El Sorprendente Hombre Araña

Esta entrada se la dedico en especial a Sergio y a su familia, por motivos más que evidentes.

A veces cuando te sientas a escribir sobre un cómic empiezas a divagar. Tu mente abandona tu cuerpo y vas a dimensiones desconocidas. Te puedes perder, pero también encontrar lugares interesantes que descubrir. Otras veces, sabes perfectamente qué quieres contar y a dónde te vas a dirigir; ese es el camino fácil. Sin embargo, cuando tu mente divaga sobre dónde vas a ir y encuentras caminos insospechados para recorrer, pero tienes claro lo que vas a contar, es, ese momento, cuando disfrutas mil veces más escribir y transmitir a través de las palabras.

Este artículo es un clarísimo ejemplo de esta última situación. Cuando te pones a escribir y a buscar información sobre un tema, a veces encuentras alguna que otra sorpresa. En mi caso cayeron en mis manos dos números fundamentales en la vida de Spiderman cuando estaba escribiendo sobre La Saga del Clon. En concreto The Amazing Spider-Man vol. 1 121 y 122. Ya sabemos todos lo que pasó y las consecuencias a futuro que tuvo la muerte de Gwen.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando encontré imágenes de Gwen casada con Peter y no eran de un What if. Resulta que esas imágenes en realidad no eran de un cómic estadounidense. En cambio, pertenecían a un cómic mexicano de Spiderman. Mi cara de asombro fue mayúscula. Las imágenes eran historias originales, y la numeración de este cómic mexicano se extendía más allá del número 121 de The Amazing Spider-Man, que es cuando Gwen había fallecido.

Ojeando, e investigando, descubrí que Marvel Comics había otorgado licencia a muchas empresas en México y otros paises a lo largo de los años. Una de las maneras en que la editorial Martin Goodman obtenía ingresos adicionales era cediendo los derechos de reimpresión de los cómics que Marvel producía a esos países.

A partir del 30 de junio de 1963, apenas tres meses después de que se publicara su cómic en solitario en marzo de 1963, las aventura de nuestro Trepamuros favorito aparecieron en cómics de México. La licencia fue concedida a la editorial La Prensa. La publicación de Spiderman duró la friolera de diez años hasta octubre de 1973, siendo el número 185 el último. La Prensa publicó principalmente reimpresiones de The Amazing Spider-Man bajo el título traducido de El Sorprendente Hombre Araña. Esta editorial mejicana había obtenido y explotaba la licencia de Marvel Comics. Esto significa que se publicarían también los siguientes cómics: Agente Internacional (Nick Fury: Agente de S.H.I.E.L.D.), Diabólico (Daredevil), El Sargento Furia y Sus Comandos (Sgt. Fury and Howling Commandos), Los 4 Fantásticos (Los Cuatro Fantásticos), Los Hombres X (los X-Men), y así sucesivamente.

Resulta curioso, y digno de mencionar, que la edición mejicana era más rápida de lo que era en esos momentos en Marvel. Ésta publicaba cada dos meses en esos años, pero en Méjico la cadencia era mensual. Para rellenar huecos se incluyó en la colección arácnida las aventuras de El Hombre Hormiga. Tales to Astonish se incluiría a partir de la novena entrega de El Sorprendente Hombre Araña, que reimprimió Tales to Astonish número 49. Este número fue la introducción de Hank Pym como Hombre Gigante. Todo no fue perfecto y la etapa de El Trepamuros en La Prensa tuvo algún que otro problemilla respecto al orden de impresión, y sobre todo respecto la cadencia, que más adelanto comento.

Si buscáis en internet, y aquí os facilito un enlace, los cómics no está mal traducidos. Algunos nombres han sido modificados en su traducción al español. Por ejemplo, El Hombre de Arena se llamaba El Arenero. El Hombre Ígneo se convirtió en El Hombre de Metal. Pero, en definitiva, no hay grandes discordancias con su equivalente en inglés. Hay excepciones, como Shocker que fue traducido como Terremoto.

La Prensa se convirtió, gracias a una importante y trascendental decisión, en una editorial mítica. Voy a explicaros el motivo. De vez en cuando, la falta de material nuevo obligaba a La Prensa a reducir la frecuencia de publicación de su popular publicación a mensual, lo cual no era del agrado de los jefazos de un periódico de la importancia de La Prensa. A finales de la década de 1960, los editores de editorial mejicana tuvieron una idea para solucionar este problema.

El director editorial de La Prensa viajó a Nueva York y se reunió con los mandamases de Marvel Cómics y el editor Stan Lee. El objetivo era conseguir que se les permitiese escribir y dibujar nuevas historias de Spiderman de la mano de artistas mejicanos. La Prensa consiguió lo que buscaba, y eso que parece ser que no iba a haber supervisión por parte de Marvel. La Casa de las Ideas obtenía ingresos adicionales, y, a Stan Lee y compañía no les importaba mucho lo que iba a publicarse puesto que nadie que viviera fuera de México los vería jamás. Al final esto no fue así, puesto que La Prensa tenía distribución en toda Latinoamérica hispanohablante, e incluso logró que alguna de sus publicaciones tuviera una distribución limitada en comunidades hispanohablantes estadounidenses. En definitiva, la editorial tomó su propio camino creando nuevos cómics diferentes a los estadounidenses.

Tocaba elegir al equipo que llevaría las riendas de El Sorprendente Hombre Araña. El artista seleccionado para ser el dibujante regular fue José Luis Gonzales Durán. Al parecer, La Prensa le encargó a Durán que dibujara páginas de muestra antes de esa crucial reunión con Marvel. De esta forma el agente de La Prensa que viajó a Nueva York pudo mostrarle a Stan Lee lo que se iba a desarrollar a nivel visual. Durán era un gran ilustrador, y con claras influencias de John Romita Sr., y Gil Kane, logró una aproximación al estilo estadounidense. El escritor de la mayoría de las nuevas historias sería Raúl Martínez.

Todo fue de maravilla, pero en esa época el guionista Gerry Conway, junto con John Romita Sr., decidió dar un cambio radical a la serie arácnida. Se decidió que Gwen Stacy, la que siempre había sido el interés romántico de Peter, muriese trágicamente en un enfrentamiento con El Duende Verde.

Sin embargo, el editor de La Prensa no creía que su público latinoamericano lo aceptara. Gwen Stacy era un personaje muy popular en México, y al estilo de los cómics mexicanos de la época, solía aparecer en muchas portadas vestida de forma provocativa. La rubia era el personaje favorito de José Luis Gonzales Durán por lo que la incluía a menudo en sus portadas incluso en situaciones que poco, o nada, tenían que ver con las historias que contenía el cómic en cuestión.

Ante semejante situación La Prensa optó por un camino valiente y Gwen Stacy sobrevivió. A partir de aquí una nueva línea temporal o nueva dimensión había nacido. El último número de contenido americano fue el número 121 con ese sustancial cambio.

La Prensa decidió dejar de traducir historias de Spiderman y, en su lugar, empezó a crear las suyas propias, eso sí, en línea con la Edad de Bronce de Marvel. Sin embargo, se empieza a notar ciertas “licencias” a la hora de crear, una identidad propia. Probablemente esta interpretación con sabor mejicano se debió a la clara intención de acercar la serie a los niños mejicanos de la época. Durante un año o dos, el tiempo se detuvo para los lectores de México y de Argentina, Chile, Uruguay y Perú. En total, se publicaron 45 nuevas aventuras.

Por otro lado, siendo que se había tomado la decisión de salvar a Gwen, en algunos foros de fans circula una leyenda urbana que dice que Peter y Gwen se casaron en Méjico; pero no es cierto. Existe una página que podéis encontrar con facilidad, aunque la utilizo en este artículo donde sí que se ve este momento, pero se trata de una pesadilla inducida por el gas alucinógeno del Duende Verde. El Sorprendente Hombre Araña vol. 1 #128, no presentó la boda real de Peter Parker y Gwen Stacy. Esta historia ha generado mucha controversia en los últimos años y existe mucha desinformación al respecto, principalmente porque nunca se ha reimpreso ni publicado en inglés, por lo que la gente ha visto siempre fragmentos.

Se percibe cierta sexualización de los personajes femeninos

El último número de El Sorprendente Hombre Araña fue el 185. La Prensa entró en bancarrota. La nueva editorial, OEPISA (Organización Editorial de Publicaciones e Impresiones SA), adquirió la licencia para seguir publicando Spiderman y contrató a Durán para que continuara como director. En esta ocasión se tomaron algunas libertades sin informar a Marvel y se publicaron historias de Puño de Hierro, puesto que estábamos en pleno auge de las artes marciales. Tal es así que incluso se creó una serie fuera del control de La Casa de las Ideas, La Chica de Kung Fu.

OEPISA creó también una serie nueva independiente; una versión juvenil. Arañita Super Historias estaba dirigida a un público más joven y presentaba versiones infantiles de Peter Parker, Gwen Stacy (aquí llamada Gwendy) y sus amigos en aventuras que, supuestamente, transcurrían durante su juventud. De hecho, era una versión arácnida de Superboy.

Es casi imposible que tengamos una reedición de este material, pero sería una buena opción que Panini se armase de valor e hiciese ese esfuerzo. Yo creo que habría un público, reducido, pero interesado en leer estos cómics. En Méjico parece ser que hay un potencial público que considera estos comics como canela en rama, y sería interesante valorar, si es que se pueden escanear, su publicación.

Lo interesante ha sido descubrir estos comics y el trabajo de José Luis Gonzales Durán. Son malos años y la crisis y los elevados precios están llevando a que las editoriales sean conservadoras y no creo que se asuman riesgos. Soñar es bonito, y divagar también.


José Luis González Durán

José Luis Durán, el artista que dio vida al Spiderman mejicano

José Luis González Durán, conocido profesionalmente como José Luis Durán, nació el 28 de abril de 1932 en Toluca de Lerdo, Estado de México, México. Desde muy joven mostró interés por el dibujo y las historietas, afición que marcaría el rumbo de su vida y lo convertiría en una figura clave del noveno arte en México.

Durán pasó su infancia y adolescencia en una época donde los cómics y las tiras ilustradas eran un medio perfecto para unir la cultura popular mejicana y la alfabetización mediante medios visuales. El artista supo desde que vio por primera vez una de estas tiras ilustradas a qué se dedicaría en el futuro. Acabaría estudiando Dibujo Comercial en la Escuela Libre de Arte y Publicidad en la Ciudad de México.

La trayectoria profesional de Durán comenzó en la década de 1950. En 1953 comenzó como aprendiz trabajando en estudios y colaborando con otros artistas. Su primer contacto formal fue gracias a un concurso organizado por la revista Piel Canela, dirigida por Manuel del Valle, quien no sólo lo seleccionó, sino que lo integró a su equipo.

Sus inicios son una mezcla de trabajos en publicidad, ilustración comercial y colaboraciones para diversas revistas y periódicos. Su versatilidad lo llevaría incluso a colaborar con publicaciones en periódicos donde hacía ilustraciones de varios géneros.

En 1957 realizó sus primeras portadas para los títulos de lucha libre como Santo, El Enmascarado de Plata, una de las historietas más populares de ese momento en Méjico.

A inicios de los años setenta, José Luis Durán ya se había consolidado como un dibujante profesional con experiencia. Comenzó a trabajar en la Revista Semanal de Editormex, donde creó su primera historieta, Bola de Fuego. Sin embargo, lo que lo inmortalizaría en la historia del cómic mejicano sería su trabajo con Spiderman.

Durán no solo fue el primer mejicano reconocido por dibujar a Spiderman para una publicación comercial, sino que fue quien definió el estilo mejicano de El Trepamuros.

A partir del número 123, publicado el 15 de marzo de 1972, Durán participó activamente en la producción de historias originales, muchas de las cuales combinaban elementos clásicos de Spiderman con inventiva propia para el público mejicano. Durán contribuyó con guiones, diseños y desarrollo de personajes para estas historias. Trabajó en colaboración con Raúl Martínez González, quien escribió varios guiones para estas entregas mejicanas.

Este trabajo duró aproximadamente tres años, durante los cuales Durán dibujó cerca de 500 tiras diarias, 200 páginas dominicales y alrededor de 50 entregas para La Prensa. (Quadratín México)

Además de su trabajo con Spiderman, Durán también colaboró en la definición visual de El Pantera junto con Daniel Muñoz y Juan Alba, y participó en títulos como El Piloto Fantasma. Asimismo, pasó 15 años trabajando para Editorial Argumentos (EDAR, hoy Grupo Editorial Vid), donde dibujó las llamadas “Minis” con temáticas de terror, policíacas y leyendas.

Durán también fue co-creador de La Chica de Kung-Fu y realizó colaboraciones en publicaciones como Sensacional de Terror y Sensacional de Luchas, entre otras.

Más allá de su trabajo, antes mencionado, José Luis Durán desempeñó labores de caricaturista político y deportivo en varios periódicos de Toluca, como El Heraldo de Toluca, donde también impartió cursos y talleres para formar a nuevas generaciones de dibujantes.

Con el paso de los años, el trabajo de Durán fue reconocido por aficionados, coleccionistas y expertos en cómic, que valoran no sólo la calidad de sus líneas y narrativa visual sino también su importancia histórica. Actualmente, se le reconoce como una de las figuras más importantes del cómic en Méjico.

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may parker watson
may parker watson
Lector
17 enero, 2026 8:33

Buah!! Salvajada de artículo! Omnibus del sorprendente hombre araña ya!