia total cuando desacelera del todo y comienza su paseo. En cambio, el uso del rojo sirve para destacar algunos objetos y elementos, algo similar al de amarillo que casi solo se una para la camiseta de la protagonista.

En Hoy Agustina Guerrero hace una deliciosa oda a los días cotidianos, al valor de pasear sin rumbo fijo ni un plan determinado, a sentarse solo por el placer de hacerlo y perderse entre calles, pensamientos y sensaciones fijando nuestra atención en los detalles aparentemente más nimios, pero que, en realidad, son los más importantes. Un cómic que nos recuerda que tenemos que dedicarnos tiempo a nosotros mismos, a hacer lo que nos gusta, sin estar pendientes del reloj ni del móvil. Una maravilla de lectura que se acaba con una sonrisa, el corazón más calentito y unas ganas locas de salir a dar un paseo sin rumbo fijo.
Lo mejor
• Es uno de esos cómics que transmite un mensaje que perdura.
• El uso del color.
• Descubrir unos rincones de Barcelona diferentes.
Lo peor
• Que como siempre sucede con sus cómic pase desapercibido para una parte del mundillo.










