El reloj de la eternidad

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Edición original: El reloj de la eternidad (Editorial Columba).
Guión: Leo Ventura.
Dibujo: José Luis García López, Ernesto García Seijas (capt.04).
Color: Sin identificar.
Formato: Revista.

 

Hace unas semanas, hablando de Superman: Kal, el entretenido elseworlds de Gibbons y García López, el compañero Toni Boix me recordó en los comentarios una obra del dibujante español que tenía aparcada y olvidada, no sin motivos: El reloj de la eternidad. Se trata de una historieta en cuatro partes, con guiones de Leo Ventura, que García López realizó para la editorial argentina Columba a principios de los ’80, ya emigrado a EE.UU. y con su carrera en DC consolidada. Un breve lapso en su producción para el mainstream USA que puede interpretarse como una vuelta a los orígenes. De su primitiva labor en Argentina mi intención es reseñar un día (no muy lejano) Roland el corsario, al menos los episodios escritos por el maestro Oesterheld e ilustrados por el simpar dibujante, pero aún estoy a la caza del material. Mientras, aprovecharé para recuperar este relato policíaco, bastante tópico si hemos de ser sinceros, que destaca sobre todo por el magisterio gráfico del artista.

El reloj de la eternidad narra las peripecias del abogado Wayne Gannon, criado en un conflictivo barrio de Nueva York, por demostrar la inocencia de su amigo de la infancia, Steve Tryon, quien le salvó la vida en Vietnam y actualmente cuenta en prisión las horas que faltan para su ejecución en la cámara de gas por el asesinato a tiros de un gangster. Gannon es un tipo tan recto y sacrificado que planta a su novia Lisbeth en el altar para ir a ayudar a su viejo colega, acuciado por la cuenta atrás inexorable. Sólo tiene 48 horas para esclarecer un turbio asunto de juego y asesinato.

El guion de Leo Ventura es veloz, efectista, alambicado, consecuencia de una mala digestión de novelas pulp. Los mismos mimbres que el Sin City de Frank Miller (o sea: de Spillane para abajo), pero sin el talento del norteamericano para el humor y la tragedia. Abundan frases como: “Quisiera hablarle de Lisbeth Mooner. Quisiera decirle que es feliz. Pero… ¿es lícito hablar de felicidad con un hombre al que solo le quedan 44 horas de vida en este mundo?” (Página 07 del primer episodio, titulado “El condenado”). Prosa discursiva, recurrente, poco imaginativa, que imita el monólogo interior del clásico investigador. La trama no para de dar giros en el vacío, saltos mortales que -como no podía ser de otra manera- tratan de enmascarar la solución evidente y que cualquiera que haya leído dos o tres novelas de género adivinará nada más acabar el primer capítulo. Ni siquiera ese es el problema. Lo es que para llegar a esa conclusión inevitable fuerce las situaciones hasta tal punto que llegan a ser radicalmente inverosímiles, obstaculizando -de paso- cualquier pretensión psicológica o de denuncia. Es decir: los puntos fuertes del género. De los personajes (tipos duros, mujeres fatales, policías de barrio… incluso un sacerdote como el Pat O’Brien de Ángeles con caras sucias), mejor no hablar: tienen las dosis justas de caracterización para seguir moviéndose de viñeta en viñeta.

Si el tebeo merece ser recordado se debe a la intervención de José Luis García López. En primer lugar, El reloj de la eternidad casi parece un banco de pruebas de lo que será la muy superior (en todos los sentidos) Cinder & Ashe: veteranos de Vietnam, actos del pasado que vuelven para atormentarnos, una visión similar de los extrarradios de las grandes ciudades. Ignoro si el guionista Gerry Conway conocía esta obra anterior de su compañero. Aunque parezca a veces sobreescribir sobre ella, es más probable que se deba a coincidencias del material tratado y a preferencias concretas del artista. En segundo lugar, García López, en plenitud de facultades, demuestra un brío y una capacidad anonadante para la anatomía y la composición que no han alcanzado jamás tantos otros que se tienen por genios del pincel. Miren sino esta viñeta de la página 13 del primer episodio:



Díganme quién es capaz de conseguir un efecto de perspectiva tan natural que el ojo busca a la figura protagonista, que parece escapar de foco para parar ese taxi, que a su vez se diría que rueda para salir de cuadro. Es un momento rutinario y, sin embargo, ahí está todo: la mendicidad, el reclamo del sexo y un héroe del hard boiled que se mueve entre las distintas capas de la ciudad, tratando de no ahogarse en ellas. Estoy seguro que el compañero Julio C. Iglesias podría entregar un análisis de esta viñeta tan apabullante como el que le dedicó a Tim Sale. Y como esta, otras muchas más. ¿Qué me dicen de la siguiente tira de la página 02 del tercer episodio, titulado “El principio del fin”?



Donde cualquiera se conformaría con el efecto cinematográfico de la cámara fija, García López organiza el movimiento con una bandada de pájaros y una inteligente suplantación de los elementos compositivos en las viñetas 2 y 3 (la ropa queda siempre en primer plano, pero es distinta la figura que la lleva). Pero prueben otra cosa. Lean primero las viñetas y luego abstráiganse de la prosa y sigan la acción por el dibujo. ¿Coinciden conmigo en que la escena tiene mucha más fuerza sin palabras?

García López no llegó a completar el cuarto capítulo, titulado “La última puerta”, para el que necesitó la participación de un cumplidor Ernesto García Seijas en los acabados. El resultado es un algo más sucio, aunque sigue teniendo imágenes asombrosas como éstas, extraídas de las páginas 06 y 10, respectivamente. La primera es como de cartel promocional de una serie de policías tipo Starsky y Hutch; la segunda se la apropiaría sin dudarlo Howard Chaykin.



Leer El reloj de la eternidad es una lucha entre la frustración y la maravilla, una dicotomía insalvable entre un argumento ramplón y manido y un dibujo sofisticado y poderoso. Los amantes de García López disfrutaremos como enanos pasando las hojas, ensimismándonos en sus habilidades sobrehumanas, obviando que los tebeos están para ser leídos. Casi nos dan ganas de escribir nosotros por encima para salvar de la rutina esas piezas de arte, como Francis Ford Coppola remontaba películas para su mentor Roger Corman, tratando de extraerles el jugo de la comercialidad.

Por supuesto, la obra de Ventura y García López es inencontrable en España, adonde llegaron algunas muestras en revistas como Mark 2000 (centrada en los trabajos de otro monstruo: el guionista Robin Wood). ¿La llegaremos a ver algún día publicada en condiciones en nuestro país? Se admiten apuestas.

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Retranqueiro
Retranqueiro
Lector
29 octubre, 2013 11:09

«Lean primero las viñetas y luego abstráiganse de la prosa y sigan la acción por el dibujo. ¿Coinciden conmigo en que la escena tiene mucha más fuerza sin palabras?»

Coincido plenamente. De hecho, ya no es que tenga o no más fuerza; es que, directamente, el texto sobra. Como mucho, yo dejaría el globo de pensamiento de la primera viñeta; el resto fuera.

¡Y qué grande García López, joder! Bueno, como esto ni de coña lo vamos a ver publicado por aquí a ver si me lo encuentro «por ahí».

the drummer
the drummer
Lector
29 octubre, 2013 13:38

por muy flojo que sea el guión, sólo por el arte de garcía lópez bien merece una lectura; supongo que será poco menos que imposible de conseguir, no?

TheBaldRocker
TheBaldRocker
Lector
29 octubre, 2013 16:10

Mr.Agrafojo, enhorabuena por la reseña. Me ha encantado. Lástima que no veo yo que vayamos a poder leer esta obra en un «corto» periodo de tiempo. En Fín…

Mientras escribo estas líneas, he «rescatado» de mi estantería la edición de «Cinder y Ashe» de Ediciones Zinco (retapado de 350 ptas) que compré nuevecito de trinca ¿hace cuanto? 20, 22 años? y del que sigo disfrutando su relectura bastante a menudo.
Lo guardo junto a otros ilustres como la miniserie de Chaykin de «La Sombra» (Ed.Zinco, 325 ptas, el tomito con la serie completa) o el mítico «Camelot 3000» de Barr/Bolland en un bonito tomo recopilatorio, también de Zinco, este ya a un precio de 1750 ptas.

Un honor poder tener estos comics y cada x tiempo poder releerlos y disfrutarlos como la primera vez. No, mejor que la primera vez. Clásicos intemporales del comic como estoy seguro podría considerar este «Reloj de la Eternidad» si tuviera la suerte de que cayera en mis manos. Un lujo y un sueño ¿imposible?

the drummer
ha comentado el 29 octubre, 2013 a las 13:38
-«por muy flojo que sea el guión, sólo por el arte de garcía lópez bien merece una lectura»

Pues eso…Amen!

Rockeros Saludos

TheBaldRocker
TheBaldRocker
Lector
31 octubre, 2013 0:41

Mr.Agrafojo:
Gracias por su bienvenida. Ya hace unos días que «ando» por aquí, y bastante, bastante tiempo que sigo esta estupenda ZN.
Pero es que con sus reseñas y comentarios, las de usted y las de sus compañeros de redacción, me tienen ustedes ganado. Y difícil es sustraerse a entrar en el juego.
De nuevo, gracias. Un placer.

AlexCruz
Lector
4 noviembre, 2013 22:53

Brutal!!!

El dibujo de Jose Luis Garcia Lopez en su plenitud de facultades en los 80s es absolutamente brutal!!!

Con un dibujo asi te explicas porque el gran Moebius se quedaba enbobado viendo sus originales y porque Don Jose Luis le a sacado la pasta de dolares a DC Comics por mas 30s años siendo el dibujante exclucivo de su merchandising.