Historias Cortas, de AOYAMA Gosho

Explorando géneros a través del relato corto

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Edición original: Aoyama Gosho Tanpenshuu (青山剛昌短編集) (Shogakukan, 1994)
Edición nacional/España: Historias cortas (Planeta Cómic, 2022)
Guion: AOYAMA Gosho
Dibujo: AOYAMA Gosho
Traducción: Jesús Espí
Formato: Rústica con solapas. 192 páginas
Precio: 7,95€

Campo de pruebas

«Mejor no te lo cuento. Porque un hombre con secretos es un hombre interesante»

Detective Conan ha sido una constante durante los últimos treinta años en el panorama del cómic japonés, siendo una de las series más longevas en publicación. AOYAMA Gosho es el autor detrás de este fulgurante éxito, alguien que ha sabido canalizar los elementos que hicieron mundialmente famosa a su creación, manteniendo el interés de sus lectores durante más de cien volúmenes recopilatorios, en los que ha desarrollado multitud de casos solucionados por este joven detective, al que nunca debéis invitar a vuestra casa si no queréis que alguien de vuestro entorno fallezca repentinamente.

Pero antes de Detective Conan, Aoyama ya se había labrado un nombre en el mundo del manganime gracias a Magic Kaito, breve manga de cinco volúmenes protagonizado por , y, especialmente, Yaiba, el entrañable manga protagonizado por un pequeño samurái que constó de 24 volúmenes originales (reunidos en 12 volúmenes dobles en nuestro país) y cuya adaptación al anime gozó de gran popularidad en España gracias a su emisión en diversos canales de televisión durante los 90 y la primera década de los 2000, habiendo sido publicadas ambas series por Planeta Cómic. El año pasado, para dar continuidad a su apuesta por este autor, la veterana editorial reeditó este volumen de relatos breves, el cual había publicado en dos tomos del abandonado formato Biblioteca Manga en el año 2001.

Historias cortas es una colección de relatos cortos que se publicó en Japón en formato tankōbon en el año 1994, recibiendo una reedición en formato sinsoban en el año 2011, que ha sido la utilizada por Planeta Cómic para esta edición. Las breves narraciones escritas y dibujadas por Aoyama se perciben como precursoras o variaciones de sus trabajos largos, como una oportunidad para experimentar planteamientos y temáticas, cultivando diferentes géneros, como el detectivesco, el deportivo, la ciencia ficción, el misterio o el fantástico.

El núcleo de este volumen lo encontramos al comienzo del mismo y está formado por Los mini grandes casos del detective George, tres relatos protagonizados por un fanfarrón detective, precursor de Kogoro Mouri, que cuenta con la particularidad de medir un palmo, viéndose obligado a recurrir a los sofisticados artefactos y vehículos creados por un inteligente profesor para poder llevar a cabo sus investigaciones. El primero de estos relatos se titula ¡El debut de un gran detective! y sirve como presentación del personaje principal y los personajes secundarios, resultando uno de los mejores del tomo gracias a la frenética persecución a la que se ven sometidos el protagonista y la joven que acude a él en busca de ayuda, con una fantástica traslación a la secuencialidad entre las viñetas.

El monstruo que vino del frío es una oportunidad para rememorar la inmortal El hombre menguante, de Richard Matheson, ya que Aoyama se sirve del pequeño tamaño de su protagonista para narrar una intensa lucha por su vida cuando es atacado por una cucaracha. El último relato protagonizado por este particular detective es I am a dentist, una historia en la que es tratado como un juguete por una niña a la que tendrá que defender de unos abusones que le roban su sombrero.

Play it again es una historia próxima en su planteamiento a Yaiba, combinando las historias de instituto con los samuráis, a través de una practicante de kendo que no quiere que su abuelo, otrora un gran espadachín, acuda a la jornada de puertas abiertas de su instituto, aunque este se acaba viendo involucrado de cierta manera en la vida escolar de su nieta. A continuación encontramos Excalibur, una simpática combinación del género deportivo, presente de manera tangencial en la obra de Aoyama, y el mito artúrico, dando lugar a una historia en la que la protagonista y sus compañeros del equipo de beisbol conocen la leyenda de un bate enterrado en su campo de juego.

Posteriormente se presentan dos relatos titulados Papá Noel estival y Espérame, en los que el autor aborda la ciencia ficción y algunos de sus planteamientos clásicos, como un desastre tecnológico que puede desencadenar el fin del mundo o los viajes en el tiempo. El volumen concluye con las dos historias más breves del volumen, tituladas Sunday 19 Show: La mariposa roja errante, en la que una vez más juega con los elementos del género detectivesco, y Tell me a lie (Cuéntame una mentira), en la que explora el uso de poderes telequinésicos por parte de su protagonista.

Resulta interesante comprobar la evolución del dibujo de Aoyama que se produce entre los diferentes relatos. En general, encontramos el estilo limpio de tono infantil con el que se ha hecho famoso, caracterizado por el uso de una línea fina, formas redondeadas y una gran habilidad para imprimir dinamismo a la narrativa, gracias al uso de grandes viñetas y diálogos medidos. Sin embargo, en relatos como Papá Noel estival o Espérame podemos percibir el trabajo menos pulido de un autor con menor experiencia, ya que la narrativa en ellos es más torpe y el dibujo está menos depurado. A este respecto, habría sido interesante que en algún lugar del tomo se señalase la fecha de publicación original de cada relato, a fin de poder establecer un orden cronológico.

Historias cortas es un título muy menor en la carrera de Aoyama, aunque eso no lo priva de resultar una lectura agradable y divertida. El autor sabe imprimir un tono muy personal a los diferentes relatos, haciendo que sean especialmente interesantes para quienes ya hayan disfrutado de Yaiba y Detective Conan. No encontraremos en ellos un profundo subtexto ni elaborados trasfondos, sino que son meros divertimentos, para el autor y para los lectores, en los que juega con los tropos de los diferentes géneros que explora y en los que presenta prototipos de sus personajes más famosos, como Conan, Mouri, Ran, Yaiba o Sayaka.

La edición de este tomo corresponde a un tankōbon sencillo, de 11,1×17,7 cm, el formato estándar de Planeta Cómic para sus mangas más populares. Carece de páginas a color, tiene un papel correcto que no da lugar a molestas transparencias y su encuadernación es flexible y resistente, permitiendo una cómoda lectura, además de contar con una traducción correcta, sin errores que lastren su disfrute. Como único contenido adicional, cuenta con un índice paginado, echándose en falta una biografía del autor o un texto en el que se contextualizasen los diferentes relatos que componen este volumen.

Lo mejor

• La sencillez con la que Aoyama aborda los fundamentos de diversos géneros.
• La fluida narrativa, que confiere un carácter muy ameno a la lectura.
• La posibilidad de analizar las versiones primerizas de algunos de los personajes más famosos de este autor.

Lo peor

• La falta de fechas o textos que contextualicen los relatos y permitan trazar un orden de publicación.
• La falta de una mayor profundidad argumental en algunos de los relatos.

Edición original: Aoyama Gosho Tanpenshuu (青山剛昌短編集) (Shogakukan, 1994) Edición nacional/España: Historias cortas (Planeta Cómic, 2022) Guion: AOYAMA Gosho Dibujo: AOYAMA Gosho Traducción: Jesús Espí Formato: Rústica con solapas. 192 páginas Precio: 7,95€ Campo de pruebas "Mejor no te lo cuento. Porque un hombre con secretos es un hombre interesante" Detective…

Rápido y directo

Guión - 6.4
Dibujo - 7.2
Interés - 6

6.5

Como una ráfaga de golpes veloces y certeros que un púgil no ve venir, los lectores de este volumen recibirán un gancho tras otro en forma de relato corto que consigue entretener, dejar buen sabor de boca y visitar el campo de pruebas de uno de los grandes nombres del manga contemporáneo.

Vosotros puntuáis: 7.44 ( 1 votos)
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Fer García
Abandoné la Logia Negra y llegué a la ciudad de Málaga en 1984. Mis primeras lecturas fueron los clásicos francobelgas y los cómics de un ratón y unos patos que, años más tarde, gobernarían un vasto imperio. Devoré tiras de prensa, hasta que un niño con cola de mono apareció en mi televisor buscando unas bolas mágicas y el manga me atrapó. Pasé años en blanco y negro, pero los superhéroes llenaron mi vida de mallas y capas de colores. Sobreviví a la Era Hiboria en compañía de un bárbaro y su espada salvaje. A finales de los 90 sentí vértigo, el arenero me llevó al mundo de los sueños y caí en los oscuros abismos del underground. Viajé en el tiempo a través de la banda de Moebius, desde el salvaje Oeste al Largo Mañana. Un mago de Northampton me contó grandes historias y su hijo calvo me dio setas alucinógenas. En Italia probé el fumetto y un marinero maltés me llevó hasta la Pampa argentina, donde tuve mi último recreo antes de conocer al hombre eterno. He estado en Camelot en los días del Rey Arturo, en el planeta Mongo y en las letras del Oceáno Atlántico. En mis aventuras siempre estuve acompañado por un asombroso grupo de profesionales españoles. Los escritos del maestro Eisner me revelaron los secretos de un nuevo lenguaje y ahora solo veo el mundo en viñetas... Cómic camina conmigo.
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