Hellboy Integral 1

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Edición nacional/ España: Norma Editorial.
Guión: Mike Mignola.
Dibujo: Mike Mignola.
Entintado: Mike Mignola.
Formato: Libro cartoné, 616 págs. a color.
Precio: 39,95€.

¿Sabéis eso de “conozco el personaje, me llama la atención, pero no sé por donde empezar”? Pues por aquí. El primer volumen integral de la serie que Norma Editorial dedica a Hellboy (un tomaco de más de 600 páginas, bellamente editado, por menos de 40 euros), además de permitirnos apreciar las maravillosas ilustraciones de Mike Mignola en todo su esplendor, empieza por el principio. Tan por el principio que incluye desde los bocetos previos que muestran la evolución del personaje hasta las historias promocionales que convencieron a Dark Horse (y al propio Mignola) de embarcarse en la publicación de Semilla de destrucción, el inicio canónico del personaje. Y multitud de extras: anotaciones del autor sobre los relatos, situaciones y experiencias que le sirvieron de inspiración; diseños de personajes en profusión; introducciones apasionantes del propio Mignola, Scott Allie (editor actual de la serie) y… ¡Alan Moore! O sea: ¿A qué estáis esperando?

Nacimiento y primeras andanzas

Mignola ya tenía una sólida reputación en la industria cuando, a principios de los ’90, se decidió a dar el salto y apostar por un personaje de creación propia. Propicia parecía entonces la época, con los chicos de Image convulsionando el mercado con Spawn y otros. Nuevas oportunidades nacían en sellos recién alumbrados como Legend, apadrinado por Dark Horse, donde ya publicaban Frank Miller (Sin City) y su buen amigo John Byrne (Next Men). Precisamente a Byrne, autor de celebradas etapas en Uncanny X-Men o Superman, confió sus anhelos, pues Mignola, entonces, recelaba de sus habilidades literarias.

Tras un par de historias de tanteo (incluidas en el tomo a modo de curiosidades: en ellas Hellboy se enfrenta a un lobo gigante que presume de ser Anubis y rescata a una damisela de las garras de una cabeza nazi y un gorila pensante que bien podrían ser el Cerebro y Monsier Mallah de la Doom Patrol), todo está listo para el gran estreno. Semilla de destrucción, aún con la asistencia de Byrne en los diálogos, supone el debut oficial de Hellboy. Lo primero que llama la atención es la deslumbrante calidad artística de la serie, con un Mignola como nunca se había visto, seguro de sus recursos y haciendo disfrutar al lector con una hábil mezcla de serial radiofónico de la II Guerra Mundial, ambientes góticos herederos de Poe, cuadros que remiten a Moby Dick y criaturas viscosas nacidas de la imaginación de Lovecraft (¿como no evocar En las montañas de la locura con esas viñetas de la expedición ártica?), con unas gotas de la inevitable tradición superheroica. Nacen también aquí los compañeros de Hellboy en la agencia, Abe Sapien y Liz Sherman, quienes acabarán obteniendo su propia serie (AIDP, con el propio Mignola, John Arcudi y Guy Davis, entre otros), y su archienemigo Rasputín, a la vez que se dan pinceladas sobre la aparición de Hellboy en la tierra. La historia es sencilla, pero efectiva, potenciada por los paneles amplios y claros (narrativamente hablando) que dejan respirar una ambientación sugerente.

La siguiente historia larga, Despierta al demonio, ya con Mignola rigiendo en solitario el destino de su criatura, abunda en las virtudes de su predecesora, en particular en la sencillez expositiva y la riqueza de la ambientación, a la vez que amplía el elenco de secundarios y profundiza en el destino de Hellboy, planteando nuevas incógnitas. Tal vez la historia quede un pelín descomprimida, al distribuirse en cinco capítulos en lugar de cuatro, que parecen emplearse en peleas más profusas. Aquí Mignola abandona los terrenos lovecraftianos para andar por la senda de Stoker con la creación de un vampiro tan malvado… ¡que hasta Hitler le tiene miedo!

Pero, sin duda, donde este “chico del infierno” se muestra más encantador es en las historias cortas. ¿Cómo no rendirse ante “Tortitas”, dos páginas de efectividad pura que dejan con la sonrisa en los labios? ¿Cómo pasar por alto la revisión desprejuiciada de mitos clásicos como Baba Yhaga (del folclore ruso), de pequeñas piezas inquietantes como “Cabezas” (basada en un relato japonés) o ese cuento perfectamente medido que es “El cadáver”? Es aquí donde el autor da el do de pecho y su creación aparece más suelta, más libre, más original. También hay espacio para, poco a poco, ir urdiendo una trama más ambiciosa, con relatos como “El ataúd encadenado” o “La caja del mal”, que cierra el volumen.

Apuntes sobre el estilo

Como tantos otros, Mignola explora la fecunda veta abierta por Jack Kirby para sus distintos universos superheroicos. Hellboy, indudablemente, exhibe la potencia física característica del Rey: torso amplio, cuello de toro, miembros (rodillas, en particular) rocosos. Su célebre mano de piedra tiene los dedos rectilíneos de la Cosa, amén de, claro, sus cuatro dedos. A veces es difícil percatarse, porque los cierra en un puño con el que abatir amenazas indescriptibles, procedentes del espacio, de ocultas dimensiones o de abismos insondables. Kirby, de nuevo.

También pueden rastrearse sus trazos vigorosos en esos gestos pétreos, en la mandíbula cuadrada, en las rendijas de los ojos, en ciertas contorsiones de los rasgos, casi paródicas, enormemente expresivas, que nos regala la criatura de Mignola. Sus enemigos -en particular los monstruos que no encuentran su inspiración en Lovecraft (más blandos y proteicos, como medusas)- son criaturas gigantescas, hoscas, duras y poderosas, con las que bien podría haber tropezado Thor en una esquina cualquiera de Asgard (pensemos en Ulik, por ejemplo). Hasta sus armas y atavíos recuerdan a los de los dioses nórdicos imaginados por el co-creador del universo Marvel. Añadamos, también, un cierto gusto por la maquinaria imposible, si bien en Kirby es de inclinación más futurista que en Mignola, quien se decanta por un enfoque más retro, más cercano a lo que se ha dado en llamar Steampunk, como corresponde a su gusto gótico. Tampoco es que en este punto se aleje mucho de Kirby: sólo antepone Captain America (como demuestra la aparición de los nazis y de ese indisimulado homenaje que es el personaje de la Antorcha de la Libertad) a Fantastic Four. De hecho, ¿no viene a ser el gigante de la aventura Casi un coloso un proto-Durmiente a la medida de Hellboy?

Poco a poco, no obstante, el discípulo se aleja de la sombra del maestro. Como advertía Alan Moore en la introducción a Despierta al demonio, “es en el hermoso tallado y en la presentación de la piedra donde podemos reconocer la aguda sensibilidad de Mignola”. En la depuración que conlleva toda búsqueda de estilo, la poderosa influencia original se ha ido diluyendo, como un vistazo a su trabajo previo para Batman (Gotham: Gaslight) o su colaboración con Jim Starlin (Cosmic Odissey) demuestra sin género de duda. El esqueleto ya estaba allí pero la carne (la nueva carne) está hecha de oscuridad. Y las nuevas viñetas se alumbran a la luz de un candil, las figuras se desfiguran en la niebla, en el agua, en el bosque y el negro se corona rey de la paleta cromática, hasta el punto de que un personaje es definido como una silueta en la que sólo destaca el blanco rectángulo del alzacuello (Los lobos de San Augusto). Dentro de su predilección por el claro oscuro, este recurso, más que ningún otro, nos señala que nuestro autor ya bebe de otras fuentes: colega del sello Legend, Frank Miller publicaba entonces Sin City, donde radicalizó (y simplificó) su gramática eisneriana y sometió a Steranko a un tercer grado donde la mancha venció al detalle. Mignola tomó buena nota y, con más elegancia que el autor de 300, lo aportó a su nuevo manierismo.

Acaso la obra de transición sea la estupenda adaptación que, sobre textos de Roy Thomas, realizó Mignola de la versión fílmica que Francis Ford Coppola consagró a Drácula (recordemos: una de las obras favoritas de nuestro autor) a principios de los ‘90. En ella, además de los vestigios de su incipiente estilo, combinados con la servidumbre de la similitud fotográfica, se revela, aun bajo las tintas de John Nyberg, la nueva impronta. No sólo en la ambientación (cementerios, catedrales, ataúdes), sino en los personajes femeninos, muy alejados del canon Kirby, tanto en talle como en rasgos faciales. La comparación entre la Winona Ryder de Mignola y la posterior Liz Sherman resulta esclarecedora.

Leyendo Hellboy, a uno le impregna la satisfacción del trabajo honesto y bien hecho. Del cariño que un artista dedica a su creación. Ya se ha dicho (y a menudo se emplea como crítica) que las historias son sencillas, a veces apuntes ingeniosos. Pero lo que maravilla es la coherencia de su visión artística, donde la prosa escueta se conjuga con el barroquismo de la ilustración. Hay mucha dedicación en sus páginas, sabiduría, cariño y experiencia acuñados a lo largo de una carrera ejemplar, donde ha sabido aunar intereses e influencias en una dinámica nueva.

Firma Invitada: Javier Agrafojo.

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Valdi
Valdi
Lector
14 noviembre, 2012 10:44

Genial O.O

@Mister_Air
@Mister_Air
Lector
14 noviembre, 2012 11:12

A lo mejor me lo autoregalo esta navidad.

Javier Agrafojo
14 noviembre, 2012 11:18

No te arrepentirás. Cayó como regalo de hace dos navidades y se disfruta como un enano.

Delirium Tremens
Delirium Tremens
Lector
14 noviembre, 2012 12:14

 Me llama mucho la atención, pero soy pobre como las ratas, por lo que sería una gran inversión. ¿Alguien de la parroquia me puede recomendar/aconsejar acerca de éste tomo?

Reverend Dust
Lector
14 noviembre, 2012 12:41

Joder con la reseña. Sólo puedo decir…
http://www.youtube.com/watch?v=pS47YzSIgVA

A mí me ha convencido y creo que lo voy a pedir definitivamente para navidades 😛

Javier Agrafojo
14 noviembre, 2012 12:45

En pocos volúmenes tendrías la colección completa. Si lo piensas, a la larga sale bastante más barato que engancharse a Batman o Los Vengadores, por ejemplo. Y las relecturas resultan más provechosas, sin tanto crossover y baile de artistas que distraiga de la historia que se quiere contar. Luego, claro, depende del gusto de cada uno. Y de la opinión que te merezca Mignola. Las pelis no son un buen indicador, porque lo simplifican todo mucho, aunque sean bastante fieles en lo concerniente al aspecto de los personajes principales.

La edición, salvo algún error ortográfico, es impecable. De esas que da orgullo tener en la estantería. Las historias son muy entretenidas y resisten más de una lectura. No es muy del rollo superhéroes. Se decanta más bien por la aventura que hunde raíces en lo fantástico, como un Indiana Jones gótico y malhablado. ¡Nazis incluidos!

A mí me parece muy recomendable. Pero, ¡en fin!, yo que voy a decir… 😉

@Mister_Air
@Mister_Air
Lector
14 noviembre, 2012 12:54

“De esas que da orgullo tener en la estanteria”

Yo tengo la estanteria combada de tanto peso, quiza deba comprarme una metálica o ponerle abajo puntales o algo.

Valdi
Valdi
Lector
14 noviembre, 2012 13:04

Por que aqui todos tenemos una estanteria a punto de derrumbarse!

Javier Agrafojo
14 noviembre, 2012 13:07

Si yo te contara…

Bueno, ahora que no nos lee nadie: yo tuve que diseñar una estantería especial precisamente para evitar que la madera cediera, con altura suficiente para los tomos grandotes (tipo Absolute) y una balda especial, más pequeña, para los formatos Biblioteca Marvel y similares.

Alguien en Planeta debió enterarse porque el Wednesday Cómics parece creado a propósito para no entrar ni tumbado.

Evidentemente, su capacidad hace años que fue sobrepasada. Podrían entrarme remordimientos. Pero luego me contaron de un coleccionista que le puso a su casa un FALSO TECHO para almacenar sus cómics, y una sonrisa aleteó en mis labios. Aún tengo un largo camino por delante…

Javier Agrafojo
14 noviembre, 2012 13:09

Reverend: si finalmente te animas, danos tu opinión de experto en terrores varios. 

Igual reza para los demás, claro.

marcus
marcus
Lector
14 noviembre, 2012 13:19

“Por que aqui todos tenemos una estanteria a punto de derrumbarse!” Yo tengo un pequeño patio de luces y los voy guardando en cajas de plástico y cartón. Claro que de vez en cuando los voy sacando y los dejo en la habitación apelotonados, hasta que en el momento más impensado se oye: barooooooommmmm! Es el gato que paseándose por la mesa ha acabado con el precario equilibrio del montón. Y con respecto a la cabecera del artículo, me he dejado a Thanos. Es que si no le menciono me mata 😛

marcus
marcus
Lector
14 noviembre, 2012 13:25

Acabo de mezclar este comentario con el de la entrada del de Top Ten. Necesito un café. O cinco.

Valdi
Valdi
Lector
14 noviembre, 2012 14:29

UN FALSO TECHO??? Debo investigar eso jaja yo ya mismo voy a apañarme las cajitas esas que tiene Sheldon Cooper para las grapas en la estanteria de su cuarto porque se me estan doblando y me da un cosiilla…

Valdi
Valdi
Lector
14 noviembre, 2012 14:35

PD:yo tengo un amigo que puso una estanteria,pero esa estanteria formaba parte de la pared…nose si me explico, era la pared pero con unas terminaciones en forma de estanteria, esa si que no se derrumba.

Armstrong
Armstrong
Lector
15 noviembre, 2012 1:33

Con decirles que este lunes me llegó el segundo integral de Hellboy y apenas pueda me compro el de AIDP, ya me dirán si es recomendable. Es que la edición es hermosa! De verdad da orgullo paternal tenerlo 😀

Tortitas!

Reverend Dust
Lector
15 noviembre, 2012 1:58

Reverend: si finalmente te animas, danos tu opinión de experto en terrores varios.
Con la pila de tebeos pendientes creo que para cuando te dé opinión estarás jubilado, pero de todas formas un servidor no es experto en nada. Si todo el que tuviera un blog sobre un tema fuera experto en él ahora mismo internet sería la Academia griega.

Javier Agrafojo
15 noviembre, 2012 19:08

Nunca es tarde si la dicha es buena…

fiti23
fiti23
Lector
16 noviembre, 2012 8:06

 Siempre me atrajo este personaje,las peliculas me gustaron bastante y el valor artistico rezuma en cada página desde lejos.Pero la verdad esque nunca he dado el paso de comprarme ninguno de sus comic,en el momento que lo iba a hacer me viene un empleado de fnac y me dice que es una serie que no va a ninguna parte,que son historias casi sin relacion(quitando alguna pincelada).¿que decis que pueda convencerme? o es como dijo el dependiente con toda su buena intencion?.

PD:me vendió el primer tomaco del predicador.XD

Javier Agrafojo
16 noviembre, 2012 16:26

El desarrollo de “la gran trama” es lento, claro, si consideramos Hellboy como una única historia abocada a un final, pero no más lento que, no sé, Predicador mismo. Sin embargo, cada pasito es disfrutable. Esas historias “casi sin relación” son en su mayoría los casos que el protagonista va resolviendo a lo largo y ancho del globo, a la manera de un Fox Mulder cualquiera, y no por ello nadie decía que Expediente-X no fuera a ninguna parte.

Desde mi punto de vista, depende de si te interesa o no el tema, fundamentalmente. Por tu comentario deduzco que sí, así que yo le daría una oportunidad.

Javier Agrafojo
16 noviembre, 2012 16:27

Eso sí: Predicador mola, ¿eh? Hiciste una buena compra.

NobTetsujin
NobTetsujin
Lector
16 noviembre, 2012 16:35

 Yo estoy pensando en realquilarle un Espacio-N al Bibliotecario, la situación logística de mis tebeos empieza a ser preocupante. Y seguirá a peor, ya tengo los dos primeros tochales de Hellboy, caerá posiblemente el AIDP, espero el 3º…

Y Reverend, a por él, de los mejores tebeos que puedes leer 😀

fiti23
fiti23
Lector
16 noviembre, 2012 23:19

 Si que mola,todavia no lo he terminado,porque me gusta leerlo poco a poco,no de un tiron.Ire por la mitad del primer tocho.¿merece la pena el tomo de nuevo testamento?.

Me pensare lo de hellboy.¿tiene fin? o es una serie abierta?

Reverend Dust
Lector
16 noviembre, 2012 23:41

Sí y no, Fiti. Merece la pena porque todo lo que contiene es un gran complemento a la obra central. Pero está incompleto, faltan dos miniseries que son clave o muy buenas, que no recuerdo exactamente cuáles son pero que tuve que obtener por “medios ilícitos”. Se puede leer el “Antiguo Testamento” sin problemas, pero lo enriquece mucho la lectura de la historia de orígenes del Santo de los Asesinos, por ejemplo.

Si te ves con dinero, ahí tienes. Pero si no, yo no me lo compré porque faltaban cosas. Eso sí, los dos tomacos del Antiguo ahí están, luciendo estantería 😛

Reverend Dust
Lector
16 noviembre, 2012 23:47

Echando un vistazo a los contenidos ahora no caigo si realmente faltaba alguno, pero estoy convencido de que era así… O leí mal en su día. Anyway, la obra central es una experiencia completa. La mini y los one-shots son la guinda del pastel. Irregulares, pero la guinda anyway.

Valdi
Valdi
Lector
17 noviembre, 2012 7:55

Ccuantos tomacos van a ser al final? Es que me interesa pero vale un dineral…

El Asombroso Espaiderman
El Asombroso Espaiderman
Lector
6 enero, 2013 17:49

Este Integral me lo regalaron por reyes y… Sin palabras.
Los dos primeros arcos están bien, para mi son como introducciones a Hellboy, en el que ves parte de su mundo. Lo que mola son las historias cortas, muy bien narradas y que son si,pláticas (especialmente Toritas).
El dibuo es espectacular. Muy deudor de Kirby, domina muy bien la narración y los claroscuros.