Generación X: Mutantes hijos de su tiempo

La publicación de la nueva colección de Generación X nos lleva a reflexionar sobre el pasado y el futuro de este grupo mutante.

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Durante la década de los 50, el periodista y fotógrafo Robert Capa acuñó el término Generación X para describir a los nacidos entre principios de 1960 y principios de 1980. La anterior generación, la de los baby boomers que habían nacido tras la Segunda Guerra Mundial, se había caracterizado por el crecimiento demográfico, la expansión económica y la lucha por las libertades individuales, pero la nueva generación era una incógnita. Aquella era una generación desconocida, de ahí que fuese bautizada con la X. El término empleado por Robert Capa en su célebre ensayo fotográfico sobre los jóvenes de la época no tardó en popularizarse y desde entonces ha ido adquiriendo nuevos significados.

La cultura popular de la década de los 80 acabó de cimentar el concepto de Generación X de forma definitiva, asociándolo con fuerza a los adolescentes americanos de ese momento. De esta forma, también conocemos a la Generación X como la Generación MTV por la popular cadena musical estadounidense. Las características de esta generación han sido objeto de debate durante años y en ocasiones se han visto empañadas por visiones prejuiciosas, tal y como puede suceder hoy con la llamada Generación Y, cuyos miembros conocemos como millennials. Lo que sí podemos decir con seguridad es que la Generación X vivió una época de consumismo exacerbado, de paranoia ante la aparición de los movimientos terroristas modernos, de incertidumbre ante los primeros casos de enfermedades como el sida y de importantes cambios sociales con la progresiva introducción de internet en nuestras vidas cotidianas. Hay quien dice que era una generación formada por gente cínica y apática pero que al mismo tiempo deseaba ser alguien destacado en la vida. Era, después de todo, la generación que admiraba a personajes públicos como Kurt Cobain o Prince. Había gente apasionada bajo la máscara de afán consumista, la estética MTV y la apatía.

Llegados ya los infames años 90, Marvel quiso inspirarse en el espíritu de aquella generación para dar vida a una nueva colección dentro de su microcosmos mutante. Ideada por Scott Lodbell y Chris Bachalo, la Generación X de la Casa de las Ideas dejó una importante huella no sólo en la franquicia mutante, sino en el panorama general del cómic americano durante aquellos años tan particulares. Con el paso del tiempo la propuesta de Lodbell y Bachalo se ha acabado convirtiendo en una serie de culto; una colección muy poco convencional en una época en la que la franquicia mutante se definía por su rigidez, su convencionalismo y su uso indiscriminado de las más burdas estrategias editoriales. Frente a otras colecciones mutantes clónicas que poca cosa tenían que aportar, Generación X ofreció frescura y atrevimiento en lo temático, además de un apartado artístico memorable en lo estético. Con motivo del inminente regreso de la veterana cabecera como parte del reciente relanzamiento mutante conocido como ResurrXion, volvemos la vista al pasado para averiguar qué es lo que hizo que Generación X fuese tan especial en el pasado y qué podemos esperar del nuevo grupo que hereda el nombre.

La franquicia mutante en los años 90

A principios de la década de los 90 los mutantes no sólo eran el centro del Universo Marvel, sino también una de las franquicias más vendidas del mercado americano. La serie regular Uncanny X-Men había pasado de vender algo menos de medio millón de ejemplares mensuales en 1991 a casi setecientos cincuenta mil en 1992. El primer número de la nueva cabecera, titulada X-Men a secas, había vendido siete millones y medio de copias (en gran parte por la especulación, práctica habitual en la época que la propia Marvel incentivó publicando ese número con cinco portadas diferentes). El dibujante Jim Lee se había convertido en una estrella durante su estancia en la franquicia mutante, llegando a asumir el control de X-Men tras la marcha de Chris Claremont. El llamado Patriarca Mutante había abandonado la franquicia que había guiado durante casi dos décadas tras ver que la vorágine editorial del momento había arrasado toda su autonomía creativa. Lo triste es que a la Casa de las ideas no le importó demasiado perder al veterano guionista, dadas las jugosas cifras de ventas que acompañaban a Jim Lee. No obstante, la situación dio un giro radical en febrero de 1992. Ese mes, Jim Lee acompañó a sus colegas Todd McFarlane, Rob Liefeld, Jim Valentino, Erik Larsen, Marc Silvestri y Whilce Portacio en su marcha de Marvel para fundar su propia editorial: Image Comics. La Casa de las Ideas había perdido de un plumazo a sus autores más populares.

Aquella crisis golpeó con más fuerza a la oficina editorial responsable de la franquicia mutante, conocida por aquel entonces como Oficina-X. El editor responsable de la Oficia-X, Bob Harras (quien llegaría a ser Editor en Jefe de Marvel unos años después), fue el único autorizado a tomar decisiones durante aquel momento de incertidumbre. Las escasas directrices que se le impusieron desde la cúpula editorial consistían en que mantuviese las cifras de venta y que tuviese especial cuidado a la hora de promocionar demasiado a los dibujantes para que no se repitiese lo sucedido con los “fugados” a Image. Bob Harras ascendió a su colaborador más cercano, Fabian Nicieza, de argumentista a guionista de X-Force y X-Men, las colecciones abandonadas por Rob Liefeld y Jim Lee. Para los guiones de Uncanny X-Men eligió a un semidesconocido Scott Lobdell que apenas había escrito unos pocos números de relleno y que tenía cierta fama de cumplidor en la Oficia-X (al parecer en una ocasión se le encargó escribir los diálogos de un número de Uncanny X-Men de un día para otro y no tuvo problema en hacerlo). En cuanto al apartado gráfico, Harras optó por rellenar el hueco dejado por Liefeld y Lee con jóvenes artistas que básicamente mimetizaban su estilo. Fue la época de Andy Kubert, Tom Raney, Brandon Peterson y Greg Capullo, entre otros.

La competición con Image fue feroz. Las ventas de la recién nacida editorial fueron tan buenas que animaron a que otras pequeñas editoriales como Valiant o Malibu se animasen a competir por una porción del pastel que hasta entonces se habían repartido Marvel y DC. La estrategia ofensiva de la Casa de las Ideas pasó por inundar el mercado de nuevas colecciones con la esperanza de que acabasen ahogando a sus competidores. El modelo de series derivadas que se había popularizado en la franquicia mutante pasó a aplicarse al resto de franquicias, naciendo así series de escasa calidad orquestadas por autores desconocidos. En determinado momento, Marvel llegó a tener ciento cincuenta títulos en el mercado, una cantidad tan asombrosa como insostenible. Obviamente, a los editores no les preocupaba que apenas se vendiesen siempre y cuando le robasen parte del protagonismo a las publicaciones de Image en las estanterías de las tiendas. Los chicos de Image no se quedaron de brazos cruzados, sino que se pusieron en contacto con todos los dibujantes de Marvel que pudieron para ofrecerles un futuro mejor (y más rentable) si trabajaban para ellos. De esta forma, algunos de los dibujantes que consiguió la franquicia mutante le fueron “robados” poco después, como sucedió con Brandon Peterson y Greg Capullo.

Fueron los años del “todo vale”. Marvel lanzaba innumerables colecciones, se usaban las portadas metálicas como reclamo, la mejora del papel propició la subida de precios y la abundancia de crossovers que se continuaban de una cabecera a otra obligaba a los lectores a comprar más números para poder leer la historia completa. Más que ninguna otra, la franquicia mutante era una constante sucesión de crossovers. Estos eran, por supuesto, una imposición editorial. De hecho, uno de los mandatos de la Oficina-X consistía en que toda historia importante debía ser reservada para los crossovers. La Canción del Verdugo, Atracciones Fatales, Lazos de Sangre… los cruces se producían sin que llegasen a tener un auténtico impacto en el desarrollo de las distintas colecciones, que eran poco más que material de relleno sin interés entre un evento y el siguiente. La mayoría de argumentos que se introducían en los periodos intermedios estaban destinados a alimentar al siguiente crossover o a ser olvidados (en este sentido, uno de los más célebres sería el del tercer hermano Summers, que sería recuperado muchos años después). Pero las presiones de la Oficina-X acabaron cobrándose su precio, pues algunos autores acabaron saliendo de la franquicia ante las constantes intromisiones de los editores. Fue el caso de Alan Davis y Peter David, guionistas de Excalibur y X-Factor respectivamente.

En lo que respecta a lo argumental, el estado de los personajes mutantes de la época se definía por el estatismo y el extremo convencionalismo. La alargada sombra de Jim Lee aún se podía sentir en la estética de las colecciones ligadas a la Patrulla X, que habían adoptado como propia la estética del dibujante que las había elevado al éxito. Los mutantes de Xavier parecían sacados de las páginas de la revista Playboy, con unas mujeres cuyo físico nada tenía que envidiar al de una supermodelo y unos hombres de musculatura contundente con tendencia a posar de forma regia. Aquellos cómics vendían más por la imagen que por el contenido, después de todo, por lo que los diálogos vacíos y el nulo desarrollo de personajes eran la norma. La mayoría de Hombres-X eran presentados como creyentes indiscutibles en la doctrina de convivencia pacífica entre humanos y mutantes del Profesor Xavier, hasta extremos que incluso rozaban el fanatismo. Todos ellos se quejaban de lo duro que era vivir siento temidos y odiados por los humanos mientras posaban en bañador en la piscina de su mansión, creando una notable disonancia. La angustia existencial que tanto había definido a los guiones de Claremont se había convertido en un cliché que no se correspondía con lo que se narraba en las series del momento. Pocos números supusieron un auténtico hito perdurable en la vida de los personajes, a excepción quizá de la boda de Scott Summers y Jean Grey en X-Men Vol. 2 #30 USA (marzo de 1994), que se trató de una forma bastante más madura de lo que era habitual en la franquicia.

A las puertas de que los excesos editoriales comenzasen a pasarle factura al mercado, que estaba a punto de derrumbarse y de convertirse en otro clavo en el ataúd de una Marvel que acabaría en bancarrota (¡una historia fascinante que por desgracia no tenemos espacio para tratar aquí!), la Oficina-X se había asegurado un férreo control sobre la franquicia mutante. El pensamiento lateral era reprimido, mientras que aquellos que seguían las directrices de Bob Harras medraban con facilidad. Scott Lobdell, tras un tiempo cumpliendo a rajatabla las indicaciones de la Oficina-X, acabó convirtiéndose en el hombre de confianza de Harras. Esto le permitió ganarse el derecho a desarrollar una nueva colección mutante con personajes propios: Generation X.

La primera Generación X marvelita

La sugerencia original de Bob Harras para la nueva cabecera consistió en recuperar el título The New Mutants. El único motivo era conservar el copyright, ya que el editor no tenía ningún interés real en recuperar a la vieja formación que había precedido a X-Force. Fue Lobdell quien propuso el título de Generation X, aludiendo al término que comentábamos en la introducción de este texto. La presentación del nuevo grupo se haría en el inevitable crossover de turno, que en esta ocasión recibiría el título de La Alianza Falange (Phalanx Covenant en el original) y se extendería a lo largo de nueve números (aunque su núcleo estaría formado por Uncanny X-Men Vol. 1 #316 USA, X-Men Vol. 2 #36 USA, Uncanny X-Men Vol. 1 #317 USA y X-Men Vol. 2 #37 USA).

La premisa del evento comenzaría con la alianza entre Cameron Hodge y Steve Lang, dos viejos enemigos de la Patrulla X, con el colectivo tecno-orgánico de origen alienígena conocido como La Falange. Los discípulos de Xavier tendrían que enfrentarse a La Falange para rescatar a una nueva generación de mutantes antes de que fuese asimilada por el colectivo. Con la mayoría de los miembros de la Patrulla X capturados, un inusual grupo compuesto por el antiguo Hombre-X Banshee, la ex-villana Emma Frost, Júbilo y Dientes de Sable trató de rescatar a los mutantes capturados por los alienígenas. La muerte de uno de esos nuevos mutantes, una joven llamada Clarice (conocida a posteriori como Destello), permitió que la Falange fuese derrotada. En última instancia, sus poderes teleportadores dispersaron a los seres tecno-orgánicos por el universo, salvando así a sus compañeros.

La Alianza Falange resultó ser otro evento anodino más en una época plagada de eventos anodinos. Más allá de servir de introducción a algunos miembros de la futura Generación X, tuvo escasa trascendencia y el tiempo lo relegó al olvido. Lobdell no supo manejar demasiado bien el evento que él mismo había propuesto, que alcanzó una resolución poco satisfactoria. Curiosamente, el personaje de Clarice acabaría dejando huella entre los lectores y sería recuperado en una nueva versión durante La Era de Apocalipsis. No obstante, las bases presentadas por el guionista durante La Alianza Falange no parecían especialmente atractivas y no auguraban un futuro brillante para la nueva formación. La caracterización de los nuevos personajes era algo pobre y sus peculiaridades no parecían estar bien aprovechadas. Aún faltaría un elemento que acabaría siendo fundamental para que Generación X adquiriese el estatus de serie de culto en el que acabaría convirtiéndose: el estilo artístico de Chris Bachalo.

Bachalo había llegado a Marvel desde la línea Vértigo de DC y se había ocupado junto Lobdell del primer número de X-Men Unlimited (X-Men Unlimited Vol. 1 #1 USA, junio de 1993), una cabecera menor de la franquicia mutante. El guionista había quedado impresionado por su trabajo y pidió que fuese él quien se encargase de dibujar Generation X, lo cual acabó siendo todo un acierto. Ya por aquel entonces, Bachalo tenía fama de ser un dibujante “raro”, con un estilo inclasificable y poco convencional. Su trabajo en Generación X sirvió para fortalecer dicha fama y para situarlo de forma definitiva como una de las grandes personalidades del panorama mainstream.

Lobdell y Bachalo diseñaron a una serie de personajes bastante alejados de las convenciones imperantes en la franquicia mutante. Es difícil determinar hasta qué punto influyó la visión de cada uno, pero es bastante posible que las sugerencias del dibujante fuesen determinantes en el diseño de un grupo de adolescentes que parecían sacados de un circo de monstruos. Mientras que la estética de los Hombres-X exaltaba la perfección física, la estética de Generación X hizo hincapié en la fealdad: la nueva generación de mutantes estaba formada por unos adolescentes raritos cuyos poderes tenían un componente físico que llegaba a ser bastante desagradable en algunos casos. Eran feos. Eran inquietantes. Eran, en definitiva, unos freaks en el sentido original del término. El poder de Vaina consistía en transformar a su antojo la capa inferior de su piel, pero para ponerlo en práctica antes tenía que arrancarse la capa superior como su fuese una cáscara. La primera manifestación de los poderes psíquicos de Cámara le había destrozado el pecho y la mitad de la cara, que desde entonces era poco más que un vacío cubierto de chisporroteante energía. Haciendo honor a su nombre código, la mutación de Pellejo hacía que su piel fuese extremadamente flexible y le colgase por todas partes. Por su parte, Penitencia estaba atrapada dentro de su propio cuerpo y era incapaz de tocar a nadie, ya que de hacerlo corría un severo riesgo de cortarlo en pedacitos con sus dedos afilados. Aquellos eran personajes que transmitían incomodidad y que sin duda serían rechazados y perseguidos en el mundo real, validando el famoso leitmotiv de la franquicia mutante. Ser “temido y odiado” cuando uno tiene el cuerpo de Mariposa Mental se había vuelto poco verosímil, pero eran completamente aceptable cuando se trata de un chaval que tiene un agujero cubierto de llamas en el pecho.

El reparto se completaba con Sincro, M y Júbilo, personajes algo más convencionales en lo estético pero también con sus particularidades. Sincro carecía de poderes propios, pero su mutación le permitía “sincronizarse” con los poderes de otros mutantes cercanos. M venía a ser la chica guapa del grupo, aunque también la más altiva, ególatra y narcisista. Finalmente, Júbilo era una vieja conocida de las páginas de la Patrulla X a la que Bob Harras llevaba tiempo queriendo “degradar” para que abandonase el grupo principal de Hombres-X. Todos estos personajes quedarían bajo la tutela de Emma Frost, antigua Reina Blanca del Club Fuego Infernal, que había despertado del coma en el que había quedado postrada tras la muerte de sus anteriores estudiantes, los Infernales, y de Banshee, Hombre-X retirado a causa de las heridas sufridas en el transcurso de una batalla.

En su añejo libro X-Men: El precio de un sueño, Julián Clemente recoge algunas declaraciones interesantes de Lobdell y Bachalo respecto al reparto de la nueva cabecera. El dibujante declaró que “cada personaje tiene algo de mí. Pellejo es mi lado desagradable; M mi lado femenino; Vaina es mi lado eficiente y limpio”. Por su parte, Lodbell explicó lo siguiente: “quiero establecer un sentido de esperanza y optimismo que actualmente no se encuentra en ningún cómic. Generación X no va a ser una Patrulla X de reserva, sino una pandilla de chavales aprendiendo a usar sus poderes”.

En noviembre de 1994 se publicó el primer número de Generation X. Lobdell escribió las primeras veintiocho entregas. Bachalo dibujó diecinueve números en total (Generation X Vol. 1 #1-6, #17-22, 25, 27-31 y -1 USA). La serie se prolongó a lo largo de setenta y cinco entregas hasta que fue cerrada en junio de 2001, casi siete años después de su inauguración.

Jóvenes de los 90

A continuación vamos a hacer un breve repaso por los miembros de la primera encarnación de Generación X, habitualmente considerados como la cuarta generación de Hombres-X.

 Jubilation Lee (Júbilo): Jubilation Lee llevaba siendo uno de los ilustres secundarios mutantes desde que fuera introducida por Chris Claremont y Marc Silvestri en el Uncanny X-Men Vol. 1 #244 USA (mayo de 1989). Originalmente una adolescente fugada de casa que se buscaba la vida en un centro comercial, el personaje gozó de cierta popularidad durante la década de los 90 (potenciada por su aparición en la serie de animación inspirada en los X-Men de Jim Lee que se emitió en la época). Júbilo fue presencia habitual en el entorno de los mutantes de Xavier durante una buena temporada, durante la que desarrolló un interesante vínculo con Lobezno. Su paso de la Patrulla X a Generación X, que en principio podía percibirse como un descenso de categoría, acabó siendo todo un hito en su trayectoria.

 Jonothon Starsmore (Cámara): Este chico británico amante de la música rock tuvo la mala suerte de poseer unos poderes que despertaron de forma violenta y le destrozaron la mitad superior del torso y la mandíbula. Para más inri, ese estallido inicial también le costó a su novia el uso de las piernas. No es de extrañar, por tanto, que Cámara fuese el amargado del equipo, siempre distante respecto a sus compañeros y con facilidad para enfadarse. El estallido psíquico que mutiló su cuerpo no sólo tenía consecuencias estéticas, sino que le impedía comunicarse de forma normal y le obligaba a usar la telepatía constantemente. Al fin y al cabo, no tenía boca. Aún así acabó abriéndose a una de sus compañeras, de la que hablaremos a continuación.

 Paige Guthrie (Vaina): Hermana de Sam Guthrie, Bala de Cañón de los Nuevos Mutantes originales y posterior miembros de X-Force y la Patrulla X. Sabiendo que los poderes mutantes de su hermano le habían alejado de su familia en Kentucky, Paige trató de mantener en secreto los suyos hasta que se vio forzada a mostrarlos cuando los Arribistas atacaron a X-Force mientras ella estaba visitando a su hermano. Tras ser secuestrada por la Falange, Paige quedó bajo la custodia de Banshee y la Reina Blanca. Desde el principio se sintió atraída por su compañero, Cámara, aunque la relación entre ellos siempre fue complicada. Fue ella quien tuvo que dar el primer paso (previo consumo de alcohol), pero los poderes de Jono eran un obstáculo considerable. ¿Qué pasa al besar un rostro cuya mitad inferior está ardiendo continuamente?

 Everett Thomas (Sincro): Otro de los mutantes secuestrados por la Falange durante la génesis de lo que acabaría siendo el nuevo grupo. Everett era un estupendo estudiante con altos valores morales que se vio expuesto ante el odio antimutante cuando despertaron sus poderes. Un detalle curioso sobre él es que, al sincronizarse con los poderes de otros mutantes, un aura multicolor rodeaba su cuerpo. Se supone que las energías que estaba absorbiendo descomponían la luz a su alrededor, otorgándole un aspecto muy particular a las escenas de acción en las que participaba. Por desgracia este mutante ejemplar estaba destinado a sufrir uno de los destinos más trágicos de cuantos pasaron por las páginas de la colección.

 Angelo Spinosa (Pellejo): Originario de un barrio latino de Los Ángeles, Pellejo fue otro de los mutantes capturados por la Falange y miembro fundador de Generación X. Su piel mutante le otorgaba un aspecto desagradable que no se correspondía con su edad real. Inicialmente temeroso, Pellejo fue ganando seguridad a medida que progresaba en su entrenamiento. Estuvo presente en la cabecera hasta su finalización, momento en el que pasó a un olvido casi absoluto. Fue recuperado algún tiempo después en la colección de la Patrulla X para darle un final que disgustó a muchos lectores de la época y que no estaba a la altura de lo que el personaje merecía.

 Monet St. Croix (M): La última de las fundadoras de la Generación X original. M era toda una femme fatale; una chica procedente de una familia adinerada que se tenía a sí misma en muy alta estima y que no tenía ningún problema en hacérselo saber a sus camaradas. Estaba interesada por Sincro, lo cual hacía que saltasen chispas entre ella y Júbilo. La rivalidad entre ellas se hizo patente cuando compitieron por el liderazgo del grupo, puesto para el que Júbilo estaba más capacitada por su experiencia pero al que M no estaba dispuesta a renunciar. Después de todo, aceptar las órdenes de Júbilo habría sido humillante para alguien de su categoría. Su historia familiar era bastante complicada, así como su relación con la misteriosa Penitencia y con Emplaca, la némesis de Generación X. Fue uno de los temas sobre los que orbitó con frecuencia la colección.

 Penitencia: Este enigmático personaje fue uno de los más distintivos de la serie durante sus compases iniciales. Penitencia era una chica de mentalidad infantil que estaba atrapada en su propio cuerpo, dotado de garras afiladas que podían hacer trizas todo aquello que tocasen con suma facilidad. La intención original de Lobdell y Bachalo respecto a este personaje no tenía nada que ver con lo que narraron posteriores autores sobre su origen, que resultó estar vinculado al de M y al de Emplaca.

 Mondo: Una de las primera incorporaciones al grupo más allá de su alineación primigenia. Originario de Samoa, Mondo era un mutante metamorfo con la capacidad de asumir las propiedades de los objetos que tocada. De carácter despreocupado y alegre, Cordelia Frost, la hermana pequeña de la Reina Blanca, se aprovechó de él y trató de vendérselo al Club Fuego Infernal, siendo rescatado por Generación X.

 Emma Frost (Reina Blanca): Como ya hemos comentado, la antigua Reina Blanca del Club Fuego Infernal se convirtió en mentora del nuevo grupo junto a Banshee. Ambos se hicieron responsables de la nueva escuela mutante: la Academia de Massachusetts. Por aquel entonces la Escuela de Xavier cambió oficialmente su nombre por el de Instituto Xavier, dejando las tareas de enseñanza en manos de los profesores de Generación X. Lejos de ser una mera copia del Instituto Xavier, la Academia contó con elementos tan característicos como el Grotto, un ecosistema orgánico interactivo desarrollado a partir de tecnología Shi’ar y restos de Krakoa, la isla viviente, para que sirviese como entorno de entrenamiento controlado. Podríamos decir que era una versión un tanto más excéntrica de la Sala de Peligro. Por otro lado, el papel de los dos mentores tuvo bastante peso en los argumentos, pues su pasado jugó un papel fundamental en las aventuras de Generación X. El pasado de Emma estuvo presente en la forma de sus dos hermanas, que convirtieron la enemistad fraternal en un enfrentamiento directo con el grupo. Sin embargo, tras la trágica pérdida de los Infernales, sus estudiantes originales, Emma no se andó con remilgos a la hora de proteger a Generación X.

 Sean Cassidy (Banshee): Aunque fue miembros de la segunda génesis de los Hombres-X, Banshee llevaba tiempo retirado de las actividades superheroicas y recluido en la Isla Muir. La formación de Generación X le llevó a convertirse en el necesario contrapunto para Emma Frost, que tantos motivos de desconfianza había dado a los mutantes de Xavier. Su pasado también jugó un importante papel en la serie, que no tardó mucho en visitar la antigua fortaleza familiar de la familia Cassidy en Escocia o en explorar el tiempo en que Banshee fue inspector de la Interpol antes de unirse a la Patrulla X.

Lo que hizo que Generación X fuese especial

No hay duda de que el encanto de esta añeja colección residió en gran parte en el estilo que le imprimió su dibujante, Chris Bachalo. Con su estética colorida y desenfadada pero al mismo tiempo retorcida y tenebrosa, el artista se distanció de otros cómics de la época y de la moda que imperaba en otras cabeceras mutantes. El resultado fue una colección novedosa y fresca en su apartado gráfico, además de distintiva. Por otro lado, otro de los motivos del buen recuerdo que dejó a los lectores tiene que ver con su acierto a la hora de capturar el espíritu de su época. Mientras que otros guionistas de la franquicia mutante perseguían un aire de regia grandilocuencia que imitaba pobremente el discurso casi shakespeariano que Chris Claremont le había insuflado a sus criaturas, Lobdell escribió a unos adolescentes que realmente hablaban y actuaban como los chavales que eran. La serie reflejó bien la rebelión adolescente, los comportamientos autodestructivos de unos jóvenes inconscientes que no se preocupaban por su futuro y el enamoramiento intenso pero fugaz que se produce durante esos años.

El romance entre Vaina y Cámara es el más recordado de esa época (su primer beso no es de los que se olvidan fácilmente), pero también tuvimos un triángulo amoroso formado por Sincro, M y Júbilo que alimentó la continua contienda entre estas últimas por obtener una posición destacada dentro del equipo. No obstante, la serie supo alternar las historias más despreocupadas con los asuntos más serios. En uno de los primeros números, los personajes se enfrentaban a una situación de rehenes en una escuela local. El secuestrador era supuestamente un mutante furioso por no encajar. El resultado de aquel evento acabó teniendo trágicas consecuencias, demostrando la capacidad de la serie para golpear emocionalmente a sus lectores en el momento más insospechado.

Otro punto fuerte de la propuesta de Lobdell y Bachalo fue la evolución que experimentaron personajes como Júbilo y la Reina Blanca. Respecto a la primera, su rol dentro de la Patrulla X era de permanente novata, pero en Generación X ella era la heroína con experiencia y quien asumía el liderazgo con frecuencia. Fue un paso fundamental para ella, pues la eterna adolescente mutante al fin comenzó a madurar. En cuanto a Emma Frost, Generation X fue la cabecera en la que se distanció de su pasado como villana, adoptando ese rol ambiguo alejado de santurronerías que tan popular la hizo cuando Grant Morrison la introdujo en sus New X-Men. Fueron Lobdell y Bachalo quienes comenzaron a desarrollar a un personaje que hasta entonces tenía un trasfondo casi inexistente más allá de su relación con el Club Fuego Infernal, adentrándose en su pasado y en sus complicadas relaciones familiares. No en vano dos de los mayores enemigos de Generación X resultaron ser sus propias hermanas, Cordelia y Adrienne Frost. El choque final entre Emma y Adrienne sigue siendo recordado por la contundencia de su desenlace.

Pero ya que hablamos de villanos, el gran antagonista del grupo fue Emplaca, un ser de aspecto retorcido que se alimentaba de la energía de otros mutantes a través de su médula ósea. Además de mantener una perturbadora relación con dos miembros del grupo, M y Penitencia, Emplaca se erigió por méritos propios como uno de los villanos más inquietantes de la franquicia mutante. Tanto su estética como sus poderes dimensionales le dotaban de cierta aura sobrenatural, potenciada por su naturaleza de vampiro energético. Emplaca absorbía la energía de sus víctimas a través de dos terribles bocas situadas en las palmas de sus manos; una imagen que a muchos de los que leímos esos cómics de niños nos produjo pesadillas.

No obstante, quizá lo más destacado de Generación X fue su osadía a la hora de hacer que una serie de una franquicia que en ese momento estaba en lo más alto de Marvel estuviese protagonizada por un grupo de parias con poderes muy alejados del glamour que impregnaba la Escuela de Xavier por aquel entonces. Si las mutaciones eran realmente azarosas, lo habitual debía ser que gran parte de los mutantes tuviese un aspecto extraño o extremo. Sin embargo, si exceptuamos algún caso puntual como el de Rondador Nocturno y obviamos a los Morlocks, casi todos los mutantes de la época podían pasar por humanos sin mucha dificultad. Generación X demostró que las mutaciones eran una lotería en la que muchas veces se pierde, de ahí que nos encontrásemos con personajes cuyos poderes consistían en tener dos metros de piel elástica y grisácea, por ejemplo. En la era MTV el aspecto físico era uno de los valores imperantes, lo cual sirvió para potenciar la angustia adolescente y los deseos de encajar de estos jóvenes mutantes hijos de su tiempo.

Relevo generacional

Hoy la situación editorial es bastante distinta a la que tuvimos en los primeros compases de la década de los 90. La franquicia mutante sirvió de base para una incursión cinematográfica de la mano de Bryan Singer en 2000, a la que le siguieron distintas secuelas que formaron su propio microcosmos. En tiempos más recientes, personajes mutantes han protagonizado sonoros bombazos en la salas de cine, alcanzando unos picos de popularidad que superan con creces su mejor momento de las décadas pasadas. Hablamos de películas como Deadpool (Tim Miller, 2016) o Logan (James Mangold, 2017). Los mutantes incluso han empezado a extenderse a la televisión, con esa fascinante primera serie que ha sido Legion (Noah Hawley, 2017). No obstante, las versiones en papel de los mutantes no gozan de tanta aprobación como en otros tiempos. Hace ya unos cuantos años que la Patrulla X dejó de ser el centro del Universo Marvel, siendo sustituida por los Vengadores como eje a partir del cual articular los grandes eventos y las posteriores situaciones derivadas de ellos. Es más, parece que actualmente la franquicia mutante no acaba de contentar del todo a los lectores. Da la impresión de que lleva una larga temporada sin alcanzar las cotas de calidad que se esperan de ella y que sus últimos cambios de rumbo no han sido lo bastante atinados.

El último relanzamiento de las colecciones mutantes responde al nombre de ResurrXion y surge tras el reciente evento Inhumans vs. X-Men. Tras el pistoletazo inicial del especial X-Men: Prime, las distintas cabeceras regulares que constituirán la franquicia a partir de ahora han ido publicándose de forma escalonada. Estas colecciones son: X-Men Gold, X-Men Blue, Jean Grey, Iceman, Cable, Weapon X y Generation X. En Zona Negativa ya hemos tenido ocasión de hablar sobre este relanzamiento y a buen seguro que seguiremos haciéndolo en el el futuro cercano, pero ahora nos interesa centrarnos en esta nueva encarnación de Generación X. ¿Cuál será el tono de esta nueva cabecera? ¿Cuánto conservará del espíritu de la Generación X original? ¿Y cómo reflejarán sus protagonistas los cambios sociales de los últimos tiempos? Después de todo, hace tiempo que la Generación X quedó atrás. Los adolescentes de hoy en día pertenecen a la Generación Y, la que conocemos mejor como Generación del Milenio o simplemente millennials. Pese a que aún no hay mucho consenso al respecto, hoy incluso se habla de la posterior generación: la Generación Z. ¿Dónde podríamos encuadrar entonces a la nueva Generación X marvelita?

Antes de abordar estas preguntas sería interesante recoger algunas declaraciones de los implicados en el relanzamiento. Daniel Ketchum, uno de los editores de la franquicia mutante, declaró a Entertainment Weekly que “ResurreXion trata sobre abrazar el sueño original de la Patrulla X de coexistencia pacífica. Todas las colecciones abrazan esta idea de alguna forma. Vamos a volver a los vuelos, las mallas de colores, las capas y tropos clásicos de la Patrulla X. Queremos recordar de nuevo la era de la iteración más clásica del grupo”. Parte de esto podemos verlo en el hecho de recuperar las viejas denominaciones azul y oro para los dos equipos principales de Hombres-X, además de en el rediseño de los uniformes. “Pero no todos los mutantes son iguales”, dice Ketchum sobre la premisa que sostiene la nueva colección de Generación X. “Cuando miras a la alineación de la Patrulla X no todos los mutantes están destinados a ser un Hombre-X salvador del mundo. Algunos sólo son una pandilla de críos con ojos extra”. Este será el tipo de personajes en los que se centrará la cabecera guionizada por Christina Strain y dibujada por Almicar Pinna: un grupo de “adorables perdedores”; de mutantes de segunda frecuentemente olvidados que tendrán que probar su valía.

Vamos a ver a estos chicos crecer, buscar su camino y descubrir a quién pueden amar, en quién pueden confiar y en quién no”, menciona el editor sobre lo que podemos esperar de la dinámica de la serie. “Estarán aprendiendo esas difíciles lecciones y luchando por sus vidas al mismo tiempo”. Parte del encanto de la serie consistirá en ver a esos adolescentes inexpertos enfrentándose a villanos para los que no están preparados. “¿Qué puede hacer una chica que habla con las ardillas contra un Centinela?”, bromea el editor.

Sin embargo, este punto de partida es muy parecido al de otras muchas series sobre los estudiantes de las diferentes iteraciones de la escuela mutante a lo largo de los años. Para dejar claro que la nueva cabecera de Generación X recoge el legado de la anterior, Ketchum asegura que “uno de los villanos proviene de la serie original porque queremos asegurarnos de rendir homenaje a nuestros predecesores”.

Jóvenes de hoy

El primer número de la nueva Generation X estará disponible a partir de 17 de mayo y nos presentará a un nuevo grupo de estudiantes del Instituto Xavier. Veamos quiénes son.

 Jubilation Lee (Júbilo): Como ya hemos comentado, Júbilo fue integrante de la Generación X original y estuvo presente en las colecciones mutantes durante largo tiempo. La situación cambió tras perder sus poderes a consecuencia del Día-M y negarse a residir en la isla de Utopía en la que se refugiaron gran parte de los mutantes que habían conservado sus dones tras la catástrofe. Júbilo se centró entonces en ayudar a todos los antiguos mutantes que pudo. Además, sirvió como consejera a los jóvenes mutantes que residían en Utopía, un papel muy apropiado dada su experiencia. Sin embargo, durante La maldición de los mutantes fue separada del resto de sus compañeros y transformada a efectos prácticos en un vampiro. Como tal, se supone que goza de la fuerza, resistencia, velocidad, inmortalidad y talentos sobrehumanos de todo vampiro; además de la debilidad a la luz y la necesidad de consumir sangre. Estuvo una temporada consumiendo un suero artificial e incluso sangre donada por Lobezno, pero su condición nunca llegó a revertirse del todo. Aunque fue quedando en un discreto segundo plano, al asunto de su transformación en vampiro aún está lejos de darse por concluido. En tiempos más recientes hemos podido verla como parte de un equipo mutante formado únicamente por Mujeres-X: el que constituyeron Tormenta, Mariposa Mental, Pícara, Rachel Grey, Kitty Pride y la propia Júbilo en X-Men Vol. 4 #1-26 USA (julio de 2013- mayo de 2015). Fue en las páginas de esa cabecera donde la vimos acoger a un niño al que llamó Shogo y convertirse en su madre adoptiva, una circunstancia que al parecer no será olvidada en la nueva cabecera.

 Quentin Quire (Chico Omega): Presentado por Grant Morrison y Keron Grant en New X-Men Vol. 1 #134 USA (enero de 2003), Quintavius Quirinius Quire, alias Quentin Quire, alias Chico Omega, fue concebido como un agitador político dentro de la Escuela de Xavier. Quentin acudía a clase llevando camisetas con el eslogan “Magneto tenía razón” y desafiaba abiertamente la doctrina de sus maestros. Llegó a organizar a un grupo de estudiantes a los que llamó Hombres Omega y vistió con ropas inspiradas por un viejo artículo antimutante escrito por el creador de los Centinelas en el que vaticinaba un futuro en el que el homo superior esclavizaba al homo sapiens. Su revuelta estudiantil fracasó y Quentin se vio consumido por sus propios poderes psíquicos, que habían sido potenciados por el consumo de la droga conocida como coz. Careciendo de forma física, su energía fue contenida en un laboratorio hasta que recuperó su cuerpo físico por mediación de Kade Kilgore, el aspirante infantil al trono del Rey Negro del Club Fuego Infernal. Kilgore pretendía utilizar a Quentin para potenciar el sentimiento antimutante que le permitiría vender una nueva generación de Centinelas. Uno de esos renovados Centinelas atacó la isla de Utopía durante Cisma, poniendo en evidencia las diferencias entre Cíclope y Lobezno que llevaron a la escisión de los mutantes en dos grupos. Para sorpresa de todos, Quentin fue acogido por Lobezno en el recién fundado Instituto Jean Grey. De hecho, Quentin fue uno de personajes centrales de Wolverine and the X-Men, la serie guionizada por Jason Aaron que se centraba en los estudiantes de esta iteración de la escuela mutante. A lo largo de sus páginas vimos evolucionar a este psíquico de nivel omega, suavizando sus tendencias rebeldes y estableciendo vínculos con algunos de sus compañeros. Quentin sigue siendo algo capullo y en alguna ocasión ha tenido una rabieta que ha acabado con él abandonando la escuela y uniéndose al Club Fuego Infernal como Rey Blanco, pero en el fondo ha encontrado su lugar entre los Hombres-X. Tratándose de uno de los telépatas más poderosos que han existido nunca y de alguien que además esta vinculado a la Fuerza Fénix, desde luego es preferible considerarlo un aliado que un enemigo.

 Trevor Hopkins (Chico Ojo): Introducido por Jason Aaron y Nick Bradsaw en Wolverine and the X-Men Vol. 1 #19 USA (diciembre de 2012), Chico Ojo pertenece a la nueva generación de mutantes que manifestó sus poderes tras lo sucedido en Vengadores contra Patrulla X. Quizá tener el cuerpo cubierto de ojos no sea el poder más espectacular posible, pero estos receptores extra le permiten detectar cosas que ninguna otra persona puede ver o incluso desafiar ilusiones. No obstante, sus problemas de autoestima siempre le han llevado a considerarse incapaz en comparación con otros compañeros mutantes. Hace poco Chico Ojo formó parte de la clase especial tutelada por Spiderman y compuesta por Infernal, Alud, Ernst, No-Chica, Glob y Chica Tiburón (Spiderman and the X-Men Vol. 1 #1-6 USA, febrero – junio de 2015).

 Roxanne Washington (Bling): Aparecida por primera vez en X-Men Vol. 2 #171 USA (agosto de 2005), a manos de Peter Milligan y Salvador Larroca, Bling parecía un personaje que no tardaría en caer en el olvido. En aquella época la escuela estaba repleta de estudiantes y pocos recuerdan a aquella escuadra entrenada por Gambito de la que formaba parte esta chica. Sin embargo, fue colándose poco a poco en el imaginario mutante tras conservar sus poderes en el fatídico Día-M. Por ejemplo, estaba con el resto de estudiantes que fueron arrastrados al Limbo por Belasco y pudimos verla durante el tiempo en que los Hombres-X residieron en Utopía. Precisamente es importante mencionar su estancia en Utopía porque durante el tiempo que pasó allí se cruzó con Emplaca, el enemigo de la Generación X original (X-Men: Legacy Vol. 1 #228-229 USA, diciembre de 2009 –
enero de 2010). Bling estuvo a punto de convertirse en alimento para Emplaca, pero fue rescatada a tiempo por Pícara. Es muy posible que el villano recuerde aquel encuentro en caso de que vuelven a encontrarse. Recordemos que Emplaca es una especie de vampiro que se alimenta de la médula ósea de otros mutantes y que precisamente el poder de Bling consiste en que su médula produce fragmentos de diamante, los cuales, además de otorgarle ese aspecto petrificado a su piel, pueden ser expelidos de su cuerpo.

 Lin Li (Chica Naturaleza): Este es uno de los personajes menos conocido del reparto. Su primera aparición data de Wolverine and the X-Men Vol. 2 #1 USA (mayo de 2014), por Jason Latour y Mahmud Asrar. Se trata de una chica tímida y reservada del Instituto Jean Grey que rara vez hablaba y que prefería la compañía de los animales o de los Bamfs (esos diablillos interdimensionales similares a Rondador Nocturno) que pululaban por la escuela. Su habilidad mutante para comunicarse con los animales y las plantas no parece muy impresionante, pero no debería ser menospreciada. Después de todo, Lin solía pasar el tiempo comunicándose con Krakoa, el terreno viviente que conformaba los jardines del Instituto Jean Grey.

 Benjamin Deeds (“Morph”): Introducido por Brian Michael Bendis y Stuart Immonen en All-New X-Men Vol.1 #3 USA (febrero de 2013). Se trata de otro de los nuevos mutantes posteriores a lo sucedido con la Fuerza Fénix en Vengadores contra Patrulla X y su poder consiste en adoptar el aspecto de otras personas. Además, también ha mostrado la capacidad de influir en otros para hacer que confíen en él y se sientan relajados; un poder que incluso puede afectar a las máquinas. La primera vez que le vimos era un estudiante universitario que tenía la mala suerte de experimentar el despertar de sus poderes en plena manifestación antimutante en el campus. Benjamin recibió la oferta de Cíclope para que se uniese al equipo que estaba reuniendo en ese momento; una oferta de la que nunca estuvo muy convencido. Durante su estancia con los estudiantes de Cíclope y Emma Frost, pudo descubrir el alcance y las limitaciones de sus poderes, que por ejemplo sólo le permiten adoptar el aspecto de alguien con quien esté interactuando directamente. La disolución de aquel equipo hizo que le perdiésemos la pista, pero ahora sabemos que Benjamin será parte de la nueva Generación X.

 Nathaniel Carver (Hindsight): No es posible encontrar ninguna aparición previa de este personajes, ya que se trata de un nuevo mutante que será introducido por el equipo creativo de Generation X en el primer número. Se trata de un chico medio coreano (al igual que la guionista, Christina Strain) con el poder mutante de la psicometría, es decir, la capacidad de percibir el pasado a través del tacto. De ahí que use guantes para evitar que sus poderes se descontrolen.

Lo que podemos esperar de la nueva cabecera

Teniendo en cuenta el bagaje de los distintos personajes, cabe esperar que Júbilo adopte el papel de mentora y líder del grupo. No sólo por su mayor edad, sino también por la evolución por la que ha pasado desde sus tiempos adolescentes en la Generación X original. Sobre este aspecto, la guionista Christina Strain comentó lo siguiente en la web CBR: “Júbilo no seré su única instructora, pero sí la primera y la que se siente responsable de ellos. Ha dejado su pasado como valiente sidekick atrás para convertirse en madre, terapeuta y consejera. Básicamente tiene un bebé y seis adolescentes de los que es responsable. Eso son siete seres humanos a los que tiene que mantener vivos y bien, con sus propias agendas que no tienen que alinearse con la suya. Eso es mucho que manejar”. En esa misma entrevista, Strain compara el tono de la serie con el de Runaways, aunque prefiere evitar compararse con el trabajo de Brian Vaughan.

El tono juvenil se verá reflejado en las relaciones entre los personajes, de la que la guionista destaca tres: la de Quentin y Benjamin, la de Lin y Trevor y, finalmente, la de la propia Júbilo con su viejo compañero Jono, de la Generación X original. Respecto a la dinámica entre Quentin y Benjamin, Strain la define como “observar a un gato salvaje tratando de establecer amistad con una confusa alpaca”, por lo que podemos esperar bastante potencial cómico. En cuanto a Lin y Trevor, dice que “ella es la única a través de quien no puede ver y él es el único ser humano que se ha esforzado por entenderla, por lo que sienten una fascinación mutua”. Esto suena a que el romance no tardará mucho en asomar la cabeza en la nueva colección. Para acabar, la guionista confirma que Cámara se dejará caer por la serie: “Júbilo y Cámara tienen una gran familiaridad entre ellos porque han pasado por mucho juntos. No necesitan intentar comprenderse el uno al otro. Simplemente lo hacen”.

Los primeros dos números estarán centrados en Júblio y Chico Omega, pero el resto del grupo también tendrá su protagonismo. El cuarto número girará en torno a una historia de Bling y Chico Ojo será el protagonista del quinto. En cuanto a los villanos, tendremos a los Purificadores en los primeros números. Más allá de eso no sabemos nada, aunque es bastante probable que nos crucemos con algún viejo conocido. Nadie lo ha comentado abiertamente hasta ahora, pero sería decepcionante que Emplaca no le haga una visita a los nuevos estudiantes. Es posible que lo veamos, aunque quizá no de la forma que esperamos. Lo comprobaremos a partir de mayo, cuando eche a andar la colección.

En cualquier caso, el equipo creativo cuenta con un reparto variado e interesante. Sus miembros no son tan deliberadamente freaks como lo fueron los de la primera Generación X, pero parte de esa idea sigue presente en el nuevo grupo de “adorables perdedores”. Se trata en su mayoría de mutantes de segunda o tercera fila; de estudiantes que pocas veces han destacado sobre sus compañeros (salvo notables excepciones como Chico Omega, que quizá no se tome muy bien su incorporación a este grupo de segundones). Además, los tiempos han cambiado mucho y vivir la adolescencia en la década de los noventa poco o nada tiene que ver con ser un adolescente en 2017. Temas como el feminismo, la diversidad, la identidad de género o el bullying están hoy muy presentes en el discurso social y cualquier serie que quiera reflejar a la juventud actual debería aproximarse a ellos de alguna forma. Sería interesante que Generation X tocase estos temas de alguna forma. Desde luego tiene potencial para tocar asuntos delicados como el del origen étnico y la inmigración (a través del nuevo personaje de origen coreano), la sexualidad (a través de Bling, personaje definido en el pasado como lesbiana, o de Benjamin Deeds, personaje que en alguna ocasión se ha definido como gay aunque su sexualidad nunca se haya aclarado del todo) o las relaciones que escapan a las etiquetas convencionales (como quizá sea el caso de la que vaya a establecerse entre Chica Naturaleza y Chico Ojo). Todo esto además del nuevo estatus de la escuela mutante en mitad de Central Park, el vampirismo de Júbilo, su relación con Shogo, la posible aparición de algún villano de la vieja Generación X y las dinámicas que se establezcan entre los componentes del nuevo grupo. Si el equipo creativo sabe jugar bien sus cartas, puede que nos encontremos con una colección muy agradable. No tardaremos mucho en comprobarlo.

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AbherreraDaniel GavilánLaPunkaPakano more eventsLuisru Recent comment authors
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l rodriguez
Lector
l rodriguez

Tantos personajes jovenes interesantes que Marvel ha creado para solo ser desplazados por copias de los originales que tienen cero gracia, mientras los increíbles personajes de New Mutants, Generatión X, Young X-Men, Academy X, Las Cinco Luces, etc. son tratados de secundarios o terciarios, con algunas excepciones.

Daniel Gavilán
Autor

Yo con esto que comentáis me encuentro una suerte de dicotomía, ya que por un lado también prefiero que apuesten por fomentar el desarrollo de las nuevas generaciones, pero por otro la vena nostálgica me tira fuerte con cosas como lo de volver a reunir al quinteto clásico (o cuando están bien escritos al menos, que con Bendis tuvieron sus momentos, pero con Hopeless ha sido más así asá).

El tema es complejo, ya que se junta el tema de la preservación de los nombres de marca -que con los X-Men es complicado, dado que si bien con algunos como Lobezno puedes plantear un legado, con otros más dependientes de su identidad civil como Jean Grey es mucho más difícil-, unido al hecho de que muchos pasos a la hora de desarrollar una renovación generacional quizás no se han terminado de dar en la dirección adecuada. Seguramente por lo dicho al comienzo de estas líneas.

Tampoco es que me pueda quejar mucho de ellos, ya que tener a estos cinco evita parcialmente -o debería evitar- que resuciten a los originales. Pero en general es algo que se me vino a la cabeza cuando un colega comentó que para interpretar al Magneto de la primera trilogía de Singer debieron buscar a alguien mucho más joven que se adecuara a la musculosa versión de Jim Lee del personaje, a lo que mi respuesta fue que habría sido poco creíble que alguien más joven que McKellen hubiera transmitido la imagen de alguien que -en pleno año 2000- pudiera haber crecido en la Alemania nazi. La respuesta que obtuve fue del palo “pues haz un Magneto que no tenga que ver con el Holocausto Judío”, lo cual en mi cabeza era poco como pedir hacer una historia de Batman sin que sus padres hayan muerto o una de Superman sin Kripton. Al despropósito que fue el origen de Magneto en el universo Ultimate podríamos acogernos.

Pero a partir de ahí empecé a darle vueltas al tema, cayendo en que si bien lo de los padres de Batman o Krypton lo puedes ambientar en cualquier época, si las pelis de los X-Men no se hubieran hecho en los 2000s, sería inviable hacerlas ahora con un Magneto mínimamente realista que debería rondar los noventa años para aceptarlo como alguien que hubiera crecido en la II Guerra Mundial?

¿Que a qué viene todo esto? A que no creo que los X-Men se hayan sabido renovar del todo actualizando sus mitos con nuevos “Magnetos”, y nuevos herederos de sus grandes temas e historias, como por ejemplo si supo hacer Morrison al pasar a Emma Frost a las primeras ligas en un rol similar a la eterna rivalidad culebronesca entre Cíclope y Lobezno. Por eso, aunque cosas como tener a Jubiló de profe o Monet en su rol actual, también sería conveniente usarlo para darles historias de peso. fácilmente reconocibles y de empatía humana, y sirvan de punto de apoyo para construir nuevos cimientos sólidos con los que seguir trabajando

O dicho de otra forma, que es digno de elogio que los rescaten a todos de vez en cuando un poco, pero también debería ser importante centrarse en algunos para que estos mitos cuajen, e ir separando a las Emma Frost de los Sebastian Shaw y los Harry Leland, y es ahí donde creo que no se está terminando de atinar por mucho que haya habido algún intento meritorio frente a una corriente generalizada de ligereza y dispersión.

Por lo demás, un poco lo que comentáis arriba y que viene a ser lo de siempre. Si preferís estas series que apuestan por personajes legado a las 2.0 que ofrecen a los nuevos lectores sus propias encarnaciones de los clásicos, centrad vuestras adquisiciones en las series que vayan más orientadas a lo primero, que ya se sabe que las editoriales siempre se guían ante todo por lo que consumimos los lectores 🙂

l rodriguez
Lector
l rodriguez

Mira que yo preferiria mil veces que recusitaran a los originales que ver estas versiones jovenes que como bien has mencionado en otro artículo ya no son los originales puesto que el espacio-tiempo ha remplazado su hueco en el pasado, entonces serian unas copias, en cuanto para conservar el copiright lo comprendo pero eso se podria hacer de varias formas como por ejemplo me pareceria mucho mas interesante la Jean Grey de AoA aunque no se si este muerta o incluso los personajes originales pueden seguir en un universo alterno como el Ultimate aunque todos sabemos que ese Universo fracasó. En resumen mi mayor problema con esta jugada de Marvel es que al parecer su intención es remplazar a los originales adultos por estas copias del pasado y volver a contar las mismas historias de siempre con el Fenix y tal, ya lo veo venir de hecho con las reciemtes previas, olvidandose así del rico legado de personajes que han tenido mucho recorrido a lo largo del tiempo como Rachel Grey, Canonball, la misma Hope mas recientemente y un largo etcétera, personajes que van a seguir pasando a segunda fila por la interrupción de este quinteto clásico.
Por lo demás muy interesante lo del Magneto de Ian McKellen, coincido contigo.

billyboy
Lector
billyboy

Jubilo supero su sed de sangre y tiene un colgante que le permite ir a plena luz del día, todo por cortesía del super grupo de vampiros que la ayudo a controlarse.

Reverend Dust
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Yo conocía a Cámara en el X-Men Legacy de Spurrier y me encantó “la Traqueotomía Humana”. Un personaje curioso al que desde entonces sigo.

Articulazo, by the way.

mespinpe
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mespinpe

Ese dibujo “swimsuit” de Jim Lee…pues sí, en esa época SI que molaba. Lástima que ahora se conforme con ser su mejor imitador.

Luisru
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Estupendo artículo. A mí me gustaría leer un buen grupo de mutantes jóvenes, ya fuesen nuevos o secundarios mal aprovechados, siempre que estuviese bien escrito y llevase a los personajes a algún sitio. Justamente estoy releyendo algunos cómics antiguos de los Nuevos Mutantes (me he hecho con el anual en el que Mariposa Mental recibe los ojos de Mojo, que nunca había leído y que no se ha reeditado desde su edición en dos partes en la colección Forum) y hay que ver qué bien caracterizaba Claremont en dos viñetas a sus niños: la responsabilidad de Dani Moonstar, las dudas de Doug, la chulería flamenca de Mancha Solar, etc.

Y Generación X, aunque odio a Lobdell y toda la mierda que escribió en la Patrulla, aquí se lució y nos regaló un puñado de personajes e historias realmente encantadores… O sería por los dibujos de Bachalo, no sé. Y rompo una lanza en favor de la etapa de Jay Faerber, que estuvo muy bien y quedó inconclusa por la movida de Counter-X, que, en mi opinión, se cargó la colección. Por lo menos hemos tenido a M bien aprovechada en X-Factor durante unos cuantos años.

no more events
Lector
no more events

Gracias por el artículo, Miguel, recién lo leo. Para mí está serie y la de Cable son las que más les tengo ganas o diciéndolo de forma más pesimista, las únicas que pienso que serán buenas.

Y como muchos ya han dicho, me gusta que está serie tenga este tipo de personajes secundarios, así como que también sería agradable que uno o dos ya vayan saliendo en los grupos principales.

Saludos.

no more events
Lector
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Gracias por el artículo, Miguel, recién lo leo.

Está y la serie de Clabe es la que más ganas le tengo, o por decirlo de una manera más pesimista, las únicas que creo que serán buenas de relanzamiento.

LaGatuka
Lector
LaGatuka

Muy buen artículo, Miguel Angel! Os leo mucho pero casi no comento. Hacéis un grandísimo trabajo en Zona Negativa. Muchas gracias!

Disfruté muchísimo de Generación X. Incluso de Lobdell. Pero sobre todo de Bachalo! Grandísimo Bachalo! Sus primeros números fueron increibles! Y La Próxima Generación, el paso de la colección por La Era del Apocalipsis, me fascinó.

En el artículo has comentado que sus autores, tenían otra idea para Penitencia. ¿Podrías contar cual era?

Muchas gracias!!!

Un abrazo!!!