El impermanencia de Elecboy
«Mi existencia tendrá sentido por haber rechazado la eternidad»
Me gustaría aprovechar esta reseña para saldar una pequeña deuda que teníamos con la serie Elecboy (Yermo Ediciones), de Jaouen Salaün, de la que llegamos a comentar su primera entrega, pero cuya conclusión quedó pendiente en su momento. Y es una lástima, porque estamos ante una obra de ciencia ficción ambiciosa y visualmente deslumbrante que, pese a sus problemas narrativos, confirma el enorme talento de su autor.
El primer volumen de Elecboy nos presentaba a Joshua, un superviviente en un mundo devastado por las inteligencias artificiales que acababa descubriendo que él mismo era una máquina capaz de desarrollar emociones y dotada de un inmenso poder. Ese hallazgo provocaba el rechazo de sus compañeros de colonia, que lo abandonaban a su suerte en pleno desierto.
La tercera entrega retoma la historia precisamente en ese punto. Joshua conoce entonces a la Gran Organizadora, otra inteligencia artificial que ha creado su propia comunidad humana y que le revela, tanto a él como al lector, el origen del mundo actual. Este encuentro permitirá al protagonista comprender mejor su papel dentro del conflicto que enfrenta a la humanidad con Zehus, la gigantesca entidad mecánica que amenaza el futuro del planeta.

En paralelo, la colonia de Redsalt Canyon vive una escalada de tensión irreversible. La rivalidad entre el clan liderado por Sylvio y los Aguadores alcanza un punto crítico y amenaza con desembocar en una guerra abierta capaz de destruir los frágiles equilibrios de la comunidad.
Tras dos álbumes dominados por el misterio y la acumulación de preguntas, Salaün opta en este tramo final por una aproximación mucho más explicativa. El autor expone con claridad las ideas centrales de la obra: el enfrentamiento entre el transhumanismo representado por las inteligencias artificiales y la impermanencia inherente a la condición humana, abrazada finalmente por Joshua como una elección consciente.
El principal problema de esta recta final reside en la estructura narrativa escogida por Salaün. El autor desarrolla dos líneas argumentales paralelas: la odisea de Joshua, claramente concebida como eje temático de la obra, y el conflicto de Redsalt Canyon, destinado a cerrar las tramas secundarias abiertas previamente. Sobre el papel, ambas historias deberían complementarse, pero en la práctica el equilibrio nunca termina de funcionar.
La trama de Joshua queda excesivamente condicionada por la necesidad de explicar conceptos y resolver incógnitas, lo que limita el desarrollo emocional de los personajes y conduce a una conclusión algo precipitada. En cambio, la historia de Redsalt se alarga más de lo necesario y dedica demasiado espacio a personajes y conflictos que acaban teniendo menos relevancia de la esperada. El resultado es una sensación de irregularidad que impide que el desenlace alcance toda la fuerza dramática que prometía.
Donde Elecboy sí alcanza un nivel sobresaliente es en el apartado gráfico. El trabajo de Jaouen Salaün es, sencillamente, espectacular y constituye el gran motivo para acercarse a la obra. Su estilo realista y pictórico logra construir un universo visualmente fascinante, rico en detalles y tremendamente inmersivo. La variedad de escenarios, mucho más amplia que en el primer tomo, permite al autor desplegar toda su capacidad para la ambientación.
Las escenas de acción destacan especialmente por su claridad narrativa y su potencia visual. Salaün consigue que incluso los enfrentamientos más caóticos resulten fluidos y vibrantes, algo nada sencillo dentro de un estilo tan minucioso y cargado de textura. A ello se suma un trabajo de color magnífico, capaz de potenciar la atmósfera de cada secuencia: desde el inquietante descenso por los túneles del búnker hasta la espectacular batalla final en Los Ángeles.
La edición de Yermo mantiene los elevados estándares de calidad habituales de la editorial, con un formato generoso y una excelente reproducción que permite disfrutar plenamente del impresionante arte de Salaün. Se echan de menos algunos extras más sustanciosos, aunque se incluyen las cubiertas originales francesas y una breve carta del autor.
En definitiva, Elecboy es una obra de ciencia ficción ambiciosa y visualmente arrolladora, capaz de abordar temas contemporáneos con personalidad propia, pero lastrada por un desarrollo irregular de sus tramas paralelas. Aun así, el talento gráfico y narrativo que demuestra Jaouen Salaün convierte esta serie en una carta de presentación muy prometedora para seguir de cerca la trayectoria del autor.
Lo mejor
• La ambición de los temas tratados.
• El apartado visual.
• Especialmente el color.
Lo peor
• El final se nota un poco apresurado.
• El desequilibrio entre las dos líneas narrativas.
• Cierta rigidez en las figuras humanas.
Conclusión
Guión - 6
Dibujo - 8.5
Interés - 7
7.2
Elecboy cierra su historia dejando sensaciones encontradas: una narración irregular y desequilibrada entre sus distintas tramas, pero también una propuesta de ciencia ficción ambiciosa y repleta de ideas interesantes. Lo que termina elevando la obra es el impresionante apartado gráfico de Jaouen Salaün, capaz de convertir cada página en un auténtico espectáculo visual.








