Fashion Beast #1-10

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Edición original: Fashion Beast #1-10.
Historia: Alan Moore y Malcolm McLaren.
Guión: Alan Moore y Antony Johnston.
Dibujo: Facundo Percio.
Color: Hernán Cabrera.
Formato: Grapa, 32 páginas.
Precio: US$3,99.

 

Este cómic tiene una historia previa tan prolongada (de casi 30 años) que es absolutamente ineludible comentarla antes que nada. Asimismo, debe tenerse en cuenta cuándo y cómo se gestó esta historia para comprenderla y valorarla más precisamente. Debemos remontarnos hasta 1985, uno de los mejores años de la carrera de Alan Moore, en el momento de Swamp Thing, Watchmen, V for Vendetta. Por esos tiempos Moore fue contactado por Malcolm McLaren (conocido popularmente más que nada por ser el manager de Sex Pistols, pero su vida fue mucho más que eso) para que escribiera un guión para una película a producir en Hollywood, siendo la primera y única vez que el británico aceptó una tarea similar, haciendo una excepción por la simpatía que le generaba la persona de McLaren.

Luego del encuentro, desde una idea y concepto del empresario, Moore desarrolló un guión extenso y detallado titulada Fashion Beast, cumpliendo con su tarea como guionista audiovisual (inédita, hasta los cortos de Jimmy’s End que están produciéndose actualmente). Por cuestiones de producción (demoras que derivaron en falta de presupuesto) ese guión nunca llegó al cine y quedó guardado, conociéndose algunos fragmentos y nada más.

Muchos años pasaron hasta que este proyecto fue recuperado aquel cajón, cuando el editor de Avatar Press, William Christensen, se reunió con Malcolm McLaren en 2003 y juntos decidieron hacerlo realidad adaptándolo a guión de cómic, en primera instancia con la idea de realizar una novela gráfica. El tiempo pasaba y Fashion Beast quedaba nuevamente huérfano, sucediendo tristemente el fallecimiento de McLaren, quien no pudo ver la obra concluida.

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Haciendo justicia, no obstante, en 2012 fue finalmente anunciada y concretada su publicación en cómic, primero como una serie limitada de 10 entregas, pronto a editarse en un tomo que se leerá (mejor) como novela gráfica. Los responsables de esta adaptación fueron Antony Johnston y Facundo Percio, en guiones y dibujos respectivamente. Por el lado de Johnston, se trata de un escritor que además de realizar sus propios trabajos (Wasteland, por ejemplo) cumplió una muy buena tarea adaptando al cómic varios textos en prosa y poesía del mismo Moore para Avatar, ganándose cierto crédito. Además de la estima que pueda tenerse por él, es de notar también que el autor original revisó y dio el visto bueno a la adaptación de su guión originalmente para el cine.

Entrevista con Facundo Percio

En cuanto al dibujante, tenemos el valor agregado de haber podido intercambiar preguntas y respuestas, por lo cual lo comentará un poco él mismo, sirviendo también de introducción al cómic que nos reúne; pero antes unas breves líneas de presentación.

Imagen publicada en Diario La Nación
Imagen publicada en Diario La Nación

Es un dibujante argentino, con una carrera en el cómic bastante corta por ahora, aunque aspiciosa tanto por su trabajo como por los escritores con los que pudo trabajar; aquí Alan Moore (aunque indirectamente) y Anthony Johnston, antes Warren Ellis en Anna Mercury, también para Avatar. A esta editorial llegó luego de realizar una prueba que se le presentó como una posibilidad para dedicarse a dibujar en este medio, tras años otras tareas, incluida una prolongada participación en la serie animada City Hunters animada basada en dibujos de Milo Manara. Y ahora sí lo dejamos hablar a él.

Zona Negativa: ¿Cómo llega un dibujante argentino relativamente novato para el cómic a figurar en una portada junto a nombres resonantes como Alan Moore y Malcolm McLaren?

Facundo Percio: Supongo que estando en el lugar correcto en el momento indicado. Había terminado la primera serie de Anna Mercury y mientras esperaba a que Warren [Ellis] envíe los guiones de la segunda serie, que nunca fue terminada (salió hasta el número tres) le pregunté al editor si no tenía algo más para hacer ya que el trabajo en ese momento era demasiado salteado, al igual que mi economía. Me propuso hacer ese guión, que había estado cajoneado durante más de veinte años. Y un día me fui a la Comic Con de San Diego (2009) a juntarme con él (William Christensen) y Anthony Johnston para hablar sobre el proyecto ya que me parecía un poco fantasmal. Según William y Anthony el guión había sido empezado por otros artistas unas cinco o seis veces y nadie lo había podido terminar, a lo que les dije que si me daban el tiempo necesario yo me comprometía a terminar la novela. Y como William es gustoso de mi trabajo aceptó sin rodeos. Debe haber pensado: “si esperamos veinte años podemos esperar un par más”

ZN: ¿Cuánta responsabilidad sentiste al abordar este trabajo? ¿Qué se siente dibujar un cómic escrito por Alan Moore?

FP: La responsabilidad fue grande y me sentí realmente aterrado durante los primeros tres capítulos, en los que creo esa emoción tan estática quedó plasmada en las viñetas. Primeramente por la poca experiencia que tenía en ese momento en el mundillo de los comics. Trabajo con el lápiz desde los 17 años publicando viñetas sueltas, ilustraciones en diarios y revistas, algunos años en publicidad, donde aprendí muchísimo sobre narración secuencial haciendo storyboards para todo tipo de comerciales. Había hecho todo lo que se podía hacer con un lápiz, tinta y papel, y venía de trabajar durante tres años en una serie animada que me dejó exhausto en el que tuve la oportunidad de conocer personalmente a Milo Manara en Verona y sentarme unos minutos a su lado para verlo dibujar. Luego de esa experiencia y para el mismo proyecto animado me llevaron a Seúl (Korea) durante un mes para aprender todo lo posible en el menor tiempo posible sobre layout y animación con Nelson Shin, el capo de Akom, la empresa que se encargó y creo se sigue encargando de animar a Los Simpsons.

Lo que quiero decir con todo esto es que por suerte tengo la capacidad de adaptarme a lo que suceda y con quien suceda sin entrar en pánico. En un mismo año conocí a Altuna, Manara y a los animadores de Los Simpsons. Podría haberme arrodillado a persignarme como un fanático o ponerme a trabajar. Y a mí me gusta mucho trabajar. Después de todo uno debe recordar que no son ídolos de barro inalcanzables, sino hombres como nosotros. Con necesidades e inquietudes similares, con familias, esposas, amantes, problemas gástricos y de presión arterial. Eso pienso cuando me preguntan sobre trabajar con Alan, a quien no conozco personalmente todavía. Vivimos demasiado lejos uno del otro, y creo que ninguno de los dos tenga una vida social demasiado agitada. Pero dejame destacar el hecho de que el guión es de Anthony Johnston, basado en la novela Fashion Beast. Por supuesto al amparo del gran brujo.

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ZN: ¿Cómo fue el proceso de trabajo? ¿Con quién mantuviste contacto durante este proceso?

FP: El proceso fue agotador. El estar mucho tiempo sentado dibujando me hace pensar mucho. Demasiado diría. Y esa actividad hace que sufra de constantes altos y bajos, algo inherente a mi personalidad supongo. El contacto ha sido y es siempre a través de mi editor, William Christensen, con el que aprendimos a llevarnos bien con el correr del tiempo. Parece ser que ninguno de los dos es fácil de llevar…

ZN: ¿Cuánto pudiste aportar vos al cómic y cuánto estaba definido de antemano en la historia original y el guión adaptado?

FP: Mi aporte fue físico, mental y espiritual siempre al amparo de una total libertad que me fue dada el día que me reuní con Anthony y William en San Diego. El guión adaptado nada tiene que ver con esos guiones kilométricos de Alan. Es un guión mas bien escueto con directrices bien marcadas pero libres a interpretación para que pueda aportar lo mío desde el plano estético y narrativo. Un verdadero placer, ahora que lo pienso.

ZN: En este mismo sentido, en Zona Negativa solemos preguntar sobre el método de trabajo de los artistas para conocerlos más… ¿cómo solés trabajar comúnmente? ¿qué herramientas utilizas?

FP: Mis herramientas son las clásicas: lápiz, mucho papel y mucha tinta china. El cómo es lo menos divertido: un tipo sentado frente a su tablero durante horas dibujando como un frenético, pensando mucho y escuchando música todo el día maquinando la próxima gran jugada. Soñando, siempre soñando. Después de eso viene la vida común a un tipo con los mismos asuntos y problemas que cualquier mortal.

Imagen publicada en el blog Cuadritos
Imagen publicada en el blog Cuadritos

ZN: ¿Sabés si habrá una edición en español del cómic?

FP: Creo, no estoy seguro, que en España se está por editar. No sabría decirte quién edita, pero estoy casi seguro de que sí. El problema parece ser editarlo acá en Argentina, un país lejos de todo al sur del mundo.

ZN: Para terminar… ¿en qué proyectos actuales o futuros estás trabajando? Ya sean personales o como contratado…

FP: Proyectos personales tengo siempre y son creo, a veces demasiados, pero prefiero no darlos a conocer todavía. Pero lo que sí puedo contar es que en la pasada Comic Con de Nueva York me reuní con mi editor y con Garth Ennis para empezar a armar los detalles de su nueva serie que calculo empezará a salir el próximo año. Se llama Caliban, una serie de siete capítulos. Una especie de Alien el octavo pasajero y Prometheo. Estoy terminando el capítulo tres en estos días y estoy muy contento porque hacía mucho que no dibujaba nada en ese tipo de historias después de Anna Mercury. Y contento de trabajar con Garth, un tipo gigante por lo menos en el plano físico. Me saca aproximadamente cuatro cabezas y usa una campera de cuero en el que creo ha sido necesario sacrificar dos o tres vacunos.

ZN: Muchas gracias por tu tiempo Facundo.

Reseña de Fashion Beast

Luego de esta extensa introducción, no queda más que abordar el cómic. El concepto inicial fue definido por Alan Moore como la combinación de la vida de Christian Dior y el cuento de hadas de La Bella y la Bestia, y no miente ni exagera ya que ambos elementos, y su unión, están presentes claramente en el producto final que es este cómic aunque, claro está, bajo el prisma por el cual ve el mundo Moore.

En cuanto a Dior, en efecto Fashion Beast trata de principio a fin sobre moda y la producción de vestimenta para ese negocio. Ahora bien, la moda y la ropa a lo largo de esta historia son mucho más que la superficialidad que pueda uno imaginarse, ya que a través suyo es que en el mundo de esta historia se representa la ideología diversa de los la sociedad, las diferentes formas de pensar y entender este mundo, la vida en toda su complejidad, en sus diferentes aspectos. Particularmente, los protagonistas representan estratos diferentes de esa sociedad, y por ende maneras muy distintas y hasta opuestas de entender, valorar y sentir lo que les sucede y lo que sucede en el contexto de toda la narración del cómic.

La moda a su vez es una metáfora de la importancia total de la imagen en la vida cotidiana, en especial en esta era del mundo, tanto en los años 1980 cuando fue escrito originalmente como hoy en día, cuestión que tiene un rol central en la historia de Fashion Beast.

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Por el lado del clásico cuento de hadas, en parte es evidente y en parte no lo es tanto. Lo es porque existen las figuras que uno imagina y espera de La Bella y la Bestia, así como varios elementos adaptados al contexto de esta historia de aquella tradicional narración. Y no es tan evidente, porque lo que allí era mágico y explícito, en esta versión de fines del siglo XX se torna en un conflicto psicológico, con un trasfondo aún más oscuro que brujas malvadas y maldiciones.

Esto, desde luego, tiene mucho que ver con el mencionado contexto histórico y sociocultural en que fue escrita la obra originalmente. Mientras aquellos años de la década de 1980 fueron muy buenos para la carrera de Alan Moore, fue una época complicada para el mundo y de una manera particular para la Inglaterra natal del escritor. Sin entrar en mayores detalles, nos referimos a la época en que gobernaba Margaret Thatcher y la desocupación era muy grande entre el pueblo inglés, además de otros problemas, con el contexto mayor de la Guerra Fría y el temor de una debacle nuclear.

Siendo una característica recurrente de la obra de Moore la de que sus cómics se presenten como testigos de la época en que son escritos, reflejando certeramente en ellos elementos propios del momento, y a través de éste reflexionar y opinar sobre ese contexto, en este se da la situación peculiar que lo hace más interesante de haber sido escrito en aquella década para publicarse recién en esta segunda década del siglo XXI. Por lo tanto, contando aún con estas mismas características, Fashion Beast habla sobre su época que son los años 80s pero revisitado e interpretado casi 30 años después, resultando por tanto en una especie de viaje temporal cultural; la experiencia de lectura, entonces, es la de un cómic de la década de 1980 leído por primera vez hoy.

Además de en esta expresión de época, Moore se hace presente en el cómic en varios tópicos que el escritor suele incluir y tratar en sus historias; el tarot es partícipe de la historia y sin ser el centro de atención suma a la historia, por ejemplo. De igual modo, a lo largo de estas páginas vemos pasar en mayor o menor medida cuestiones relativas a la sexualidad, conflictos sociales y la rebeldía contra lo establecido.

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Respecto a la adaptación del guión, es respetuosa de su matriz cinematográfica original pero logrando adaptar desde el medio de constante movimiento a el secuencial. Esto puede identificarse, por ejemplo, en paneles rectangulares horizontales que simularían los planos generales o panorámicos, en acercamientos parciales que harían las veces de zoom y de paneos, diagramando de una forma que uno puede identificar también con el Moore de la época. Junto con esto, Anthony Johnston logra bien la división de la historia en los 10 números, consiguiendo distribuir toda la narración en diez veces de modo que cada entrega cuente algo y deje el final para atrapar al lector a seguir leyendo. No obstante, en varias ocasiones ese final no es un corte muy determinado y continúa directamente en el número siguiente, haciendo que la lectura de corrido sea mejor (y en un solo tomo, todavía más).

Lógicamente, la traslación de cine a cómic se apoya en gran medida en el dibujo de Facundo Percio, quien demuestra una capacidad narrativa notable, tanto en la secuencialidad de panel a panel como destacando expresiones, detalles y momentos en recuadros individuales. Tal como bien dice él mismo en la entrevista, luego de los primeros números parece sentirse ya más cómodo en el trabajo y se lo nota más suelto, relajando un poco lo estructurado del guion aún sin romper su rigidez casi en ningún momento.

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El color, del también argentino Hernán Cabrera, cumple también un rol de importancia pero ya no en la cuestión del paso de un medio a otro, sino en brindar con su paleta de colores el tono tétrico que transmite la historia que se está contando.

El trabajo de este equipo sobre la historia original de Alan Moore (con McLaren) hace funcionar muy bien una premisa que a primera vista, y con el agregado de realizarse tantos años más tarde, puede hacer desconfiar al potencial lector. Fashion Beast resulta un cómic que tiene mucho del mejor Moore, y está muy bien ejecutado a pesar del paso del tiempo; refleja con precisión las peores cualidades de la humanidad y en especial del hombre del siglo XX y XXI, valorado como decadente y patético en especial en las épocas de crisis social. Consecuentemente, se trata de una lectura que bien puede movilizar a la reflexión, pero en todo su camino también contará una historia con humor y drama, marcada por el signo trágico y la sensación de desesperanza tan propia de sociedades de la década de 1980 como de otras sociedades de hoy en día.

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El Asombroso Espaiderman
Lector
El Asombroso Espaiderman

Primero, felicidades por la reseña.
Segundo, cuando me entere de que ibais a reseñar este comic después de que Panini anunciara su publicación, esperaba la reseña. Una vez leída, no se si añadirlo a la lista de Navidad. El dibujo tiene buena pinta, pero los temas y la historia que tratan no me interesa. Pero bueno, habrá que leer un par de números por ai para juzgar.

Mr. X
Lector
Mr. X

¿Lo va a publicar Panini? Pues si en cult comic por 130 páginas ya te clavan 15 euros… y estos son 10 números de 32 páginas…. En fin, pues que más vale asaltar un banco.

El Asombroso Espaiderman
Lector
El Asombroso Espaiderman

Mr X, creo que va a costar 30 pavos. Así qué sí, voy a ir asaltando un banco.

Armstrong
Lector
Armstrong

En su momento hojeé el número 1 y creo que el color es lo que me echa para atrás en esta obra. Es extraño, pero la paleta me resulta muy poco atractiva… no es que sea mala per sé, pero no me invita a leer el comic, más bien me da la impresión de que será algo aburrido.

Cosas mías, supongo.