Green Lantern #44-50

Repaso a los últimos números de la serie dedicada al portador del Anillo, Hal Jordan.

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Edición original: Green Lantern #41-47, Annual #04
Edición nacional/ España: ECC Ediciones
Guión: Robert Venditti
Dibujo: Billy Tan, Pascal Alixe, Matín Cóccolo, Ethan Van Sciver
Entintado: Mark Irvin
Color: Tony Aviña, Pete Pantazis, HI-FI, Alex Sinclair
Formato: Grapa, 64 págs. A color.
Precio: 3,50 – 4,50 euros cada número

 

Dado que este año se celebra el aniversario de Green Lantern, es de justicia ir dedicándole algo de tiempo a su actual serie. En una anterior reseña diseccionamos el evento interno denominado Divinidad, donde los Corps se enfrentaban a las deidades de Nueva Génesis por la Ecuación de la Vida. Tras su finalización, en el número 39, llegaron dos números en los que el statu quo de la serie iba a cambiar de forma radical, siendo la antesala del DC You posterior a Convergencia.

En los números 40 y 41 Hal se enfrenta a los Guardianes, entrega su anillo, golpea a su mejor amigo, Killowog, para poder robar el guantelete de Krona y huye para asumir toda la responsabilidad de la imagen negativa que se tiene del cuerpo en el universo. Una decisión radical, irreflexiva e incluso irracional, que empuja de lleno al personaje a desarrollar un personal y solitario destierro. Dos números muy potentes, emotivos y bien orquestados por parte de Venditti, que se prepara las piezas para lo que viene a continuación.
Nos saltamos dos números, el 42 y 43, por encartar en ellos ECC los correspondientes a los tie in de Convergencia, ya reseñados anteriormente, para entrar de lleno a analizar los primeros siete números de este cambio de rumbo en el devenir de los Green Lantern Corps y más concretamente de Hal Jordan.

Hal Jordan es un proscrito. El tiempo ha pasado, algo que se puede interpretar por el largo pelo que luce, perseguido por la ley es acosado permanentemente por agentes que intentan, en vano, detenerle para ser entregado a la autoridad Lantern. Pero Hal es mucho más de lo que se puede ver a simple vista y no deja escapar la oportunidad de cambiar las cosas ahí donde sus viajes lo van llevando. A fin de cuentas, ser un héroe es algo innato a la personalidad de Hal.

Estos números son una especie de road movie espacial en la que el protagonista, movido por algún objetivo, deambula por el infinito y vasto universo intentando alcanzarlo. ¿Y cuál puede ser ese objetivo? Pues algo tan importante como la desaparición del cuerpo de Green Lanterns, algo que se explica en la colección paralela Green Lantern: Lost Army. Con todo en su sitio, casi siguiendo un manual de uso, Venditti pone en marcha la maquinaria para ajustar la serie a lo exigido desde la editorial con un cambio de tercio de 180 grados. Nuevos personajes, nuevas situaciones y un nuevo uniforme son cuanto se necesita para intentar cambiar las cosas en una serie que empieza a notar cierta fatiga de ideas.

Venditti se hace sitio a sí mismo en la serie al alejar a Hal de todo su entorno natural. Lo dota de una nave, dos extremos y antagónicos compañeros de viaje y nos lo muestra emocionalmente descompuesto, agotado por el enorme esfuerzo que implica controlar el Guantelete de Krona. Tal vez sea este Guantelete lo más notable del cambio de estilo, al ser la creación, o más bien el concepto, más novedoso por el poder que acumula y el esfuerzo que implica poder controlarlo. El resto de tramas no pasan de ser correctas al estar Venditti metido de lleno en revisitar sus propias creaciones y glorias pasadas.

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La historia principal se mueve con lentitud, tiene que sincronizarse con lo que pasa en Lost Army, lo que provoca que se estire demasiado de forma algo artificiosa, cuando un ritmo más dinámico la favorecería bastante. Hal Jordan lidia con Mano Negra y Relic, mientras en su camino sin rumbo ayuda a poblaciones subyugadas por los típicos villanos de película del oeste. Todo este conjunto hace que de la sensación de que Venditti está haciendo tiempo, esperando a poder soltarse y contarnos lo que de verdad quiere, reteniendo la historia a fin de hacerla coincidir con la otra serie en curso dedicada a los portadores de los anillos. Esa retención es como una losa y solo se observa una mejoría en el número 50, momento en el que por fin se nos cuenta algo de interés y relevante, ya que todo lo anterior no es sino una forma de cerrar el círculo alrededor de esas viejas glorias ya comentadas.

En el citado número 50 es donde se puede ver algo de maestría en el guion al ver a Hal Jordan abrumado por la situación, la pérdida de sus compañeros Lanterns y el acoso que recibe por parte de medio universo. Ese acercamiento humano sirve para que el interés por la serie aumente en un solo número y se quiera poder leer el siguiente cuanto antes. Es en este número donde se encarta el anual número cuatro de la serie y es el que Venditti usa para devolver a Hal a la Tierra y a su faceta más mundana, pero no por ello menos importante, de tío de los hijos de su hermano. Un cómic que llega y genera sorpresa, no solo por lo que se nos cuenta, sino por su explosivo final que deja entrever que la espera tal vez haya merecido la pena.

Este arco, salvo el anual y el 47 USA (ambos en el número 50 de ECC), los dibuja Billy Tan, artista de estilo muy de los años noventa, rígido, pero muy solvente a la hora de narrar. Sus páginas no son muy espectaculares, sobre todo en composición, pero su habilidad para mover la historia a través de las viñetas ayuda a compensar su obsoleta forma de dibujar. El problema es cuando llegamos al citado número 47 USA, dibujado por Pascal Alixe, que hace bueno a Billy Tan en todos los aspectos. Pascal no solo narra mal, sino que su dibujo es de bajísima calidad. De una viñeta a otra, sino fuera por los trajes, los personajes nos resultarían irreconocibles. Las facciones faciales cambian tanto que tenemos a un Hal que al empezar la página parece una mujer y al terminar un adolescente de larga melena. Un auténtico desastre que desluce el guion de Venditti por completo.

Los medio bocetos de Pascal Alixe.
Los medio bocetos de Pascal Alixe.

Al final tenemos un conjunto desequilibrado. Un tándem guion-dibujo descompensado que lastra la lectura más de lo que se podría esperar. No se trata de malas historias, ni se puede decir que Tan no cumpla, pero no hay sintonía, no hay magia, todo es tan forzado que acaba por rechinar. Es como comerse un trozo de pan y encontrar arena entre la miga.

Una serie en piloto automático del que se intuye está a punto de despertar. Un cambio de estilo que no le sienta demasiado bien ni a la serie ni al personaje y que a toda vista se ha demostrado tan innecesario como eficaz.

  Edición original: Green Lantern #41-47, Annual #04 Edición nacional/ España: ECC Ediciones Guión: Robert Venditti Dibujo: Billy Tan, Pascal Alixe, Matín Cóccolo, Ethan Van Sciver Entintado: Mark Irvin Color: Tony Aviña, Pete Pantazis, HI-FI, Alex Sinclair Formato: Grapa, 64 págs. A color. Precio: 3,50 - 4,50 euros cada número…
Guion - 6.5
Dibujo - 6
Interés - 6.5

6.3

Mejorable.

Una serie en piloto automático que precisa de algo más para poder seguir manteniendo el nivel al que nos tenía acostumbrados.

Vosotros puntuáis: 8.3 ( 3 votos)
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