Flash #11

Por
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Edición original: The Flash núms. 37 a 40 USA
Edición nacional/ España: ECC Ediciones
Guión: Robert Venditti, Van Jensen
Dibujo: Andre Coelho, Brett Booth
Entintado: Norm Rapmund
Color: Andrew Dalhouse
Formato: Rústica, 96 págs. A color.
Precio: 8,95 euros

 

Cada cierto tiempo creo que es bueno romper las reglas y dejarse llevar en esto de reseñar un cómic. Dejar atrás la formulas, los esquemas cerrados y permitir que el texto fluya de la misma manera en la que se puede comentar en una tertulia el valor intrínseco del personaje o el cómic que en ese momento monopolice la conversación. Escritura libre, sin pensar mucho, que nazca del corazón y no la mente, para terminar siendo un texto orgánico y cercano que rasgue la traslucida tela del saco del día a día.

Por tanto, soltemos el nudo de la corbata y hablemos de Flash.

No engaño a nadie cuando digo que es mi personaje favorito, no hay otro que esté a su nivel, su concepto, sus poderes, su traje, sus secundarios, todo me fascina. Por eso el que ahora mismo se pueda estar disfrutando en dos medios, la televisión y el cómic, me llena de satisfacción.

El problema es que ahora mismo la serie regular de Flash pasa por un momento de incertidumbre. Es una serie que consigue plenamente su objetivo a nivel de historia y guion, pero fracasa estrepitosamente a nivel gráfico. Lo cual deja, tras su lectura, un sabor agridulce por no ser capaz de conectar plenamente con el lector. Su irregularidad se ve claramente reflejada en el escaso desarrollo que los personajes secundarios están experimentado, siendo unos meros comparsas que ayudan a que existan subtramas con las que maquillar la realidad, que no otra que una pérdida de entidad del personaje central y toda su mitología.

Barry Allen no es mi Flash, como tampoco lo es de muchos otros lectores, pero a través del trabajo de Manapul y Buccellato había comenzado a hacerse un hueco en mi interior. Puede que la historia no fuera muy potente, que hubiera agujeros argumentales graves, pero el guion y su apartado gráfico mostraban la solidez necesaria que el velocista escarlata precisa: una férrea presencia de secundarios y villanos que lleguen a robarle el protagonismo.

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Jensen y Venditti lo intentan con fuerza. Se nota en cada número. Se percibe el esfuerzo que hacen por intentar captar la esencia que tan bien supo plasmar Messner Loeb, Waid o Johns, por citar algunos ejemplos rápidos. Pero fracasan al no entender que Flash puede ser muy rápido, pero sus historias deben ser capaces de aportar una extraña ralentización para que puedan funcionar adecuadamente. No se trata de lanzar a Barry en locas carreras sin fin, encadenar amenazas y vencerlas de modo que al terminar se encuentre con otra a la vuelta de la esquina.

Y repito que se esfuerzan y mucho. Y es por eso por lo que leer estas historias resulta algo tan desconcertante para el lector. Uno cierra el tomo y no sabe que pensar de lo que ha leído. Por un lado parece que todo tiene la suficiente firmeza como para interesar, pero por otro hay algo en su estructura que no acaba de funcionar del todo bien.

En este tomo Barry está atrapado en la Fuerza de la Velocidad, pero no como podríamos esperar de la misma, ya que aparentemente existe toda una sociedad que prospera en su interior, mientras un nuevo Flash de uniforme azul sigue cuidando de Central City, con métodos más que cuestionables.

Venditti y Jensen aplican el truco de dar una nueva vuelta de tuerca a un concepto ya asentado para desarrollar un nuevo enfoque y permitir explorar nuevos caminos. Me refiero a la propia Fuerza de la Velocidad, que ya no es solo un concepto cuántico, sino que ya ha adquirido esencia de dimensión y por tanto puede albergar en su interior todo un mundo de posibilidades narrativas.

A fin de cuentas si observamos con cuidado el mapa del Multiverso podemos ver que la Fuerza de la Velocidad está reflejada de manera que ejerce de barrera entre las 52 Tierras y las esferas de los dioses. Obviamente esta posición no es algo que se haya diseñado a la ligera y deja abierta la puerta a muchas interpretaciones ya que se detalla como es el límite de la materia. Merecen la pena unos segundos de nuestros pensamientos para detenerse a reflexionar las implicaciones que puede tener este muro/dimensión/energía en una colección como la de Flash.

Iris "lápiz" West

Pero con todo esto sobre la mesa hay algo que sigue arañando nuestro cerebro mientras leemos y no es otra cosa que el dibujo con el que han castigado a esta serie. No tengo duda alguna de que si a los guiones de Jensen y Venditti le acompañara un dibujante de nivel la sensación de picor al terminar de leer no sería ni la mitad… Pero por el contrario hay que sufrir a un dibujante Bret Booth, obsesionado con las poses, de trazo recto e inexpresivo, que llena páginas de figuras anoréxicas y más rectas que las farolas, que se atreve con planos que están muy por encima de sus posibilidades artísticas y narrativas, lo que destruye por completo el cómic de principio a fin. Todo un suplicio que hay que sufrir y que llega a ser tan dañino a la vista que acaba por sacar de la historia al lector. Esta serie no merece semejante ofensa ocular.

En resumen estamos ante un compendio de sensaciones encontradas que hacen complicado decir si estamos ante una buena etapa del personaje o por el contrario es algo a olvidar. Si hay que mojarse me inclino por decir que merece la pena por los conceptos que se presentan, aun con sus fallos, porque el resultado global es más satisfactorio que los problemas que presenta.

Lo que es una pena es no poder cerrar los ojos para evitar ver el dibujo.

  Edición original: The Flash núms. 37 a 40 USA Edición nacional/ España: ECC Ediciones Guión: Robert Venditti, Van Jensen Dibujo: Andre Coelho, Brett Booth Entintado: Norm Rapmund Color: Andrew Dalhouse Formato: Rústica, 96 págs. A color. Precio: 8,95 euros   Cada cierto tiempo creo que es bueno romper las…
Guion - 7.5
DIbujo - 5
Interés - 7.5

6.7

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TigreHobbes
TigreHobbes
Lector
26 septiembre, 2015 8:25

Mi superhéroe favorito es Wally West así que toda esta etapa me parece una aberración y su dibujo hace que tenga ganas de clavarme un punzón en los ojos.
La serie de TV existe para hacer balanza y que el desnivel de karma no haga explotar la Fuerza de Velocidad y con ella, todo el universo real y ficticio.
Ahora en serio. Un tebeo de usar y tirar que no va a ninguna parte.
Una cosa es que dibujes así en 2015 pero lo grave es que te lo publiquen.

obnose
obnose
Lector
26 septiembre, 2015 9:12

Coincido totalmente, el dibujo me impide entrar en la serie. Con Nightwing, sin gustarme, Booth no lograba sacarme del todo. Son narrativas diferentes. Como hay previstas varias cancelaciones espero que rescaten a alguno de los buenos dibujantes para Flash.

TON-EL
TON-EL
Lector
26 septiembre, 2015 9:30

De Flash estaban bien los primeros 25 del New 52 fundamentalmente por los dibujos, al resto ni me acerco.

earbudds
earbudds
Lector
26 septiembre, 2015 9:44

Yo creo que lo peor del dibujo no es el dibujo en sí, sino los colores de Dalhouse. Es lo peor que he visto en mi vida. Arruina todos las series allá por donde va. Me alucina que, lejos de perder encargos, el tío cada vez tiene más trabajo en DC.

Jack Knight
Jack Knight
Lector
26 septiembre, 2015 13:50

Marea más pasar de los dibujos de Manapul a los de Booth que un paseo con Flash.

dhaldon
dhaldon
Lector
26 septiembre, 2015 17:08

Tan malo es Booth? Yo lo recuerdo de la serie Backlash hace la tira de años y me encantaba, era de lo mejorcito de Image en aquellos años (para mi) y aunque no he vuelto a leer nada suyo me sorprende la animadversión general al hombre, más en DC que hay cada dibujo para sacarse los ojos.

Jack Knight
Jack Knight
Lector
En respuesta a  dhaldon
26 septiembre, 2015 19:12

No he leído Backlash, pero lo que le he visto en New 52 (Flash y algún fill in de la JLA) es lo peor que me he echado a la cara en mucho tiempo. Lo peor del estilo de los 90: dibujo estático, feo, mal narrador, diseño de personajes como para desprender las retinas… Horrible. Desde luego tener que ocupar el puesto de Manapul tampoco le ayuda nada, y dibujar una serie que necesita tanta frescura y dinamismo como Flash, tampoco.

Si el guión me gusta suelo tragar con el dibujante aunque no sea precisamente de mi agrado. Pues Booth tiene el “honor” de ser de los que me alejan de un cómic así lo guionice Alan Moore.

Dultyx
Dultyx
Lector
28 septiembre, 2015 19:01

Yo puedo entender que haya dibujantes que gusten y dibujantes que no, eso es ley de vida, pero que haya dibujantes que, objetivamente, son malos, es algo que no me entra en la cabeza, sobretodo con editoriales como DC y Marvel, con la de gente que se muere de hambre y dibuja de puta madre.