Entrevista a Oriol (El oro del tiempo)

El oro del tiempo es un folletín ambientado a principios del siglo XX donde la robótica y la magia están fuertemente ligadas y donde la aventura trepidante deja paso, en algunos momentos, al recuerdo de los grandes clásicos del género. El trabajo grafico de Oriol nos ayuda a viajar cómodamente hacia aquella época y el artista de Terrassa se permite homenajear a algunos maestros del impresionismo y expresionismo europeo.

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Realizamos la entrevista en las oficinas de Norma Editorial, en una sala de reuniones presidida por – entre otras – una hermosa página original de Milo Manara.
Oriol (Hernández Fernández) se muestra afable en todo momento y la charla, de algo más de media hora, nos permite conocer a un artista confiado, tranquilo y que tiene las cosas muy claras.

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Oriol (a la izquierda) explicándonos sus proyectos

ENTREVISTA

ZONA NEGATIVA (ZN): Buenos días.

ORIOL HERNÁNDEZ (Oriol): Buenos días.

ZN: ¿Cómo surgió el proyecto de El oro del tiempo? ¿Le ofrecieron el guion ya terminado o lo trabajó con Rodolphe (Rodolphe Daniel Jacquette)?

Oriol:
Pues, hacía muchos años que nos conocíamos, con el editor, de hecho desde el primer proyecto él ya estuvo interesado, al final otro editor se llevó el gato al agua pero seguimos colaborando… Él es galerista y tiene también una editorial en París, Daniel Maghen, y me propuso trabajar en una historia, le gustaban mucho unas ilustraciones que estaba haciendo sobre París de la misma época que esta historia.
En principio la propuesta era trabajar yo con un guion propio. Pero justamente él tenía esta historia que la estaba ilustrando otro dibujante y le cancelaron el encargo al artista porque no les interesaban las páginas que estaba haciendo, entonces vino como un poco a huevo: “Oye pues porque no te ocupas tú de esta historia”.
Me sentí un poco un poco mal, en plan le estoy quitando el trabajo a alguien y todo eso, pero por otro lado pensé: “Igual soy yo el siguiente que vuelve a quedarse sin trabajo si no les parece interesante[Risas] Y, bueno, el principio fue un poco así. Llevábamos diez años en contacto o sea que la cosa tardó en arrancar…

ZN: ¿Y qué le intereso en concreto de este proyecto?

Oriol:
Yo soy muy amante de este período en concreto. Mis pintores favoritos son de esta época; Konstantin Korovin, Joaquín Mir, Toulouse-Lautrec y la atmósfera de terror también es una cosa que me encanta, el misterio, es una aventura… o sea, cuando me leí el guión pensé que era una cosa divertidísima de dibujar. Todo lo que me proponía la obra, ¿no? Salía Lautrec por ahí, había, yo qué sé, un montón de homenajes a Tintín… Había muchas cosas que gráficamente me resultaban muy interesantes, aparte del conjunto global de la época y del tono de la historia.

ZN: Son unas 150 páginas ¿Cuánto tiempo le supuso la realización, aparte de la preparación?

Oriol:
La edición original son dos tomos y tardé un año por tomo. Era una de las cosas que me dijo el editor cuando firmamos: “¿Cuánto tiempo tardarás? Bueno, para el primero da un poquito más igual, pero el segundo tiene que estar en un año, como mucho, de diferencia entre publicación del primero al segundo”. Y yo: “Sí, sí, sí, sin problema”. Luego tocó correr. [Risas]

ZN: Aquí se publica como un integral. ¿Es algo mejor para el proceso de lectura?

Oriol:
Claro, no hay que esperar un año entre libro y libro.

ZN: Gráficamente, en la obra destaca el uso de mucha documentación arquitectónica; de edificios, de casas, palacios. La acción transcurre en París y en sus alrededores… ¿Se documentó en los edificios reales o usó ejemplos del modernismo catalán, de cosas de aquí, del Maresme, de Terrassa…?

Oriol:
Mayormente es París. Sí que hay, en algún sitio, que la cosa está un poquito inventada, pero basándome un poco en las estructuras de ahí. A veces, sí que es lo que tienes en la cabeza, que no es ni de aquí ni de allí, ¿no? Es una cosa más abstracta. Pero mayormente el trabajo de documentación estaba hecho cuando llegó el proyecto porque había hecho un juego de mesa que era en París 1900. Estaba haciendo otro proyecto de ilustración que, también, era en París 1900. Entonces un poco el trabajo de documentación ya lo tenía hecho. Y también hay una parte, luego, que es un poquito más imaginaria, ¿no? Hay algún… Hay muchos escenarios que son reales de París de esa época. Algunos existen y otros ya no. Y también hay algún otro sitio que es totalmente imaginario. Sale por ahí, por ejemplo, yo qué sé, un laboratorio, los túneles y tal.

ZN: La obra presenta un recorrido concreto, digamos, una investigación como muy pautada, muy rigurosa. Y esto es un cambio respecto a las cosas que había hecho anteriormente, ¿no?, con Zidrou. ¿Le supuso un esfuerzo? ¿O fue precisamente un motivo de diversión, poder participar narrativamente de la trama?

Oriol:
La mayor diferencia, en cuanto a haber cambiado de guionista, era que Rodolphe estaba mucho más encima de las páginas. Cada vez que terminaba una escena y la enviaba, solían haber muchas observaciones, ¿no?, que suponían de tres días a una semana de trabajo, el realizar esos cambios, porque muchas veces, aunque eran pequeñitas cosas, ¿sabes? pero, claro, tocaba mover todo el lápiz, luego ajustar el color, volver a mover el bocadillo… Pero se me hizo natural, o sea, más allá de sus feedbacks y de sus correcciones – que con Zidrou nunca existieron – no noté ningún cambio más. La manera de narrar, el viñetado por página, más o menos todo eso se mantenía.

ZN: Otro aspecto es el color, que destaca poderosamente respecto a otras obras que ha hecho. Juega con colores más brillantes, más cercanos al cartelismo de la época?

Oriol:
Sí, aquí me sentí un poco más libre, me había pasado también con el segundo libro que hice, el de Los tres frutos, también sentí esa libertad de decir, venga va, que aquí puedo hacer lo que quiera. En el segundo libro era porque el primero había funcionado bien a nivel de ventas y aquí porque me habían venido a buscar a mí. Entonces, si me vienes a buscar a mí, pues esto es lo que yo tengo, ¿no?
Y a mí me gusta trabajar con colores saturados, una cosa muy expresionista, que notes cuando llegas a cada escena; este ambiente oprime o esto es triste ¿sabes? Ayer lo hablaba con Rubén, que luego haremos la presentación, con Pellejero… que el color me viene cuando leo el guión igual que el plano; estás leyendo el guión y la primera idea de plano que me viene o el primer color que me viene, eso es lo que pongo, ¿no? Y suelo exagerarlo, ir un poco a la raíz, si me imagino la escena en rojo, pues es un rojo bestia. No me quedo ahí con un marrón rojizo.

ZN: Pero sí que hay diferencia, por ejemplo, con obras anteriores suyas que presentan un color como más de ilustración americana, ¿no? con más negros. Aquí realmente casi no hay negros.

Oriol:
No, no hay, es verdad. Hay menos espacio para el negro. Sí, es lo que te viene. Sí, sí, sí, es una cosa que… no es una decisión muy consciente, o sea, todo es lo que… es la idea que se te hace en la cabeza cuando lees el guión.

ZN: Antes… lo ha comentado. Durante la obra hay diversos momentos de homenajes, pero además, muy explícitos. ¿Cuál es el motivo de este juego?

Oriol:
El guionista lo tenía muy claro… él es muy fan de Tintín. Y tenía muy claro que había ciertas cosas que… donde quería hacer un homenaje. Y yo, por mi lado, también llevaba mucho tiempo queriendo hacer varios homenajes, ¿no? En concreto, ya lo había…Ya había tocado el tema de… Joaquín Mir es un pintor que me encanta, en Naturalezas Muertas ya aparecía por allí, aparecían algunas de sus pinturas, y aquí aproveché también, cuando están por debajo del museo, hay una de las escenas donde salen unas cuevas de Mallorca de Mir, y tenía eso… había pinturas de Konstantin Korovin, que también eran de esa época en París que también quería homenajear. Un baile de Lautrec

ZN: Incluso hay secuencias extraídas del mismo Tintín, de Las 7 bolas de cristal. O de La marca amarilla, de Edgar-Pierre Jacobs ¿no? Es un juego, ¿no?

Oriol:
Exacto, sí, sí. Es que, claro, es un libro que es muy de referencia, ¿no? Es un viaje a París, a la París oculta, y te muestro esto, lo otro… Y era interesante el hecho de hacer homenajes en concreto. El guion lo proponía y me sumé a ese juego. Hay algunos que no estaban en el guion que dije, pues mira, yo también quiero poner esto o lo otro.

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Página preparatoria con homenaje a Tintín

ZN: A Rodolphe le gusta mucho el folletín ¿A usted le interesa este género?

Oriol:
Sí, sí, sí.

ZN: Porque incluso la portada, a mí me recuerda a una escena de la serie Sherlock protagonizada por Benedict Cumberbatch…

(…)

ZN: ¿Está prevista una continuación de El oro del tiempo?

Oriol:
No.

ZN: Si repasamos su trayectoria como artista, podemos ver que al principio, tanto los personajes protagonistas como los secundarios, tienen un aspecto más caricaturesco, algo más cartoon y en la actualidad son más pictóricos ¿Es una evolución artística? ¿O, como ha comentado antes, es la propia historia la que le lleva a hacerlo así?

Oriol:
Sí, es la historia la que te lleva hacia allí. Además, pasó algo con Rodolphe… al principio del libro, en las dos primeras páginas que hice. Me hizo un comentario sobre lo que yo había dibujado. Era una escena en el Museo Louvre donde los guardias llevaban un tipo de sombrero que era muy ridículo. Yo me había documentado y eran los sombreros que llevaban los guardias en esa época, además yo los había dibujado con un estilo un poco caricaturesco, como ridiculizándolos un poco y él me dijo una frase que se me quedó muy grabada; me dijo:
No, no, no, no les pongas esos sombreros”.
Pero, Rodolphe, son los que los que llevaban”.
Es que son ridículos”.
Bueno, es que son los que llevaban los guardias de seguridad…
Y entonces me dijo literalmente: “En este libro no hay espacio para el ridículo”. [Risas]
Y eso me hizo contener un poco, toda la caricatura que me gusta implementar en mis dibujos. Sí que me forcé un poco a que fuera todo algo más formal. Algún personaje sí que tiende más a la caricatura, porque creo que la historia lo permitía, pero intenté moderarlo.

ZN: Ha trabajado mucho con Zidrou y ahora ha colaborado con Rodolphe ¿Hay diferencias entre ellos, en su forma de trabajar?

Oriol:
Son personas diferentes, con circunstancias distintas.
Ellos te entregan el guion y luego mi trabajo es interpretarlo. Y cada persona es un mundo; hay gente que suelta más y hay gente que no tanto…

ZN: Era una historia que Rodolphe sentía muy suya.

Oriol:
Si. A Rodolphe le costó soltar este guion.

ZN:¿Te gustaría hacer una obra como autor completo?

Oriol:
Estoy trabajando en ello… y es lo más divertido del mundo. [Risas]

ZN: ¿Es el proyecto que tenías antes de empezar El oro del tiempo?

Oriol:
No. Es una especie de… como de Terrassa industrial en 1900, no es un viaje en el tiempo, es como una cosa más onírica… un mundo creado por mí, pero sí que inspirado un poco por esa época. Al final son las cosas que te gusta representar gráficamente, pues ya vas a ello. Y como venía de trabajar con Rodolphe al que le costaba un poco soltar la historia, yo necesitaba justo lo contrario; ahora el tono lo decido yo y… ahí voy

ZN: ¿Es también un one shot o es sobre unos personajes que tendrán continuidad?

Oriol:
Sí, sí. De hecho lo he planificado todo, son 155 páginas y sí es un one shot. Es una aventura protagonizada por un gatito, una sirena y un lobo… Un poco diferente sí, sí, sí. He dibujado 10 páginas y estamos hablando con Norma a ver qué pasa.

ZN: ¿Te sientes cómodo trabajando en el mercado franco-belga? ¿cómo lo ves?

Oriol:
No es el mercado, es el lugar que ocupas en él. Cuando eres un autor que vende muchísimo puedes hacer lo que quieras y cuando no vendes tanto te tienes que adaptar más… depende. Es lo que te decía antes, como el primer y el segundo libro habían vendido muy bien me dejaron hacer lo que quise. Depende un poco de cada del guionista pero sí, en general siempre me he sentido con libertad, ¿no? Que lo que a mí me gustaba hacer por suerte que encajaba, no he tenido que forzarme a, por ejemplo, si tuviera que hacer superhéroes sí que tendría que forzarme a hacer una cosa que no me sale de natural, ¿no? Pero los libros que he hecho hasta ahora yo los considero míos, no me he tenido que adaptar y, aunque fueran encargos, pero eran cosas que me apetecía un montón hacer.

ZN: Pues aprovechemos un poco para conocer a Oriol Hernández ¿Cómo empezaste a leer cómics?

Oriol:
Desde pequeñito había cómics de Quino en casa, de Mafalda y Paracuellos de Carlos Giménez… Y claro, los leí de muy pequeño, luego, pues lo de siempre, Mortadelos, Súperlópez, Astérix, Tintín y, luego, Bola de Drac, claro.

ZN: ¿Y cuáles consideras tus referentes a la hora de trabajar?

Oriol:
Uf, no lo sé… es que hay tantos, claro, todo lo que has leído y te ha gustado te termina dejando una marca. Si bien es cierto que mi dibujo no se parece al de Akira Toriyama, pero a mí Akira Toriyama… o sea, evidentemente, lo recordamos estos días, pero es que ya antes, antes de que falleciera, ya estaba leyéndome libros suyos que no conocía, estaba leyéndome el Jaco, el Cowa!, Sand Land y a mí me marcó muchísimo sí, sí. No recuerdo no recuerdo la de veces que los he visto los episodios de Dragon Ball. Porque siempre los rebotaban, ¿no? o sea, llegabas a ver hasta un momento de la serie… tenía que salir un capítulo nuevo de Dragon Ball y de repente te volvían a empezar desde el principio y yo lo volvía a ver todo, me lo sabía de memoria. Es un autor que me ha marcado muchísimo. Creo que a toda nuestra generación.

ZN: Ya lo has apuntado, pero ¿Qué obras está preparando?

Oriol:
Sí, básicamente ahora estoy con este proyecto del que hemos hablado, pero hay otro que ya tengo pensado, que también me gustaría escribir yo, pero que no tengo ni idea de cómo enfocarlo. Como todavía me queda por dibujar 145 páginas del que tengo entre manos, tengo tiempo para pensarlo, pero quiero hacer un libro sobre recetas que hable también sobre la memoria. Tengo el título, Arroz con leche .[Risas] Y en el que estoy trabajando se titula Soy un gato.

ZN: Llevas muchos años en el medio, ¿no? Pero no eres uno de los autores más prolíficos del mercado ¿Es una decisión consciente?

Oriol:
Sí, yo trabajo a mi ritmo, pero también me gusta hacer más cosas; también tatúo, doy clases, me gusta pintar mis cuadros, me gusta jugar a la consola…
Si me puedo permitir no tener que trabajar súper a destajo todo el tiempo, en encargos – sean cuales sean – que no encajen conmigo, prefiero no hacerlo. Hago los libros que realmente me apetece hacer, compaginándolo con otras cosas también que me apetezcan… Soy un privilegiado, ¿no?

ZN: Y tanto. Pues ya lo tenemos. En el nombre de los lectores de Zona Negativa y en el nuestro, muchas gracias por su tiempo y su predisposición.

Oriol:
Muchas gracias a vosotros.

Obra de Oriol

La peau de l’ours (2012-2020) con Zidrou
Les 3 fruits (2015) con Zidrou
Web Trip. Relatos y recetas (2015) Colectivo
Natures mortes (2017) con Zidrou
Bcn Noire (2018) Colectivo
L’or du temps (2021-2023) con Rodolphe

Reseña de El oro del tiempo.

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