Entrevista a Nadar sobre ‘El Mundo a Tus Pies’

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El pasado mes de Septiembre, Nadar y Astiberri sacaban a la venta El Mundo a Tus Pies, la segunda obra del autor de Castelló de la Plana en su madurez como narrador y fotógrafo de nuestra sociedad, cultura y circustancias. La aparición espontanea de Nadar (Pep Domingo) con Papel Estrujado fue toda una bendición para nuestras estanterías (y una obra que no puedo dejar de recomendar lo suficiente). La obra publicada en 2013 nos presentaba historias cruzadas que dificilmente podíamos evitar que nos tocara la fibra sensible, emocionándonos sin remedio. A pesar de las altas expectativas marcadas por su primer relato, El Mundo a Tus Pies también consigue alterar nuestras emociones, aunque de una forma muy distinta. A través de tres historias, ofrece una radiografía de la situación política y social actual en nuestro país, resultando en una reacción por parte del lector que mezcla trazas de tristeza, rabia, resignación e inconformismo (cuanto menos). Carlos, David y Sara son protagonistas de una lectura recomendada (y obligada) en esta recta final de año, en la que las grandes editoriales compiten con artillería pesada para llamar nuestra atención. Y eso es algo que Nadar ya ha conseguido con maestria. Para hablar sobre la gestación e impresión de esta obra, hemos querido hablar con el propio autor, quien en plena gira promocional nos ha atendido con mucha amabilidad. Os dejamos a continuación con la entrevista a Nadar, hablando sobre El Mundo a Tus Pies.

Entrevista a Nadar

Pedro Monje: Es fácil quedarse en la superficie y catalogar esta obra como una que trata sobre la crisis económica, pero me gusta pensar que no trata solo de ese tipo de crisis, sino de otras más profundas. ¿Cómo ves tú el mensaje o mensajes de la obra?

Nadar: Siempre trato de hacer obras con múltiples discursos o mensajes. En este caso me interesaba dar una visión emocional de la crisis, seguramente más ambigua, y de cómo nos afecta en todos los niveles de nuestra vida, no sólo en el económico o laboral. Para mucha gente de mi generación, una parte importante de nuestras vidas como adultos ha transcurrido durante los años más crudos de la crisis, de modo que las consecuencias van mucho más allá, pues implican nuestra identidad. Toda la estructura social, las relaciones humanas, el sistema de valores y las propias ideas e ideologías han quedado salpicadas por la crisis y han dado pie a una nueva realidad, una nueva era, unas nuevas personas.

P.M.: En Papel Estrujado mezclas tres tiempos narrativos con mucho acierto. En El Mundo a Tus Pies tratas tres historias que bien podrías ser paralelas a sí mismas. ¿Cómo autor, llegaste a plantear entrelazar estas tres historias entre sí? O, lo que quizás hubiera sido más jugoso económica y comercialmente hablando, ¿te planteaste publicar las tres historias por separado? ¿Por qué crees que funcionan tan bien así separadas? ¿O quizás puede ser que el montaje de las líneas temporales en 400 páginas una vez ya fue demasiado jeje?

N.: En ningún momento me planteé entrelazarlas. A veces, esa puede resultar la opción más fácil. La idea inicial era la de hacer tres relatos independientes y conclusivos, como en un libro. El tema económico ni lo pensé, la verdad, desde el principio estaba concebido como un solo volumen, dividido en tres. Creo que por separado no hubieran funcionado tan bien como juntas, además quería jugar con una estructura diferente a la de Papel Estrujado.

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P.M.: El miedo a la segunda obra tras una primera que dejó las expectativas tan altas. La presión y el listón. ¿Cómo ha sido el proceso creativo de El Mundo a Tus Pies tras tres años desde que cerraste tu anterior obra? ¿Qué tiempos has tenido para sacar adelante esta novela? ¿De dónde surge el guión? ¿Es una idea que arranca años atrás y que has ido desarrollando con el tiempo?

N.: Ha sido una obra mucho más visceral que Papel Estrujado y, sinceramente, cumplir con las expectativas depositadas en mí eran un problema menor. Es una obra comprometida con el momento en que vivimos, no viene desde lejos, es un fruto del presente, prácticamente un acto político. Estos dos años de trabajo (en realidad he tardado en hacerla un año y tres meses) han coincidido con un período muy duro de mi vida. He visto a mucha gente de mi generación sufrir mucho, derrumbarse, y en este libro he tratado de dar salida a toda esa frustración, esa rabia generacional. Ha sido un proceso muy complicado, donde mi mayor miedo era no ser objetivo, caer en los tópicos y hacer algo más parecido a un panfleto que a una crónica.

P.M.: Las últimas quince páginas son brutales. Todo un golpe encima de la mesa, y es algo común con muchos que hemos leído la obra. No quiero con ello dar la sensación de desmerecer el resto pero… ¿hasta qué punto estas últimas quince/veinte páginas te costaron más que el resto? ¿O fueron más naturales?

N.: Me costaron mucho, no voy a negarlo. Probablemente es el fragmento que más ha estado sometido a retoques y cambios. Pero toda la obra ha sido un proceso muy exigente que me ha obligado a estar muy concentrado.

P.M.: Me ha llamado mucho la atención lo sutil que has sido para cerrar el círculo y ofrecernos la cara B de la crisis. El camino de vuelta. La gente que se queda atrás cuando otros debemos emigrar. Supongo que no es algo casual…

N.: Me interesan las dos perspectivas. Yo he estado eventualmente en esas dos posiciones, en la del que se va y en la del que se queda. Las dos son francamente tristes, pero ver marchar a alguien que es muy importante para ti y que no sabes cuándo lo volverás a ver es algo duro que te obliga a replantearte muchas cosas. En ese caso estamos bastante más curtidos que la generación anterior.

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P.M.: Simplificando mucho, Papel Estrujado trata sobre el peso de la culpa y los remordimientos propios. En El Mundo a Tus Pies queda patente la crítica a nuestra generación anterior, culpándoles de no haber cuidado nuestro mundo. ¿Qué te impulsa a contar esta historia sobre la culpa?

N.: El concepto de la culpa es algo capital en nuestra sociedad. Sin ella creo que no entenderíamos nada. Para mí lo impregna todo. Creo que es completamente natural buscar culpables en una situación como esta, y más cuando el rencor está a flor de piel. Y el rencor no aparece de la nada como quieren creer algunas personas, sino que tiene una razón de ser. Pensar que no hay culpables y tratar de desnaturalizar la búsqueda de justicia es absurdo e hipócrita. Las cosas se han hecho mal, se siguen haciendo mal, y nosotros somos las víctimas. Eso es un hecho innegable, y lo lógico es que se busque y se juzgue a los culpables, cosa que no está pasando por parte de las instituciones que deberían hacerlo, lo cual alimenta nuestro sentimiento de impotencia y aviva el odio. Otra cosa evidente es el sistemático rechazo a la culpa de la sociedad española. La gente no soporta sentirse culpable de algo, así que eluden responsabilidades y mienten para sobrevivir éticamente. Es algo patético. Sin culpa no hay perdón, sólo resignación y rabia contenida.

P.M.: Ya son dos obras de primer nivel y en el apartado gráfico encuentro una mezcla de estilos europeístas y japoneses, acentuado este último registro sobre todo por la narrativa. ¿Es casual, buscado o son tus verdaderas influencias?

N.: Son mis verdaderas influencias. Esa mezcla entre oriente y occidente es muy propia de mi generación.

P.M.: Desde el punto de vista gráfico, es inevitable preguntarte por una paleta de colores mucho más extendida que en Papel Estrujado. ¿Por qué decides dar el paso? ¿Cómo te has encontrado con una paleta más amplia?

N.: Quería experimentar con el color. He ido aprendiendo sobre la marcha. Estoy en un momento creativo y vital donde tengo mucho por aprender, no puedo quedarme encasillado en una manera de hacer, sobretodo porque no existe tal manera. He quedado bastante satisfecho con el color porque los referentes con los que he jugado están muy lejos unos de otros, lo que me ha ofrecido una paleta muy variada y amplia. Desde Chris Ware a Javier Rodríguez, imagínate.

P.M.: También me gustaría preguntarte por el formato elegido, apaisado. Nostálgico, en desuso y actualmente parece que va a experimentar un segundo boom. ¿Te lo pedía la historia? ¿Qué te llevo a elegir este formato? ¿Qué vino antes: el huevo o la gallina?

N.: Desde el principio era un libro apaisado. Me gustan mucho los cómics en este formato y quería probar a narrar de esta manera, no hay más misterio.

P.M.:¿La elección de Astiberri para publicar tu obra siempre fue tu opción o te has planteado otras opciones?

N.: Yo soy fiel a la gente que me trata bien, como es el caso de Astiberri. Ellos también quisieron bailar conmigo, así que…

P.M.: Cerrando este turno de preguntas tópicas, ahí va una que me genera mucha curiosidad. ¿Por qué el título? ¿Qué te llevó a elegir este título para la obra?

N.: Me gustaba la idea de que el título fuera una ironía sobre el contenido.

P.M.: Supongo que estos personajes tendrán nombres reales dentro de tu cabeza… pero rizando el rizo, en un hipotético caso de adaptación en celuloide de tu obra ya que tiene cierto ritmo cinematográfico, ¿tendrías a alguien en mente para los papeles protagonistas?

N.: Qué va. ¡Ni idea! Eso lo dejo para los profesionales del medio.

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P.M.: Tras esta obra, ¿cómo ves la madurez que has alcanzado como autor? Supongo que ya quedan lejos aquellos días de Portugalete o la Alhondiga Bilbao…

N.: La verdad es que sí queda lejos todo eso… Actualmente me siento mucho más hábil y fluido a la hora de narrar, con el dibujo más limpio y personal. Tengo más ganas de experimentar y menos miedo. Desde mi punto de vista, creo que dibujar cómics requiere de bastante organización, y en eso también he mejorado bastante (gracias a las horas de trabajo y a mi obsesión por el orden). Después todo es más placentero, que al final es lo que interesa.

P.M.: En esa línea, y aunque igual es pronto pero… ¿tienes ya una idea de tu próximo proyecto? ¿Puedes adelantar algo?

N.: Estoy dibujando una obra para el mercado francés. El guión es de Philippe Thirault. Fue un encargo de Futuropolis, la editorial que publica Papel Estrujado en Francia. Me lo estoy pasando muy bien. Lo próximo será una serie larga de ficción, nada que ver con lo que he hecho hasta ahora.

P.M.: La última pregunta es sobre tu perfil de lector. ¿Cuáles son tus lecturas recientes y qué nos recomendarías? Y, ampliando el círculo más allá de los cómics, ¿qué has disfrutado recientemente (libros/cine/series/música/etc…)?

N.: Pues no me canso de recomendar la lectura de la serie de ocho tomos de Takemitsu Zamurai, de Eifuku y Matsumoto. Hace poco he leído la serie de Top 10 de Moore y Gene Ha y me lo he pasado genial. Este fin de semana he tenido muchas horas de tren y he aprovechado para ponerme al día con algunas lecturas pendientes como Buen tiempo de Joe Matt y Dios en persona Marc-Antoine Matieu, todos cortesía de las estupendas bibliotecas de Barcelona. También he empezado a leer la serie Los proyectos Manhattan de Hickman y Pitarra, y estoy acabando el libro de Salto Mortal de Kenzaburo Oe. En el tema audiovisual estoy acabando de ver la última temporada de Mad Men, que la tenía abandonada y me encanta. La música es un tema aparte, ¡lo dejamos para la próxima!

P.M.: Muchas gracias, Nadar. ¡Mucha suerte con tu obra!

Enlaces de interés

 Reseña de El Mundo a Tus Pies en Zona Negativa, por Raúl Silvestre

 Reseña de Papel Estrujado en Zona Negativa, por Raúl Silvestre

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Miki
Miki
Lector
26 octubre, 2015 12:51

Qué tio más centrado, había leido ya Papel estrujado pero este El mundo a tus pies aún no lo he pillado y acaba de subir muchos puestos en la lista. No se le nota endiosado (pudiendo estarlo, porque Papel era cojonuda y ésta también suena como una de las más grandes de este año en un mercado que cada vez tiene más competencia en cuanto a calidad se refiere) y me encanta esa naturalidad en recomendar cosas absolutamente diferentes entre sí.
Ah, y enhorabuena al entrevistador también, que nunca lo digo y es de justicia.